Capítulo 9: Los Vengadores, los héroes más poderosos del planeta
Encontré a Stark en el lugar donde hace tan solo unos minutos se había encontrado la celda anti-Hulk que había contenido a Loki y que había sido lanzada contiendo a Thor. Aquella habitación había sido el escenario de todas las veces que Loki me habían roto. Rompió mi corazón y mató al hombre que amaba como un padre. Mi corazón se encogía de solo estar en aquel lugar.
Tony tenía sus manos detrás de su espalda y observaba en absoluto silencio el vacío de aquel lugar. Me encamine hacia él y me detuve a su lado. Tomé las barras con fuerza al sentir que me fallaban las piernas. Aun podía oler la sangre de Coulson, la imagen de Thor cayendo se reproducía una y mil veces y el corazón me dolía.
— ¿No tienes a alguien más a quien molestar? —preguntó Stark sin siquiera voltear a verme—. ¿Acaso Fury te mando a investigarme?
Suspiré y volteé a verlo.
—No y... no—sabía que Tony era de aquellos que preferían sufrir en silencio, pero necesitaba compañía para no desmoronarme de forma mental y sentimental—. Stark, estoy sola. No tengo nadie.
— ¿Y qué quieres que yo haga? ¿Quieres que te adopte? Lo lamento, pero Pepper no me deja tener mascotas.
—Eres un idiota Stark.
—Gracias, preciosa.
—Cretino. Solo necesito la compañía de alguien.
—Cariño, déjame decirte que hiciste una mala elección para compañía.
Reí sin ganas ante su tonto comentario. Él no tenía ni idea.
—No sería la primera vez que lo hago—dije al recordar a Loki. Vi el rostro de Tony marcado por una sombra de pena y dolor. A pesar de nuestro momento "divertido" su semblante no había cambiado. Él continuaba mirando a la nada sumergido en sus pensamientos—. También te dolió la muerte de Phil.
— ¿Qué? ¿De Coulson? —Chasqueo la lengua—. Para nada. Era un idiota, no debió enfrentarse a Loki el solo—giró medio cuerpo para mirarme de frente—, pero esto no se va a quedar así.
— ¿Cómo lo haremos pagar?
— ¿Haremos? Jemma, tú eres la mascota de Fury, ¿qué interés podrías tener? Él ni siquiera te atacó como a nosotros.
Fruncí el ceño y aparté la mirada. Si tan solo el supiera. Tal vez Loki los había golpeado bajo, pero a mí me dejó en la lona.
—No soy la mascota de Fury. Tengo cuentas pendientes con Loki. La muerte de Phil solo fue la gota que derramó el vaso.
— ¿Qué estas queriendo decir Jack Frost?
Rodeé los ojos ante el estúpido apodo.
—Un día con más calma te lo contaré, Stark—de reojo vi que él había dejado de mirarme—. ¿Tony?
— ¿Mmh?
— ¿Qué es lo que hacen los humanos cuando la persona que aman los lastima?
—Buscar venganza.
Fruncí el ceño no estando demasiada segura de sus palabras
— ¿Tu qué harías Tony si esa persona fuera Pepper?
El Filántropo se quedó en silencio meditando aquella situación. Creo que era imposible imaginarse a aquella dulce mujer haciéndole algo terrible a Tony. Además aquella mujer era el talón de Aquiles del gran Anthony Edward Stark.
—No lo sé, pero creo que... la perdonaría sin importar nada.
— ¿Qué se supone que debería hacer con Loki?
— ¿Qué estas queriendo decir? Tienes dos días viéndolo y ¿te enamoraste de un psicópata?
Maldición.
En aquel instante me di cuenta que aquella pregunta debió haber sido mental, pero mis labios me jugaron una trampa liberándola. Ahora Tony sabía que estaba enamorada de Loki. Suspiré y me rendí. Debía contarle a Tony la verdad.
—No acabo de conocer a Loki. Lo conozco a él y a Thor desde que éramos apenas unos niños. Me enamoré de él, de hecho teníamos una relación, pero nos separamos de manera involuntaria.
—No me puedo imaginar a la dulce reina de las nieves en una relación con un psicópata como Rodolfo el reno.
—Él no era como es ahora, pero eso ya es pasado Stark.
—Los sentimientos nunca son cosa del pasado. El pasado duele Jemma, yo lo sé pero debemos seguir adelante.
— ¿Cómo?
—Encuentra algo que te importe, algo que le dé significado a tu vida. Además justo ahora debemos ser fuertes, enfrentar nuestros miedos y unirnos como equipo.
—Tienes razón, Tony—aquello se escuchó extraño—. Gracias.
— ¿Por qué, Blanca Nieves?
—Por escuchar y por hacerme reír, aunque sea un momento.
Nos quedamos en silencio solo observando el vacío del lugar. Pensé en lo que me había dicho Stark. Algo que me importe. Algo que le de significado a mi vida. Midgard me importa, demasiado, pero no creo que sea el significado de mi vida. Intente buscar la fuerza suficiente y el coraje para enfrentarme a esta situación.
El Capitán aparición al lado opuesto de donde nosotros estábamos.
— ¿Tenía esposa?
—No—contestó Tony—. Salía con una chelista—Oh, pobre Audrey. ¿Cómo ira a reaccionar cuando le den la noticia? No me lo quiero ni imaginar—. Creo, su única familia en si era Jemma.
—Sí—murmuré—, yo vivía con él. Era como mi padre.
—Lo siento mucho—dijo el soldado presentando sus condolencias y lo aprecié demasiado—. Me parecía un buen hombre.
—Lo era, Capitán.
—Era un idiota.
El playboy estaba molesto y repitió lo mismo que ya me había dicho.
— ¿Por qué? —Preguntó molesto Steve—. ¿Por tener fe?
—Por atacar a Loki solo.
—Solo hacía su trabajo.
—Era mucho para él. Debió esperar... tenía que...
—A veces no hay otra salida, Tony.
Los tres nos acercamos para hablar de frente.
—Sí, ya lo sabía.
Tony estaba por salir y yo me quedé a un lado de Rogers creyendo que los tres íbamos a hablar sobre lo sucedido.
— ¿Primera vez que pierdes un solado?
Tony se detuvo y se giró para enfrentar al Capitán.
—No somos soldados—la mandíbula del millonario estaba apretada—. Yo no marcho al paso que marca Fury.
—Yo tampoco. Manchó sus manos con la misma sangre que Loki, pero ahora tenemos que dejar eso atrás y resolver esto. Loki necesita una fuente de energía. Si hacemos una...
—Lo hizo personal.
La respuesta de Tony fue tan abrupta que nos hizo mirarlo con confusión.
—Ese no es el punto.
—Ese es el punto, de Loki al menos. Nos atacó a nivel personal, ¿por qué?
—Nos quería separar.
—Sí, dividir y vencer. Eso es útil, pero él tiene claro que solo ganará si nos derrota. Eso es lo que quiere. Quiere vencernos y que lo vean cuando lo haga. Quiere una concurrencia.
—Claro vi su acto en Stuttgart.
—Si eso fue un avance. Esta es la noche de estreno y Loki, él es peor que una diva. Quiere flores, quiere desfile, quiere su nombre escrito en...—por un momento Tony se detuvo de golpe y en su mirada vi que su mente estaba trabajando—. Ese maldito hijo de...
Las palabras se cortaron debido a que Tony había comenzado a avanzar hacia la salida. Steve y yo no sabíamos lo que había pasado por la mente del genio. Ambos salimos corriendo detrás de él y mientras caminábamos con rapidez por los pasillos del Helicarrier Tony nos dijo que estaba demasiado seguro de que Loki estaba en la Torre Stark. Necesitábamos irnos a Nueva York. Fury probablemente no lo aprobaría, pero no nos importó. Me tenían a mí para pasar a todos los accesos del Helicarrier. Salir no sería un problema. Stark se apresuró a hacerle rápidas composturas a su armadura mientras Steve y yo buscábamos a Natasha. La pelirroja estaba con su mejor amigo, Clint Barton. Después de lo que Loki le había hecho a su mente, él se encontraba mejor. Reunimos nuestro equipo y nos encaminamos al hangar. Tendríamos problemas, Barton y yo sobre todo. Pero estábamos dispuestos a salvar a la tierra. Romanoff y Barton tomaron los controles del jet mientras el Capitán América y yo estábamos detrás de ellos.
— ¿Tu que sabes hacer? Además de pelear como ellos
Me preguntó el Capitán mientras me veía con curiosidad. Sabía que a todos les habían entregado archivos relevantes a nuestros compañeros, pero entonces lo supe. Mis archivos no habían estado en la información que habían mandado. El Director Fury, al final, había decidido no ponerme en la Iniciativa Vengadores. ¿Por qué? Realmente esperaba que siempre fuera su perro que lo siguiera. Rogers esperaba por mi respuesta, pero decidí mostrárselo. Me quité uno de mis guantes y dejé que frío corriera por mis venas. Copos de nieve danzaron en la palma de mi mano y entre mis dedos—. ¿Eso es todo?
—No la tiente Capitán—dijo Barton quien no apartó su mirada de los controles—. Puede hacer mucho más que eso. Es capaz de devolverlo al hielo.
Steve me miró de arriba abajo y por un momento sus ojos azules, cuál el océano terrestre, me miraron fijamente. Lo vi estremecerse ante mi mirada y supe lo que vio. El frío y cruel invierno que se arremolinaba en mi interior. Él simplemente asintió y se concentró en Nat y Clint. Me quité el guante restante y observé mis manos libres al fin de aquella prisión. Por primera vez en años iba a volver a usar mis poderes. Desde mi llegada a Midgard no había vuelto a liberar mi poder.
Al llegar a la ciudad de Nueva York con facilidad pudimos divisar la Torre "Ego" Stark. Un rayo azul salió de esta. Aquel rayo azul era como el que el cubo había lanzado para abrir el portal que trajo a Loki. Barton y yo lo supimos. El portal estaba abierto y listo para ser usado por los Chitaurris. Ellos no se hicieron esperar. Naves salieron de aquel portal y comenzaron a surcar los cielos de Nueva York. La armadura del millonario apareció en la escena comenzando a destruir unos cuantos Chitaurris y los que escapan de él comenzaron a atacar la indefensa ciudad de Nueva York.
—Estamos a tu derecha, dirección noreste—le avisó la viuda a Iron Man.
— ¿Qué antes pasaron por hamburguesas? —Preguntó con sarcasmo el playboy—. Vayan a Park los llevare para haya.
—Pero se enfriara tu hamburguesa Tony.
Le regresé la broma.
—Que simpática, Jemma.
Pasamos cerca de la Torre Stark. Mi corazón se aceleró y no fue por la imagen de Loki, sino por quien peleaba con él. ¡Thor! Gracias a Odín que él estaba vivo. Ambos hermanos se golpeaban en la cima de la torre. Frente a nosotros pasó Tony con varios chitaurris persiguiéndolo. Natasha activó las armas del jet y comenzó a dispararles a los monstruos que asediaban la ciudad.
—Nat
Clint llamó a su mejor amiga cuando él había fijado su mira en Loki.
—Sí, lo veo.
La pelirroja comenzó a dispararle a Loki. Sentí que mi alma se dividía entre detenerla y en que deseaba que no fallara sus disparos. Loki disparo al jet y Barton no fue lo suficientemente rápido para esquivarlo y comenzamos a caer del cielo. Con dificultad Ojo de Halcón intento aterrizar el jet. Caímos con brusquedad contra el pavimento de la ciudad. Estaba por caerme de bruces pero Steve me tomó por la cintura. Clint abrió la compuerta y todos salimos del estrellado jet.
—Tenemos que volver arriba—dijo Steve.
Todos volteamos a ver el cielo en dirección al portal. De ahí vimos salir una enorme... ¿maquina? Bueno eso parecía, pero tenía forma de una anguila gigante. Horrenda. Nunca había visto criaturas tan repulsivas, ni si quiera los Bilgesnipe eran tan repulsivos como aquellos seres. Steve se comunicó con Tony, el cual preguntó por el Doctor Banner. El genio quería que le avisáramos cuando llegara. Los cuatro nos movilizamos lo más rápido que pudimos. La ciudad estaba patas arriba. Carros volteados, vidrios por todas partes, incidíos por aquí y por allá. Los cuatro nos escondimos detrás de un taxi volcado. Nos preocupamos por los civiles que eran blanco fácil. Miramos hacia el cielo y Loki pasó volando en una de las naves. ¿Qué le pasó a Thor? Mi corazón se aceleró volviendo a temer por la visa de mi amigo. ¿Sería Loki capaz de matar a aquel que alguna vez fue su hermano? Unos chitaurris llegaron a nuestro escondite. Clint y Natasha les dispararon primero trabajando en equipo como estaban acostumbrados.
—Vayan a ayudar a los civiles—nos dijo Natasha al Capitán y a mí.
El Capitán Rogers y yo corrimos, saltamos y maniobramos hasta llegar a donde se encontraban los civiles. Varios Chitaurris nos perseguían y nos disparaban con sus rayos laser. Tratábamos de esquivarlos. Steve era mucho más rápido y ágil que yo por lo tanto me había quedado atrás de él congelando los rayos y congelando unos cuantos Chitaurris que le pudieran impedir el paso al Capitán América. Steve llegó hasta la policía y comenzó a darles ordenes de lo que debían hacer para proteger a los civiles. Continúe con mi trabajo y vi que unos cuantos chitaurris alcanzaron a llegar hasta donde estaba Steve, pero el rápidamente se deshizo de ellos. Los policías comenzaron a movilizarse siguiendo las órdenes de Rogers. Regresamos al lado de Clint y Natasha. Un par de rayos aparecieron en la escena carbonizando a unos cuantos Chitaurris y sentí un enorme alivio. Thor llego a nuestro lado. Él estaba bien o tal vez no del todo. Al bajar lo vi un poco débil. ¿Estaría herido?
— ¿Estás bien? —le pregunté tomándolo por los hombros.
—Sí—me contestó secamente Thor.
— ¿Qué está pasando allá?
Mi amigo nórdico se giró al escuchar a Steve quien se acercaba rápidamente a nosotros.
—El poder que rodea el cubo es impenetrable.
—Thor tiene razón—se escuchó la voz del filántropo hablándonos a todos por nuestros auriculares—. Hay que acabar con estar cosas.
— ¿Tiene alguna idea? —preguntó Natasha.
—Luchar en equipo—dijo el Capitán América.
—Tengo un asunto pendiente con Loki—gruñó Thor.
—Sí, no eres el único—contestó Clint mientras arreglaba una de sus flechas.
—Las damas primero—murmuré.
—Olvídenlo
La orden del Capitán Rogers cortó de tajo todo intento de venganza. Steve comenzó a idear un plan de ataque. En eso, un motor irrumpió en la escena. Todos volteamos hacia el lugar donde provenía el sonido y a lo lejos vimos al Doctor Banner montado sobre una moto. Aparcó cerca de unos autos volteados y al bajarse caminó entre los escombros de los edificios. Todos fuimos hacia su encuentro.
—Vaya, la situación se ve terrible.
Fue lo primero que dijo Bruce.
—Sí, he visto peores
Natasha se notaba molesta con Banner. Probablemente la pelirroja había tenido un encuentro con Hulk.
—Lo siento.
Bruce se disculpó con ella. La verdad, ¿qué más podía hacer el pobre? Él lo trataba de controlar hasta donde podía.
—No, es justo...lo que ahora...necesitamos.
—Stark...—el Capitán llamó a Tony por el auricular—volvió.
— ¿Banner?
—Tenías razón.
—Pues que se prepare. La fiesta va para allá.
— ¿Cuál fiesta? —pregunte confundida.
Entendía las expresiones de los humanos, pero eran las expresiones de Tony las que a veces no alcanzaba a comprender. A la distancia alcanzamos a ver la armadura del filántropo aparecer detrás de uno de los edificios de la ciudad. Lo que nos robó el aliento fue lo que venía detrás de la armadura que surcaba los cielos. Una de esas enormes anguilas perseguía al genio. Todos nos pusimos a la defensiva preparándonos para el ataque.
—Yo no creo que eso sea una fiesta—murmuró Natasha.
—Al parecer para Tony lo es.
Aquel animal o maquina se acercaba peligrosamente hacia nosotros. Bruce volteo a vernos a todos y dio media vuelta comenzando a caminar en dirección a aquella criatura.
—Doctor Banner—lo llamó Steve, pero el doctor siguió su camino—, sería muy buena idea que ahora empiece a enojarse.
El Doctor Banner continúo con su camino, pero volteo a ver al Capitán sobre su hombro.
—Ese es mi secreto capitán—volvió a dirigir su mirada hacia el frente y se detuvo para volver a mirar a Rogers—. Siempre estoy enojado.
Bruce comenzó a darse la media vuelta al mismo tiempo que se convertía en aquel ser verde. Había visto a Hulk solo en vídeos, nunca lo había tenido frente a frente. Esta era mi primera vez ante él. Debía admitir que aquello te dejaba sin habla. Era... impresionante por no decir aterrador. De un solo puñetazo detuvo a aquella criatura que de seguro le triplicaba el tamaño a Hulk.
— ¡No lo suelte!
Stark disparó una de sus armas a la grotesca bestia Chitaurri. Aquel animal explotó. Los demás nos dimos media vuelta para protegernos de los efectos de aquella explosión. Los chitaurris gritaron con molestia por la destrucción de la enorme bestia. Hulk respondió con un gruñido igual de bestial. Nos pusimos espalda con espalda formando un círculo, preparándonos para el siguiente ataque. Después de todo el intento de Loki por separarnos no había funcionado al final. Aquello solo nos había unido de una forma muy peculiar. Estábamos unidos. Iron Man, el Capitán América, Hulk, Ojo de Halcón, la Viuda Negra, Thor y yo. Juntos como "Los Vengadores"
Y estábamos listos para vengar a la tierra.
—Señores.
La voz de Natasha nos hizo seguir su mirada hacia el portal. De aquel gran hoyo en el cielo comenzaron a salir aún más chitaurris y muchas más bestias como anguilas. Aproximadamente eran como unas seis más que volaban por la ciudad de Nueva York. ¿De dónde salían tantas bestias tan horribles? Se propagaban como cucarachas por toda la ciudad.
—Ordena Capitán.
Miré con estupefacción a Iron Man. ¿De verdad Tony le estaba cediendo el mando a Rogers? Aquello era algo impresionante. La verdad, todos nosotros estábamos dispuestos a obedecer y seguir las ordenes que él nos diera.
—Ok, escuchen—él comenzaba a dar órdenes ideando un plan—. Hasta cerrar ese portal la prioridad es que no escapen. Barton en el techo ponte alerta, busca patrones de ataque sueltos. Stark defiende el perímetro, si algo se aleja más de tres cuadras o lo haces volver o lo haces cenizas.
— ¿Crees que podrías subirme? —le preguntó Clint a Tony.
—Sujétate bien, Legolas.
Tony tomó a Clint por la cintura y despegó con su armadura.
—Thor—Steve continuo lanzando órdenes—, intenta obstruir ese portal. No dejes que avancen, controlas el rayo, conviértelos en carbón—Thor le dio vueltas a Mjölnir y salió volando en busca de cumplir la orden dada por el Capitán—. Nosotros tres—Natasha, Steve y yo—nos quedamos en tierra. Combatiremos aquí. Jemma sigue congelando explosiones y entre los tres nos protegeremos las espaldas y Hulk...—el ser verde volteo a verlo con su ceño fruncido—. ¡Aplasta!
Hulk sonrió maliciosamente. La criatura verde dio un enorme salto llegando como al octavo piso de uno de los edificios comenzando a aplastar a los chitaurris siguiendo gustoso la orden del Capitán. Al instante el plan de Steve ya estaba en marcha. Todos estábamos en nuestras posiciones dadas por él y entre todos nos ayudábamos como el verdadero equipo que nos habíamos convertido y que siempre debimos de haber sido. Nos aconsejábamos y si alguien veía un punto débil en uno de nosotros nos lo hacíamos ver para por defendernos. Además nos cuidábamos las espaldas. Recordé el altercado que habíamos tenido en el Helicarrier y reí internamente. Aquello ahora parecía tan lejano y tonto. Ahora en lugar de atacarnos los unos a los otros nos cuidábamos mutuamente.
El Capitán había hecho bien al colocar al Halcón en uno de los techos. Ahora comprobaba que realmente se le daba mejor ver de lejos. Desde ahí él nos veía a todos y era muy bueno observando. Barton era quien más nos decía los puntos débiles de aquellos seres e incluso nuestros puntos débiles.
Todos peleábamos dando lo mejor de nosotros. Steve, Natasha y yo estábamos agitados, aquello era agotador, creías haber deshecho de unos cinco cuando de la nada aparecían doce más de la nada, se reproducían pero que los gremlins; me sentía tan agotada, ni siquiera en Asgard o en cualquiera de los nueve mundos había vivido una guerra tan agotadora como esta.
—Capitán esto jamás funcionara si no cerramos el portal—dijo Natasha con la voz agitada.
Los tres volteamos a ver en dirección a la Torre Stark de donde salía aquel rayo que mantenía abierto aquel hoyo en el cielo y del cual no dejaban salir los chitaurris.
—Las mejores armas no lo tocan—dijo el rubio.
—Tal vez no son la respuesta.
— ¿Qué intentas decir Nat? —pregunté mientras seguíamos mirando fijamente la torre. Ella planeaba ir hacía allá.
—Necesitas trasporte para llegar hasta allá.
—Ya tengo uno—la pelirroja miró pasar varias de las naves chitaurris—. Ayúdame a alcanzarlo.
Ambos se prepararon para hacer alguna clase de maniobra.
— ¿Segura que lo vas a hacer?
—Sí, se ve divertido.
—Deberías dejar de juntarte con Tony. Te contagia sus pésimas bromas—dije.
— ¡Te escuche! —exclamó Tony por el auricular.
Natasha corrió en dirección al Capitán América. Saltó sobre un auto, para aterrizar sobre el escudo de este y la impulsó hacia arriba para que alcanzara una de las naves. Alzamos nuestras miradas y vimos que la viuda había logrado su cometido. Ahora solo debía mantenerse en sobre la nave.
— ¡Cuidado!
Alerté a Steve al ver que un grupo de Chitaurris se había acercado a nosotros sin que lo notáramos. Obligué al Capitán que se agachara y congelé a aquellos monstruos. Rogers se levantó y les arrojó su escudo tricolor.
—Ya veo que puedes hacer más que copos de nieve.
Me ruborice y sonreí encogiéndome de hombros. Continuamos con nuestro trabajo y peleábamos solo nosotros dos. De pronto eran demasiados Chitaurris solo para Steve y para mí, de la nada llego Stark para apoyarnos un poco con los monstros y así como llego se fue para regresar a surcar los cielos derrotando más Chitaurris.
Se escuchó la voz del agente Barton en los auriculares. Él hablo con Steve sobre unos civiles acorralados. El Capitán se fue en rescate de aquellos humanos y yo me quede ahí. A la distancia lo protegía ya que el lugar de donde estaban los civiles no estaba muy lejos y no permitía que los chitaurris se acercaran al edificio. Perdí de vista a Rogers en el instante en que entró al edificio. Solo duró unos cuantos minutos adentro de aquel edificio y salió volando por una de las ventanas de aquel edificio. Con el corazón latiéndome como una locomotora, me apresuré para correr a su lado y ayudarlo.
—Steve—lo llamé pero no me contesto. Al parecer estaba aturdido. El Capitán América solo observaba a su alrededor y vi que aun en su aturdimiento veía a los civiles salir de aquel lugar preocupado si estaban bien—. ¿Steve? —Al parecer le preocupaba más el bienestar de los demás por encima del suyo propio. Aquello fue lo que lo impulsó a quedar enterrado en el hielo durante años renunciando a todo—. ¡Steve! —Tomé su rostro entre mis manos y lo obligué a mirarme— ¿Está todo bien?
—Sí—su voz estaba agitada. Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos. Nunca había notado el profundo azul de sus ojos, tal vez incluso más azules que los míos. Un cielo en total calma a pesar de la tempestad que se desataba a nuestro alrededor. En sus ojos vi un alma llena de bondad que era atormentada por el pasado y errores cometidos, pero, a pesar de eso, nunca vi un corazón tan puro. Nuestras respiraciones agitadas chocaban avisándonos de la cercanía de nuestros rostros, pero aun así no nos alejamos—. ¿Tú estas bien?
—Sí.
Era como si nos hubiéramos quedado congelados, como si ambos necesitáramos aquel respiro. Al parecer en nuestras miradas habíamos encontrado lo que necesitábamos por un momento.
—Capitán deje de coquetear con mi chica.
La voz del filántropo resonó en nuestros auriculares sacándonos de aquel transe en el que el Capitán y yo habíamos caído por fracción de segundos. Solté las rojas mejillas de Steve y evitamos volver a mirarnos a los ojos.
—Tony, eso no le gustara a Pepper
Intenté bromear para que el momento incomodo que se había apoderado de Steve y yo desapareciera.
—Ella es mi mujer. Tú, dulce Blanca Nieves, eres mi chica, a la cual he tomado bajo mi protección. ¡Cuidado a su derecha!
Steve y yo volteamos en aquella dirección y vimos un nuevo grupo de chitaurris apareciendo que se acercaban peligrosamente a Steve y a mí.
Terminamos con aquel grupo de chitaurris en un par de minutos y dirigimos nuestras miradas al cielo. Vimos pasar a Natasha volando en una de las naves. Gracias al padre de todo había logrado mantenerse en ella, pero detrás de ella iba Loki. En segundos la nave en la cual iba Loki explotó y lo mandó volando a la Torre Stark.
— ¡No!
Grité por inercia sin poder quitar ese sentimiento de preocupación que aun permanecía en mí.
— ¿Por qué te preocupas por él?
Miré al Capitán Rogers y mi corazón se aceleró. El resto de los Vengadores no sabían de mi relación con Loki. ¿Cómo lo tomarían?
—No es momento Steve—me limité a decir—. ¡Cuidado a tu izquierda!
Más chitaurris se había acercado. Todos seguíamos peleando, no sabíamos cuánto tiempo llevábamos, pero se sentían como horas y esto parecía nunca tener fin. Todos nos encontrábamos heridos, cansados y débiles.
Un Chitaurri me tomó por sorpresa y me sujetó por detrás. Thor llegó como caído del cielo para auxiliarme y librarme de las asquerosas manos de aquel monstro.
—Gracias.
—Sigues siendo mi familia y te protegeré con mi vida.
Lo único que pude hacer en ese momento fue sonreírle al rubio nórdico. No importa lo que Loki nos haya lastimado y quebrado. Thor y yo estábamos teniendo nuestro propio lazo familiar y se sentía bien que Loki no influyera en eso.
Steve, Thor y yo continuamos luchando hombro con hombro. Los Vengadores estábamos defendiendo Nueva York con sudor y nuestra propia sangre.
— ¿Cómo en la viejos tiempos verdad?
—Si.
Por el rabillo del ojo vi que Steve no se protegió bien con su escudo y un chitaurri aprovechó aquel punto débil. Le dispararon a Steve haciéndole caer al suelo.
— ¡Steve! —corrí para ayudarle mientras Thor se deshacía de los chitaurris restantes a nuestro alrededor—. ¿Estás bien?
—Creo que si—
Su mueca de dolor no me dejó creerle del todo. Él se trató de parar y yo quise ayudarle pero no pude. A nuestro alrededor ya no había chitaurris, así que Thor se acercó a nosotros y le tendió la mano a Steve. Lo ayudo a ponerse de pie y Steve se levantó con un gesto de dolor en su rostro mientras se agarraba su estómago. Fruncí el ceño al ver que el traje del Capitán tenía un hoyo y algo de sangre emanaba de una herida en su cuerpo.
— ¿Listo para otra ronda? —le preguntó Thor a Steve.
— ¿Por qué? ¿Ya estas aburrido?
La verdad es que no me dejaba de sorprender la fuerza interna que tenían estos midgardianos. Thor llamo a Mjölnir.
—Lo estoy cerrando—se escuchó la voz de Natasha en los auriculares—. ¿Alguien me copia? Puedo cerrar el portal.
Mi corazón latió con emoción. ¡Eso era magnifico! Al fin esta horrible guerra iba a terminar.
— ¡Hazlo! —le ordenó Steve.
— ¡No! —Exclamó Tony— ¡Espera!
—Stark estas cosas aun vienen.
—Se está acercando un misil. Explotará en menos de un minuto y se justo donde lo pondré.
Todos volteamos a ver el portal ¡Tony debía estar loco! Tragué saliva mientras veía aquel enorme hoyo en el cielo que llevaba Odín sabía dónde.
—Stark sabes que es una misión sin retorno.
Aquello era algo sumamente riesgoso. El millonario iba a ir a quien sabe que parte de la galaxia. Donde aún había millones chitaurris del otro lado del portal ¿Y si al tan solo asomar su cabeza lo mataban? Demasiado peligroso. Solo un loco lo haría, pero el único loco, sumamente inteligente, que conocía y era capaz de hacer eso era Tony. Vimos a Iron Man pasar con el misil sobre su espalda. Se dirigía a la torre volando a gran velocidad. Llegó hasta el portal y ahí vimos a Tony desaparecer con el misil dentro del portal. Mi corazón se detuvo mientras contaba los segundos en los que el genio se tardaba en aparecer.
Todos nos quedamos con la mira en el hoyo.
Rogando.
Orando.
Porque Tony apareciera.
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