Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Extra [5]

Liam & Shania.

-¡Alfa!- chilló el omega, saliendo a correr hacia la puerta principal para recibirla.

-Hola, dulce omega- saludó Shania con una gran sonrisa.

Dejó las bolsas en el suelo, extendiendo sus brazos segundos después. El omega no tardó en abalanzarse sobre ella, dejando que ésta lo abrazase.

-¿Qué es eso tan importante que tienes escondido entre tus brazos para no abrazarme?- inquirió Shania con ternura.

Liam soltó una pequeña risita, revelando un pequeño gatito dormido profundamente, hecho una bolita.

-Mi hermana me dejó cuidarlo por unos días, ¿puedo?- adoptó una carita de cachorrito herido.

Shania había sido quien había hablado con la hermana de Liam días atrás, sugiriendo la idea de dejarle cuidar al gatito para ver si así conseguía animarlo un poco.

Las últimas semanas habían sido difíciles para él, quien se veía visiblemente desanimado y terriblemente mimoso.

Incluso podría decirse que más territorial, manteniéndose pegado todo el día a ella.

-Por supuesto, cariño- sonrió con ternura- Pero tú debes hacerte cargo de él, ¿si?

Liam asintió sin siquiera dudarlo un poco. Tomó un par de bolsas del suelo, dejando que Shania cargara solo una.

-¿Cómo estuvo tu mañana, alfa?- inquirió el omega con dulzura, caminando hacia la cocina.

-Estuvo muy bien, mi amor- respondió ella de igual forma- El nuevo trabajo que me ha asignado Alissa es mucho más calmado, ¿cómo estuvo tu mañana?

Liam asintió con una gran sonrisa.

-Estuvo bien, alfa...- refunfuñó- Aunque mi madre me ha regañado por culpa de mi hermano- se quejó- Fue muy injusto.

Shania emitió una pequeña risita, dejando la bolsa sobre la pequeña mesa que había en la cocina y se acercó a él con rapidez para abrazarlo.

-Mi pobre omega...- Liam se dejó mimar, soltando pequeños ronroneos.

Llevó su mano hacia el vientre de Shania, acariciándolo con ternura.

-¿Nuestro bebé también tuvo una buena mañana?- inquirió con dulzura.

-Nuestro bebé también tuvo una buena mañana, mi amor- comentó ella con ternura- ¿Qué deseas hacer esta tarde?

Liam pareció pensarlo, todavía sin apartar la mano de su vientre. Visiblemente era plano, pero el omega sabía que ahí se estaba formando su bebé.

El omega le comentó a su alfa que su olor había cambiado, tornándose más dulce.

Le comentó también que eso solía ser un signo de cambios hormonales debido, principalmente, al embarazo.

Shania lo confirmó con dos test que dieron positivo. No fue una sorpresa para ellos, puesto que había sido totalmente buscado.

Aunque sí lo recibieron con total amor y alegría.

-¿Nos quedamos en casa viendo una película?- inquirió el omega con un puchero- El bebé y tú necesitáis descansar- afirmó rotundamente, lo que provocó una risita por parte de Shania.

-Vemos una película y después vamos a visitar a Samira y los niños para darles la noticia, ¿te parece, amor?- Liam asintió- ¿Qué te parece si ahora nos ponemos manos a la obra con la comida?

-¡Sí, alfa!- chilló, complacido- ¿No tienes ningún antojo? ¡Ya estoy deseando cumplirlos!

Shania pareció pensarlo por un momento. En verdad todavía no había presentado ninguno, pero ver a su omega tan ilusionado le provocaba demasiada ternura como para dejarlo pasar.

-Pues ahora que lo mencionas sí que tengo uno...-

-¡Dímelo, alfa!- chilló con alegría- ¡Yo lo cumpliré!

-¿Prepararás esa deliciosa pasta que tanto me gusta?- inquirió con ternura- Nuestro bebé está deseando probarla.

-¡Ya estoy en ello!- chilló el omega, saliendo a correr hacia el grifo para lavarse las manos- ¡Al bebé le va a encantar, ya verás!

La adaptación fue una completa locura para ambos, sobre todo en el ámbito sexual.

Shania tuvo que aprender muchísimas cosas sobre omegas adaptándose, por supuesto, a las exigencias de Liam.

Liam, por su parte, tuvo que aprender muchísimas cosas sobre humanos, comprendiendo que Shania no llegaría a actuar como un alfa todo el tiempo.

Shania solía llevar la voz cantante en casi todos los aspectos de su día a día, siendo compartida por ambos en el ámbito sexual.

Aunque para Liam era más placentero recibir que dar, se había acostumbrado a aquella idea y se había adaptado bastante bien.

La ayuda de juguetes sexuales les había ayudado muchísimo.

Ambos se habían vuelto inseparables prácticamente desde el día en el que formaron su lazo, pero ahora esa sensación se sentía intensificada.

Shania no se sentía ella misma si su omega faltaba, sintiendo una terrible irritación mientras eso sucedía y un sentimiento increíble de sobreprotección cuando volvía a tener a su omega cerca.

Liam, por su parte, simplemente no se imaginaba el hecho de estar separado de su alfa, por lo que hacía su mejor trabajo para evitar dicha separación.

Durante la comida, Shania sacó a relucir el hecho de que Liam, por muy feliz que estuviera por la noticia del embarazo, también se veía decaído en otras tantas ocasiones.

Otra de las tantas cosas que tuvo que aprender fue a darle su espacio. Sabía que Liam acabaría contándole en cualquier momento, pero hasta entonces ella no podía mantenerse de brazos cruzados viéndolo desanimado.

-¿Mi amor?- inquirió Shania con suavidad cuando no obtuvo respuesta de Liam- ¿Eres feliz conmigo?

Era una pregunta que se hacía constantemente. Kasen le advirtió desde un principio que una relación entre un humano y un omega era, de lejos, muchísimo más complicada que si se trataba de un humano y un alfa, como el caso de Samira y Aisha.

Todo radicaba en el hecho de una cosa que un omega necesitaba en sus días de celo y del que un humano carecía.

En su caso, además de no poder ofrecerle a Liam un nudo que lo mantuviera satisfecho durante sus celos, tampoco podía proporcionarle un pene como tal.

Liam parecía satisfecho con la vida sexual que habían establecido, pero siempre le invadía ese temor a él encontrando a un o una alfa que pudiera proporcionarle todo lo anteriormente mencionado.

Y no sólo eso, sino también una marca de pertenencia y el hecho de poder dejar al omega en estado si éste quería.

-Por supuesto que sí- contestó el omega con rapidez, entrando en pánico- ¿Tú no lo eres? ¿Quieres...dejarme?

Shania tuvo que levantarse con rapidez se su asiento para ir a consolar al omega, quien había echado a llorar.

-Eres lo que más amo en este mundo, mi dulce omega- comentó Shania, abrazándolo- Pero últimamente te he visto tan desanimado que no sé si el sentimiento es mutuo, cariño.

-¡Eso es porque tengo miedo!- chilló el omega, sollozando aún más fuerte- No soy un alfa, soy un débil omega que se asusta si ve una araña o si hay tormenta...- emitió un pequeño quejido- Siempre estoy recurriendo a tí porque no soy capaz de hacer nada por mí mismo, mi omega no me deja.

-Sshh tranquilo, mi amor- le reconfortó ella, acariciando su espalda.

-Tengo miedo de que te acabes cansando de mí o que creas que no puedo ayudarte a cuidar del bebé-

Shania también comenzó a llorar, argumentando que entonces eran unos idiotas por temer que el otro lo dejara.

-Yo también tengo miedo, cariño- comentó Shania con suavidad- No soy el alfa que tú seguramente has estado esperando toda tu vida y tengo miedo de que acabes conociendo a uno verdadero que pueda complementar mucho mejor con tu naturaleza.

Liam negó con rapidez.

-¡Eso no va a pasar!- se quejó- Mi omega y yo te escogimos, Shania.

-Tampoco va a pasar que me canse de tí o de tu omega, porque os amo mucho y yo os he escogido a vosotros, ¿entendido?- Liam asintió, retirando sus lágrimas de su rostro.

-Te amo mucho, mi alfa- besó la nariz de Shania, retirando las lágrimas de su alfa- Al bebé también lo amo mucho.

-Te amo mucho, mi omega- besó los labios de su omega- Y estoy segura de que el bebé también te amará con locura, es imposible no hacerlo cuando se trata de un omega tan tierno como lo eres tú.

...


Al final la visita prevista a la casa principal quedó anulada para ese día.

Se dedicaron a una tarde de películas, con Liam acurrucado en su mantita dejándose mimar por su alfa.

Su mantita era una enorme manta que ambos utilizaban para arroparse cuando veían películas o series, pero para Liam era suya porque mantenía impregnada el olor de Shania.

Por ese mismo motivo, el omega utilizaba la manta para acurrucarse muchas veces sin la excusa de una película o serie de por medio.

-¡No!- chilló acompañado de risas- ¡Rápido, arrópame con mi mantita, alfa!

El pequeño gatito estaba intentando colarse dentro de la manta por lo que lo había destapado.

-Es hora de dormir, omega...- refunfuñó Shania tomando al pequeño gatito para encerrarlo en su transporte- Debes apagar la televisión, cariño.

Liam obedeció en cuanto Shania se tumbó en su lado de la cama. Intentó quitarle la manta al omega, pero éste comenzó a quejarse.

-¡No, alfa! ¡Huelo a jabón, necesito mi mantita para oler a tí!- refunfuñó, haciéndose una bolita para evitar que Shania se la quitara.

-Puedo abrazarte, pero si prefieres...- Liam salió de su escondite, doblando la manta realmente mal para colocarla en un pequeño sillón que había a un lado de la cama.

-Abrazo, abrazo- refunfuñó, ocultándose bajo las sábanas nuevamente pero esta vez acurrucándose sobre Shania- ¿Puedo hacerte una pregunta, bebé?

-Por supuesto que puedes, cariño-

-¿Algún día...cuándo tú te sientas preparada...te dejarías marcar por mí?- inquirió con suavidad, mirando expectante la reacción de su alfa.

-Claro que sí, cariño- contestó ella un poco confusa- Pensé que tú no...-

-Yo también puedo marcar- comentó él, soltando una pequeña risita- Y tú también puedes marcarme, si quieres.

-Mis colmillos no sirven para eso, amor. Kasen me lo explicó- Liam negó.

-Tú puedes marcarme también- insistió- No le hagas caso a Kasen.

-Pero...-

-Esta vez no tiene razón- se quejó Liam- Tú también puedes, ¿quieres intentarlo ahora?

Se veía tan ilusionado que Shania no se atrevió a decirle que no. No es que no quisiera hacerlo, sino que simplemente le hubiese gustado consularlo primero con Kasen para saber que su omega no correría ningún riesgo.

-¿Cómo debo hacerlo, amor?-

Liam emitió una pequeña risita traviesa, sentándose a horcajadas sobre su alfa.

-Tenemos que hacer el amor, alfa- comentó, juguetón- Cuando sea el momento te diré, confía en mí.

Shania aceptó el beso subido de tono que el omega le estaba proporcionando, aprovechando para elevar su cadera.

Liam comenzó a restregarse con más fuerza sobre el regazo de su alfa, mojando a ambos con su lubricante natural.

-Siempre tan listo para tu alfa...- gruñó Shania depositando suaves besos por el cuello de su omega- Es aquí donde voy marcarte, ¿verdad?

Raspó con algo de fuerza aquella zona específica de su cuello en la cual se solía marcar a los omegas.

Había aprendido hacía tiempo que si hacía eso, Liam se derretía entre sus brazos, dejándolo completamente sumiso y suplicante para que lo tomara.

En esa ocasión no fue diferente, sintiendo como el omega perdía fuerza en su insistente frotamiento y su lubricante se volvía más abundante.

Ladeó su cuello para darle mejor acceso, soltando pequeños gimoteos que Shania aprendió a interpretar como necesidad.

Necesidad de ser tomado por su alfa y Shania tenía muy claro que ella era su alfa, el único alfa en la vida del omega que se encargaría de satisfacer todos sus deseos.

Tumbó al omega en la cama, levantándose con rapidez para tomar el arnés de un cajón del armario que había destinado para sus juguetes sexuales, que le ayudaría a hacerle entender al omega a quién pertenecía.

-Alfa...- lloriqueó Liam cuando sintió que Shania estaba tardando más de la cuenta.

-Ya voy mi precioso omega- comentó Shania, colocándose con rapidez el arnés debido en parte a la experiencia que ya poseía- ¿No más juegos?

Liam negó, desesperado por que su alfa lo tomara.

Shania se colocó sobre él, introduciendo el miembro artificial con lentitud dentro del omega.

No necesitó preparación previa, pues el lubricante natural que el omega desprendía por sí solo le ayudaba.

-¿Quién es tu alfa, lindo omega?- inquirió Shania con voz ronca, comenzando a moverse con más rapidez.

-¡Tú!- chilló, emitiendo un agudo gemido- ¡Tú eres mi alfa!

-Exacto- gruñó Shania, golpeando el punto exacto que sabía le provocaría otro agudo gemido a su omega- Soy tu alfa, ¿tú eres mío, lindo omega?

Liam asintió, arañando la espalada de Shania y apretando con más fueza el agarre de sus piernas sobre la cadera de su alfa, instándola a introducirse más profundo si eso era posible.

-Soy tu omega...- lloriqueó, preso del placer- Tuyo, mi alfa.

-¿Qué es lo que deseas, bebé?- inquirió Shania- Díselo a tu alfa para que pueda complacerte, dulce omega.

Liam tomó la mano de Shania entre las suyas, llevándola sin ningún tipo de vergüenza a su pene.

-¿Eso deseas, bebé?- Liam asintió.

Shania comenzó a masturbarlo, aumentando considerablemente la velocidad de sus embestidas.

No necesitó mucho tiempo para tenerlo a las puertas de su orgasmo.

Liam comenzó a gimotear, inclinando su cabeza hacia un lado para darle acceso a su cuello.

-Muérdeme, alfa- imploró el omega.

Shania dudó por unos instantes, pero acabó cediendo por su omega.

Tal y como Kasen le advirtió, sus colmillos no eran lo suficientemente fuertes y afilados como para atravesar la piel de su omega.

Lo que Kasen no le dijo es que podía hacerlos llegar a atravesar con un poco, bastante, de fuerza bruta.

Sin embargo, eso conllevaría más dolor que el que un verdadero alfa le infligiría.

A Liam no le importó, llevando sus manos a la cabeza de Shania, infligiendo mayor fuerza en la mordida hasta que los colmillos de su alfa consiguieron su objetivo.

Chilló de placer y de dolor, casi en las mismas proporciones, corriéndose al instante.

-Oh dios mío, Liam...- comentó Shania terriblemente asustada- ¿Qué has hecho, omega? ¿Estás bien? ¿Te duele mucho?

Liam ignoró las preguntas de su alfa, abalanzándose sobre ella, clavando sus colmillos su cuello, marcándola como suya para siempre.

-Ahora nos pertenecemos, mi alfa- comentó Liam con alegría- Por y para siempre.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro