El edificio era negro, resaltaba con la nieve alrededor, sorprendentemente estaba abierto, en recepción nos atendieron, JungKook dio el nombre de ambos apuntándonos al curso de fotografía, aquello me llamó la atención. ¿Él lo tomaría conmigo?
— No dijiste que lo haríamos juntos.
— Acabo de decidirlo—se encogió de hombros llenando los datos, miré su letra notándola ni muy elegante ni muy horrible. Fruncí el ceño preguntando:
— ¿Por qué fotografía?
— Porque es interesante y estoy seguro que te gustará.
— ¿A ti te gusta?
— Me encanta, en casa tengo diferentes tipos de cámaras, desde muy joven me gusta captar los momentos—miró a la señorita explicándole el modo de pago. JungKook anotaba mi precio de inscripción y el suyo a nombre de su padre. Me apresuré a intervenir.
— Espera, espera—lo detuve—No puedes pagar lo mío.
— ¿Por qué?
— Porque no soy nada para tu padre...
— Vamos, Danbi, tómalo como regalo de navidad—regresó su atención a la joven siguiendo el procedimiento. Al salir del edificio teníamos fecha de inicio, horario y unas cositas por comprar. El chico estaba contento con lo que había hecho, quise reclamarle, pero mi celular y el suyo sonó al mismo tiempo, nuestros padres querían vernos.
JungKook me dejó entrar primero a su casa, lo seguí ya que no me sabía del todo el camino. Sus padres y los míos estaban en la sala compartiendo un buen vino acompañado de pequeños bocadillos. Mi madre y la de JungKook se miraron con complicidad.
— Chicos, tenemos una noticia—habló su padre—Estuvimos planeando un pequeño viaje para esta navidad.
— Terminamos decidiendo que sería a fin de año para celebrarlo mejor—continuó el mío.
— ¿A dónde iremos? —JungKook se adelantó robándome la pregunta.
— Iremos a Tokyo, en esta época hay lugares encantadores y luces por doquier—mamá parecía una niña pequeña emocionada—A ti te encantará, Danbi.
— ¿Iremos a Japón? —me sorprendí. ¿No era costoso un viaje así?
— Por una semana—señaló la mujer. Jamás había salido de Corea, nunca había viajado tan lejos, aunque muchos de los planes que hacían mis padres terminaban cancelándose por la falta de dinero. Miré a Kookie quien estaba tan sorprendido como yo, acabaríamos el año juntos y para eso quedaban dos semanas. Debíamos empezar a arreglar las maletas para el viaje.
Cuando los adultos se aseguraron de que estuviéramos de acuerdo, fue el turno de JungKook de contar el curso de fotografía que haríamos en enero. Mis padres se sorprendieron por mí, daban por perdido que retomara algún estudio o algo parecido. La segunda semana de enero comenzaríamos, sería por la mañana lo cual no intervenía con los estudios nocturnos de Kookie, cuando comenzaba a preguntarme por las cámaras terminé en su habitación mirando las quince cámaras distintas que el castaño tenía. Incluso había diferentes tipos de lentes o iluminaciones que él usaba, sorprendida tomé una un poco grande para mis manos. Era negra y en el lente tenía una raya roja rodeándola.
— Esa es de alta definición—comentó—Tomé fotos grandiosas con ella, ¿Quieres verlas?
— Claro—quería ver si era talentoso. Encendió su laptop esperando unos minutos que cargara y entonces abrió una carpeta, abrí mis ojos como platos, JungKook era realmente bueno en todo. Las fotos eran de paisajes, animales, personas...muchas eran en la naturaleza, pero lo sorprendente era que todas reflejaban tranquilidad, paz...
— Oh, mier....—me corregí ante lo que iba a decir— ¿Todas son tuyas?
— Así es—asentí—El parque es un gran lugar cuando se es fotógrafo—señaló.
— ¿Cuál es tu cámara favorita?
— La que tienes en tu mano.
Miré la cámara sonriendo de lado. La levanté buscando la posición correcta, Kookie rio divertido inclinando su cabeza hacia atrás y sin saber cómo capturé ese momento. Volví a mirarla sonriendo tontamente, JungKook salía riendo a carcajada y su cabello se había movido un poco. Para ser mi primera foto era buena. Creo que me acostumbraría a esto.
— Entonces...Tokyo—dije mirando a mis padres. Los cubiertos de la cena se escuchaban en el comedor—Si que es una sorpresa, pero...es algo costosa.
— Lo importante es que será una navidad distinta—señaló papá.
— Tenemos dos semanas para hacer las maletas—contó mi madre—Puedes llevarte lo que quieras Danbi, pero abrígate bien.
— Más que sólo bien.
— ¿A qué te refieres? —fruncí el ceño.
— He visto como JungKook y tú se miran, eres muy joven aún, jovencita—Reí encontrando graciosa la situación. ¿Por qué todos creen que terminaremos juntos? ¿Es una broma? Negué con la cabeza bajo la mirada de mis padres.
— A JungKook le gustan las chicas altas, las que son de su altura, apenas le llego al hombro—sonreí divertida—Además, también le gusta que usen mucho el color negro.
— ¿Cómo sabes eso? —mamá estaba sorprendida.
— Hemos estado hablando—me encogí de hombros—Así que pueden estar tranquilos, JungKook y yo no tendremos nada.
Llevaba dos maletas junto a un bolso, habíamos pedido un taxi y mi padre tardó una hora para hacer que todo entrara atrás. En el camino sentía que las dos semanas se habían ido demasiado rápido para mi gusto, JungKook y yo seguíamos viéndonos. Algunas veces él estaba algo decaído o yo lo estaba, en esos momentos nos esforzábamos por animar al otro. Kookie seguía enseñándome a tomar fotos con su cámara, le prometí comprar una igual cuando comenzáramos el curso. Había querido regalarme su cámara, pero me negué, de todas maneras, debía comprarme la mía. En la ciudad sólo quedábamos JungKook y yo, Jimin y Jin se habían ido con sus familias.
El aeropuerto estaba terrible como era de esperarse, tantas personas causaban un poco de ansiedad en mí, arrastraba mis maletas con el bolso en mi espalda, seguí a mis padres y allí estaban. Los padres de JungKook me saludaron dirigiéndose luego a mis padres sobre el asunto de los pasaportes, Kookie se había acercado a mí, llevaba su chaqueta en su hombro.
— ¿No tienes frío? —pregunté sentándome con él.
— Hace dos horas que estamos aquí, tanta gente junta me da calor—bufó. No estaba contento, besé su mejilla sabiendo que eso siempre le sacaba una pequeña sonrisa. Kookie mordió mi mejilla suavemente haciéndome reír, golpeé su pecho un poco fuerte mirándolo sonrojada.
— No me muerdas.
— No es mi culpa que tus mejillas sean tan redondas y provocativas.
— Pues no es mi cul...
— Chicos, lamento interrumpir el momento...—su madre intervino causando más vergüenza en mí. Bajé la mirada sonrojada, ¿Ella vio lo que su hijo había hecho? —Pero necesito el pasaporte de ambos un minuto.
— Claro.
Busqué el mío en mi bolso y se lo entregué sin mirarla. Cuando se alejó me levanté para mantener distancia, pero JungKook jaló de mi chaqueta volviendo a sentarme.
— ¿A dónde vas?
— Tu madre acaba de vernos, compórtate.
— ¿Qué tiene? —se inclinó adelante apoyando sus brazos en sus piernas. Lo miré incrédula sin creer lo que escuchaba.
— Acabas de morderme, a simple vista luce como si fuéramos...novios o algo parecido.
— ¿No quieres que ellos crean eso? —se mostró un poco serio.
— No quiero que se hagan ideas erróneas—lo miré—Recuerda que ambos nos ayudamos primero.
— Avísame para la próxima para no morderte entonces.
— Vamos, no me digas que te molestaste.
JungKook hizo un gesto con la lengua en el interior de su mejilla. Ni siquiera me miró.
— No estoy molesto, estoy feliz por el viaje—su rostro no lo demostraba—Deberías estarlo también.
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Feliz navidad a la personita que está leyendo esto 😊⭐
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