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I

La primera vez que lo vi, puedo decir que se paró todo a mi alrededor, él me cautivo desde el primer momento en que apareció en mi visión, desde el primer momento en que lo vi pasar.

Cabello negro y brillante cual azabache, ojos obscuros e hipnóticos, tan fríos y que parecían no mostrar ninguna emoción. Su piel blanca y tersa, sin ninguna imperfección a la vista, me hizo imaginar y desear ser el pintor sobre su lienzo, desee pintar una obra de arte sobre su piel y guardarla para mi deleite personal.

Él paso frente a mí, llamando mi completa atención y parecía que lo hacía de forma intencional para que yo lo mirara, para que yo lo apreciara cual obra de arte.

Fue un día después de mi cumpleaños la primera vez que lo vi, pienso que es el destino queriéndome dar una vista de mi mayor regalo en esta vida.

Siento que jamás seré capaz de sacar ese recuerdo de mi mente...

Él iba vestido totalmente de negro con un casco de motorista en su brazo izquierdo, llevaba sus audífonos puestos y no quitaba la mirada del frente, esquivando de vez en cuando a las personas que iban frente a él. Parecía llevar prisa y por ello no lo pude seguir viendo por mucho tiempo, lo seguí con la mirada hasta que desapareció de mi campo de visión.

Su rostro serio, con ese cabello negro enmarcando su rostro, piel tan blanca como alabastro y que a simple vista parecía tan suave como algodón.

Me dejo pensando en su figura todo el día y noche, al cerrar los ojos lo veía solamente a él.

[...]

La campanilla de la puerta sonó e hizo que saliera de mi ensoñación, dirigí mi mirada a la puerta y justo detrás del chico que acababa de entrar, estaba él.

Estaba parado frente la cafetería y parecía revisar su celular, frunció el ceño y se giro a ver a todos lados, como buscando algo, volteo a ver en mi dirección y por un momento pude sentir como mi corazón latía aún más fuerte, nuestras miradas se conectaron por tan sólo unos segundos, pero fueron suficientes para hacerme caer aún más a sus pies.

Después de eso, él volvió a seguir su camino.

Ni siquiera sé su nombre y mucho menos he escuchado el sonido de su voz, pero me tiene tan perdido por él.

ㅡ ¡NamJoon! ㅡ el grito de mi nombre me hizo brincar y el golpe en mi cabeza hizo que me quejara. Gire mi cabeza para ver de quien se trataba y vaya sorpresa, era mi jefe ㅡ. Tu descanso termino hace unos minutos, ponte a trabajar otra vez y deja de perder tiempo soñando con alguien a quien sólo ves ㅡ por supuesto, Jin tenia que ser mi mejor amigo también y saber lo que sentía por aquel chico.

ㅡ Ya voy, ya voy ㅡ le dije mientras le quitaba los menús de las manos, que fue con los que me pego ㅡ no te estreses cariño, que te salen arrugas ㅡ con mi pulgar derecho sobé su entrecejo tratando de que dejara de fruncir el ceño, pero a cambio recibí una patada en la pierna.

ㅡ Cállate, ve a trabajar ㅡ me señalo la mesa del fondo, donde se encontraba una pareja, ambos reían y se tomaban fotos de vez en cuando. Me acerque hasta ellos con mi libreta en mano y con la mejor sonrisa que podía tener.

ㅡ ¿Qué desean ordenar? ㅡ ellos se voltearon a verme con una ligera sonrisa, la chica se me hacia familiar, pero no sabía de dónde. Al sentir mi mirada fija en ella, la chica se sonrojo y el chico carraspeo para llamar mi atención.

ㅡ Uno de los menús para pareja estará bien, por favor ㅡ remarco "pareja", y eso que ni siquiera había intentado coquetear.

Anote el pedido y le regale una sonrisa y un guiño coqueto al chico, dejándolo confundido por mi actitud. 

Estando detrás del mostrador mientras esperaba el pedido de aquella pareja, pude escuchar que ella recibía una llamada, no estaba lo suficiente cerca como para escuchar la voz del celular, pero si lo suficiente como para escuchar lo que ella decía.

ㅡ ¿Cómo que no encontraste la cafetería y te fuiste? es la primera vez que quedamos en encontrarnos los tres y te vas ㅡ discutía ella mientras el chico trataba de que se relajara y le diera el celular a él.

No era algo que me interesara, por lo que sólo me dispuse a entregar el pedido y atender otras mesas, las discusiones eran algo a lo que te acostumbras cuando trabajas en una cafetería, al parecer las personas disfrutaban de hacer sus problemas públicos.

           

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