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Capítulo 7: Confrontación

Mi corazón latía a toda velocidad en mi garganta mientras contemplaba aquella puerta de metal. Al otro lado se encontraba Loki, encerrado en la celda anti-Hulk. Mi estómago se revolvió y la bilis comenzó a hacer un recorrido ascendente por mi garganta. Tragué en un esfuerzo por desaparecer el amargo sabor y el nudo que me impedía respirar. Cierro los ojos y siento como mi cuerpo entero está temblando como hoja en invierno.

¿Qué es lo que voy a decirle? ¿Podría contener las ganas de abrir la puerta de la celda para entrar y abrazarlo? ¿Cómo reaccionaría él? ¿De verdad no me reconocería? ¿Y si me reconocía? ¿Qué tal si me pedía que escapáramos juntos? ¿Lo aceptaría? Comenzaba a dudar de si habría sido una buena idea haber venido aquí. Miré a ambos lados por el pasillo y me percaté de que no había nadie. No paraba de sentir como si un hilo tirara de mí pidiéndome que entrara.

Antes de arrepentirme abrí la puerta sin dudar y la cerré detrás de mí. Lo vi al instante en que estuve dentro. La imponente figura de Loki me daba la espalda y caminaba tranquilamente observando en lugar en que lo mantenían cautivo. Lucía como un león enjaulado y las manos me temblaron ante de la idea de ponerme frente aquella fiera. Dejé escapar el aire con suavidad y camine con pies de gato hasta él. Con cada paso que daba sentía que las piernas se me doblaban y terminaría cayendo de rodillas ante él. Mi mente no paraba de susurrar: Esto es una mala idea, pero mi corazón gritaba con desesperación: ¡Necesito verlo! Sí, necesitaba ver a Loki una vez más. Tal vez, si hablaba con él y le mostraba lo buena que era la tierra, posiblemente desistiera de sus planes de conquista. Estaba a quince pasos del vidrio cuando escuché su voz y mi cabeza comenzó a dar vueltas.

—Te estaba esperando—me había detenido en seco a la mitad del camino. Su voz resonó en todo el lugar e hizo eco en mi mente y acarició cada centímetro de mi piel. ¿Me estaba esperando? Él continuaba de espaldas, lo más seguro es que me había confundido con el Director Fury—. Eres inconfundible mi querida Jemma—tragué saliva pero esta se quedó atorada en mi garganta debido al enorme nudo que se había vuelto a formar—, a pesar de que estés usando esas ridículas ropas midgardianas.

Me quedé congelada. Él sabía que era yo. No me había olvidado. Mi corazón bailo de alegría pero mi mente gritaba: ¡Peligro! ¡Peligro! ¡Peligro! No me importaron las advertencias de mi mente. Mi ser entero anhelaba la presencia de Loki así que avancé hasta estar frente a la puerta de la celda. Quería decirle tantas cosas, preguntar otras mil, pero las palabras no salían de mi boca. Lo único que pude soltar fue un débil murmullo.

—Loki...

Él se giró con una lentitud que se veía amenazadora. Mis músculos enteros se tensaron. Una mueca burlona en sus labios y unos ojos vacíos me contemplaban.

— ¿Cuántos años sin verte?

Ese tono burlón. Aquella sonrisa sarcástica. No había ni un ápice del Loki dulce que había sido en antaño. Reconocía aquella mascara, para mí había sido una máscara, pero parecía que ahora lo mostraba como su verdadero yo. No importaba cuanto buscara en aquellos ojos verdes la luz que solía tener, ahora no era nada más que oscuridad. Su mirada eran tan dura, llena de odio y rencor que no la pude soportar. Bajé la mirada. Sentía como si un puño tomara mi corazón y lo apretara. Podía palpar su dolor y su sufrimiento. Alguien había roto a Loki, lo había roto de manera cruel y retorcida.

—Casi más de tres años.

La melancolía en mi voz lo hizo sonreír aún más. No paraba de observarlo de arriba abajo. Aquello se sentía tan irreal.

—Cierto—él siguió caminando hasta acercarse un poco más—. Apuesto a que lloraste mucho.

—Como no tienes idea—quería ser sincera con Loki, que él pudiera ver que yo aún era la misma, que podía confiar en mí. Si él quería podíamos recuperar aquello que alguna vez tuvimos, podíamos estar juntos y dejar atrás toda esta tontería de la guerra y dominación mundial—. ¿Dónde estuviste?

Su semblante se ensombreció, me miro con enojo y sus ojos color esmeralda se oscurecieron aún más. Ya no había burla en sus labios solo dolor y oscuridad.

—Estuve en mundos que tú ni siquiera conoces, reina de Glerheim.

¿A caso me había dicho reina? Pero él no podía saber aquello. Todo pasó después de su muerte. Él no podía saber eso. Mi corazón latía como una locomotora y yo intentaba no tener miedo. Intentaba recordar mi entrenamiento de guerrera, de agente, pero estando paraba frente al hombre al cuál le había desnudado mi ser entero no había escudo que pudiera usar para protegerme.

— ¿Cómo sabes que soy reina?

Ahí estaba la sonrisa burlona de nuevo.

—Cariño, ¿olvidaste que se leer mentes?

—No, pero no te he sentido entrar en mi mente.

Fruncí el ceño mientras intentaba buscar la presencia de Loki en mi mente, pero no sentí nada.

—Preciosa, he madurado y mis poderes han aumentado. Además, me temo que tu coeficiente intelectual ha disminuido debido a tu convivencia con estos seres inferiores.

Ignoré su ofensivo comentario. Necesitaba saber que era lo que quiera hacer con el planeta, porque estaba haciendo todo este disparate. Si había una forma de detener esta guerra lo haría. No importaba si Loki me rompía a mí. Prefería ser yo antes que toda esta gente inocente.

— ¿Por qué haces esto Loki?

— ¿Por qué te preocupas por ellos? —Sus palabras eran veneno en su boca—. Son criaturas insignificantes.

—Deberías conocerlos mejor. Parecen frágiles, pero son más fuertes de lo que nosotros creemos.

—Fueron hechos para ser dominados por seres superiores, seres como nosotros. ¿Qué no ves? Ellos anhelan ser subyugados. Tener a alguien que pueda gobernarlos. Es lo que les ofrezco.

—Loki, nosotros no somos mejores que ellos. No somos superiores en nada.

Mis años en la tierra vinieron a mi mente. Recordaba lo bien que los humanos podían defenderse. Lo especiales que eran aquellos seres.

—Oh, ahora veo. Te has hecho débil como esos asquerosos mortales.

Luchaba para ignorar las palabras de Loki. Era como una víbora lanzando todo su veneno y yo luchaba contra este para que no afectara. Si tenía que pasar este dolor, para tener a mi antiguo amor de vuelta y salvar a la tierra, lo soportaría.

— ¿Qué pasó con el antiguo Loki?

Su rostro se volvió a ensombrecerse. Loki estaba teniendo unos constantes cambios de ánimo. Sus sentimientos y emociones iban como en una montaña rusa. Al parecer no solo su mente había recibido daño, sino también sus sentimientos.

— ¿Cuál Loki? ¿Al que todos pisoteaban y menospreciaban? ¿La sombra del gran y poderoso Thor? ¿La reliquia de Odín? ¿El hijo menos amado?

—No. El Loki que me decía que me amaba con su vida. El Loki que me decía que me amaba más que el poseer un trono.

Se mantuvo serio, inexpresivo, pero aun así lo vi tragar saliva. Aquello me dio algo de esperanza.

—Murió el día que cayó del puente.

— ¿También nuestro amor?

La sonrisa burlona hizo una nueva aparición, pero esta vez un escalofrió recorrió mi columna.

— ¿Amor? —Rió y ahora fui yo quien tragó saliva—. Preciosa ¿olvidaste mi mayor apodo? ¿Lo recuerdas? — ¿el dios de las travesuras? ¿Qué tenía eso que ver? —No, cariño, el otro. El dios de las mentiras, ¿acaso te suena?

— ¿Qué me estas queriendo decir?

—Todo fue una mentira— la mano que sujetaba mi pecho tiró con fuerza para arrancármelo de un solo tajo y podía sentirme como me estaba desangrando frente a él y lo disfrutó—. TODO fue una maldita mentira. Mis palabras, mis caricias, mis miras, mis besos—los recuerdos inundaron mi mente para continuar con aquella tortura. Recordé aquella noche, la primera noche que dormí con Loki—. Sí, esa noche fue mi más grande mentira.

Tuve que apoyarme en uno de los barrotes mientras intentaba recomponerme de aquel golpe. El aire me faltaba, las piernas me temblaban y las lágrimas comenzaban a quemas mi ojos pidiendo correr libres, pero me negué a que mi viera llorar. Mientras los recuerdos seguían lloviendo, mis sentimientos de tristeza y dolor fueron transformados en ira, amargura, odio. Había pasado noches llorando por él. Me había dejado morir en la cama de mi habitación por la tristeza de su perdida. ¿Ahora él venía a decirme que todo fue una mentira? En mis venas corrió un fuego que nunca antes había sentido y me hizo arder.

— ¿Por qué lo hiciste? —exclamé mientras golpeaba el vidrio con fuerza y pude ver como parte del vidrio se congelaba dibujando copos de nieve sobre este. Apretaba los dientes con fuerza mientras lo veía con odio—. ¿Por qué?

—Te deseaba, pero solo era un simple deseo. Te quería mía y solamente mía. Ya había tenido a muchas mujeres. ¿O acaso creíste que fuiste la primera? —rió mientras negaba con la cabeza. Se estaba burlando de mí y yo se lo permitía—. Pero tú eras mi trofeo, mi juguete favorito. Ese que podía usar a mi antojo. Una mascota.

Me molestaron en gran manera aquellos insulsos apodos que usó en mi persona y las marcas de hielo sobre el vidrio solo crecieron.

— ¡Yo no soy tu mascota!

—Oh sí que lo eres, cariño—deslizo un largo dedo por el vidrio mientras me veía de arriba abajo como si me desnudara con la mirada y yo solo lo odié más—. Desde aquella noche aceptaste serlo.

— ¿Qué? —Me aparté del vidrio mientras negaba con la cabeza— ¡No! Me entregue a ti por amor. ¡Yo te amaba! ¡Te amo Loki!

Las lágrimas habían comenzado a bajar por mis mejillas y no me había dado cuenta. Error de un agente. Nunca bajes tus defensas, nunca te muestres vulnerable. No sentimientos. Casi podía escuchar la voz de Bobbi reprendiéndome, pero era demasiado tarde. Loki se comenzó a acercarse peligrosamente al vidrio.

—No eres más que una simple mujerzuela barata y lo sigues siendo. Solo mírate. Aun puedo sentir como tiemblas de deseo, después de todo lo que te he dicho aun me deseas. Deseas que te acaricie, deseas que llene tus labios con los míos, que susurré una y otra vez en tu oído cuanto te amo ¡Eres Patética! —cada palabra vino cargada con veneno y odio. Temblé y abrí mis ojos con terror—. ¿No es así? —Negué con la cabeza y me abracé a mí misma sintiéndome como una niña pequeña y desprotegida—. Entonces, ¿a qué viniste, Jemma? —Tenía razón, ¿qué rayos estaba haciendo yo realmente ahí? —. No eres más que una niñita suplicando y llorando por amor. Una gata rogando por caricias

Loki estaba tan cerca del vidrio que lo empañaba con su aliento.

— ¡Basta! —grité y me di media vuelta tapando mis oídos. No podía soportar escuchar aquellas palabras por más tiempo. Las palabras de advertencia sobre Loki resonaron en mi mente y me arrepentí de no haber escuchado a todos aquello que me dijeron ¡Corre!—. Eres un maldito monstro—luché por controlar el temblor de mi cuerpo—. Mi madre tenía razón.

—Al fin lo aceptas, Jemma. Y eso que no estoy en mi forma de Jötun.

Me voltee a verlo, él ya se había despegado un poco del vidrio.

—No me refiero a tu forma de Jötun, si no a tu corazón.

—Nunca he tenido corazón y si lo tuviera tú nunca hubieras estado ahí.

El coraje volvió a hervir dentro de mí y golpee el cristal con fuerza.

— ¡Deja de jugar conmigo y dime la maldita verdad!

Él golpeo más fuerte el vidrio que yo y se quedó pegado en él. Me miraba con odio y asco y me empequeñecí.

— ¡Nunca te amé! Esa es la verdad, maldita perra llorona.

Me di media vuelta y cubrí mi mano con mi boca ahogando un sollozo. Podía sentirlo regodeándose detrás de mí.

—Ojalá te pudras en el infierno, Loki Laufeyson.

Escupí con odio y le di una última mirada cargada de odio y de dolor. Entonces lo supe, nunca iba a poder a recuperar a Loki. Todo estaba perdido entre nosotros. Me marché de ahí con ganas de solo encerrarme en algún camarote y ponerme a llorar. Corrí por los pasillos encontrándome con un par de agentes. Todos me miraron con curiosidad, pero me ignoraron.

Llegué a un pasillo totalmente vacío. Me recargué contra la fría pared. Respiré agitadamente y rompí a llorar. Con suavidad me deslice por la pared hasta terminar el suelo. Me abracé las piernas pegándolas a mi pecho intentando reprimir el dolor que sentía, pero era como un agujero negro que lo chupaba todo. Loki me había lastimado mucho, tenía sin verlo y ahora en este reencuentro me dice que todo lo que tuvimos fue una mentira. Mi corazón estaba hecho añicos. Deseaba realmente estuviera muerto. Había olvidado que Loki quería desatar una guerra. Esta no solo había comenzado en Midgard, sino también en mi corazón. Tristemente había perdido la que había en mi corazón, pero no estaba dispuesta a perder la batalla por la tierra. Loki tendría que matarme para que lo dejara conquistar este planeta.

Pasos comenzaron a retumbar en el pasillo, pero no me importó. Me encerré en mi propio dolor.

— ¿Jemma? —Phil— ¿Qué te ocurre? ¿Qué pasó? —sentí su mano tocar mi hombro y yo solo lloré con más ganas— ¿Qué te hicieron? —Negué con mi cabeza— ¿No qué? Jemma, mírame—tomó con su mano mi mentón y levantó mi rostro—. ¿Por qué lloras? —yo no podía dejar de llorar, además tenía un terrible nudo en mi garganta. Él, como buen espía, comenzó a buscar pistas a su alrededor, pero solo encontró una. No estaba muy lejos de la puerta que llevaba a la celda de Loki—. ¿Fuiste a hablar con él? —Su tono era duro y asentí dejando escapar un sollozo—. Jemma—Phil se sentó a mi lado y me abrazó por los hombros. Me recargue en su pecho necesitaba su afecto paternal, necesitaba su protección—. Shhh. No llores—acarició mi espalda de arriba abajo consolándome—. Ya, tranquila, pequeña—me dio un beso en la cabeza y recargo su barbilla en ella—. Ven, vamos.

Me ayudó a ponerme de pie y me rodeo con su brazo la cintura. Escondí mi rostro en su pecho mientras recorríamos los pasillos de Helicarrier. Llegamos a una habitación. Me hizo sentar en una cama y él cerró la puerta detrás de nosotros. Me tendió un pañuelo y lo tome para secar mis lágrimas.

— ¿Qué pasó allá adentro?

Con un gran nudo en la garganta apenas le respondí. Mi voz salió temblorosa.

—Phil—luchaba con mis lágrimas—, él... me dijo cosas horribles.

— ¿Qué te dijo?

Coulson se sentó a mi lado en la cama. Las palabras de Loki, cual dagas, volvieron a atravesar mi corazón con tan solo recordarlas. Era demasiado doloroso creer que lo mejor que te había pasado en la vida era una vil mentira.

—Dijo que... nunca me amo... que solo fui un juguete...

Sollocé sintiendo como mis hombros temblaban.

—Es un idiota.

—Phil...—me dolía admitir lo siguiente—, a pesar de todo lo horrible que me dijo aun lo amo y me duele.

En momentos como este, Phil siempre estaba para apoyarme y aconsejarme. Él era mi único amigo aquí en la tierra. Mi único verdadero amigo midgardiano.

—Lo sé, pero ¿qué te dijeron sobre no involucrar tus sentimientos en esta misión?

Después de reconfortarme y consolarme, siempre asentaba mis pies sobre la tierra y me devolvía a mi realidad. Me apoyaba, pero además me decía lo que había hecho mal.

—Ya sé, pero hace años que no lo veía. Necesitaba respuestas.

—Jemma—con una mano tomó las mías y con la otra tomo mi mentón para verlo directamente a los ojos—, eres una chica fuerte y valiente—acarició mi mejilla haciendo desaparecer cualquier rastro de las lágrimas—. Eres bella e inteligente. No necesitas a ese patán con aires de grandeza. Él no te merece, además la misión sigue, necesitas aprender a separar tus sentimientos de esta misión —se quedó en silencio por un momento, apretando el auricular que tenía en el oído para escuchar mejor—. Debo irme pequeña—se puso de pie—. Thor quiere hablar conmigo. Quédate aquí, relájate y descansa unos minutos. Tú tranquila, no le comentaré a Fury nada de lo ocurrido con Loki.

—Gracias Phil.

— ¿Por qué?

—Por qué siempre estás ahí para mí.

Él me sonrió sin mostrar sus dientes, me dio un beso en la frente y me miró a los ojos.

—Siempre estaré ahí para ti pequeña.

Salió de la habitación sin nada más que decir. No sé qué sería de mivida si Phil no estuviera en ella. Siempreestaré ahí para ti pequeña, me había dicho. Lamentablemente, siendo yo unser casi inmortal, no lograba a entender la enorme diferencia del "parasiempre" de Midgard y el "para siempre" de Asgard. En mi mundo un "parasiempre" era literalmente eso, pero estaba a punto de aprender que en la tierratodo era bastante efímero. Un suspiro.    

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