Capítulo 2: Laufeyson
Al llegar a Asgard todo se veía aparentemente normal, Heimdall mandó llamar a un guardia para que me escoltara hasta el casillo. Al llegar al palacio, antes de hablar con Loki, debía de cumplir con el protocolo. Debía pasar a presentarle mis saludos y respetos al rey Odín, padre de todo. Llegué a la entrada del salón del trono, fije mi mirada en el trono esperando ver a aquel hombre, grande, de cabello blanco con su parque dorado en el ojo derecho, pero eso no fue lo que vi. Quien estaba sentado en el dorado trono era Loki. Eso solo quería decir una cosa: Loki era el rey de Asgard.
— ¡Jemma! —exclamó sorprendido al verme.
—Mi rey—me arrodille delante de él sin dudarlo.
—Ponte de pie, cariño—dijo Loki bajando las escaleras, me paré y le miré, traía puesta su dorada armadura, su reluciente casco y en su mano izquierda empuñaba a Gungnir— ¿Qué te trae por aquí? —preguntó al mismo tiempo que se paraba frente a mí.
—Mi padre, Janjic, rey de Glerheim, ha solicitado tu presencia y me ha enviado para decirte que acepta hablar contigo.
— ¿Conmigo? —preguntó extrañado.
—Sí, sobre nuestro compromiso—Loki me miró fijamente a los ojos y lo sentí entrar a mi mente, no sabía lo que buscaba y no tenía nada que esconder, así que lo deje buscar con libertad.
—Oh... veo que a tu madre no le pareció mucho la idea de nuestro compromiso—dijo sonriendo divertido por la reacción de mi madre.
—No...y no entiendo por qué.
—Yo creo saber por qué—sonrió de una manera maliciosa.
— ¿De verdad? ¿Y cuál es? —fruncí el ceño. Todo aquello era demasiado misterioso y no sé por qué hacían de esto como si fuera un gran secreto.
—Ven cariño, sígueme... necesitamos hablar—me ofreció que tomara su brazo y así lo hice.
Salimos del salón del trono y comenzamos a recorrer los bellos pasillos del palacio
—Bueno, antes que nada, lo que debes saber es lo que ocurrió al momento en que te fuiste.
—Sí, porque no estoy entendiendo nada ¿cómo es que tu llegaste a ser rey? ¿Qué paso con Thor?
—Bueno, después del pequeño incidente con los gigantes de hielo, Thor se puso furioso, peleo con padre por qué Thor quería ir a Jotunheim a pelear. Mi hermano creía firmemente que eso había sido un actor de. Padre no quiso ir a luchar contra los gigantes, por respetar con su tregua con los Jötuns. Thor se puso furioso, quería pelear, estaba muy molesto, la ira y la sed de venganza por la supuesta "humillación" que nos hicieron los gigantes nos habían hecho.
—Típico de Thor—dije rodeando mis ojos y aún así Odín no entendía quien debía ser el verdadero rey de Asgard.
—Sí. Bueno, yo trate de convencerlo. Le dije que sus pensamientos no eran tan erróneos.
— ¡Loki! ¿Por qué le dijiste eso?
—Es que era verdad, pero lo que intenté de hacerle ver era que solo debíamos prepararnos para una posible guerra y subir la defensa de la guardia, pero él muy cabeza hueca decidió ir a Jötunheim, y como siempre nos arrastro, a los tres guerreros, a Lady Sif y a mí, a su "aventura" —Loki detuvo nuestra marcha, nos volteamos a ver y el acaricio con ternura mi mejilla—. Me alegro que para ese momento ya te hubieras ido, hubiera matado a Thor si te hubiera hecho ir ese horrible lugar.
Vi los profundos ojos color esmeralda de Loki y su brillo era acompañado por algo que jamás había visto con tal intensidad en su mirada. Odio. Un odio profundo al mencionar el nombre de Thor, el mencionar que lo hubiera matado
—Loki...—susurré su nombre tratando de decirle algo.
—Es verdad—cerró sus ojos y besó mi frente, me miró a los ojos y su odio se fue—. Bien—reanudamos nuestro camino—. Los Jötuns no parecían buscar la guerra, tratamos de arreglar las cosas con diplomacia, pero Thor estaba tan...—hizo una pausa intentando mientras buscaba las palabras correctas— cegado por su ira. Le pedí a Thor que nos fuéramos, pero él no me quería escuchar y tuve que intervenir. Le dije a Laufey que aceptaríamos su oferta de dejarnos ir en paz, pero al darnos media vuelta, dispuestos a retirarnos en paz, pero un gigante provocó a Thor con un insulto infantil.
— ¿Qué le dijo?
—Princesita.
Rodeé los ojos con fastidio. ¿Y ese iba a ser nuestro rey?
—Debes estar bromeando.
—No—se rio ante mi comentario y lo gracioso que ahora eso parecía—. Bueno, la batalla comenzó...—por un momento guardo silencio, suspiró—. Ahí en medio de la batalla con los Jötuns descubrí algo.
— ¿Qué cosa?
—Te lo diré más adelante. Bien, en la batalla hirieron un poco a Volstagg y Frandal también resultó herido, un poco más que Volstagg, pero ya están bien. Odín fue en nuestro rescate, ya que las cosas se pusieron muy turbias. Thor desató una nueva guerra entre Jötunheim y Asgard, en este momento nos encontramos al borde de una guerra—Abrí la boca y la cerré de golpe—. Al llegar a Asgard, padre estaba muy molesto con Thor porque desobedeció sus órdenes. Ambos pelearon, se dijeron cosas un tanto fuertes, incluso intenté defender a Thor, pero—negó suavemente con la cabeza— fue inútil. El padre de todo lo desterró.
— ¿Qué? —nunca creí que Odín fuera capaz de hacer algo así con su hijo amado Thor.
—Sí, Odín desterró a Thor.
— ¿En dónde?
—En... Midgard.
— ¿Midgard? ¿La Tierra?
—Así es, después de todo eso, yo peleé con Odín.
— ¿Por qué discutiste con tu padre?
—Ya lo sabrás—llegamos a la cámara de armas, los guardias nos abrieron la puerta y la cerraron cuando entramos—. ¿Qué hacemos aquí?
—Aquí fue donde discutí con mi padre—caminamos por el pasillo de la armería—. En Jötunheim un gigante de hielo me toco y algo pasó. Fue algo muy raro. ¿Sabías que si un gigante de hielo te toca su piel de quema?
—Sí, algo así sabía. ¿Acaso te han herido?
—No. Veras creí tener alguna maldición o algo así, no entendía que fue lo que pasó, entonces vine aquí para saber la verdad. Toqué esto—nos detuvimos frente al cofre de los inviernos pasados. Loki tomó el cofre, sus manos comenzaron a cambiar poco a poco a un color azul—Odín me encontró y me detuvo. Le pregunté si estaba maldito, él dijo que no—ahora la tonalidad de azul empezaba a cubrir su rostro, sentía que mi corazón estaba latiendo tan rápido que probablemente se iba a salir de mi pecho—. Le pregunte quien era, él me dijo que yo era su hijo—Loki rio con amargura, él no me miraba tenía su vista perdida en el cofre, yo solo miraba sus manos y parte de su rostro. No entendía lo que estaba pasando—. Le seguí haciendo preguntas a Odín, lo confronté hasta que me reveló lo que yo realmente soy...—soltó el cofre y me volteo a ver, sus ojos eran rojos como inyectados de sangre, en su piel había unas cuantas runas, parecía un gigante de hielo, pero era imposible que él fuera eso—. El hijo de Laufey—su piel y sus ojos comenzaban a volver a su tono habitual mientras yo soltaba un jadeo. ¿Acaso esto era real?
— ¿Qué? ¿El...el hijo de Laufey? —estaba demasiado sorprendida ¿aterrada por su imagen? Jamás. No podía, mi descendencia viene de ahí, pero no entendía como esto podía ser posible—Pero si eres hijo de Laufey eso te convertiría en un...
—Gigante de hielo. Sí, eso es lo que soy.
—Pero ¿Cómo paso? ¿Cómo terminaste aquí, con Odín?
—El día que terminó la guerra de Jötunheim contra Asgard, Odín fue al templo, ahí me encontró. Me dijo que me había tomado para formar una alianza con Jötunheim—rio sin ganas—. Pero eso es una mentira. No soy más que otra reliquia robada, confinada a vivir aquí hasta que él pudiera usarme, y también entendí porque siempre amó más a Thor todos estos años. Según el juraba quererme igual, pero nunca fue así y también entendí porque nunca me quiso dar el trono. El padre de todo jamás podría ver a un gigante de hielo en el trono de Asgard—lágrimas de ira y dolor comenzaron a brotar. Me dolió el corazón, no podría creer todo lo que le habían hecho a Loki, para él era como si toda su vida hubiera sido una mentira. Acerqué mi mano para limpiar un poco sus lágrimas—. Después de la discusión, padre cayó en el sueño de Odín. Minutos después, Frigga me nombró rey de Asgard—Loki puso su mirada en el suelo. Me di cuenta de que le dolía recordar y a mí me dolía el no haber estado ahí para él, pero ahora ya estoy aquí.
—Ahora entiendo todo. Entiendo por qué mi madre no te quiere, pero lo que aún no entiendo es ¿cómo puedes ser un gigante de hielo? —Me volteo a ver extrañado—Quiero decir, eres diferente, además eres pequeño para ser hijo de gigantes, más alto que yo, pero al fin pequeño para ser gigante.
—Yo tampoco lo entiendo, pero eso es lo que soy... un monstro—bajó su rostro y yo tomé su barbilla y lo hice que me viera a los ojos.
—No Loki, tú no eres un monstro—sus ojos se pusieron vidriosos por lágrimas venideras, acaricié tiernamente su rostro. Ninguno de los dos entendía esto, en eso como un rayo de luz llegó a mi mente la leyenda que mi padre me había contado cuando era niña—. La leyenda...—susurré.
— ¿La leyenda? —preguntó Loki confundido.
—Ammm... sí. Verás, se dice que cada cierto tiempo una nueva generación de gigantes nace, eso es lo que yo soy.
—Espera ¿tienes sangre Jötun?
—Sí, mi tátara-abuelo era hijo de un gigante, pero bueno mi bisabuelo era como yo, pero seguía siendo un gigante de hielo de alguna manera. Nosotros somos parte de esa leyenda, decían que volvería a pasar, pero nunca lo supimos. Ahora ya comprendo a mi madre, pero no estoy de acuerdo con ella.
—Pero yo no entiendo nada. Creí que tu madre no me quería por ser un monstro, pero ustedes tiene sangre Jötun, tienen ascendencia Jötun.
—Sí. Bueno, en realidad por lo que no le agrada la idea de nuestro compromiso es por el significado que tendría.
—Y... ¿Qué significaría?
—La alianza entre Jötunheim y Glerheim, y bueno eso es algo, ammm... difícil, no imposible pero es difícil.
Loki se quedó por un momento meditando mis palabras y después me vio a los ojos con algo de temor en su mirada.
—Y tú, Jemma. Después de saber todo esto, ¿me sigues amando?
—Oh Loki...—lo abrace por el cuello y me colgué de él. Traté de hacer que sintiera todo mi amor en ese abrazo. Saber su verdadero origen me hacia amarlo más, comprenderlo más y su forma Jötun lejos de asustarme, me hacía sentir más unida con él. Lo vi directo a los ojos—. Por supuesto que aun te amo y mucho más aún sabiendo la verdad sobre ti... y tú, Loki Laufeyson ¿me sigues amando, a pesar de que nuestra relación será difícil y deberemos enfrentarnos a varios problemas, que probablemente los enfrentaremos solos?
—Claro que si, te amo con toda mi vida.
Loki tomó mi barbilla y acercó sus labios a los míos y así nos dimos un profundo beso. Me encantan sus besos, tan adictivos, tan dulces. Loki pasó su mano a mi nuca y me acercó mas a él, colocó su otra mano en mi espalda tratando de eliminar todo espacio que pudiera existir entre nosotros. De pronto, el beso tierno se comenzó a tornar apasionado. Ambos abrimos nuestras bocas para darle paso a nuestras lenguas haciendo el beso más pasional. Loki comenzó a pasear ambas manos por mi espalda de una manera juguetona y a la vez excitante, sentí que estas descendían por mi cuerpo hasta estar a unos centímetros de tocar mis glúteos.
—Mi Rey—dijo un guardia entrando, ambos nos separamos con la respiración agitada.
— ¿Qué quieres? —le gritó Loki muy furioso.
Sabía que Loki era demasiado temperamental. Había sido testigo de un par de berrinches o arranques de ira, pero últimamente, no sé por qué, lo sentía demasiado irritable. Esto no me estaba gustando para nada.
—Los tres guerreros y Lady Sif han pedido hablar con su majestad.
—Diles que los veo en el salón del trono—el guardia asintió, dio media vuelta y se retiró—. Acompáñame cariño—me dijo Loki con ternura.
Salimos de la cámara de armas y nos dirigimos al salón del trono. Loki se sentó en su trono y yo me paré a su lado, no pude evitar sentirme como toda una reina. Loki le hizo la señal al guardia de que los dejara pasar.
—Padre de todo debemos hablar contigo urgentemente—dijo Sif entrado apresuradamente con los tres guerreros, ellos al ver a Loki en el trono de Asgard se quedaron sin habla.
—Mis amigos—dijo Loki.
— ¿Dónde está Odín? —preguntó Frandal.
—Padre ha caído en el sueño de Odín... madre teme que no vuelva a despertar.
Sif y los tres guerreros se acercaron hasta llegar al inicio de las escaleras.
— ¿Podemos hablar con ella? —pregunto Sif.
—Se rehúsa apartarse del lecho de mi padre, ustedes pueden hablar de su preocupación conmigo...—les dijo Loki. Él tenía razón, no veía por qué no podían confiar en Loki. Él se paró del trono sosteniendo a Gungnir en sus manos— su rey.
Todos se quedaron totalmente confundidos, jamás se imaginaron el tener que ver a Loki como rey. Volstagg fue el primero en arrodillarse y los demás lo siguieron, me imagino la sorpresa que se llevaron, jamás ni en sus más locos sueños se habrían imaginado el arrodillarse frente a Loki, pero estaba segura que era lo que él al fin merecía. Después de todo lo que él se había esforzado y luchado para obtener el trono, dando siempre lo mejor de él.
—Mi rey—soltó Sif con algo de veneno en sus palabras. Eso me molestó, sé que amaba a Thor y no le gustaba la idea de Loki como rey, pero esa no era razón de peso para que le hablara y lo tratara así—, te pedimos todos que el destierro de Thor termine.
Así que eso era lo que se traían en manos, típico de Sif, siempre defendería Thor aun aunque ella creyera que lo que Thor hacía era tonto. Volteé a ver a Loki y dicha petición hecha por Sif le molestó, pude ver en su rostro que no quería que su hermano volviera a Asgard. Bien, entendía que Thor se mereciera un escarmiento por lo que había hecho. Había llevado a Asgard a una nueva guerra que hace tiempo había terminado. Pero después de entender su castigo Thor debía volver, aun que vi que Loki prefería que no lo hiciera nunca.
—Mi primera orden no puede ser anular la ultima de Odín—eso era cierto, es una regla entre reyes, Loki comenzó a descender las escaleras—. Estamos al borde de la guerra con Jötunheim, nuestro pueblo necesita un sentido de continuidad, quieren sentirse a salvo en estos tiempos difíciles, debemos estar unidos por el bien de Asgard.
Sif se paró de una manera retadora pero Frandal y Hogun la retuvieron tomándola de los brazos. A mí no me estaba gustando esta actitud de Sif, debía respetar a Loki como rey y respetar sus órdenes, él tenía razón en lo que decía, pero claro le molestaba porque se trataba de su amado Thor. Aun que si Odín no despertaba tal vez habría alguna regla o cláusula asgardiana para que pudiera volver.
—Sí, claro—dijo Frandal.
—Entonces esperen mis órdenes—dijo Loki serio.
—Si me permite...—dijo Volstagg—ammm... pido la indulgencia...su majestad... tal vez reconsidere...
— ¡Se acabó! —ordenó Loki en tono molesto.
Los tres guerreros se fueron retirando uno por uno. Sif se quedo observando a Loki por un momento con una mirada retadora, estaba molesta y odiaba a Loki con todo su ser, pero no entendía el porqué. El cabeza hueca fue Thor al orillar a Asgard a una guerra. Todo por su maldito ego.
Sif se fue, Loki los observó marcharse y después de que se fueron se dio media vuelta y volvió a subir por las escaleras, se sentó en el trono y puso la palma de su mano en su rostro en son de fastidio. Lo traté de calmar un poco y puse mi mano sobre su hombro haciéndole saber que ahí estaba para apoyarlo.
— ¿Ves lo que tengo que soportar? —dijo apartando su rostro de su mano.
—Lo hemos venido soportando juntos desde nuestra niñez.
—Pero tú nunca lo has sufrido como yo, nunca has tenido que vivir bajo la sombra de nadie.
—Amor tú no eres la sombra de nadie, y bueno, ellos solo lo hacen porque quieren mucho a Thor. Siempre han sido mejores amigos.
—Pero yo soy el rey de Asgard ahora y como tal deben de respetarme.
—Bueno Loki no están acostumbrados a respetarte...
—Tendrán que empezar a acostumbrarse o les pesara.
—Loki... es tu hermano y son nuestros amigos, no creo que debas ser tan duro con ellos.
— ¡Yo hago lo que quiero! ¡Soy el rey de Asgard! Maldita sea—esta actitud de Loki me estaba molestando, creía que el pedante iba a ser Thor. Comencé a descender por las escaleras para alejarme de él, sintiéndome muy molesta con Loki y su maldita actitud—Jemma ¡Jemma regresa!—lo ignoré— ¡JEMMA, REGRESA AQUÍ, AHORA! —Me detuve en el inicio de las escaleras— ¿A dónde vas?
—A donde no pueda escuchar tus gritos—no me percaté del momento en que él se acercó a mí, así que me sobresalte cuando él tocó mi hombro—. ¡No me toques!
Moví mi hombro con brusquedad. Estaba demasiado molesta con Loki. En eso él me volteo con brusquedad y me puso frente a él. Colocó su mano detrás de mi cuello y me acercó rápidamente a él para besarme. Era un beso demandante. Yo golpeaba su pecho para que me soltara, lo empujaba pero él era más fuerte que yo. Llevó su mano libre a mi cintura atrayéndome por completo a su cuerpo asiendo que terminará atrapada y siguiéndole el beso. Sus labios eran tan tentadoramente exquisitos, y yo no me podía resistir a ellos. De la nada, sentí una lágrima caer en mi mejilla, nos separamos y él, en un acto de ternura, juntó su frente con la mía, mantuvimos nuestros ojos cerrados, pero yo sabía que estaba llorando. Mi corazón se conmovía al saber que era la única persona en todo el Universo que había visto llorar a Loki. Para mí eso significaba demasiado. Significaba que yo era la única a la cuál le abría las puertas de su corazón por completo.
—No me dejes solo...—suplicó en un susurro—por favor...
Abrí mis ojos, acaricié con ternura y delicadeza su mejilla. Él abrió sus ojos esmeraldas cristalizados y mi corazón se rompió en pedazos al saber que yo podía causarle tal daño. Tú y yo estaremos a salvo, cariño.
—Nunca te dejaré solo—deposite un tierno beso y nos separamos.
—Voy a ver a mi madre. Si deseas puedes ir a mis aposentos a refrescarte, en un momento estaré contigo.
—Claro, mándale mis salutaciones a Frigga.
Loki asintió y salió del salón del trono con dirección a los aposentos de Odín. Por mi parte me fui a su habitación. Les pedí a los sirvientes que me trajeran agua caliente para darme un baño. La verdad es que lo necesitaba. Los sirvientes prepararon la tina para mí. Mis músculos al entrar en contacto con el agua caliente se relajaron.
Después de aquel baño salí con una toalla envuelta alrededor de mi cuerpo. Me pasé por la habitación de Loki en busca de algo cómodo que ponerme, revisaba el guardarropa de Loki cuando sentí unas manos acariciar mi cintura y casi pego un brinco del susto.
—Te miras tan hermosa así—susurró Loki a mi oído, lo cual hizo que mi piel se erizara y mis piernas me temblaron.
—Loki... —traté de decir algo.
—Shhh...—deposito un suave beso en mi cuello, aquello me hizo estremecer tanto, sentía que todas mis terminaciones nerviosas estaban más activas que nunca—. Hace tiempo que estaba deseando esto—él seguía repartiendo mullidos besos sobre mi cuello, yo solo abrí mis labios para dejar salir mis suspiros de placer—, pero me contenía porque te respeto. Jemma, ya no puedo más, el deseo que llevo aquí adentro me está quemando—metió una de sus manos por la toalla y podía sentir su mano cálida acariciar mi vientre, sentía el ardor y el deseo quemando mi piel y como con cada caricia que dejaba mi piel se erizaba—. No resisto más—besó mi oído, su mano comenzó a acariciarme haciendo un camino hacia el norte de mi cuerpo—, pero dime que pare y lo haré—se comenzaba a acercar más a mis pechos—. Pídeme que continué y te haré mía esta noche—podía sentir el calor de tener su cuerpo pegado con el mío. Aun no nos deshacíamos de nuestras ropas y ya podía sentir el calor. Pequeños suspiros y gemidos escapaban de mis labios. Me gire para ver a Loki a los ojos.
—Loki...—mi voz salió más ronca de lo que esperaba, lo miré directo a los ojos y pude ver su brillo acompañado por una oleada de deseo, acaricie su mejilla con dulzura—te amo demasiado y...—me apenaba decir esto, pero lo deseaba tanto como él a mí—quiero ser tuya, para siempre.
Dicho esto, él me sonrió y se abalanzó sobre mis labios, era un beso muy tierno y apasionado, nuestras lenguas jugaban y de vez en cuando nos dábamos pequeños mordiscos en los labios. Loki me comenzó a guiar hasta su cama, yo solo me deje llevar. Al caer en su cama nos dejamos amar el uno por el otro. Nunca me había sentido tan amada por Loki. Me entregué a él en cuerpo y alma. Tuvimos toda la noche para explorarnos mutuamente y recorrer aquellos rincones de nuestro cuerpo que nadie más había acariciado jamás. Fue lo más hermoso, era como tocar con la punta de tus dedos el mismísimo Valhala. Me sentí tan unida a Loki esa noche. En ese instante supe que ya nada nos iba a poder separar. Nunca vi lo equivocada que podía estar.
Al terminar caímos rendidos, nos vimos una vez más a los ojos y el brillo que tenían los de Loki era tan intenso, nunca antes los había visto brillar así. Nos dimos un tierno beso y él calló dormido sobre mi pecho, acaricié su oscuro cabello mientras murmuraba aquella canción que le cantaba cuando éramos niños.
—Solo cierra tus ojos, el sol se está poniendo, tu estarás bien, nadie puede herirte ahora, ven luz del día, tu yo estaremos sanos y salvos.
Sin darme cuenta caí presa del cansancio y del sueño.
Horas después me levanté y no vi a Loki por ningún lado. Decidí ir a tomar un baño. A mi mente vino la hermosa velada que tuve con Loki y una sonrisa apareció en mis labios. Salí de la ducha y me puse un bello vestido asgardiano. No había tenido ni un par de horas lejos cuando ya había extrañado todo esto. No sabía cómo me sentiría cuando tuviera que volver. Por las barbas de Odín. Aún no había hablado con Loki sobre lo que le diríamos a nuestros padres, ni nos habíamos puesto de acuerdo para visitarlos. Teníamos que resolver eso. Cuando terminé de vestirme Loki entró a la habitación, ambos nos sonreímos con complicidad.
— ¿Dónde estabas? —le pregunté curiosa, ambos nos íbamos acercando.
—Atendiendo unos asuntos.
—Oh, mi rey debe estar demasiado ocupado—dije con una sonrisa juguetona.
—Y, ¿cómo durmió la futura reina de Asgard?
Mis mejillas se sonrojaron.
—Muy bien. Excelente diría yo, mi rey—coloqué mis brazos alrededor de su cuello—. Será un honor ser tu reina.
—El honor será mío y de Asgard—dejó un casto beso en mis labios.
— ¿Sabes? Te siento algo tenso—comencé a acariciar sus hombros para relajarlo, él solo dio un profundo suspiro.
—Presiento problemas y temo por ti—acarició mi mejilla con dulzura.
—Soy una chica fuerte—le guiñe el ojo—se atarme las sandalias yo solita—ambos reímos ante mi tonto comentario.
—Sí, lo sé, eres una guerrera fuerte, pero...—su sonrisa se desvaneció—yo no soy tan fuerte.
—Yo te protegeré, siendo inmortales ¿qué podría pasarnos?
—No me entiendes. Tú eres mi mayor debilidad, sin ti me moriría y puedo sentir los problemas cada vez más cerca—escuchamos un ruido fuera del palacio volteamos a ver al balcón y vimos movimiento en el Bifröst. Salimos por el balcón para ver más de cerca que era lo que pasaba y vimos el Bifröst abrirse—. Ahí tienes los problemas—Loki se puso furioso y a paso rápido entramos de nuevo al palacio. Yo no entendí nada.
—Pero, ¿qué es lo que pasa?
—Sif y los tres guerreros han desafiado mis órdenes y van en busca de Thor. Heimdall también ha desafiado mi autoridad, le acabo de prohibir que abriera el Bifröst. Los problemas se aproximan cariño, Jemma necesito que regreses a Glerheim, necesito que estés a salvo en tu mundo.
—Pero, ¿qué pasará contigo?
—Estaré bien no te preocupes, recuerda que mi única debilidad eres tú. Toma esto—me dio una carta—. Es para tus padres—una escolta de guardias apareció en los aposentos de Loki—. Ellos te llevaran al puente—me dio un profundo beso el cual yo correspondí—. No lo olvides, te amo más que a mi propia vida.
—Tú tampoco olvides que te amo demasiado.
—Te veré pronto, mi reina.
—Cuídate, por favor.
Nos dimos un abrazo y nos separamos me acaricio la mejilla. Le dedique una última mirada y me retiré con la escolta. Ellos me llevaron hasta el Bifröst, ahí Heimdall me abrió el puente. En un abrir y cerrar de ojos ya estaba en Glerheim. Suspiré con pesadez y se me encogió el corazón. En ese momento tuve un mal presentimiento y en mi interior rogué por que Loki estuviera bien y nada le pasara. Los guardias de Glerheim me escoltaron hasta el palacio. Mis padres ya me esperaban en el salón de descanso.
— ¡Hija! —dijeron mis padres al unisonó, ambos se pararon al verme.
—Esperaba verte acompañada de Loki—confesó mi padre.
—Él... no pudo venir por el momento. En Asgard las cosas se están poniendo difíciles. Él es ahora el nuevo rey de Asgard.
— ¿Qué fue lo que dijiste? —preguntó exaltada mi madre—Pero, ¿qué paso con Odín? ¿Y Thor dónde está?
—Tomen asiento y les explico—tomé asiento frente a ellos—. Al llegar a Asgard me encontré a Loki sentado en el trono—le comencé a relatar lo que Loki me dijo, que fueron a Jotunheim, que Odín desterró a Thor, sobre el origen de Loki y que el padre de todo había caído en el sueño de Odín—. Ahora que se la verdad sobre Loki y lo amo aún más.
— ¿Hablas enserio hija? —preguntó mi padre.
—Sí, así es. Lo amo como nunca jamás ame a nadie en la vida—mi padre me vio directamente a los ojos—. Él me envió con una carta para ustedes—saqué la carta y se la entregue a mi padre.
Él la abrió y mi madre se acercó para leerla junto con él en silencio. De vez en cuando ellos se volteaban a ver. Al terminar de leerla mi padre dio un profundo suspiro, volteo a ver a mi madre y ella negaba rápidamente con su cabeza.
—Hija...—dijo mi padre y me volteo a ver—tu matrimonio con Loki es un tanto complicado.
—Pero no imposible padre—insistí.
—Hija, por favor, deja de ser tan necia—me dijo mi madre—. ¡Esto es una locura!
— ¿Es una locura madre? ¿Lo es? ¡Yo lo amo!
— ¿Cómo puedes amar a un monstro?
— ¡El no es un monstro! ¡Si lo fuera nosotros también lo seriamos! Llevamos tanta sangre Jötun como él.
—Hija, —mi madre se calmó un poco— ¿sabes? a los gigantes de hielo no se les llama monstros por su apariencia, más bien es por su corazón, son seres despiadados, orgullosos, altaneros, sedientos de poder, seres vengativos, siempre buscando la maldad y la ruina de todos. Es por eso que nunca hemos vuelto a estar en contacto con los gigantes, somos muy diferentes, no solo físicamente si no en nuestro corazón. Mi niña, siempre estuve preocupada por tu amistad con Loki, pero nunca decidí intervenir, ya que parecía él hacerte muy feliz, pero cuando él te empezó a involucrar en sus travesuras yo fui quien le pedí a Odín que te separara de él, pero no contaba con que Thor y Frigga los defendieran de tal manera. Hija, trata de entender por qué no puedes estar con Loki, su corazón es malvado y el tuyo es bueno y puro.
—Pero mamá, Loki también es diferente, yo lo sé, es casi como nosotros, es parte de una nueva generación de gigantes. Madre, sé que Loki tiene varias de esas características que dijiste de los gigantes, pero se es bien sabido que les es imposible amar a alguien más que no sean ellos mismos. Loki es diferente. Él me ama, me lo ha dicho y me lo ha demostrado.
—Y según tu, si te ama ¿por qué no está aquí?
—Está protegiendo a Asgard.
— ¿O protege que su hermano no obtenga el trono?
— ¡El no es así madre! ¡Él es diferente!
— ¡Lo que él siente por ti no es amor! Solo dice amarte por qué se siente bien estando contigo. No es más que un amor egoísta ¿o es que acaso ya le has ofrecido tu cuerpo?
— ¡BASTA! —ordenó mi padre—Jemma ve a tu habitación, tu madre y yo tenemos que hablar.
Hice lo que mi padre me ordenó. Esperé en mi alcoba un buen rato. Los minutos comenzaron a transcurrir y los minutos se hicieron horas. Esperé y esperé, pero ellos nunca volvieron a llamarme. Horas después los sirvientes me llevaron comida a mis aposentos, dijeron que fue orden de mis padres. ¿A caso me habían castigado sin razón alguna?
Terminé rendida y me dispuse a dormir. Esa noche tuve un sueño bastante extraño. Loki apareció en este, me encontraba en un lugar oscuro, no veía nada solo escuchaba su voz diciéndome: "Lo lamento tanto. Espero que me perdones por lo que hice, pero era necesario. No olvides que te amo demasiado y prometo regresar por ti." Sentí un beso en mi frente y en eso desperté. ¿Qué fue eso? Alguien se encontraba llamando a mi puerta.
— ¿Princesa Jemma?
—Adelante—mi antigua nana entré— ¿Qué es lo que pasa Sig?
—Carta de Asgard para usted.
— ¿De verdad? —Me levanté apresuradamente que hasta me dolió la cabeza— ¿Es del rey Loki? —pregunté con una sonrisa, ella solo negó lentamente.
—Es del príncipe Thor—me la entrego en mis manos. ¿Thor?—. Lo siento mucho mi princesa.
Salió de mi habitación dejándome sola ¿Por qué dijo que lo sentía? Eso me dejo un tanto extrañada. Me senté en mi cama y comencé a abrir el sobre de la carta con cuidado para no dañar su contenido. Abrí la carta y al ver la caligrafía pude comprobar que, efectivamente era de Thor. Seguía un tanto confundida. ¿Thor estaba en Asgard? ¿Cómo es que eso pasó? Para quitarme las dudas mejor comencé a leer la carta.
Querida Jemma:
Tengo que escribirte esta carta, pero no encuentro las palabras correctas para decirte. Mejor comenzare a relatarte todo desde el principio. Me enteré que después de mi destierro fuiste a visitar Asgard. Sé que Loki te contó de mi "aventura" en Jötunheim. En mi destierro en Midgard aprendí muchas cosas. En aquel mundo hay una vida muy bella, son una raza débil, pero son inteligentes y fuertes en una manera que nosotros aun no comprendemos. (Definitivamente Thor había cambiado en Midgard, de todos mis años de amistad y de convivir con él, nunca lo había escuchado hablar de una raza así, y menos de los mortales.)
Loki fue a visitarme en la tierra, me había dicho que padre murió, él era el rey y que la tregua con Jötunheim estaba condicionada a mi exilio, además, dijo que madre había prohibido mi regreso. (¿Qué? Eso era mentira. ¿Por qué Loki habrá hecho eso?) Aquello me dolió tanto como la supuesta muerte de mi padre. El día que Lady Sif y los tres guerreros vinieron a buscarme a Midgard, me dijeron que todo lo que dijo Loki fue mentira. Me enfurecí con él, mis amigos y yo estábamos por regresar a Asgard cuando Loki envió al destructor para matarnos. Sé que tal vez no me creas esto que te estoy contando, pero te juro, por Asgard, que es más que la verdad.
Al llegar a Asgard, Loki había metido gigantes de hielo al palacio, Loki terminó matando a Laufey (¿Por qué Loki mataría a su propio padre? No, Thor me estaba hablando de un Loki que yo no conocía) Loki, no sé qué pasó con él. Sin razón alguna comenzó a destruir Jötunheim con el poder del Bifröst. Ahí peleé con mi hermano, estaba molesto con él, pero nunca lo podre odiar y tú mejor que nadie lo sabes. Amo a mi hermano y sufrí tanto el tener que pelear con él. Siempre habíamos sido uno solo, nunca nos habíamos puesto el uno contra el otro. Sabes que yo aun lo sigo viendo como ese niño pequeño que tengo que proteger, pero Loki entró en una locura. No entiendo que fue lo que pasó. Ese repentino odio por los gigantes, el querer enfrentarme de aquella manera, no lo entendí. Hasta ahora que mi padre me rebeló la verdad sobre el origen de Loki. Padre me dijo que Loki ya te lo reveló. El Bifröst destruía Jötunheim, tenía que detenerlo y solo había una solución. Tenía que romper el puente. Aquello fue un sacrificio muy grande para mí. Al hacer aquello estaba sacrificando algo que... me importaba demasiado. Rompí el Bifröst. Hubo una gran explosión que nos lanzó a Loki y a mí. Estábamos cayendo pero padre me tomo del pie yo tome a Gungnir y Loki se tomó de él. Ambos estábamos suspendidos en el aire. Ahora te ruego de tu perdón, Jemma, pero pasó algo que no pude evitar, por más que le rogué y le grité que no lo hiciera, pero tú conoces a mi hermano más que a nadie y sabes lo testarudo que es y Loki... soltó a Gungnir. Cayó por un hoyo negro. Loki murió. (Sentí que mi corazón se detuvo en ese momento. Mis lágrimas comenzaron a mojar aquella carta.) Jemma, iría en persona a darte el pésame y a llorar nuestra perdida juntos, pero con el Bifröst destruido me temo que será casi imposible. Así que deberemos de sufrir solos. Con el tiempo Bifröst será reconstruido, pero tardara. Terminando la construcción iré a verte. Solo el tiempo ahora puede sanar el vacio que Loki ha dejado en nuestros corazones. De verdad lo lamento mucho.
Te quiere.
Thor Odinson
— ¡No, no! Esto no puede ser verdad—dejé la carta en mi cama, quería ir a Asgard y ver aquello que Thor había dicho con mis propios ojos. Salí corriendo de mis aposentos como una loca, nada elegante para una princesa, pero no me importo. Corrí por todo el palacio.
—Jemma...—mis padres trataron de detenerme pero no pudieron.
Seguí corriendo, lo más que mis piernas me dieron para hacerlo. Salí del palacio, sentí mi corazón latiendo a mil, podía sentir su palpitación en mi garganta, el pecho me ardía al intentar jalar el suficiente aire para poder respirar, pero aun así no deje de correr. Pasé corriendo por la calle principal de Glerheim, los ciudadanos se me quedaron viendo perplejos, nunca se imaginaron ver a su princesa corriendo como una loca en su blusón de dormir. Llegué hasta la entrada de la ciudad ahí donde Heimdall suele abrir el Bifrost.
— ¡Heimdall! —Grité a todo pulmón— ¡Abre el Bifrost! —No pasó nada— ¡Abre el Bifröst! —Aun nada, miraba el cielo esperando ver algo o escuchar aquel estruendo que producía el Bifröst— ¡Heimdall! —Pero nada paso, yo no quería dejar de insistir— ¡Heimdall, abre el maldito puente! —Pero nada ocurrió, caí de rodillas sobre la marca del Bifrost y rompí a llorar. No. No podía ser verdad todo lo que Loki me había dicho— ¡HEIMDALL! —Lloré amargamente, esto no podía ser verdad, no podía ser real. Loki no podía estar muerto. Él me dijo que estaría bien. Mi Loki. Alguien acarició mi hombro, rápidamente volteé y vi a mi padre con una mirada llena de pesar.
—Hija, Odín mando notificar el incidente del Bifröst—se arrodilló a mi lado—. Los nueve mundos están incomunicados, no podemos cruzar a ningún mundo.
—No—lo vi a los ojos— ¡No! ¡Tengo que buscar a Loki! —Me paré y comencé a caminar en círculos como una desquiciada mental y empecé a gritar— ¡Loki! ¡LOKI! ¡LOKI! ¡NO ME DEJES PORFAVOR! ¡LOKI! —mi padre me paró en seco.
—Se ha ido—me dijo en un susurro.
—No, no—lo abracé y lloré en sus brazos. Nunca había sentido un dolor tan grande en mi vida. Era algo que me desgarraba el alma y me partía el corazón, perderlo así tan rápido, en un momento haberlo tenido entre mis brazos susurrándome infinitos te amos y ahora jamás lo iba a volver a ver—. No padre, dime que no es cierto—mi llanto era tan desgarrador que podía asegurar que se escuchaba por todos los nueve mundos—. Yo lo amo.
Ese fue el peor día de toda mi existencia, quería morirme y partir al Valhala junto con él. Me sentía vacía, ya no tenía una razón para vivir.
Es todo lo que recuerdo de aquel trágico y horrible día.
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