
Libertad
Narrador omnisciente:
La primera semana en que Sana estuvo sin la ayuda de su ventilador mecánico fue bastante complicado y abrumador para la castaña quien tenía la triste mala suerte de estar siempre presente cuando los pulmones de su pareja colapsaban. Tzuyu jamás iba a negar que aquel familiar sonido de las máquinas que estaban conectadas en la japonesa comenzaban a sonar en señal de que los pulmones de la ex rubia ya no estaban recibiendo oxigeno solía provocar que sus corazón se estrujara ante el simple pavor que le causaba el pensar que esta vez, Sana no sería tan fuerte, que esta vez realmente la iba a dejar, y a pesar que aun no lo hablaba con Wheein, debía confesar que seguía teniendo ese miedo constante que Sana terminara por darse por vencida.
Al parecer, tanto el medico de Sana como sus enfermeras, habían previsto el hecho de que los órganos de su novia podían volver a fallar, pero si lograban estabilizarla con la suficiente rapidez, no tendría la necesidad de estar otra vez con el ventilador mecánico. Por lo que entendió, ante el corto periodo de tiempo en que Sana estuvo con el respiración artificial los encargados de recibir cada bocanada de aire se habían acostumbrado a vivir a base de su ayuda, así que, como en esos instantes lo estaban haciendo por su propia cuenta no lograron a aguantar la carga que conllevaba ese trabajo. La primera vez que ocurrió, Tzuyu no pudo evitar el pensar lo peor, creyó que volverían a conectarla cuando notó como la máquina que había estado conectada al pecho expuesto de su novia marcaba unas evidentes taquicardias creadas por la falta de oxigenación en sus pulmones, y no quería eso, porque sabía que el volver a tenerla conectada daría por hecho que todo lo que Sana estaba luchando por recuperarse no estaba dando resultados, pero Lee la calmó indicándole que a pesar de todo, las cosas estaban marchando bien, y que Sana era fuerte y estaba dando todo de sí para salir a delante.
Tzuyu realmente estaba orgullosa de su novia.
A pesar que Matthew se había mostrado bastante arrepentido, ella aun no confiaba en él, pero si que es verdad que lentamente estaba dando su brazo a torcer, quizás se debía al hecho de que los echaba de menos, o tal vez porque necesitaba un poco del cariño que solo sus progenitores eran capaces de brindarles; no la malinterpreten, adoraba a los padres de Sana y estaba agradecida por todo lo que ellos habían hecho a pesar de que no tenían el derecho de hacerlo, pero no era el mismo cariño que te brindaba los papas de tu novia al que te brindaba las personas que te criaron. Si debía admitir algo, admitiría que un no descifraba la verdadera razón del porque estaba aceptando las cosas, pero no quería pensar en eso, no había necesidad de atormentarse por respuestas que no tendría.
Para la sorpresa de todos la castaña acató la orden del mayor, asistiría a clases, si eso significaba el poder estar hasta tarde al lado de Sana, y a pesar que, tanto los señores Minatozaki como sus padres no estaban a favor de que ella solo descansara un par de horas, realmente no había forma de hacer que Tzuyu pensara diferente, porque la chica creía firmemente que descansaría cuando su novia estuviese despierta, esa era la única forma que pasara. Obviamente Wheein como la psicóloga personal de Zhou no estaba para nada a favor de las decisiones que estaba tomando la adolescente, no creía conveniente para la vida de la castaña el cortar sus horas de sueño, pero entendía hasta cierto punto que ya había sufrido demasiado, y que su único consuelo era ver a Sana; la mujer realmente esperaban que el círculo cercano de Tzuyu comprendiera aquello de la misma forma en que ella lo había hecho.
¿Recuerdan el día que perdió gran parte de la personalidad característica de Sana? esa tarde había conversado con Taehyung-también Jihyo, pero ella realmente no debió estar ahí-, y salió el tema de la motocicleta que, cabe aclarar aún estaba guardada en su cochera en espera de ser vendida; claramente no se había olvidado de que debía deshacerse de ella para tener el dinero suficiente para el trasplante de su pareja, y realmente había pensado que Taehyung ya no quería saber nada más de ella, por ende no la ayudaría a conseguir su propósito, pero el chico la sorprendió ese día de domingo en que apareció bastante temprano en la puerta de su casa con un alto muchacho de cabello gris mientras que la inesperada lluvia torrencial caía sobre el pequeño paraguas que cubría ambas cabezas. Tzuyu se paralizó con la chaqueta puesta en su palma derecha, se suponía que iba a visitar a Sana, así que realmente nunca esperó esa visita en concreto.
Así que ahí estaban, en la cochera de su casa observando en un completo silencio como el chico de cabello gris deslizaba sus dedos por el borde de su motocicleta admirandola en silencio, tomandose la paciencia de ver cada detalle que aquel bonito objeto poseía mientras que Tzuyu simplemente se había cruzado de brazos escuchando como la lluvia seguía con su propósito chocando los goterones contra las latas de su techo. Taehyung rapidamente los presentó, el alto muchacho se llamaba Namjoon y era el novio de su hermano mayor, como también el dueño de aquel pequeño lugar de motocicleta que tan maravilla ella había quedado cuando tuvieron su primera y única cita. La taiwanesa tragó saliva sintiéndose verdaderamente ansiosa al notar como el chico pasaba una de sus piernas por sobre la moto tomando asiento en esta, por instinto dio un paso hacia su dirección a la vez que veía como él se inclinaba presionando su pecho contra el tanque de gasolina cubierta por esa gran tapa pintada de azul brillante, y ahí lo supo, se dio cuenta de lo difícil que sería el deshacerse de su bebé. Tzuyu metió los puños en la parte delantera de los bolsillos de su pantalón sabiendo a la perfección que si no se mentalizaba desde ahora, sería perfectamente capaz de sacarlo del asiento para que no siguiera toqueteando el objeto más preciado que tenía en la tierra, aceptalo, se ordenó a la vez que mordía su lengua posando sus ojos en aquellos largos dedos que se envolvían en las manillas para luego simplemente mover su muñeca de arriba hacia abajo para hacer rugir el motor logrando que el humo del pequeño tubo de escape invadiera el lugar.
Tzuyu contuvo el aliento mientras que Taehyung la veía en silencio, el chico mordisqueó su labio inferior sabiendo a la perfección lo importante que era ese objeto para la adolescente, y lo mal que debía estar pasándola en esos instantes ante la forma en que Namjoon estaba toqueteando de aquí para allá, asegurándose de que todo estuviese en su lugar. Si era sincero, no había sido capaz de quitarle la mirada, a pesar que ella se había dado cuenta de sus orbes fijas en su atractivo perfil moreno. En su cabeza el sinfín de disculpas seguía circulando, y sabía que tarde o temprano tendrían que hablar las cosas para que todo estuviese en paz entre los dos.
—Es un buen modelo—comentó Namjoon deslizando sus palmas por el metal donde estaba resguardado el depósito de gasolina sintiendo como sus yemas se resbalaban con facilidad por el suave metal pintado—los neumáticos se ven nuevos, y al parecer todo está funcionando de maravillas—indirectamente le estaba dando un cumplido por mantener la motocicleta en tan buen estado, y más por notar lo joven que era—¿Cuanto quieres sacarle?—demonios, ella no había pensado en cuanto costaba el trasplante, así que realmente no tenía ni la menor idea de que tanto necesitaba, aunque bueno, si los padres de Sana querían hipotecar la casa, significaba que no era tan barato como ella pensaba.
—¿A cuanto la puedes vender?—replicó la taiwanesa fingiendo saber del tema intentando de esa manera el verse misteriosa, provocando que el peligris al oírla simplemente posara sus ojos en su cuñado para luego centrarse en ella, permitiendo que sus hoyuelos por fin quedarán expuestos, dándole un aspecto atractivo y hasta llamativo para los oscuros ojos de la adolescente.
—Depende del comprador—confesó el muchacho a la vez que se volvía a inclinar para apoyar con mayor comodidad sus antebrazos sobre el depósito de gasolina dejando en evidencia de lo cómodo que se sentía sentado en la motocicleta ajena—pero por el modelo y el estado, puedo sacarle perfectamente arriba de seis ceros—o sea un millón, ella necesitaba más que eso, estaba segura—¿Cinco millones esta bien?—cuestionó mientras que Tzuyu hacia todo lo posible para no tambalearse ante el asombro; debía confesar que aquel modelo le costó alrededor de un millón y medio ya que le pertenecía a un amigo de su padre, así que no esperaba realmente que el costo fuera más elevado que ese.
—Si puedes sacarle más, perfecto—no quería parecer una desesperada, pero si podía sacarle más de lo que ella pensaba le vendría fantástico.
El peligris asintió con su cabeza para luego centrarse en el modelo que tenía entre las piernas, con suavidad deslizó sus dedos por la brillante pintura azul sintiéndose verdaderamente fascinado por lo que estaba a punto de vender; en mente ya tenía un buen comprador, que no dudaría en dar una paga considerable para alguien como Tzuyu-sí, él sabía el por qué lo estaba haciendo, pero no por la boca de la taiwanesa, y era consciente de lo mucho que la chica atesoraba aquel objeto, así que lo cuidaría-. A diferencia de él, Tzuyu estaba haciendo todo lo posible para no tomarle mayor importancia a lo que el más alto estaba realizando, pero le costaba el concentrarse; se sentía como si estuvieran acariciando a Sana, y no le gustaba para nada ese sentimiento de celos y posesión.
—¿Tienes los papeles de la compra anterior, no?—cuestionó posando sus ojos otra vez en la alta muchacha observando como ella primero fruncía el ceño dejando en evidencia el hecho de que estaba confundida, para luego simplemente asentir con su cabeza—bien, me llevaré esta belleza al garaje, cuando tenga al comprador necesitaré que me envíes los papeles—avisó a la vez que palmeaba sus pantalones en busca de su teléfono. Cuando lo encontró se inclinó entregando el aparato tecnológico a la muchacha—anota tu numero, te enviaré todo lo que necesitas saber—Tzuyu no solía darle el número a cualquier persona, pero no le quedaba de otra más que hacerlo—nos mantendremos en contactos.
Tzuyu permitió que Namjoon abandonara su hogar en compañía de su motocicleta, de manera impulsiva caminó hasta la vereda observando cómo él se alejaba por el concreto manejando con bastante responsabilidad mientras que las gotas de la lluvia aún presente caían sobre su cabeza y hombros, terminando por perderse en una de las tantas calles de Seúl dejándola a solas en compañía del silencioso Taehyung quien, simplemente se había dedicado a mirarla sintiéndose aún lo suficientemente culpable como para hablar con normalidad, porque sabía que sus disculpas habían sido mediocres a comparación del daño irreparable que causó en los sentimientos de la joven que seguía viendo en la lejanía esperanzada de tener otro pequeño vistazo de su objeto más preciado. Tae no era tonto, entendía que ella seguía molesta, y no era para menos, ofreció su amistad y la utilizó cuando estaba vulnerable, siendo una acción bastante mediocre y vergonzosa para su gusto, dejando mucho que desear de su verdadera personalidad. El coreano solo esperaba que ella entendiera que no era un mal chico, que había estado asustado, y cometió un error, pero no quería ser alejado como basura de su lado, realmente quería arreglar las cosas, por lo menos para volver a ser amigos.
Taehyung relamió sus labios tomando asiento en el borde de la entrada de la casa de Tzuyu-el único lugar donde el techo lo cubría de la fuerte lluvia-, en silencio observó como la chica daba un paso hacia atrás manteniendo aun sus ojos en la calle, ya no volverá, pensó el adolescente sabiendo a la perfección que Namjoon vendería la motocicleta lo suficientemente rápido para ayudar a la taiwanesa; él pidió el favor, su cuñado no lo iba a decepcionar. El pelinegro llevó sus muslos contra su pecho recargando su mentón sobre sus rodillas, mientras que sus bonitos ojos oscuros veían atentamente la forma en que la adolescente terminaba por girarse caminando hacia su dirección, debes decirle, y sí, de una buena vez debía ser completamente sincero con la persona que tanto había querido. El coreano giró su rostro posando sus ojos en el paraguas que estaba guardado a su lado, para luego simplemente alzar su mentón observando cómo la adolescente tenía su cabello ligeramente humedo y sus hombros que habían sido cubierto por la tela de su chaqueta rastros de gotas seguían estando presentes.
Tzuyu tomó asiento al lado del más alto observando cómo se creaba esa pequeña neblina causada por el violento choque de las gotas contra el pavimento. A pesar que a simple vista parecía que estaba cómoda, realmente solo quería ir donde su novia, pero también quería dar las gracias por lo que él había hecho, solo que no sabía como romper el incomodo silencio que los rodeaba.
—Grac.../lo sient...—los dos hablaron a la vez girando sus rostro para verse a los ojos, para luego simplemente volver a posar sus orbes en la calle buscando respuesta en la manera en que las nubes seguían permitiendo que el agua cayera en su ciudad.
Taehyung relamió sus labios, se estaba mentalizando, buscando palabras concretas que fueran capaces de expresar el cómo se sentía, mientras que Tzuyu simplemente había presionado sus palmas detrás de suyo inclinándose hacia atrás para usar sus extremidades como soporte, esperando con paciencia que él tomara la decisión de hablar.
—¿Qué se siente amar a Sana?
Si Tzuyu hubiese estado bebiendo, lo más seguro que ahora estaría ahogada ante la tremenda pregunta que el coreano había soltado de la nada. Confundida y con sus mejillas fuertemente pinceladas con el tono carmesí, la chica miró sus zapatos intentando enfocar sus ideas con sus pensamientos, ¿Por qué hizo esa pregunta? y realmente quería saber la razón en concreto que llevó al muchacho a cuestionar el cómo se sentía amar a Sana, ¿Trata de lastimarse? sinceramente si la idea de Taehyung era lastimarse, estaba siendo bastante bueno en autoinflingirse ese daño emocional.
—¿Qué?—Tzuyu era buena en muchas cosas, le iba bien en matemática, biología, deportes, pero por lo general la compresión le costaba bastante, así que ahora estaba en evidencia aquel defecto.
El pelinegro suspiró estirando sus piernas permitiendo que las gotas de lluvia chocaran contra sus zapatos mientras que sus manos instintivamente se iban hacia cada lado de su torso empuñando el borde de la madera del suelo.
—Eso, ¿Que se siente que te gusten las chicas?—y lo soltó como si estuviese molesto o fastidiado por no recibir una respuesta clara por parte de la adolescente.
—No me gustan las chicas—confesó Tzuyu observando como el pelinegro giraba su rostro permitiendo que sus ojos quedaran escondidos por el largo de su cabello ondulado —solo me gusta Sana—agregó viendo atentamente como él asentía con su cabeza, volviendo a guardar silencio dándole el pase para que ella continuara hablando—es como una montaña rusa... al principio estaba asustada, pero luego... luego no había forma de poder bajarme—era muy mala explicándose, pero al parecer Taehyung estaba comprendiendo lo que quería decir—no son como los libros de amor, no sentía mariposas, en realidad, la primera vez sentía mi cuerpo congelado y un horrible dolor en la boca del estómago—aclaró mientras que mordisqueaba su labio inferior sin llegar a lastimarse recordando la vergüenza que pasó por sus propios actos.
La muchacha llevó sus rodillas contra su pecho echando su cuerpo hacia adelante para envolver sus brazo sobre sus piernas, abrazandose de esa forma.
—A veces pienso que la palabra amor es demasiado pequeña, no puede guardar todo lo que siento por ella—siguió hablando mientras que el muchacho la escuchaba en silencio—me siento afortunada de tenerla—lentamente comenzaba a ser doloroso para ella el confesar todo el amor que le tenía a su novia, y que ella no fuera capaz de escucharla en esos momentos— si Sana fuese un lugar, sería mi favorito, porque me hace sentir segura, a salvo, cálida, y amada—confesó—puede que no lo entiendas, pero cuando siento que me falta algo, solo debo pensar en Sana porque ella complementa mi vida—rió de forma nerviosa causando que el pelinegro sonriera sintiendo su corazón agitado ante ese nombre que circulaba en su cabeza que tantas noches lo atormentó—puff...—suspiró alzando su mentón mientras que sus pestañas se abanicaban con fuerza intentando disipar las lágrimas—Sana es mi hogar, solo quiero estar a su lado.
Ambos se quedaron en silencio, pero el pelinegro entreabrió sus labios; oírla lo dejó con mas dudas de las que había tenido en un principio.
—¿Cuando te diste cuenta que la amabas?—preguntó sintiendo verdadero interés por oír una respuesta de su parte.
Fácil, pensó la castaña.
—Cuando la vi llorar—murmuró—quizás no lo entiendas, porque, por lo general la gente no suele decir que se dieron cuenta que estaban enamorados cuando los ven llorar—aclaró escuchando la cálida y rasposa risa del coreano—todo tiene una explicación—y por fin se sentía cómoda al lado de Taehyung, lastima que aquello fuese causado por el simple hecho de que el nombre de su novia estuviese de por medio—la primera vez que hablamos fue cuando estaba llorando—y sí, probablemente jamás olvidaría la forma en que sus ojos estaban triste, y como ella se había avergonzado ante el cumplido que espontáneamente salió de sus labios—y me dolió Taehyung, algo en mi estaba lastimado por verla sufrir, y no supe realmente el qué—se permitió el sumergirse en sus propios recuerdos—confirmé mis sospechas cuando la vi sonreír... esa maldita forma que tiene de sonreír donde sus bonitas orbes avellana se pierden por sus mejillas y pestañas, esa maldita sonrisa me cautivó —aclaró encogiéndose de hombros, para luego girar su rostro observando como el pelinegro estaba mirando la forma en que la lluvia seguía realizando su trabajo—en fin... ¿A que viene esa pregunta?
Realmente le gustaba a hablar de Sana, pero no era su panorama favorito el hacerlo junto al pelinegro. Taehyung apretó sus labios llevando sus dos manos contra su rostro, Tzuyu frunció el ceño preocupada por la manera en que él estaba actuando, parecía asustado, nervioso más que nada, y se cuestionó qué conflicto mental estaba atravesando en esos momentos para estar tan silencioso.
Luego de unos minutos, el chico alejó las manos de su rostro tomando una buena bocanada de aire para luego despejar los cabellos negros de sus atractivas facciones.
—Creo que soy gay.
Bien, Tzuyu había esperado cualquier otra respuesta, menos esa.
Taehyung no dio mucho detalle respecto a su confesión, y la taiwanesa realmente no insistió con el tema porque sabía lo incómodo y frustrante que podría llegar a ser el darse cuenta que todo lo que creyó, se trataba de una vil mentira causada por su propio corazón, comprendía que el coreano ahora debía hacer una retroalimentación de las cosas que habían ocurrido en su vida, el cuestionarse si realmente estaba enamorado o simplemente estaba en esa etapa en que no sabía que lo que quería-ella también dudó de sí misma, así que estaba bien el tomarse su tiempo antes de hablarlo públicamente-. A pesar de que Taehyung había cometido un error, Tzuyu comprendió sus temores y aceptó de corazón su disculpa, porque sabía que, en otras circunstancias, si sus padres hubiesen sido como los de él también hubiese hecho las cosas que él hizo-o tal vez no, nunca lo sabría hasta estar en esa posición-, porque eran niños al fin y al cabo-niños en cuerpos de semi adultos- tomando un papel que no les correspondía, y como tal, estaban asustados.
El coreano fue bastante amable en dejarla al hospital donde Sana seguía estando hospedada-como Namjoon se fue en la motocicleta de Tzuyu, a Taehyung no le quedó de otra más que ser él quien llevara el auto de regreso a su hogar-. El transcurso del viaje fue silencioso, aunque en más de una ocasión la castaña aguantó la risa ante lo lento que manejaba el adolescente, pero no lo apuró, tampoco quería tener un accidente por una estupidez. A medio camino salió el tema de Mingyu, en un principio ella creyó que él estaría aliviado por tal noticia, pero parecía preocupado, así que por lógica pensó que estaría preocupado por si él realmente estaba muerto, pero no, estaba preocupado por ella, y cuando escuchó ese claro "¿Estás bien?" realmente no supo cómo responde aquella simple pregunta.
Tzuyu caminó por el pasillo donde la habitación de Sana estaba localizada, extrañamente ese día en particular no había recibido ninguna llamada por parte de los padres de su novia, por lo general solía llamarla en las mañanas para contarle como había amanecido la chica y si es que hubo o no mejora por parte de la ex rubia, pero esta vez no fue así, es domingo deben pensar que estoy descansando, se trató de tranquilizar mientras que continuaba caminando sintiendo como su cabello aun humedo se adherida a su cuello y espalda, no hay de qué preocuparse, debía mantenerse tranquila.
La adolescente agachó su mirada observando la pequeña caja de chocolate; esperaba que algún día Sana volviera a probarlos.
La taiwanesa abrió la puerta de la habitación de su novia, sintiendo como el golpe de realidad le daba de lleno en sus facciones. Por instinto Tzuyu dio un paso hacia atrás observando como el doctor Lee y las enfermeras se movían de un lado hacia el otro rodeando la cama de Sana impidiendo tener una vista clara de lo que estaba sucediendo. ¿Qué? y esa era la pregunta más clara que circulaba en esos instante por la mente de la joven, ¿Qué está pasando? y ella intentaba razonar el por qué había tanta gente en la habitación centrada en su pareja.
Los primeros minutos nadie se percató de la presencia de la taiwanesa, pero cuando la castaña escuchó el pitido de la máquina de Sana indicando que algo no andaba bien, su cuerpo terminó por reaccionar por instinto.
—¿Q~Qué hacen?—cuestionó caminando hacia la cama observando como el doctor Lee desconectaba el parche que había estado adherido al pecho expuesto de su novia, así que pensó lo peor—¡Eh! No, ¿Qué están haciendo?—preguntó sintiendo su garganta seca y su corazón estrujado, por impulso soltó la caja de chocolate dando un par de pasos hacia el doctor para agarrar su brazo deteniendo a Taeyong de todo intento por desconectar a Sana—ella se está recuperando, ¿Qué mierda creen que hacen?—perdió el control notando como el hombre estaba completamente confundido por la manera en que ella había agarrado su extremidad.
Taeyong entreabrió sus labios dispuesto en explicarse, pero el cuerpo de Tzuyu se petrificó en su sitio cuando sintió unos delgados dedos envueltos en su muñeca obligándola a girar su rostro, para ver con sus propios ojos quién era el responsable de ese tacto.
—¿C~Chewy?
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