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Capítulo 18

Georgia suspiró con resignación por tercera vez el salón familiar. Allí se encontraba junto con sus hermanos y Aitasis; Iuola se encontraba en la habitación infantil con Becky. Los días anteriores antes de la llegada de sus hermanos, Uriel y otros agentes le estuvieron haciendo preguntas estúpidas y eso la hizo enfurecer, los establos fueron cerrados y los caballos fueron llevados a Hampshire.

Iuola le había gritado a Uriel la razón por la cual ella estaba ignorante de la situación, ¿Acaso no pertenezco a esta familia? Le había dicho enfurecida. Ésta lógicamente le había retirado el habla a todos, exceptuando a Becky.

Aitasis se llevó la tasa de té a los labios. Habían llegado ayer y a simple vista se veía fatigada.

—La situación está complicada—comentó Aitasis—Tenemos posibles sospechosos, pero son solo suposiciones. Tenemos que investigar a Lady Addington, su marido y a los duques.

Uriel le lanzó una mirada asesina a ésta—Me encanta tu uso del plural hermosa, pero yo estaré al frente de esto. Ya coloqué a Justin y a Alex en eso

—A duras penas y puedo dar un paso —se quejó ésta

Marsias suspiró —¿Cómo vamos a proseguir? No podemos quedarnos de brazos cruzados

—Yo sugiero que hagamos como si nada pasara —propuso Aitasis—De algo sabemos es que el sospechoso aparte de incomodar está dejando claro que quiere hacerle daño a Georgia

—¿Propones que continuemos con las actividades de temporada social?—le preguntó Marsias

—Totalmente—Aitasis suspiró—¿Qué opinas Wolf?

Georgia miró a su hermano. Este se había mantenido en un silencio muy habitual en él, solo que de forma diferente.

Este acarició el mango de su monóculo—Iuola está próxima a estar en el mercado matrimonial

—¿Y eso qué? —le preguntó Uriel

—Antes de que eso ocurra se le informará de donde viene —sentenció Wolfram

El silencio se extendió por el salón. Georgia apretó el brazo del sillón.

—¿Qué?—dijo ésta —Wolfram no podemos hacer eso, Iuola no lo va a aceptar

—No es algo que se deba o no aceptar. No tiene elección

Georgia se puso de pie—No tienes idea de cómo se puso porque le ocultamos lo que está pasando ¿Te imaginas si se entera de la verdad? ¡Nos va a odiar por el resto de nuestras vidas! Tú conoces perfectamente a Iuola, ella es rencorosa

Wolfram se puso de pie —Está decidido —ordenó y al decir esto se fue cerrando la puerta tras sí.

Georgia se dejó caer en el sillón y se llevó ambas manos a su rostro. Aitasis se puso de pie y se colocó junto a ella.

Ésta comenzó a acariciarle el cabello —¿Por qué se lo ocultaron en primer lugar?—quiso saber ésta

—Iuola llegó a la casa de tres años—le explicó Marsias —No hablaba mucho, puesto que solo entendía a medias el inglés. La primera palabra que dijo fue "Mamá" y se la dijo a nuestra madre

Lady Nerissa se encontraba peinando la larga cabellera de Iuola, éstas se encontraban en la habitación de la duquesa.

Te haré una trenzale informó la duquesa. Iuola tenía en sus manos una muñeca de porcelana.

En ese instante Georgia abre la puerta.

¡Madre!Exclamó ésta

Georgia ¿Qué es esa forma de entrar a mí habitación?

Ésta se acercó a ella¡Es urgente madre!

¿Qué sucede?

Uriel colocó un sapo en mi cama ¡Es asqueroso!

Nerissa suspiró¿Es que acaso tienen diez años?ésta colocó a Iuola sentada en la cama y luego se puso de pie¡Uriel Westhampton!

Mamá...susurró IuolaMamá

Ambas la miraron sorprendida. Nerissa miró a Georgia.

¿Escuchaste lo mismo que yo?le preguntó Nerissa y Georgia asintió sin palabras.

La duquesa se acercó a la niña y le dio un beso en la mejilla.

¿Me dijiste mamá?

Mamá...

Nerissa la abrazóEso es mi niña, yo soy tú mamá

Georgia levantó la cabeza y miró a Aitasis.

—La madre de Iuola fue Nerissa y su padre fue Ian; Wolfram no puede hacerle esto.

—Pienso igual que tú—comentó Uriel—Y aes demasiado tarde para decirle, a veces es mejor vivir en la ignorancia

Marsias suspiró—Hablaré con Wolfram, haré que cambie de idea

—Tendrás la misma suerte del rey canuto cuando le dijo a la marea que se detuviera—le dijo Aitasis

—Incluso yo también lo intentaré—añadió Uriel

Georgia negó con la cabeza—No puedo creer que Wolfram quiera más problemas

—Por lo pronto centrémonos a ese tipo—propuso Aitasis y los demás asintieron.

***

La familia Westhampton había decidido viajar a Doncaster para la carrera anual de caballos. La flor y la nata de la sociedad estaban allí, era una festividad que nadie podía perderse. Aitasis había decidido quedarse a acompañar a Iuola en Londres junto con los niños, las multitudes y los embarazos no iban de la mano. Wolfram también había decidido quedarse y no quiso expresar alguna explicación del por qué, así que solo habían viajado Marsias, Uriel, Becky y Georgia. Ésta se había negado rotundamente a dejar a Aitasis fuera de la competencia.

El palco de los Westhampton estaba justo al lado del de los duques de Hastings.

Georgia estaba molesta. No, estaba furiosa. Justo antes de entrar al palco se habían encontrado con la familia Hastings acompañada de Robert Harris.

El saludo fue fríamente cordial, los duques de Hastings, los condes de Addington, Robert Harris y el señor Shaw de un lado y ellos de otro.

El señor Harris le había sonreído con absoluto descaro.

—¿Y dónde está Westhampton?—quiso saber el duque

—Decidió quedarse con mi esposa y mi hermana—le había dicho Uriel

—¿Qué caballo correrá para ustedes?—le preguntó Marsias

—Bucéfalo—respondió el duque con una sonrisa

Georgia le lanzó una mirada asesina a Robert Harris.

Uriel se echó a reír—Me alegra saber que mi venida acá no será en vano, la competencia estará interesante. El actual campeón con la bicampeona juntos en un mismo escenario—Uriel miró a su hermana—¿Qué opinas de eso cariño?

Georgia se limitó abanicarse el rostro—Tengo calor—comentó ésta y luego miró a Becky—¿Entramos?

—Por supuesto. Con permiso

Cuando se dirigían a su respectivo palco se toparon con el nuevo socio de Robert Harris. Georgia no recordaba su nombre.

—Buenos días —este hizo una reverencia.

Georgia suspiró. El solo hecho de que ese hombre fuese cercano a Robert Harris ya lo hacía blanco de su furia.

—Buenos días—respondieron ambas

—Mi lady me temo que estoy un poco perdido—le dijo este—¿Dónde se encuentra el palco de los duques de Hastings?

—Es justo ese de allí—le respondió Becky

—Muchas gracias... Eh... Mi lady

—Le presento a mi cuñada, la marquesa de Westhampton—le dijo Georgia

Este hizo una reverencia—Un gusto mi lady, mi nombre es Cameron Bright

—Es un placer señor Bright—le dijo Becky

—Entonces les pido un permiso, que pasen un feliz día—les deseó este y al decir esto se fue.

Georgia y Becky entraron al palco y se sentaron.

—¿Quién es ese hombre?—quiso saber Becky

—El socio del idiota del señor Harris

Su cuñada alzó las cejas—Es guapo. Noté como te miraba

Georgia se pasó una mano por su cabello y la ignoró.

—¡Es un maldito traidor! ¿Cómo va a poner a Bucéfalo a competir contra Artemis? Y peor aún, colocándose con Hastings. ¡Dios! Como me saca de quicio

Becky la miró—¿Le propusiste que estuviera con nosotros?

—¿Te has vuelto loca? ¡Wolfram me congelaría! Ignoraba que no vendría hoy

—Entonces no puedes hacer nada Georgia, el hizo lo que mejor le convenía

Ésta puso los ojos en blanco—¡Pero me saca de quicio esa maldita sonrisa suya!

Su cuñada le sonrió—Porque te gusta y no toleras que esté allá

—Cállate

Becky se echó a reír y en ese instante entraron sus hermanos. Marsias se sentó junto a Becky y Uriel junto a ella.

—Artemis está bien vigilada—le informó Uriel

Georgia asintió. No había podido conciliar el sueño de la angustia, incluso había considerado la idea de dormir en los establos con Artemis pero Wolfram se lo prohibió rotundamente.

—Uriel vayamos a hacer las apuestas—le dijo Marsias mientras se ponía de pie y le daba un beso en la mejilla a Becky.

Este asintió—Ya regresamos—y al decir esto salieron del palco.

Becky suspiró—Solo duraremos dos días ¿no es así? Ya quiero volver con mis pequeños

Georgia le sonrió—Ellos están en buenas manos

—Lo sé pero los extraño mucho

En ese momento entró un criado y depositó una jarra con jugo de naranja, les sirvió dos vasos y dejó un plato de galletas. A continuación les hizo una reverencia.

—Mi lady—le dijo a Georgia—Esta nota es para usted

Ésta la recibió mientras el corazón le latía de prisa —Gracias, puede retirarse

—Con permiso—este hizo una reverencia y se fue.

Becky la miró—Dios mío... ¿Quieres que vaya a a buscar a Marsias y a Uriel?

—Primero veamos que dice

"Sal un momento

RH"

—El señor Harris nos ha dado un susto de muerte—le dijo su cuñada

—Es un completo idiota

Becky se echó a reír—No disimula su enamoramiento por ti

—¿Enamoramiento? Ese tipo está completamente loco. Por mí que se quede esperando

Su cuñada asintió—Aja. Uno... Dos...

Georgia se puso de pie—Pero no quiero que piense que soy una cobarde

—Por supuesto que no queremos que piense eso

—Además no pienso tardar

—Claro que no

Georgia la miró—¿Te burlas de mí?

Becky se echó a reír—Totalmente

—Le dices a Mar y a Uriel que...

—Ve. Yo les invento algo

Georgia le sonrió y salió de la estancia. Ésta no vio a nadie, caminó un poco más y solo veía a los criados caminar de un lugar a otro.

Georgia rodó los ojos. Este idiota me tendió una trampa y caí, pensó furiosa.

De repente se abrió una puerta tras suyo y unos fuertes brazos la tomaron por la cintura y la hicieron entrar. El señor Harris cerró la puerta y ésta quedó pegada ella.

—Hola Georgia—la saludó.

Ésta le pegó un rodillazo en los testículos y se apartó de él.

—¿Qué es esa forma tan impropia de hacerme entrar aquí?—le preguntaba ésta mientras lo veía retorcerse en el piso del dolor—¿Y quién te dio el derecho de enviarme notas? Si todos los americanos son como tú, entonces lo mejor que les puede pasar a esas mujeres es quedarse soltera

Robert se puso de pie lentamente—¿Por qué... demonios... haces...eso?

Georgia se cruzó de brazos—Porque quiero y puedo ¿Qué se te ofrece?

Este respiró hondo—Necesitaba... hacerte una...pregunta

Georgia miró la estancia—Mejor afuera, pueden entrar los dueños de este palco

—El dueño es Hastings pero no lo usará—Robert se acercó a ella lentamente—Freyja me dijo que mataron a uno de tus caballos ¿Cómo pasó?

Ésta lo miró—No es de tu incumbencia

—Cuéntame, desde ese día Free tiene pesadillas y se niega a dormir sola

—La verdad lamento que la niña estuviese allí y viera lo que pasó

—Cuéntame

—Hay alguien que al parecer quiere hacerme daño. Primero me mandó una nota algo ofensiva y luego mata a uno de nuestros caballos y coloca un mensaje diciendo "¿Cómo te sentirías si a Artemis le pasara lo mismo?"

Robert la traspasó con la mirada—Llegó demasiado lejos ¿Ya abrieron un caso en Bow Street?

—Sí, mis hermanos se están haciendo cargo de todo

—Deben reforzar tu seguridad. Dime ¿Cómo puedo ayudarte?

—Desapareciendo de mi vista, no te quiero ver

—¿Por qué estás tan molesta?

Ésta puso los ojos en blanco—¿Qué por qué estoy molesta? ¿Por qué te fuiste con ellos? Eres un vil traidor—este se echó a reír—Sabes que es así

—Si me hubieras dicho que querías que estuviese con ustedes no lo habría dudado

—Tú te largaste a Londres sin decir una palabra

—Y ya me disculpe por eso, nos vimos dos veces pudiste haberme dicho—Georgia lo miró pero no le dijo nada—Cariño no estés triste

—¿Cuál de tus ojos me ve triste?

Robert se echó a reí y a continuación miró en dirección a donde iban a salir los caballos.

—Ya va a empezar

Georgia miró en esa dirección—Dios mío, tengo que irme

Este la tomó por el codo—Veámosla juntos

Ésta lo miró sin decirle una palabra. Escucharon el disparo y ambos miraron en dirección a la carrera, se escuchaban los gritos de las personas que fueron a apostar por su favorito. Georgia observó al jinete que montaba a Artemis y luego observó el que llevaba a Bucéfalo. Ambos estaban muy cerca, eso generó que el corazón de Georgia latiera de prisa.

—Vamos cariño—susurró. Los gritos se intensificaron, Georgia se inclinó un poco ya que estaba en la expectativa.

Artemis cruzó la línea de llegada un segundo antes que Bucéfalo y el público enloqueció.

Georgia se llevó una mano en el pecho—¡Ganamos! ¡Ganamos!

Robert la atrajo hacia a él y la abrasó.

—Felicidades—le susurró este al oído.

—Gracias, pero aún quedan otras

Él no le dijo nada y solo se limitó a estrecharla fuerte. Georgia apoyó su frente en el hombro de él.

Estos días habían sido duros para ella, Wolfram estaba inquebrantable con la decisión de contarle a Iuola, ya no podía salir con libertad a menos que sea con sus hermanos o agentes de Bow Street, Iuola seguía molesta y la preocupación de que a Artemis le sucediera algo le quitaba el sueño por la noches.

Necesita este abrazo y necesitaba llorar, pero era incapaz de hacerlo delante de ese hombre.

Ella se separó un poco de él y lo besó. Necesitaba saber que sentía si la tocaba un hombre, anteriormente sentía repulsión pero con él era diferente. Harris profundizó el beso haciendo que su lengua tocara la de ella, Georgia no supo explicar todas las sensaciones que le embargaron en ese momento, ella le pasó los brazos por encima de los hombros y ambos se acercaron más. El interrumpió el beso y descendió por su cuello; Georgia le acarició el cabello y soltó un gemido cuando este había apretado su seno derecho, este deshizo con manos expertas el corpiño de Georgia y le acarició los pezones con ambos manos. Comenzó a depositar tiernos besos por encima de su pecho. Este se apartó y miró sus pechos por un momento.

—Que preciosidad—le susurró este

Georgia sonrió pero no lo miró—Tonto.

Él la atrajo hacia a él y comenzó a atarle el corpiño.

—¿Qué haces?—le preguntó una Georgia desconcertada.

Él suspiró—No eres esa clase de mujer que se toma en un sitio como este

Georgia se separó de él—No importa, continuemos

—No está bién, además tú eres una dama

—Robert estoy soltera, tomé la decisión de quedarme así. Te aseguro que nadie lo sabrá

Él se acercó a ella e hizo que diera media vuelta.

—¿Eres plenamente consciente de lo que me estás pidiendo?—le preguntó este mientras le ataba el corpiño

—Yo estoy soltera

—Eso lo has dejado claro

—Quiero saber Robert

—¿Saber qué?

Ella lo miró—Necesito saber si en verdad me gustan las mujeres porque contigo reacciono diferente—él la miró en silencio—Quisiera saber por qué contigo no siento repulsión

Este suspiró—Georgia me estás pidiendo que te convierta en mi amante

—No, solo será una vez

—Podrías quedar embarazada

Ésta negó con la cabeza—Becky me enseñó varios métodos para no quedar embarazada. Podemos utilizar esponjitas

Robert frunció el ceño—¿Utilizar qué? ¿Quién demonios es Becky y por qué te dijo eso?

Georgia alzó la barbilla—Nada y no te interesa ¿No quieres ayudarme?

—Sabes que me muero de ganas por hacerlo, pero te valoro

Ésta lo miró—Sólo lo sabremos los dos. Si no me ayudas, le pediré el mismo favor al primer hombre que se me aparezca

Ambos se retaron con la mirada durante varios segundos y en ese instante la puerta se abrió y ambos quedaron estupefactos. El señor Bright supo ocultar su asombro.

—Disculpen, me disponía a fumar—este le lanzó una mirada a Georgia que ésta no supo cómo identificar y luego se fue.

Georgia miró a Robert—él es muy guapo

—Ni lo pienses

—¿Por qué no? Es mi problema

Robert se acercó a ella exasperado—¿En qué posada te estás quedando?

—Cuatro cuervos

—¿Duermes sola?—Georgia asintió—Quítale el pestillo a la puerta, te visitaré esta noche. 

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