
Hand Holding
Manic caminaba detrás de su novio.
Se sentía un poco desanimado. Hacía poco que ambos se habían declarado y eran pareja, pero se sentía minúsculo al lado de Scourge.
Hasta se preguntaba si de verdad lo amaba.
Esa noche quedaron con los amigos del verdoso para pasar el rato; Scourge llevó a Manic. Se sintió feliz, pero ya al estar en el grupo se sentía apartado.
—Vamos a ver una película —sugería uno de los amigos de Scourge.
—Si deberíamos —respondió otro.
—¿Una de terror?
—¡Huy no, menos de ese género! —uno de ellos tembló de pánico al imaginarse viendo una película de miedo.
—¡No seas llorica! —le gritó el verdoso mayor que se reía con ellos y bromeaba.
Manic solo observaba en silencio, más que sentirse parte de ese grupo, se sentía muy diferente a ellos. No era su estilo el estar dentro de grandes grupos.
—"Quizás debí quedarme en casa —pensaba—. Podría decirle a Scourge que volveré a casa, no quiero arruinar su salida".
Lo que Manic no notó es que su amado le volteaba a ver en ocasiones y se percató qué, parecía estar ausente de él. Lentamente, fue disminuyendo sus pasos hasta caminar a su lado.
—¿Manic? —le llamó preocupado—. ¿Ocurre algo?
El susodicho negó, pero de nuevo se sintió mal. No quería causarle preocupaciones a su novio.
—No me siento bien. Te molestaría si regreso a mi casa —le pidió encogiéndose de hombros.
Scourge se detuvo, bajo la mirada.
—Lindura, ¿Qué dices? Acepté esta salida por qué tú vendrías conmigo —le susurra sin entender.
Manic le vio apenado.
—Es que yo... —jugaba con sus dedos nerviosos.
Los amigos del verdoso detuvieron su marcha al verlos quietos.
—¿Oye Scourge, vamos a ir? —los amigos del mencionado le llamaron.
Scourge sonrió al ver a Manic de ese modo, no dudó en abrazarlo.
—Arreglaré esto —le susurró apartándose.
Manic le vio sin entender.
—Paso de esta salida. Olvide que tengo otras cosas que hacer —les decía mientras buscaba y sujetaba la mano de Manic—. Perdón amor, debí decirte antes. Debemos irnos —con suavidad acaricio la mejilla de Manic.
—Scourge... —su novio le veía sorprendido, había mentido solo para poder irse con él.
—¡No jodas Scourge! —le gritó uno.
Entre protestas de sus amigos, Scourge terminó de entrelazar su mano con la de su novio y comenzaron a alejarse de aquel grupo.
—N-No era necesario mentir. No quería arruinar tu salida —Manic se sintió como un obstáculo para su novio.
Scourge se detuvo, le sujetó de los hombros y le dio un pequeño beso en los labios.
—Quiero que te sientas bien; lo siento si te incomode —le dijo viéndole—. Mis amigos no son del todo buenos y noté como te sentías mal con ellos. Pero descuida, aún podemos ir a algún lugar por ahí.
—Eso me hace sentir aún peor...
—Mientras se trate solo de nosotros dos, lo demás puede esperar —le consoló—. Ahora, vi un árcade muy bueno en la zona, ¿Te gustaría ir?
Manic sonrió.
—Si es contigo, claro que sí.
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