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Capítulo 12

Robert entró a su habitación en la residencia de solteros con una sonrisa. Hasta ahora todo marchaba a la perfección, se estaba acercando mucho más a los Westhampton y ahora Hastings también estaba de su lado. Había decidido prolongar su estadía en Inglaterra indefinidamente, Fundiciones Harris y sus otras empresas dominarían Reino Unido y tendría mucho poder. Necesitaba más poder.

Este se quitó el sombrero y prosiguió con la corbata, en ese momento la puerta se abrió de repente y apareció Ethan; este la cerró y se tumbó de espaldas tapándose los ojos con una mano.

—Soy un jodido hijo de puta —le confesó este

Robert se echó a reír—Ya. ¿Y quién te hizo ver esa verdad tan obvia?

Este buscó entre el bolsillo de su saco y sacó un papel­—Mira esto

Robert dejo su saco en el perchero y tomó hoja.

"Querido amigo Ethan, gracias por aquellas palabras tan lindas que me dijiste, las tendré muy en cuenta ¿Cómo está el señor Harris? Espero se estén divirtiendo en la HSW. También quería agradecerle por enseñarme lo que le pedí, por lo menos ahora no me siento ignorante en ese aspecto. En respuesta a su carta, las cosas han estado muy tranquilas. Por la mañana salgo a montar, por la tarde cuido de mi sobrino y por la noche estudio medicina ¿Sabe que estoy analizando los componentes de una nueva pomada? Esta es para piel sensible. Creo que es todo, cuídese mucho. Eres mi único amigo. Tuya, LIW.

Robert terminó de leer en voz alta exagerando un tono femenino.

—¿Quién demonios es "LIW"? —quiso saber

—Lady Iuola Westhampton

Robert soltó una carcajada—¿Se están enviando cartas? ¡Qué romántico!

—No estoy para tus malditas bromas

Robert colocó la carta en la carta en la cama y lo miró—¿Qué fue lo que le enseñaste?

Ethan suspiró y se sentó—Le enseñé a besar

Robert no podía parar de reír, se estiró en la cama y comenzó a revolcarse.

—¡Besaste a la hermana menos del duque de Westhampton! ¿Eres consciente que te pueden mandar a la ahorca?

Ethan carraspeó y se puso de pie—Por favor ya cállate, más bien ayúdame a pensar cómo solucionar esto

—¿Solucionar qué, hombre?

—Robert si hablaras con ella te dieras cuenta lo brillante que es. Es médica por experiencia, es hermosa y a pesar de que es bastante arrogante me resultó agradable. Me dejé cautivar pero somos de mundos muy diferentes. Ella es única

Este le sonrió—Al parecer las mujeres Westhampton tienen esa virtud

Su amigo suspiró—Ella merece un hombre que la haga brillar más, no que la opaque; que le sea fiel y la proteja; y por un momento desee ser ese hombre

Robert se puso de pie y le dio unas palmadas en el hombro—Estás a tiempo—Ethan lo miró—conózcanse bien, si sientes que es la mujer de tu vida que nada te detenga. Después te vas a arrepentir

Este suspiró y se sentó en la cama—Pero no quiero renunciar a mí libertad y este mundo aristócrata es una mierda

—Entonces simplemente...—Robert se interrumpió al escuchar los toques de la puerta. Ese se dispuso a abrirla. Un criado con una bandeja de plata que contenía una carta lo miró.

—Buenas noches señor Harris, lamento interrumpir su descanso pero llegó esta carta para usted de carácter urgente—le informó.

Robert la tomó—Gracias

—Con permiso señor—y al decir esto el criado se marchó.

Robert cerró la puerta y miró la carta. Reconoció de inmediato la letra de la condesa.

—¿De quién es? —quiso saber Robert

—De mama Odie—le dijo mientras la abría. Sus ojos se abrieron de par en par y del horror pasó a la furia.

—¿Qué sucede? —preguntó Ethan

Este lo miró—Cómo lo predije, ellos están aquí

Ethan abrió los ojos como platos—¡Joder! Maldita sea ¿En dónde?

—En Londres

***

Era la tercera vez que Georgia miraba alrededor del jardín buscando a Robert Harris.

Ésta se encontraba en una mesa disfrutando de un agradable desayuno al aire libre con sus hermanos y sus cuñadas; Becky sostenía al pequeño Wilfer mientras lo amamantaba y Aitasis le hacía preguntas referente al tema; Marsias miraba con amor a su mujer y Uriel le acariciaba el vientre a Aitasis mientras bebía un poco de jugo de naranja.

Este la miró mientras dejaba el vaso en la mesa—¿A quién buscas Georgie?

Ésta le tiró una mirada asesina mientras se limitaba a comer un trozo de fruta.

—A nadie en especial—respondió.

—¿No será que buscas a Harris? —le preguntó Marsias mientras la miraba gélidamente

Georgia miró a su hermano—¿Yo por qué tendría que estar buscando a ese manchado de la tierra?

—No hables así Georgia—le riñó Becky—No podemos juzgar a las personas por cosas que no pueden cambiar. Está mal

—¿Desayunaste alacrán? —le preguntó Aitasis

Georgia no respondió y se limitó a comer su desayuno y Marsias la miró.

—¿Cómo conociste al señor Harris? —le preguntó este

Ésta rodó los ojos—Wolf nos lo presentó a mí y a Iuola; él y el señor Shaw estaban reunidos con Wolf

—Qué extraño, Wolf no es de los que les interesa ese tipo de negocios—comentó Uriel

—Entonces ¿Qué hacía el señor Harris con Wolf? —se preguntó Marsias y luego miró a su hermana—¿No tendrás algo que ver?

Georgia se puso de pie—¡¿Por qué tendría yo que ver con él?!

—Georgia siéntate, vas a provocar un escándalo—le dijo Becky—Hay personas observándonos

Ésta soltó una risotada sarcástica—Con permiso, se me ha quitado el apetito

—Georgia espera—le dijo Aitasis

—Quiero estar sola—y al decir esto se fue.

Ésta se limitó a seguir el sendero del jardín que conducía a las caballerizas. Sabía que había sido injusta con ellos, pero es que hoy, precisamente hoy se sentía melancólica.

—Georgiana... Nerissa... Madres, me hacen tanta falta—susurró Georgia mientras se inclinaba a la copa de un árbol.

Perder a su primera madre a los diez años había sido horrible, porque le había tocado ser la madre de su hermana pero perder a otra a los veintiuno fue algo que no puedo soportar y que hasta el sol de hoy seguía sintiendo ese dolor tan horrible y desgarrador; como si de repente todo lo que está dentro de ti se destruyera en mil pedazos solo por esa persona, porque esa persona era tú mundo.

Hampshire, Inglaterra 1856

Georgiana no podía dar crédito a lo que había oído de Wolfram. Estos se encontraban en el coche y ya habían llegado a Hampshire; Iuola se encontraba dormida en el regazo de Marsias y este la abrasaba. Uriel estaba junto a ella y Wolfram justo en frente. Se había ido con ellos sin importar las consecuencias porque quería saber sobre su padre.

¿Mi padre es un duque?logró preguntar. Hablaba inglés perfectamente pero no podía menguar su acento romaní. —¿Y él nos quiere?¿Por eso nos mandó a buscar?

Georgia se percató de la mirada que compartían aquellos chicos.

—Nuestro padre murió hace tres años—le confesó Wolfram

Georgiana abrió los ojos como platos—¿Qué?

—Murió de cólera—añadió Marsias

Las lágrimas bañaron sus mejillas, pero ella no sabía por qué estaba llorando si era porque jamás lo iba a conocer o porque las buscó justo ahora y no antes.

—Mi madre murió hace tres años también—le confesó a estos—en el parto de mí hermana

Uriel le pasó una mano por los hombros—Tranquila, ya no están solas. Estamos aquí con ustedes y las vamos a proteger

Georgia lo miró. Era un desconocido para ella pero se sentía tan cercano, jamás había sentido algo distinto a la repulsión con respecto a los hombres y ellos no les parecían repugnantes. <<Son mis hermanos, tengo hermanos mayores...>> se dijo.

De repente el carruaje se detuvo y Georgiana miró por la ventana. Una gran mansión de tres pisos se asomó a sus ojos, era tan grande y pintoresca; jamás había visto algo igual.

—¿Es su casa? —se atrevió a preguntar.

—Nuestra casa—le dijo Marsias—Ahora es de ustedes también—Uriel bajó del carruaje y la ayudó a bajar.

—El viaje ha sido tedioso pero bienvenidas a Westhampton Terrace—les dijo Wolfram

Marsias bajó con Iuola en brazos y Georgia se aproximó a él.

—Lo siento, dámela—le pidió ésta.

—No hay problema, puedo cargarla—le dijo este.

Georgia tragó saliva y extendió una vez más los brazos—Dámela por favor

Wolfram lo miró—Hazlo

Marsias suspiró y le dio a su hermana—La verdad no sé qué espíritu me poseyó para venir con ustedes y separarme de la comparta; les agradezco mucho que me hayan contado sobre mí padre, pero... mi hermana y yo no pertenecemos a este lugar ¿Podrían por favor devolvernos a la comparta?

—Eso no podrá ser—le dijo Wolfram seriamente—Sí se llega a saber que nuestro padre tuvo hijos fuera del matrimonio pasará el título a la segunda residencia, son las clausuras de la familia y son muy estrictas. Nuestros tíos no tardaría en dar con ustedes por eso deben quedarse aquí, mi madre no asiste a temporadas sociales así que no la han visto nunca, fingirán ser sus hijas. Tenemos todo arreglado

Georgiana acomodó a Iuola en su hombro—Honestamente, sus problemas no tienen nada que ver con nosotras

—Si tienen que ver

Una mujer rubia apareció detrás de los chicos. Ellos la miraron con total asombro. La mujer era alta y rubia, eso pudo observar Georgiana por los rizos que escapaban de su bonete negro; sus ojos eran de un azul profundo y llevaba un hermoso vestido de muselina de color negro con mangas largas.

—Soy la duquesa de Westhampton—se presentó—y lo quiera aceptar o no ustedes llevan sangre Westhampton por sus venas. No me puedo enojar con un muerto, pero sí tengo que cumplir mi deber como duquesa y es que mi hijo mayor conserve su título de duque; y si para eso tengo que recibirlas a ustedes en mí casa que así sea. Estoy dispuesta a tratarlas como mis hijas, para mí en estos momentos el fin justifica los medios. Pero haré un trato con usted joven, si en tres meses siguen siendo infelices les permitiré marcharse ¿Me he explicado con claridad?

Georgia sonrió <<Sólo iban a ser tres meses y ya han pasado catorce años>> pensó mientras se limpiaba las lágrimas con su pañuelo.

—Te extraño tanto madre Nerissa—sollozó—Te extraño mucho

Ambas muertes de ambas madres habían sido muy duras para ella, Iuola no llegó a conocer a su madre biológica y desconocía su existencia; para Iuola su madre era Nerissa y cuando ésta murió de cólera tenían once años y recibió el amor y la atención de todos. Para Georgia había sido el fin de los tiempos. Pero había agradecido enormemente el tiempo que había pasado con ellas.

—Puede que me parezca a mí madre—le había dicho a Lady Nerissa cuando cumplió los catorce años aquella noche en su habitación, antes de bajar a celebrarlo. Llevaba un hermoso vestido color blanco y de mangas larga—pero no heredé su don de sanación, siento que la defraudé de cierta forma

Nerissa se acercó a ella por detrás y puso ambas manos sobre sus hombros.

—¿Quién te ha dicho que tienes que ser como tu madre? —le dijo ésta—construye tu propia personalidad, tu propio camino y tus propios deseos

—Llevo su nombre, mi nombre es Georgiana—le dijo ésta. Su madre actual hizo que la mirara.

—Por más fuerte que sea tu duelo, el mundo no se detiene por tu dolor—ésta le sonrió—Comencemos por allí, Georgia. ¿No es así como te llama tu institutriz?

Ésta sonrió—Eso es porque Charlie dice que es demasiado largo

—Eres Lady Georgia Westhampton, hija y hermana de un duque. Tenlo presente cariño.

Georgia entró a las caballerizas y de inmediato los mozos se pusieron firmes e hicieron una reverencia.

—Continúen con lo que están haciendo—les ordenó ésta—Sólo vine a ver a Artemis

—¡Si mi lady! —exclamaron todos

Ésta miró en dirección al lugar donde debería estar Bucéfalo y no se encontraba.

Un mozo pasó junto a ella—Niño, ¿Dónde ésta Bucéfalo? —Quiso saber—¿Acaso su dueño salió a montar?

—El señor Harris se marchó ayer en la noche mi lady—le informó este

Georgia frunció el ceño—Ya veo—<<¿Se marchó? ¿A dónde?> pensó inquieta.

—¿Preparo su yegua mi lady?

—No es necesario, yo...—se detuvo al escuchar unos pasos y rodó los ojos al ver que era el estúpido de Uriel—¿Qué quieres?

Él le sonrió—De repente me entraron unas inmensas ganas de hablar contigo—le dijo este mientras le ofrecía el brazo—¿Damos un paseo?

Georgia le tiró una mirada altiva—Creí haber dicho que quería estar sola

—Como si fuera a obedecer a mi hermana menor, vamos.

Georgia aceptó el brazo que le ofrecía de mala gana pero no dijo nada. Ambos se abrieron paso hacia la propiedad y pasearon en silencio; Georgia amaba a todos sus hermanos por igual pero su hermano favorito sin duda era Uriel, pero nunca pudo armarse de valor para confesarle su secreto, ya que no podía predecir cómo lo tomaría y no quería arriesgarse.

—Ayer vi algo en ti que no veía hace mucho tiempo—comenzó a decir su hermano

Ésta rodó los ojos, decidió ignorarlo y continuar con el paseo.

—¿No quieres saber de qué nos hemos dado cuenta? —le preguntó este.

—Todo parece indicar que me lo quieres decir

—Hace mucho no te veía reír de verdad y divertirte como nunca. Aitasis y yo lo vimos y al parecer Harris tiene mucho que ver

Georgia se detuvo y lo miró—Ese hombre no tiene nada que ver con mi estado de ánimo, la única razón por la que estoy feliz es porque ustedes están aquí. Nada más

Uriel le sonrió y le colocó ambas manos en los hombros—Sea lo que sea, me gusta verte así Georgie.

—¿Eres idiota?

Él la miró seriamente—¿La viste?

Ésta asintió—Gracias a Dios Wolf no vino

—Pero vendrá al baile

—Algún día tendría que verla ¿no? Ella no iba a vivir en Francia para siempre

—Escuché que se quedará en Inglaterra definitivamente. De todas formas no me preocupo, Wolf no es el mismo de aquel entonces. Pero si resulta realmente inquietante

Georgia sonrió—Si yo fuese ella no interpondría en el camino del lobo, las consecuencias... pueden ser letales. 

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