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Capítulo 7

 — ...y por eso le temo a las arañas—finalicé. JungKook terminaba de devorar su postre mientras que Jimin me escuchaba—No importa el tamaño que tenga, de sólo verlas me paralizo.

— Son horribles—Jimin se estremeció—Al menos esa clase de animales—se levantó—Iré al baño, ya regreso.

La música en el lugar cambió a otra cuando la anterior finalizó, miré mi postre o las migajas que quedaban, al pasar mi dedo por la crema que había quedado pegada y llevarla a mi boca me sonrojé por como JungKook me miraba burlonamente. Sus mejillas estaban llenas y me causaba ternura verlo así.

— No hay que perder nada—me encogí de hombros.

— Si que tenías hambre.

— Después de la limpieza siempre hay hambre—miré su plato—No fui la única, además.

— Algo que debes saber de mí es que como cualquier cosa—sonrió.

— Tienes la comisura del labio...—iba a explicarle, pero al pasar su lengua por allí sólo dejó un rastro algo más grande de chocolate—Espera—tomé la servilleta y me atreví a limpiarlo, noté que el chico se tensaba un poco, de inmediato me detuve notando la cercanía entre ambos, por suerte había quitado algo de sus labios—Tenías algo de chocolate.

— Gracias.

— Entonces, dime—quise saber cruzándome de brazos— ¿Por qué no te vas con tus amigos en navidad?

— Ellos están con su familia.

— Pero parecen unidos...

— La navidad es otra cosa, me gusta quedarme en casa—se encogió de hombros—Después de lo de mi madre preferí las cosas sencillas, estar en casa con mis padres no era algo que disfrutaba antes, prefería estar afuera o en casa de algún amigo.

Asentí notando lo serio que hablaba.

— Lo siento, no debí preguntar.

— No, tranquila—tomó mi mano herida recordándome a la cafetería, con su pulgar acaricio la palma de ésta y no pude evitar suspirar, el chico sabía cómo relajarme—Pero enserio considera lo de pasarla con nosotros, tus padres pueden venir.

— Seguramente estarán contentos y no se negarán.

— ¿Has pensado en lo que harás el próximo año, Danbi? —sus ojos se fijaron en mí y su rostro fue algo serio— ¿Retomarás tus estudios?

— No lo he pensado—a mi mente vino la conversación que escuché de él y Jimin. JungKook creía que no estaba lista, así mismo me sentía—Mis emociones son un desastre, no las controlo y mis pensamientos...ni se diga.

— Oye, te prometo que trabajaremos en eso—sonrió de lado—Antes de que el año acabe, serás una Danbi diferente.

— ¿Y si te rindes conmigo?

— No te lastimarás de nuevo si eso esperas—acarició mi mano dando un suave apretón a ella. En el tono que hablábamos era imposible que nos escucharan, estábamos muy cerca, podía verme reflejada en sus ojos, ¿Realmente JungKook salió de todo ese dolor?

— ¿Puedo preguntarte algo? —el chico asintió esperando— ¿Cuándo fue la última vez que te lastimaste?

JungKook miró su plato ahora vacío, frunció un poco el ceño doblando la servilleta de sus piernas. Por unos minutos lo noté tenso y supe que intentaba controlar su incomodidad al hablar.

— Hace un tiempo.

— ¿Cuánto?

— Dos años—contestó no muy contento—Te mentí un poco yo...lo seguí haciendo incluso después de que mi madre se curara.

Tomé su mano por debajo de la mesa dándole a entender que no estaba molesta ni decepcionada. Quería escucharlo.

— Lo hice por ti—JungKook se mostró confuso—Me preguntaste porqué me lastimé la mano, esa es la respuesta, yo...quise superarlo como tú, quise ser tan...alegre y dar sonrisitas por ahí en todos lados—lo hice sonreír un poco—Pero no puedo.

— No lo has intentado...

— No podré intentarlo.

— ¿Por qué dices eso?

— Porque merezco castigarme, debo hacerlo, soy miserable, soy horrible...

— Danbi—tomó mi barbilla con su mano libre—Escúchame bien, no eres miserable, ni horrible, ni patética, ni débil, ni estúpida—miré sus ojos—Si te vuelvo a escuchar decir eso...—se interrumpió. Suspiró corrigiendo lo que diría y me soltó—No lo repitas y punto.

— ¿Todo está bien o debo irme tortolitos? —Jimin apareció y tuve que alejarme de JungKook.


En una hora mis padres llegarían, estaba sola en mi habitación con mi pijama puesto. Tenía mis pies descalzos y el cabello suelto además de despeinado, suspiré sin dejar de darle vueltas a lo que JungKook me había dicho. No pude preguntárselo, pero... ¿Él pensaría acaso en lastimarse de nuevo? ¿Siquiera pasaría por su mente de nuevo? Miré mi mano y luego mi celular, lo tomé buscando su número, el nombre apareció, pero me contuve en escribirle o llamarle, JungKook debe estar en clase en este momento. Conecté mi celular a la laptop buscando la canción que me habían pasado, antes de encontrarla un mensaje llegó. Fruncí el ceño tomándolo, JungKook me había enviado un audio.

Al escucharlo identifiqué la guitarra acompañada de una voz, su voz, me sorprendí hasta que fui entendiendo lo que decía. Sentí un nudo en la garganta, contuve las lágrimas por las palabras tan hermosas, la verdad que decía y la tristeza o nostalgia que había en su voz.

JungKook realmente sabía cómo dejarme sin palabras y éste era otro caso más. Decidí escribirle un pequeño mensaje...

Tal vez ambos necesitamos ser salvados, tal vez necesitas que sea tu salvación también. Cuenta conmigo, JungKook.

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