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Capítulo 6: Reuniendo a los Vengadores

Mi corazón aun me taladraba el pecho y las piernas me temblaban cuando llegamos otra base de S.H.I.E.L.D. El Director Fury comentó que iban a necesitar ayuda, así que iba a contactar con algunos de los postulados para el proyecto "Vengadores". Él sabía que era algo riesgoso, pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Además no estaba en sus planes que trabajáramos como dicho equipo, simplemente era un apoyo para la organización.

Mientras el Director hablaba con los agentes yo intentaba controlarme. La imagen de Loki apareciendo de la nada aún se repetía en mi mente y me estrujaba el corazón. Aun me estremecía ante el vacío de sus ojos. No le había importado acabar con tantas vidas humanas, vidas inocentes. Ahora deseaba una guerra con Midgard. No, los humanos nunca iban a poder ganar una guerra con otro planeta.

El Director Fury repartió varias asignaciones. Hill junto con otro grupo de agentes iban a preparar el Helicarrier. El Director Fury, Phil y yo íbamos a reunir al intento de equipo "Los Vengadores". Estuve a un lado de Coulson cuando llamó a Natasha Romanoff, la Viuda Negra. Ella aceptó y él le pidió de favor que fuera en busca del Doctor Banner. Le envió las coordenadas de su ubicación y un grupo de agentes que la respaldaran por si el "otro sujeto" decidía hacer su aparición. La última tarea de Coulson era ir a ver al señor Stark a la ciudad de Nueva York. Deseé por ir con Phil, tenía ganas de ver a aquel fantoche millonario, quería que me hiciera reír con esa tonta y molesta manera de sacarme de mis casillas, además, disfrutaba molestarlo y él amaba molestarme también. Ese hombre amaba molestar al prójimo. Necesitaba distraerme un poco de todo esto que estaba pasando, pero el deber estaba primero. Mi deber estaba con el Director Fury. Cuando hubo terminado de realizar todas sus diligencias. Subimos a su camioneta y condujo hasta el departamento de Steve Rogers, el Capitán América.

Eran alrededor de las cuatro de la mañana cuando fuimos a buscarlo. El encargado de los departamentos nos dijo que había salido al gimnasio que estaba a unas cuantas cuadras. Salimos de aquel edificio y caminamos hacia el este en el mismo barrio. En un antiguo gimnasio se encontraba entrenando el Capitán Rogers. Entramos y podía escuchar como retumbaba en todo el lugar los golpes que las manos de Steve le daban a aquel saco de box. Al final del pasillo vimos aquel hombre alto, fornido, de cabello rubio bien peinado y ojos azules. Estaba cubierto por una ligera capa de sudor por haber estado golpeando el saco. Rogers nos escuchó entrar, pero no nos miró. Él estaba demasiado metido en sus pensamientos.

— ¿No puedes dormir? —le preguntó el Director Fury en el instante que cruzamos el lumbral y caminábamos hacia él.

Steve detuvo su actividad y se giró al escuchar su voz.

—Dormí setenta años señor—Steve continuo con su actividad—, ya fue suficiente.

—Deberías estar afuera, celebrando. Conociendo el mundo.

Steve se detuvo nuevamente y comenzó a quitarse las vendas que traía en sus manos para guardarlas en su maleta.

—Cuando caí al agua el mundo estaba en guerra, al despertar me dijeron que ganamos. Nadie me dijo lo que perdimos.

—Cometimos errores en el camino—el Director Fury extendió su mano hacia mí en señal de que quería que le diera el folder manila con las letras y el símbolo de S.H.I.E.L.D sellados sobre este. Le entregué el folder—. Unos más recientes que otros.

— ¿Me tiene una misión señor?

Steve se quitó la última venda de su mano. Yo no pude evitar mirar al capitán de arriba abajo. Para la edad humana que tenía era realmente impresionante la forma en la que estaba. Sus músculos se tensaban con cada uno de sus movimientos y admito que era... adictivo ver la buena condición que tenía.

—Así es.

— ¿Quiere regresarme al mundo?

—Quiero salvarlo

Fury le extendió el folder de S.H.I.E.L.D ya abierto a hombre rubio frente a nosotros.

—El arma secreta de Hydra.

Rogers observaba la información del folder con suma atención.

—Howard Stark lo rescató del océano cuando salió a buscarte. Pensó lo mismo que nosotros, que con el Tesseracto se obtendría energía ilimitada, sustentable y segura. Nuestro planeta lo necesita urgentemente.

— ¿Y quién se lo robo señor?

—Se llama Loki—bajé mi mirada—y no es de por aquí el Capitán volteo a verme y después al Director Fury—. Si estás dispuesto tenemos que ponerte al corriente de las cosas. El mundo se ha tornado más extraño de lo que ya lo conoces.

—A estas alturas ya nada puede sorprenderme.

—Te apuesto diez dólares a que no es verdad—Steve se paró de aquella banca del gimnasio, tomó su maleta y unos de los sacos de box—. Hay un paquete con toda la información esperando en tu departamento—el rubio se alejó caminando dándonos espalda—. ¿Sabes alguna cosa del Tesseracto que nos pueda ser útil?

—Estaba mejor en el océano.

El Capitán salió del gimnasio después de habernos dado su más sincera opinión y la verdad... yo opinaba lo mismo que él.

Cuando salimos del gimnasio la agente Hill llamó al Director para avisar que el Helicarrier estaba listo. Fury nos regresó a la base de S.H.I.E.L.D y ahí tomamos un jet que nos llevaría hasta la enorme nave que se encontraba en medio del océano.

Gran parte de nuestro equipo ya se encontraba ahí. Agentes iba y venían preparando los últimos detalles para comenzar el despegue. En el área de aterrizaje nos encontramos con la agente Romanoff que llegaba de traer al Doctor Bruce Banner. El director les ordenó que esperaran ahí la llegada del Capitán Rogers que venía junto con Phil. No pude evitar sonreír internamente al imaginar la emoción que debería estar sintiendo Coulson en este momento.

Caminé detrás del director de la organización dirigiéndonos a la sala de controles del Helicarrier. Hileras e hileras de computadoras se extendían frente a nosotros y me tomé un momento para admirar la bella vista que se podía apreciar frente al enorme ventanal de cristal. Coloqué mis manos detrás de mi espalda observando todo a mí alrededor. El Director Fury, en la cima de todos, tenía dos paneles que le podían ver todo lo que ocurría en la nave y controlarlo. Entre las filas de computadoras Hill gritaba varias órdenes y los agentes contestaban dando información del Helicarrier.

Fury llamó a Coulson para saber su localización, esté informó que estaban por llegar. El director continuaba organizando y dándole órdenes a María Hill para que ella las diera a las personas correspondientes. La voz de Natasha Romanoff se dejó escuchar en nuestros auriculares avisando que el Capitán Rogers había llegado. El hombre de tez morena le pidió a la pelirroja que le dijera a Phil que viniera al puente. Pasaron solo como 3 minutos desde aquella llamada cuando él estaba entrando por la puerta. Todos estábamos listos. Era momento de despegar el Helicarrier. Los motores comenzaron a rugir y todos trabajaban arduamente en las computadoras. De reojo vi a entrar a la agente Romanoff, el Capitán Rogers y el Doctor Banner. Los agentes continuaron su trabajo revisando que todo estuviera en perfecto funcionamiento y al parecer así era.

—Estamos listos señor—le avisó Hill al Director Fury.

—Perfecto. Desaparezcamos—ordenó el director de S.H.I.E.L.D y todos comenzaron a teclear en sus computadores. Cuando todo estuvo en su punto el Director Fury se dio media vuelta y yo con él. Nos encontramos cara a cara con Steve y Bruce. Entre nosotros y ellos había una enorme mesa redonda con sillas alrededor—. Caballeros—Steve se acercó al Director Fury y le dio un billete de diez dólares. Al parecer el Director Fury, quien sonrió victorioso sin mostrar sus dientes, ganó la improvisada apuesta. Lo cual significaba que el Capitán se había impresionado. Nos acercamos a saludar al Doctor Banner—. Doctor gracias por venir—los caballeros estrecharon manos y yo simplemente lo salude con una inclinación de cabeza—. Ella es la agente Jemma, se encarga de cubrirme las espaldas.

—Gracias por su gentileza y... ammm... ¿Cuánto tiempo estaré aquí?

—Cuando el Tesseracto regrese a nosotros usted se ira.

El Doctor Banner asintió.

— ¿Qué han hecho hasta ahora?

—Accedimos a todas las cámaras inalámbricas disponibles en el planeta—contestó Phil—. Celulares, laptops. Si está conectado a un satélite lo podemos monitorear.

—No los encontraremos a tiempo—murmuró la agente Romanoff mientras observaba información en una computadora.

—Hay que reducir la búsqueda—sugirió Bruce—. Díganme, ¿cuántos espectrómetros puede conseguir?

— ¿Cuántos existen? —preguntó el Director Fury.

—Llamen a todos los laboratorios—el Doctor Banner comenzó a quitarse el saco que traía puesto—, que suban los espectrómetros al techo y los calibren para rayos gamma. Formularé un algoritmo básico de reconocimiento de emisiones, eso descartara algunos lugares. ¿Dónde me pondrán a trabajar?

—Agente Romanoff—la llamó Fury—, ¿puede llevar al Doctor Banner a su laboratorio?

La pelirroja se acercó hasta donde estábamos.

—Le encantará Doc tenemos todos los juguetes.

Bruce salió siguiendo a la hermosa pelirroja por los pasillos del Helicarrier. Los demás nos quedamos en el puente, esperando obtener información de algún otro lado. Seguía los pasos del Director Fury de cerca por el lugar. Aunque mi cuerpo estaba presente mi mente se encontraba divagando en otro lugar. Seguía pensando... Loki. No podía llegar a entender que era lo que había pasado. ¿Qué me había perdido? Las palabras en la carta de Thor me taladraban la mente y los recuerdos de la última vez que había visto a Loki en Asgard me apretaban el corazón. Antes de marcharme de Asgard, Loki me había dicho que iba a haber problemas, nunca imaginé que terminaría con él muerto o supuestamente muerto. Si Loki no había muerto al caer en aquel hoyo negro ¿qué es lo que le había pasado todo estos años? Si aquella caída del Bifröst no lo mató ¿a dónde lo llevo? Él ahora era estaba tan... diferente. El mero cascaron vacío de un huevo. Era como si alguien le hubiera lavado el cerebro. ¿Quién habría sido la bestia inhumana que alimento su sed de poder y poseer un trono? ¿Quién fue el ser tan despiadado que despertó los deseos más oscuros de venganza, odio, rencor, amargura e incluso el miedo? ¿Cómo un corazón tan noble y sensible como el que Loki solía tenía se podía convertir en un ser tan ruin y despiadado? Recordé las palabras que me dijo Loki antes de ir a ver al padre de todo: "No importa si soy o no el rey de Asgard, después de la coronación, sea quien sea el rey, el siguiente evento sobre el cual quiero que todos estén hablando sea nuestra boda."

¿Dónde había quedado aquel Loki que me dijo esas dulces palabras? Aquel que decía amarme más que al mismo trono de Asgard. Suspiré con pesadez. La falta de vida en los ojos de Loki me destrozaba el corazón. ¿Me seguirá amando?

Pasé cerca de Phil y Steve los cuales estaban teniendo una pequeña charla. Coulson le estaba contando sobre sus tarjetas de colección. Reí por dentro al recordar aquel memorable día en que él encontró la última tarjeta de su colección. Me aleje de ellos y seguí con mi camino, pero me separé del Director Fury. Caminé entre los agentes que estaban concentrados en sus computadoras. Vigilando tal cuál se me había enseñado. Empezaba a sentirme ansiosa. Habían pasado ya doce horas de la llegada de Loki a Midgard y no teníamos ni una pista sobre su ubicación. ¿En qué parte de este gran planeta se encontraría Loki? Mi podre y descarriado amor.

— ¡Tenemos algo! —Gritó un agente que estaba cerca de mí— ¡67% compatible! —me acerqué rápidamente a ver su pantalla. Mi corazón comenzó a acelerarse al verlo en un video de una cámara de seguridad. Era él. Loki. El Director Fury dirigió su ojo bueno a la computadora de aquel agente—. Ya subió a 70%

Phil se acercó hacia donde estábamos el agente y yo.

— ¿Dónde está? —preguntó Phil.

—Stuttgart, Alemania, no está tratando de ocultarse.

Tuve un mal presentimiento sobre aquello y la sonrisa fanfarrona de Loki a la cámara fue una confirmación. ¿Qué estaba tramando?

—Capitán—el Director Fury llamó a Rogers—es su turno.

Steve salió del puente en busca de su traje. No me sentía lista para enfrentar a Loki cara a cara, pero nadie aquí lo conocía mejor que yo. ¿Y quién más, si no yo, les podía decir cómo tratar con aquel ser? El problema era que el Director no me había dado la orden de ir con el Capitán América. Necesitaba solicitar su autorización para ir.

—Señor—él se giró para verme—, ¿me permitiría ir en esta misión con el Capitán Rogers?

—Agente Jemma—me escrutó con su único ojo bueno—, sabe que las misiones no se mezclan con asuntos personales y mucho menos sentimientos.

—Lo sé, señor. Pero nadie lo conoce tan bien como yo y deseo apoyar en esta misión.

Una última y larga mirada por parte del hombre moreno.

—Está bien. Esta advertida agente. Sin sentimientos. Recuerde su entrenamiento. Será la piloto del jet, llevé a la agente Romanoff como su copiloto.

—Sí señor.

Di media vuelta y fui en busca de Natasha. La encontré en uno de los pasillos ya con un traje de S.H.I.E.L.D como el mío. Le informé de lo ocurrido y le dije la orden que el Director Fury nos había dado. Caminamos hasta el hangar, el cual era el último nivel del Helicarrier. Escogimos uno de los mejores jets y comenzamos a prepararlo para el despegue. Estábamos terminando cuando el Capitán América subió al jet con su traje en tonos azul, blanco y rojo con su escudo en las mismas tonalidades. De momento solo lo había visto en fotografías y antiguos vídeos, pero tenerlo ahí en persona. Se sentía como un honor.

Despegamos y volamos por el amplio firmamento. En la pantalla del jet recibía las coordenadas exactas de la ubicación de Loki.

Al llegar a Stuttgart, inmediatamente pude reconocer a Loki. Vestía su armadura dorada junto a su casco dorado con cuernos. Tragué saliva ante la imponente imagen. Antes, aquel traje, lo hacía verse demasiado guapo, y aun se veía así, solo que ahora le daba un aire malvado casi diabólico. En su mano seguía sosteniendo aquel cetro dorado que le combinaba a la perfección con su atuendo. Frente al dios de las travesuras había gente asustada y rodillada. Alrededor de las personas había un par de ilusiones de él mismo. Si mal no lo recuerdo, aquel era su truco favorito. Amaba hacernos caer en esa ilusión, pero tuvo piedad de mí y me contó el cómo reconocerlo a él de entre sus ilusiones.

Loki estaba a punto de matar a un hombre anciano que se había parado enfrentándolo con valentía. Ahí estaba, ese coraje midgardiano que a Thor y a mí nos había inspirado mil veces. Inmediatamente le abrí la compuerta del jet a Steve y brincó cayendo frente al anciano protegiéndolo con su brillante escudo. El rayo azul que había salido del cetro de Loki reboto en el escudo del Capitán regresando a este y golpeándolo. El semidiós terminó en el suelo. Aquello hizo que mi corazón diera un vuelco, pero ¿qué podía hacer yo? Esto era una guerra y él así lo había pedido.

Steve comenzó a hablar con Loki mientras este se levantaba del suelo con la frente en alto. Altanero y orgulloso como siempre. Detuve el jet unos metros y la agente Romanoff activo las armas del jet.

—Loki—la pelirroja habló por el altavoz—, suelta el arma y entrégate.

Me percate del rápido movimiento que hizo Loki. Nos disparó con su cetro aquel rayo azul.

— ¡Cuidado!

Moví a un lado el jet lo más rápido posible. El rayo pasó solo a un lado de nosotras rosándonos. La batalla entre el Capitán y Loki comenzó.

—Está en todas partes—comentó la agente Romanoff.

—Es solo una ilusión. No te preocupes por ellas, no pueden hacer nada, es solo... distracción.

Natasha y yo observábamos desde el jet la pelea entre Loki y Steve. Hasta que cierta música de rock molesta comenzó a sonar en nuestros auriculares. La inconfundible voz cargada de un tono seductor se dejó escuchar.

—Agentes Romanoff y Jemma ¿me extrañaron?

Tony Star haciendo su gran entrada. La viuda y yo no pudimos evitar poner nuestros ojos en blanco. Como un misil, la armadura del millonario pasó enseguida de nosotros y terminó impactando contra el moreno de ojos verdes haciéndolo caer de espaldas. El filántropo aterrizó su armadura con su típica posé de superhéroe. Se enderezó y apunto a Loki con todas las armas que su armadura poseía. El Capitán se acercó a Stark un tanto agitado por la pelea. Un brillo rodeo a Loki y su armadura desapareció quedando en sus típicas ropas asgardianas. El de cabellos azabaches alzó ambas manos mostrando su rendición. Stark guardó sus armas. Aterricé el jet y la agente Romanoff les abrió la compuerta permitiéndoles a los tres hombres entrar. Tony y Steve se quedaron de pie paseándose por el jet y dejaron a Loki sentado mientras ellos lo vigilaban. Yo mantuve mi mirada fija en el cielo y en los controles. Sentía que todos mis músculos estaban tensos y no importaba cuanto intentara tranquilizarme. Me ponía los pelos de punta tener a Loki detrás de mí. Tan cerca y a la vez tan lejos. Me comenzaba a cuestionar si era una buena idea haber venido.

— ¿Ya dijo algo? —preguntó el Director Fury por la radio.

—Nada señor—le contestó Natasha.

—Solo tráiganlo, tenemos poco tiempo.

Steve y Tony comenzaron a hablar sobre Loki. Steve decía que no le había gustado para nada que Loki se rindiera tan rápido y sinceramente a mí tampoco. Él no era de esos que se rendían tan fácilmente sin dar una buena pelea. Stark comenzó a molestar a Steve y puse los ojos en blanco. Si molestar a los demás y sacarlos de sus casillas fuera un deporte, Tony estaría en las olimpiadas ganándose el oro.

De la nada un rayo cayó. Fruncí el ceño y Natasha rápidamente revisó el estado de clima. No había posibilidad de tormentas.

— ¿Y esto de dónde viene? —preguntó la agente Romanoff un tanto confundida por el extraño acontecimiento meteorológico.

Más rayos comenzaron a aparecer, como si fuera una tormenta eléctrica. Observaba los rayos con detenimientos y mi corazón comenzó a acelerarse, como si lo supiera antes que mí propiamente lo asimilara. No podía ser verdad. ¿O sí? Jadeé al pensar que solo había un ser en estos nueve mundos con aquel poder capaz de invocar los rayos y tratarlos a su antojo.

— ¿Qué pasa te asustan los rayos? —le preguntó Cap a Loki.

—No me hace muy feliz lo que viene—dijo Loki.

De pronto se escuchó un golpe en el techo del jet. Stark y Rogers se pusieron sus respectivos cascos. Tony sin previo aviso abrió la compuerta del jet, en definitiva aquel hombre estaba demente. Se escuchó mucho movimiento en la parte trasera del jet y fue entonces cuando voltee y mi corazón se detuvo cuando lo vi.

Thor.

El dios del trueno había venido a por su hermano y ni siquiera pude reaccionar. Ver a los dos hermanos, de nuevo, frente a mí, parecía como una visión. Todo pasó bastante rápido. Con un golpe de Thor, Tony terminó en el suelo y el rubio asgardiano se había llevado a su hermano.

— ¿Es otro asgardiano? —preguntó Natasha.

—Es Thor, el hermano de Loki—contesté

Tony y Steve discutieron sobre si bajar o no. El Capitán como todo buen soldado quería tener una estrategia, pero como siempre Stark solo iba al grano. Este salió del jet siguiendo a Thor y Loki, el Capitán tomo un paracaídas para ir tras ellos.

—Yo en tu lugar no iría Capitán—le sugirió Natasha y ella tenía razón.

Podría dejar a Natasha manejando el jet sola mientras yo iba en busca de Thor y Loki, pero ambos hermanos tenían asuntos que arreglar y nunca me había justado meterme en los problemas que ellos dos habían tenido.

—No tengo elección—contestó Steve.

—Son básicamente dioses. Personajes de leyenda.

—Solo hay un Dios para mí y jamás se vestiría así.

El Capitán Rogers se lanzó del jet. Al salir yo cerré la compuerta del jet.

—Que el padre de todos los ayude—murmuré.

Mientras Natasha y yo esperábamos que los hombres regresaran de su "día de campo". Decidí quedarme volando el jet alrededor de la zona vigilando que ninguno de los cuatro saliera de ahí. Loki por alguna extraña razón se quedó ahí donde su hermano lo había dejado, mientras Stark y Thor se enfrascaron en –tengo que admitirlo— una muy entretenida pelea. Ambos eran demasiado necios y tercos cual mulas de carga. Así que ninguno de los dos se iba rendir. El Capitán América hizo su aparición en la escena entrando en aquella discusión. Vimos una gran explosión causada por el choque de Mjölnir contra el escudo del Capitán. Fue asombroso. Todo un espectáculo. Después de aquello las aguas se calmaron y aterrice el jet en el bosque semi-destruido. Los cuatro subieron y continuamos nuestro camino al Helicarrier sin más contratiempos.

Al llegar un grupo de agentes especiales armados nos esperaban para esposar a Loki. Nunca me imaginé verlo en aquella condición. Mi corazón se dolió. Los agentes se llevaron al asgardiano de cabellos azabaches y vi a Thor igual de triste que yo. Probablemente pensó que jamás vería a su pequeño hermano convertido en aquel ser lleno de odio. Entendía el sentimiento. Decidí ir a saludar a Thor, hacía ya mucho tiempo que no lo había visto. Extrañaba a ese grandulón poco cerebro. Mientras me acercaba lo miré de arriba abajo y pude notar en su cuerpo lo mucho que había cambiado en este tiempo. Todos habíamos cambiado. Toqué su hombro y el volteo rápidamente a verme. El dios del trueno frunció el ceño al verme. No parecía reconocerme y me dolió el corazón.

—Hola, Thor—él seguía sin entender porque le estaba hablando. Cerré los ojos y aspiré con fuerza—. Soy yo, Jemma.

— ¿Qué? —El grandulón de largos cabellos rubios abrió grandemente sus ojos mientras me examinaba de arriba a abajo— ¡Eso es imposible! ¿De-de verdad eres tú?

—Sí, Thor.

Nos miramos directamente a los ojos y los recuerdos vinieron a nuestras mentes. Las batallas que juntos habíamos librado. Aquel tiempo entre amigos que habíamos pasado. Las risas, las lágrimas, los enojos.

— ¡Jemma! —Me tomó entre sus brazos estrechándome con mucha fuerza— ¡Estoy feliz de verte de nuevo, vieja amiga!

—Yo también.

Reímos ante nuestro reencuentro. Eran muy lamentables las condiciones de tal reunión. El grandulón me bajó al suelo.

— ¿Qué haces en Midgard?

Suspire con pesadez

—Es una larga historia. Ya después te la contare, pero mi querido amigo déjame decirte que tú me inspiraste a venir a Midgard.

—Bueno, me alegra al fin hacer algo bueno por ti.

—Oigan—llamó nuestra atención la agente Romanoff—, después pueden terminar su encuentro. El Director Fury va a hablar con Loki quiere que todos presenciemos aquello desde las cámaras del puente.

Entramos al Helicarrier y llegamos al puente. Casi todos estaban ahí. Bruce, Natasha, Steve, Thor y yo nos pusimos alrededor de la mesa, unos sentados y otros cuantos se quedaron parados. Yo me mantuve de pie. Sobre la mesa se encendieron las pantallas y las bocinas que nos dejaban escuchar. En la cámara podíamos ver al Director Fury y a Loki. El ojiverde se encontraba encerrado en una celda anti-Hulk.

—Por si no te queda claro—comenzó a hablar el Director Fury—, si tratas de escapar, un simple rasguño en ese vidrio—él presiono unos cuantos botones en un teclado frente a la celda, Loki se asomó para ver fuera de la celda—. ¡Nueve mil metros de caída libre directo a una trampa de acero ¿entiendes cómo funciona?! —Fury cerró la compuerta del Helicarrier—. Insecto—apunto a Loki—. Bota—señaló el teclado que hace minutos había presionado. El Director usó la misma alegoría que Loki había empleado.

Ironías de la vida.

Loki comenzó a reír con descaro retrocediendo y parándose a la mitad de la celda. Se estaba burlando del Director Fury.

—Es una jaula impresionante, dudo que fuera hecha para mí.

—Fue construida para alguien más fuerte que tú.

—Oh, es verdad—Loki volteo a ver a la cámara como si supiera que lo estábamos observando—. Una bestia salvaje que piensa que todavía es un hombre—rió y volteo a ver al Director Fury nuevamente—. ¿Qué tan desesperado estas que reúnes a unas criaturas desdichadas para defenderte?

— ¿Qué tan desesperado estoy? Amenazas mi mundo con una guerra, robas una fuerza que nunca podrás controlar, solo hablas de paz, pero asesinas por diversión. Es por ti que me siento muy desesperado, tal vez te puedas arrepentir.

—Uhhh ¿te enfurece el saber que estuviste cerca de poseer el Tesseracto? ¿De poseer ese poder ilimitado verdad? ¿Y para qué? —el asgardiano de ojos verdes se rió—. Una luz cálida para toda la humanidad. Y después les recordaré lo que es un poder real.

Fury decidió ignorar a Loki. Se había dado cuenta que él no podía tratar con su descarriada mente. Así que salió de aquel lugar.

—Avísame si el poder real quiere una revista o algo.

Loki volvió a mirar a las cámaras y estas se apagaron.

—Uno puede encariñarse con el ¿no? —bromeo Bruce.

Aunque él no lo crea, uno si se puede encariñar con Loki.

—Loki no nos dirá nada—aseguró Steve—. Así que Thor, ¿cuál es su plan?

—Tiene un ejército llamado los chitaurris, no son de Asgard ni de ningún otro mundo conocido. Su plan es que sometan a los humanos—la razón por la cual tal vez sabía los planes de su hermano era porque Heimdall lo haya visto y por eso enviaron a Thor—. Ganaran para él la tierra, a cambio supongo del Tesseracto.

Todos siguieron comentando y dando sus opiniones de acuerdo al tema y sobre Loki. Pero lejos de aquellas preguntas que ellos se hacían yo tenía mis propias preguntas, que no venían al caso de Loki y su envenenado sueño de poseer un trono.

El millonario y creador de Iron Man hizo una de sus "típicas grandes entradas". Una entrada en la cual todos tenían que voltear a verlo sí o sí. Lo cual nunca fallaba y alimentaba su ego. Aproveché la gran entrada del señor "yo soy un genio y ustedes son solo unos idiotas que anhelan ser como yo" para escabullirme de aquel lugar.

Necesitaba hablar con aquel ser que yo creía muerto, aquel que me había dejado sola y vacía y que con su regreso había provocado un profundo dolor en mí, incluso más profundo que el de su partida.

Creía que ese dolorno se podía incrementar, pero estaba a punto de comprobar que no estaba no losuficientemente rota, que el verdadero dolor aún no había comenzado, peropronto lo haría. 

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