Capítulo 16: Un mundo oscuro
Me levanté sin hacer ruido para no despertar a Loki. Fue muy difícil, ya que me dolía todo el cuerpo y ambos estábamos entrelazos de manera que era difícil saber dónde comenzaba su cuerpo y terminaba el mío. Logré salir de la cama y lo miré por un momento. Se veía más tranquilo y estaba teniendo un buen sueño por lo menos. Recogí mis ropas que estaban por todo el suelo de la celda y me vestí con rapidez. Abrí la celda y salí a paso de gato.
Seguía sin haber guardias por el pasillo y en el ambiente se podía sentir algo extraño que te erizaba la piel. Estaba de camino a mi habitación cuando me encontré con Thor. Él me miró decidido y con seriedad.
—Te estaba buscando.
— ¿Qué pasa?
—Necesitamos hablar—dijo muy serio.
—Por supuesto.
Dimos vuelta en el siguiente pasillo y entramos a su habitación. Mientras él cerraba la puerta me detuve a admirar los aposentos de Thor. Tenía mucho tiempo sin entrar ahí, desde que éramos niños y jugábamos juntos, ahora su habitación era algo diferente. El color rojo parecía seguir siendo su favorito, su cama ahora era el triple de grande, pero seguía cubierta por una sabana de seda roja. Fruncí el ceño al ver que no estaba desordenaba, como de costumbre. Thor no había dormido en un buen tiempo. Miré al dios del trueno y me percaté de que estaba muy serio. Algo realmente malo o peligroso estaba pasando, además de que los elfos oscuros quisieras llevarse a Jane.
— ¿Qué sucede, Thor?—pregunté mientras me sentaba en su cama.
—Necesito tu ayuda.
—Ya sabes que cuentas con ella.
Thor caminaba de un lado al otro de su habitación mientras me hablaba de un plan que había hecho con Heimdall, Volstagg, Frandal y Sif. Escuchaba atentamente sus palabras. Mi ceño se mantuvo fruncido al darme cuenta de que era un plan arriesgado. El éxito sería el exilio y el fracaso sería la muerte para todos. Mi parte en este plan era ir a buscar a Jane. El padre de todo la había mandado encerrar e iba a ir a buscarla junto con Sif. Después de eso me uniría a Thor, Jane y Loki. Él quería que fuera con ellos para tratar de mantener controlado a Loki o por lo menos mantenerlo sereno. No confiaba en él y sabía quién era yo para Loki y confiaba que su amor por mí no hiciera traicionar a su hermano, por más que lo odiara.
El dios del trueno terminó de contarme todo el plan o eso creía yo.
— ¿Y qué haremos cuando lleguemos a Svartalfheim? —le pregunté.
—Allá haremos otro plan. Aún estoy pensando en ello.
Miré con ligera desconfianza a Thor. Como guerreros usualmente seguíamos algún plan de ataque, creí que Thor había aprendido eso con los Vengadores y al fin aprendió, pero tal vez aquel Thor imprudente que fue a Jotunheim seguía siendo parte de él y... cuando se trataba de Jane, la mujer que él amaba, supongo que no pensaba con claridad.
—Bien—me levanté y me alisé la falda del vestido.
—Bueno, en marcha. Sif te espera en tu habitación para ir por Jane.
Salí de la habitación del dios del trueno dejando un beso en su mejilla, solo para poder susurrar en su oído.
—No hay guardias en las prisiones, así que no tendrás problemas.
Thor asintió y se dio media vuelta para ir a las prisiones. Mi corazón se estremeció al darme cuenta de que iba a liberar a Loki. Me dirigí a mis aposentos para encontrarme con Sif.
Abrí la puerta de mi habitación y ahí encontré a la guerrera paseándose por mi habitación mirándola sin tocar nada, como si tuviera miedo de contagiarse con solo tocar algo. Puse los ojos en blanco y carraspeé para llamar su atención.
—Vámonos.
Fue lo único que dije mientras salía de ahí. Caminé a zancadas por los largos pasillos para ir a buscar a Jane.
— ¿Por qué tardaste tanto? —pregunto la morena cuando logró ponerse a mi par.
—Estaba ocupada.
—Estabas con Loki.
Gruñí y la miré de reojo. ¿A ella que le importaba?
—Así es, Sif. Estaba con Loki.
— ¿Sabes algo, Jemma?
Puse los ojos en blanco. En serio, juntarnos a Sif, Jane y a mí, no era la mejor idea del mundo, pero ¿quién se imaginaría que nosotras iríamos por ella?
— ¿Qué?
—Nunca entendí como terminaste involucrada con alguien como él. No sé por que como sigues estando con él, aun después de todo lo que nos ha hecho a todos y más que nada a ti.
Apreté con fuerza mis manos. No llevaba ningún arma conmigo, pero mis manos eran el arma suficiente.
— ¿Sabes, Sif? De eso se trata el amor. Perdonar y poner las necesidades de otros antes que las tuyas.
— ¿A qué te refieres?
Y he ahí una de las razones por las cuales probablemente Thor nunca se había enamorado de ella. La veía más como un camarada que como una mujer.
—De verdad lo amo, Sif y él me necesita, además, no importa que cosas horribles haga Loki, se quién es él y siempre lo voy a amar.
Sif apretó sus labios en una fina línea y ya no me volvió a dirigir la palabra. Llegamos al pasillo donde debían tener a Jane. A la distancia vimos que le llevaban de comer a Jane. Íbamos a aprovechar el momento de esa pequeña distracción.
Llegamos y Sif se llevó todo el trabajo golpeando a los tres guardias mientras yo vigilaba
—Listo, hay que irnos—le ordenó Sif a Jane.
Jane se levantó rápidamente.
—Sif—la aparté de un codazo—, podrías ser más amable con ella—tomé del brazo con amabilidad a Jane—. Te llevaremos con tu amado Thor.
Sif rodeo los ojos molesta.
Salimos de aquel lugar a paso rápido antes de que nos cayera una legión de enjerir. A lo lejos alcance a divisar las figuras de Thor y Loki. El de cabellos azabaches se había arreglado, traía sus ropas normales y estaba bien peinado. Se veía muy guapo. No pude evitar sonreír y él me devolvió una sonrisa seductora. Lo miré de arriba abajo y reparé en sus manos. Fruncí el ceño al darme cuenta de que traía unas esposas. Thor debía estar bromeando.
— ¿Es en serio Thor? —Le grité aun a lo lejos— ¿Eran muy necesarias las esposas?
—Jemma, baja la voz—pidió el dios del trueno—. Además, quise ser precavido.
Rodeé mis ojos con molestia. Al detenernos frente a ellos vi que Loki miraba con suma atención a Jane. Le inspeccionaba cada rasgo y sentí que algo me hizo hervir. Celos. Tenía años de no sentir celos. Loki no había mirado a otra mujer en años más que a mí.
—Tú eres...—Jane dejó la frase a medias cuando ya estábamos frente a Thor y Loki.
—Soy Loki—comenzaba a decir de una manera seductora—. Tal vez...
Jane le dio una enorme cachetada a Loki. Aquello me hizo enfurecer aún más. Mi respiración se volvió pesada mientras fulminaba a la mortal con la mirada. ¿Cómo se atrevía a hacer aquello?
—Eso fue por Nueva York.
Loki como si nada le sonrió burlonamente y volteo a ver a Thor.
—Que linda es.
—No será tan linda cuando le congele la cara.
Apreté los puños sintiendo la escarcha entre mis dedos. Me iba a lanzar sobre ella, pero Thor me detuvo.
— ¡Suéltame! —Intenté quitarme a Thor de encima y Loki nos miraba con burla—. ¡Ni te rías! ¡A ti te congelaré las bolas!
—Jemma, tranquila. En estos momentos te harás más daño tú. Recuerda que Jane tiene el Aether.
Tuve que tragarme los celos y el coraje de la cachetada que le había dado a Loki, pero algo dentro de mí estaba hirviendo. Jane seguía mirando a Loki con un profundo odio en su ser, en cambio Loki la estudiaba con la mirada. Él no despegaba su mirada de ella. Ambos se veían fijamente a los ojos y sentí las lágrimas escocer. Maldito imbécil.
Escuchamos los pasos de los guardias y los vimos acercarse. Me habían escuchado gritar. Maldición.
Thor se puso frente a nosotros para protegernos.
—Yo los voy a detener—dijo Sif—. Cuídala.
—Gracias, Sif.
Loki seguía viendo a Jane de una manera de la cual me daban ganas de darle una cachetada más grande que la que le dio Jane. Aun sentía el frío en mis dedos y con el más ligero movimiento iba a congelar lo primero que se me pusiera enfrente.
Thor tomó la mano de Jane y se la llevó para seguir nuestro camino. Miré a Loki y él solo me puso su cara de: "¿Estas celosa?". Rodeé los ojos con fastidio.
Íbamos a comenzar a caminar cuando la espada de Sif se interpuso en nuestro camino apuntando a Loki directamente al cuello.
—Te mataré, si lo traicionas.
Loki rio burlonamente y yo me estaba volviendo una bomba de tiempo.
—Te extrañe tanto Sif.
—Suficiente.
Empujé el brazo de la guerrera y la miré con ira.
Seguimos con nuestro camino y nuestra siguiente parada era el salón del trono. Nos encontramos con Volstagg que vigilaba la nave de los elfos oscuros, en la cual escaparíamos del palacio.
—Les daré todo el tiempo que pueda—dijo Volstagg.
—Gracias amigo.
Thor y Volstagg estrecharon sus manos. El rubio subió a la nave con su chica. Loki y yo los seguíamos por detrás pero Volstagg detuvo a Loki con su mano en el pecho de este.
—Si piensas si quiera que puedes traicionarlo...
— ¿Vas a matarme? —Lo interrumpió Loki—. Porque habrá una fila larga.
—Que tendrá que pasar primero por encima de mí.
Empujando el brazo del enorme pelirrojo y subimos a la nave. Dentro nos encontramos con un Thor que presionaba los botones intentando encenderla.
— ¿Qué no dijiste que sabías usarla? —le preguntó Loki a su hermano.
—Dije que no creo que sea difícil.
—Tal vez tenga un manual por ahí escondido—sugerí.
Thor continuaba con su tarea de apretar los botones al azar, pero nada funcionaba y vimos que los guardias ya venían hacia nosotros.
—Pues no sé qué intentes, pero sugiero que te apresures—le apuró el moreno.
—Cierra la boca, Loki.
—Thor, los guardias ya están afuera—le advertí.
Él seguía aplastando los botones sin descanso, pero esta vez con un poco más de fuerza. La tonta nave no se encendía.
—Tal vez te faltó un paso—dijo Loki quien miraba sobre el hombro del dios del trueno.
—Claro que no—el rubio ya estaba exasperado—. Ya presioné todo los botones.
Palmeó con brusquedad el tablero.
—No tan duro. Con delicadeza.
— ¡Ya los presioné con delicadeza y esto no funciona!
Golpeo los botones y la nave, por obra milagrosa, encendió. Thor sonrió victorioso y puse los ojos en blanco. Thor tomó los controles de la nave. Loki se encontraba parado a un lado de él y yo estaba detrás de Loki tocando su hombro.
La nave se elevó y el nórdico rubio comenzó a darle la media vuelta para salir del palacio. Al intentar aquella maniobra derribó más columnas del salón del trono.
—Te faltó una columna.
Loki molestó a Thor cuando terminó de darle la vuelta.
— ¡Cállate!
Reí ante aquella situación. Por un momento se sintió como si volvieran a ser hermanos. Como en los viejos tiempos.
Salimos del palacio con aquella nave de los elfos oscuros y surcamos los cielos de Asgard tratando de escapar.
— ¿Por qué no dejas que me encargue? Sabes que soy mejor piloto—le dijo Loki a su hermano.
Thor rió.
— ¿Eso crees? De nosotros dos ¿quién es el único aquí que vuela?
—Thor solo lo haces con Mjölnir en mano—murmuré
Escuchamos disparos detrás de nosotros. Naves asgardianas intentaban derribarnos, pero Thor esquivó los disparos. Escuchamos un golpe de tras de nosotros y volteamos para encontrarnos con una Jane desmayada en el suelo.
—Ay no, se murió—dijo Loki con despreocupación y naturalidad.
—Jane—la llamó Thor.
—Estoy bien—contestó ella voz adormilada.
Nos continuaron disparando y Thor golpeo algo con la nave. Loki abrió su boca para decir algo, pero Thor lo interrumpió.
—No digas nada.
Las naves no dejaban de perseguirnos y se acercaban a nosotros.
—Ahora nos persigue—le informó Loki a Thor. Volvieron a dispararnos y nos tambaleamos un poco en la nave, pero no nos caímos. Loki se fue del lado izquierdo de Thor—. Ahora nos disparan.
—Sí, gracias por los comentarios, Loki. No creas que me distraen.
Thor golpeo una de las estatuas de los antiguos reyes de Asgard.
—Bien hecho, ahora decapitaste a tu abuelo.
—Yo opino que se mira mejor así—comenté.
Thor trabajaba muy duro tratando de volar aquella complicada nave y esquivaba los disparos.
— ¡Esto es maravilloso! —Exclamó Loki con molestia—. ¡Es una estupenda idea! Robemos, la nave más grande y obvia del universo, y huyamos en ella volando por la ciudad destruyendo todo a nuestro paso para que todos nos vean. ¡Brillante Thor! ¡EN SERIO BRILLANTE!
De la nada Thor empujó a Loki fuera de la nave y este gritó asustado. Suspiré y miré al rubio con fastidio mientras me cruzaba de brazos.
— ¿No le dijiste verdad?
—No.
En los labios de Thor se dibujó una sonrisa traviesa y negué mientras contenía una risa. Debo admitir que fue algo divertido. Me asomé por la abertura de la nave y brinqué. Caí en un bote que era navegado por Frandal. A los segundos Thor cayó con Jane en brazos y le dejó acostada en el bote.
—Todo este tiempo en el calabozo no te ha hecho menos agraciado Loki—le dijo Frandal.
Ayudé a Loki a ponerse de pie.
—Me mentiste—dijo Loki—. Me impresionas.
—Fue todo un placer. Haz lo que prometiste. Guíanos a tu salida secreta.
Frandal le dejó el control de la nave a Loki. El moreno lo tomó y sonrió con malicia. Me senté cerca de él. Sentí que mi estómago dio un vuelco darme cuenta de que su sonrisa era la misma que cuando planeaba una travesura.
Otro bote nos comenzó a disparar a la distancia y Loki comenzó a esquivar los disparos a la perfección. El ojiverde sacó el bote del agua y comenzó a volar sobre esta. ¿Quién no sabía volar, Thor?
—Frandal—lo llamó el dios del trueno.
—Sí—contestó con desgana el aludido y tomó una soga del bote—. Por Asgard.
Se tiró del bote y cayó en el otro ayudado por una soga. Noqueó a los guardias que iban en este para que nos dejaran en paz.
Loki dirigió el bote a las montañas donde se encontraba la salida. El pasaje a Svartalfheim. Recuerdo que aquel pasaje nunca lo usamos, pero la forma de salir era igual en todos los pasadizos. Tragué saliva. Esto no sería bonito.
—Loki—gruño Thor.
—Si fuera sencillo... todo el mundo lo haría.
— ¿Estas demente?
—Es posible.
Thor tomó a Jane y yo me abracé de la cintura de Loki. Pasamos por en medio de las montañas. El viaje era más turbulento que cualquier otra forma de salir de Asgard. Sentí que el estómago se me revolvió, pero en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos surcando la tierra de Svartalfheim.
— ¡TA-DA! —dijo Loki cuando llegamos.
Solté su cintura y el tranquilamente comenzó a navegar por Svartalfheim.
—Teníamos años sin hacer esto—dije entre risas—. Creo que vomitaré.
—Por favor no lo hagas. Aún recuerdo nuestro primer viaje y como vomitaste.
Golpeé su hombro ligeramente y él sonrió ampliamente. Se sentó conmigo y volteo a ver a Thor y a Jane. También los miré. El futuro heredero al trono asgardiano cubría a la mortal con una manta y el moreno dio un suspiro.
—Lo que haría con el poder que fluye en esas venas.
Y el otro Loki, ese que estaba sediento de poder salió a escena.
—Y ese poder te consumiría.
—Pues ella lo está resistiendo... por ahora.
—Es fuerte en formas que no entenderías.
—Así son los humanos—opiné—. Nunca sabremos de donde obtienen tanta fuerza interna.
—Dile adiós, hermano—Loki estaba disfrutando de provocar a Thor.
—No será este día.
—Hoy o mañana o en cien años, no son nada—se levantó—. No son nada. Tú nunca vas a estar listo. La única mujer cuyo amor has atesorado te será arrebata.
—Al menos sabré que no fui yo quien la mató, que nunca fui yo quien le causo sus peores tristezas, que le mintió como a una más del montón, ni quien destruyó su corazón en pedazos como tú los hecho todo ese tiempo con Jemma.
Sentí que mi mentón llegó hasta el suelo, pero me obligué a cerrar la boca. Loki había golpeado a Thor, pero este le había regresado un golpe más bajo.
— ¿Qué?
Me estremecí al escuchar el gruñido proveniente de la garganta de Loki.
—Thor...—susurré, pero él me ignoró.
—Yo al menos estoy luchando por mantener viva a Jane, por aprovechar cada minuto con ella mostrándole mi amor en cada respiro que ella da. ¿Tú cuando has hecho algo de eso por Jemma? ¿Cuándo ha sido ella en primer lugar?
Mis ojos escocieron por las lágrimas y un terrible nudo se había formado en mi garganta.
—Eso es algo que no te incumbe, hermano.
—Sí es algo que me incumbe, Loki, porque ella es mi amiga ¿acaso crees que no sé cómo la trataste en Nueva York? ¿Crees que no veo como la desprecias cuando ella se empeña en visitarte y en ser linda contigo?
—Al menos yo tendré toda la eternidad para enmendar lo que he hecho, pero ¿y tú? ¿Cuánto tiempo tendrás con ella antes de que muera? Te consumirás el día que su corazón deje de latir.
— ¿Y con eso estarás satisfecho?
—La satisfacción no está en mi naturaleza.
—Rendirnos no está en la mía.
—El hijo de Odín.
—No—se paró Thor molesto—. No solo de Odín, ¿crees que solo a ti te amó nuestra madre? Te dio sus trucos, pero yo tenía su confianza.
— ¿Confianza? ¿Fue lo que su cara reflejo? ¿CONFIANZA? ¡CUANDO MURIÓ ANTE TI!
— ¿Y tú como la ayudaste en tu celda?
— ¿Quién me puso ahí? ¿QUIÉN ME PUSO AHÍ?
— ¡Lo sabes muy bien! —Tomó a Loki y lo puso contra el bote—. ¡Sabes muy bien quien lo hizo!
Thor levantó su puño para golpearlo y rápidamente me levanté. Toque con suavidad el tenso hombro del rubio.
—Thor...—susurré—, por favor... no lo hagas.
El dios del trueno se tranquilizó y bajó el brazo.
—Ella no desearía esta pelea—dijo el rubio refiriéndose a su madre y soltó al mago.
—Aunque tampoco le asombraría.
Ambos esbozaron una pequeña sonrisa con un dejo de tristeza.
—Como quisiera confiar en ti.
Thor se dio media vuelta y se fue a cuidar a Jane. Ayudé a Loki a incorporarse.
—Confía en mi ira.
Todos nos volvimos a sentar después de la "discusión" entre Loki y Thor. Veía que Loki estaba algo pensativo, tenía la mirada perdida en el horizonte de Svartalfheim y toqué su rodilla con mi mano. Él volteo a verme y su voz resonó en mi mente.
— ¿Qué sucede?
"¿Estás bien?", le pregunté mentalmente y esperé a que él leyera lo que estaba pensando.
—Meditaba en lo que me dijo Thor. Sobre todo el daño que te he hecho—lo vi tragar saliva y mi corazón se encogió—. ¿Crees que algún día pueda enmendar todo el daño que te he causado?
"Ya te he perdonado".
—Pero un sigo lastimándote.
"Te amo. Eso es lo único que debe importante y yo solo quiero que me ames".
—Te amo, Jemma.
Acaricié su rostro con ternura. De la nada Jane se levantó y volteo a ver hacia el horizonte, donde a lo lejos veíamos una enorme nave de los elfos oscuros.
—Malekith—dijo Jane.
Loki detuvo el bote y bajamos. Caminamos hasta la orilla de una montaña. Loki y yo caminábamos al frente de Jane y Thor.
Al llegar nos pusimos de cuclillas, Thor con Jane a un lado, Loki enseguida de Jane y yo junto a él.
Vimos que Malekith y un grupo de elfos habían bajado. Supongo que era el momento para armar un plan.
— ¿Estas lista? —le preguntó Thor a Jane. Ella solo asintió.
—Yo si—contestó Loki.
Thor y Loki se levantaron. Jane y yo nos pusimos de pie quedándonos detrás de los hermanos.
—Tu demente plan hará que nos aniquilen—le dijo Loki a Thor.
¿Plan?
—Sí, es posible.
Loki le tendió las manos a Thor para que le quitara las esposas, pero el rubio lo miró con inseguridad.
— ¿Aun no confías en mi hermano?
— ¿Lo harías tú?
Thor le quito las esposas y el mago se sobó las muñecas. Ambos voltearon a ver al frente. El estómago me hormigueó como un mal presentimiento. Algo estaba mal. No podía dejar de sentir una inquietud dentro de mí que me hacía querer salir corriendo de ahí.
—No, no lo haría.
Loki sacó su daga y se la enterró a su hermano. Jadeé al ver como Thor se dobló de dolor y el moreno lo empujó por el barranco.
— ¡Thor! —gritó Jane.
Loki salió en busca de él para terminar su cometido. ¿Qué estaba pasando aquí?
— ¡Loki! —grité.
— ¡No!
Gritó la castaña e iba a salir en busca de Thor, pero la detuve.
— ¡Espera aquí!
— ¡No! Tú eres novia de Loki y lo ayudarás a él.
— ¡Eso no es cierto!
— ¡Querías matarme!
Tragué saliva ante la verdad de sus palabras. Ella salió corriendo detrás de ellos y yo igual. Ella era una simple mortal y la única posibilidad de detenerlos era yo.
Miré a Loki patear a Thor y este llamó a Mjölnir, pero Loki le corto la mano. Aquella escena me revolvió el estómago y me horrorizó. Le había creído a Loki, lo había defendido y ahora resulta que nos estaba traicionando. Jane llegó al lado de Thor y se arrodilló a su lado. Me interpuse entre Loki y su hermano para que no se acercara.
— ¿Por qué haces esto? —Lo empujé con ira— ¿Por qué haces esto?
Le golpeé por el pecho descargando mi furia contra él.
— ¡No te entrometas! —me tomó por los brazos y me arrojó al suelo. No lo podía creer. Me iba a levantar para detenerlo y pelear con él si fuera necesario. En el instante en que me iba a mover, Loki hizo un movimiento con su mano y apareció unas sogas mágicamente para amarrarme y amordazar mi boca. Loki tomó a Jane por la cintura separándola de Thor—. ¡Malekith! ¡Yo soy Loki de Jotunheim y te ofrezco un regalo! —Aventó a Jane a los pies de Malekith—. Solo te pido una cosa a cambio. Un lugar en primera fila cuando Asgard muera.
Un monstruo horrible, una criatura que yo nunca antes había visto, le habló a Malekith en su propio idioma. Malekith se acercó a Thor.
—Thor, voltea.
La ronca voz del líder de los elfos oscuros me hizo estremecer. Este lo hizo girar con el pie y yo solo podía ver aquella escena horrorizada. Con un movimiento de su mano alzó a Jane en el aire y el Aether, rojo con tonalidades negras cual sangre, comenzó a fluir fuera del cuerpo de Jane. Al salir en su totalidad Jane cayó al suelo.
— ¡Loki! —Gritó Thor— ¡Ahora!
La mano de Loki desprendió una luz verde y la escena de la mano cortada de Thor había desaparecido junto a mis sogas. Todo había sido una ilusión de Loki. Todo esto era un plan entre Loki y Thor, del cual ellos no nos contaron nada.
Loki con magia me estiró hasta él tomándome entre sus brazos y se tiró encima de Jane y de mí para protegernos.
—Loki...—susurré. Tenía su rostro tan pegado al mío que sentía su respiración contra mi mejilla.
—Tranquila—me susurró—, siempre te protegeré.
Rayos salieron del martillo de Thor y golpearon el Aether impidiendo que entrara en el cuerpo de Malekith. Un estruendo se escuchó y Thor había destruyó el Aether.
O eso creímos.
Cristales como rubíes, se alzaron del suelo y se unieron volviéndole a dar vida al Aether. Este entró en el cuerpo de Malekith.
Loki, Jane y yo nos levantamos del suelo. El plan de Thor había fallado. Tragué saliva. Estábamos muertos.
Uno de los elfos no lanzó una clase de bomba. Loki nos empujó lejos, a Jane y a mí. Él no alcanzó a correr cuando la bomba se activó abriendo un hoyo que succionaba todo lo que estuviera cerca de él y Loki estaba a punto de ser succionado por ese hoyo.
— ¡LOKI!
El grito desgarró mi garganta con horror al sentir que le perdería nuevamente. Mi corazón se detuvo por un segundo y Thor salió de la nada en el último segundo tomando a Loki. Lo apartó de ahí impidiendo que fuera arrastrado por ese hoyo. Ambos cayeron en tierra y Thor se fue a detener a Malekith. Un grupo de elfos se acercó a Loki para pelear con él y otro par más se acercó peligrosamente a Jane y a mí.
—Jane, quédate detrás de mí todo el tiempo.
Ella, a pesar del mal momento que habíamos tenido, me obedeció. No podía luchar cuerpo con cuerpo, los elfos aprovecharían que dejaría a Jane indefensa y la matarían. Usaría mis poderes, todo sería más rápido así.
Los elfos comenzaron a querer a atacarnos, pero cada que se acercaban terminaban enterrados en hielos con picos. Movía mis manos con fluidez liberando mi poder. Nunca los había usado de manera tan sangrienta.
Al terminar de matar a todos aquellos elfos voltee para ver cómo estaba Loki. Sentí un descanso en mi interior al comprobar que estaba a salvo. Él había terminado con los elfos y ahora se acercaba a la bestia que golpeaba brutalmente a su hermano. Jane jadeo detrás de mí al ver a su amado en peligro. No lo pensé dos veces y corrí para ayudarles a ambos. Mi amigo estaba en peligro y no lo iba a dejar a merced de aquel monstruo. Me detuve de golpe cuando vi que Loki le enterró una espada por la espalda a la criatura. Todo comenzó a pasar en cámara lenta. El monstruo y Loki se vieron cara a cara. La bestia tomó por los brazos a Loki y lo levantó enterrándole la parte sobresaliente de la espada a Loki en el pecho. Como si nosotros estuviéramos conectados yo podía sentir el dolor en mi pecho y el aire escapó de mis pulmones. Las piernas me temblaron. No podía creer lo que estaba viendo. Loki había sido atravesado por la espalda.
— ¡NOOO! —gritamos Thor y yo.
El monstruo lanzó a Loki al piso y con rapidez corrí a su lado mientras las lágrimas empañaban mi visión. Mi corazón estaba sangrando por dentro. No. No. No.
No podía perder a Loki.
— ¡Loki!
Me tiré a su lado y lo sostuve entre mis brazos. Las lágrimas empapaban mis mejillas mientras sentía que mi corazón pendiendo de un hilo. Respiraba agitadamente mientras, en vano, revisaba su herida. Jadeé con horror al darme cuenta de lo profunda que era. Volteé hacia todos lados buscando ayudar, pero no había nadie que pudiera sanar a Loki. Alcé la mirada al cielo y pensé en gritar a Heimdall... no... él no estaría en el puente. Estábamos solos.
—Te veo en el infierno monstruo.
Le escupió Loki a la bestia con un coraje. Su cuerpo temblaba entre mis brazos, pero me aferré más a él intentando darle el calor de mi propio cuerpo. El monstruo fue absorbido por uno de los hoyos de los elfos oscuros y ese fue su maldito final. Sollocé al sentir que el calor abandonaba el cuerpo de Loki al mismo tiempo que color huía de él. No me abandones. No puedes. ¡Te lo prohíbo!
—Loki...
—Está bien, Jemma—dijo Loki titiritando de frío—. No-no olvides que te amo. Siempre lo haré.
Estiró su mano para acariciar mi mejilla y lo miré a los ojos. Sentía que el mundo entero se me estaba cayendo encima. La primera vez que creía muerto a Loki yo no estaba presente, pero ahora él estaba muriendo en mis brazos. El amor de mi vida estaba dando su último aliento de vida justo en mis brazos y yo no podía hacer nada para salvarlo. Coloqué mi mano en su pecho sintiendo como los latidos de su corazón, que siempre había sido fuertes como el resonar de un tambor, hoy eran débiles y poco a poco se iban apagando.
—También te amo, Loki.
Mis labios temblaron. Me incliné y dejé un suave beso en los finos labios del mago y él correspondió de manera débil el beso. Quería gritar. Sentía que algo dentro de mí quería explotar. Mi poder cargado de dolor gritaba por ser liberado. Pegué mí frente a la de Loki. El amor de mi vida me estaba dejando y no importaba cuando lo aferrara a mí, él se estaba yendo. Thor llegó a nuestro lado.
—No, no, no—repetía una y otra vez mientras tomaba el cuerpo de Loki de entre mis manos—. Eres un tonto. No oyes lo que te digo.
—Lo sé, soy muy tonto—Loki temblaba sin control y su piel se había tornado grisácea—. Soy muy tonto.
No pude contener un sollozo. Cubrí mi boca con mi mano y entre lágrimas veía como su vida se estaba reduciendo a nada.
—Calma, resiste.
—Tenemos que hacer algo—le supliqué a Thor.
—Perdón, perdón.
Decía Loki una y otra vez. Tomé una de sus manos entre las mías y por primera vez en la vida el frío me caló hasta los huesos. El frío de la muerte no se comparaba en nada al frío del invierno. La muerte era vacía y dolorosa, terminaba arrancándote con tanta facilidad aquello que más amabas.
—Shhh. Tranquilo, tranquilo. Todo está bien, nuestro padre sabrá lo que hiciste este día.
—No lo hice por él.
Acaricié la mejilla de Loki y él me dedicó una última mirada cargada de tanta ternura. Los ojos de Loki se cerraron y él dejó de respirar. Aspiré con fuerza al sentir que yo también había dejado de respirar por un momento.
— ¡Nooo! —gritó Thor.
—No... no...—balbuceé entre lágrimas—. No me dejes. No otra vez. Por favor.
Apreté su mano con fuerza mientras rogaba que él volviera a mí. Debía haber alguna manera... Loki no podía estar muerto. No.
—Mi hermano—Thor lloró amargamente abrazando el cuerpo de Loki—. Lo siento no cumplí mi promesa.
Muchos de nosotros de habíamos hecho infinidad de promesas a Loki. Promesas que no le cumplimos. Esas promesas eran vacías ahora. Le habíamos prometido no dejarlo solo y eso fue lo primero que hicimos. Incluso yo le dejé solo varias veces. Le prometimos que nadie lo iba a herir y quienes más lo hirieron, quienes más daño le causaron fuimos nosotros. Apreté los parpados al darme cuenta de que lo había lastimado tanto como él me había lastimado a mí.
Lo siento, mi amor.
Thor seguía abrazando y llorando en el cuerpo de Loki. Una rabia me entró al ver al rubio abrazar al que creyó su hermano. ¿Por qué hasta ahora lo abrazaba? ¿Por qué ahora le lloraba? Loki estuvo mucho tiempo con nosotros antes de morir y no lo aprovechó. Thor lo dejó solo en una celda y se olvidó de aquel al que alguna vez había llamado hermano, se olvidó de la infinidad de promesas que le había hecho. ¡Había tenido tiempo y no lo aprovechó!
A mí alrededor sentí una ventisca y alcé la mirada dándome cuenta de que había un par de copos bailando con furia a mí alrededor. Una tormenta estaba creciendo en mí interior y era reflejada alrededor de nosotros. Intenté contenerme, pero no podía, él dolor era demasiado y aun no podía procesar que él... que Lo hubiera...
—Thor—susurró Jane. Ella se acercó a Thor y lo abrazó por la espalda—. Thor lo siento mucho, pero tenemos que irnos.
¿Qué? Miré a Jane con furia y la volví a odiar. Tuve que usar todo mi autocontrol para no lastimarla. Pero ella estaba loca si creía que iba a dejar a Loki aquí solo. No lo pienso dejar. No estoy lista para decirle adiós.
—No puedo dejarlo aquí—murmuró Thor entre lágrimas y apretó más el cuerpo de Loki—. Mi hermanito... yo no puedo dejarlo solo. Él tendrá miedo—al repetir Thor aquella palabras a mi mente vino el recuerdo de cuando Loki era un niño y corría asustado a mi habitación. Muy dentro de él siempre fue ese niño asustado y necesitado de amor—. Lo prometo...
Thor soltó el cuerpo de Loki dejándolo en el suelo. Rápidamente estreché a Loki entré mis brazos con fuerza y lloré. Derramé sobre su cuerpo todo el dolor que sentía en mí, pero aun sentía algo dentro de mi pecho que quería explotar. Un dolor contenido. Un furia que quería arrasar con todo.
—Jemma...
Thor tocó mi hombro y lo aparté con brusquedad aferrándome más a un Loki sin vida.
—No.
—Vámonos, Jemma.
— ¡No!
Gruñí mientras pegaba mí frente a la de Loki y veía como mis lágrimas caían sobre su pálido rostro. Vuelve, por favor. Necesito que digas que me amas... una vez más. Maldición, ¿cómo se supone que continúe mi vida sin ti? ¡Nunca me enseñaste a vivir sin ti!
—Jemma, Loki está muerto.
— ¡NO! —grité y lloré amargamente sobre el cuerpo de Loki. Lloré por mi amado, porque ya jamás sus ojos llenos de vida me iba a mirar con ese brillo que solo el poseía. Mi cuerpo ya no sentiría nunca más sus carias y mis labios ya no volverían a recibir ese dulce néctar. Ya no me iba a sentir amada nunca más. Nadie me iba a amar como él lo había hecho—. Váyanse ustedes, yo...—aspiré con fuerza—necesito un momento. Después los alcanzo.
—Pero, Jemma...
— ¡Lárguense!
—Thor, dejémosla sola.
—Bien.
Escuché sus pasos alejarse y recosté el cuerpo de Loki sobre mis piernas. Lo acuné entre mis brazos como un bebé y acaricié tiernamente su mejilla para después acariciar aquellos labios que ya jamás iba a volver a probar. Sentía una enorme presión en mi pecho. El aire comenzaba a faltarme. Apreté mis puños con fuerza y estos se volvieron hielo sólido. Esto no podía ser verdad, él... Loki no podía estar muerto. ¡No es cierto!
—No me dejes...No me dejes—cerré los ojos y la lluvia de imágenes y de recuerdos me envolvió de la misma manera que aquella tormenta de nieve que salía de mi interior. Abrecé el cuerpo de Loki con fuerza y grité desgarrando mi garganta. Grité con todo el dolor y con toda la furia contenida. Sentí como la tormenta entraba en mí y volvía salir como explosión de poder. Destruyendo todo lo que estuviera a mí alrededor. Sentí que el aire al fin llegaba a mis pulmones, pero el dolor seguía clavado en mi pecho, pero al menos la nieve ya no estaba y mis manos no eran de hielo. Acaricié el cabello de Loki con ternura mientras sorbía por la nariz—. Solo cierra tus ojos, el sol se está poniendo, tú estarás bien, nadie puede herirte ahora. Ven luz del día tú y yo estaremos sanos y... a salvo.
Le canté por última vez y lo abracé un poco más balanceándome con su cuerpo de atrás hacia adelante. Había sido más fácil no verle morir como aquella vez que cayó del puente, pero ahora había tenido la oportunidad de despedirme de él, en parte era algo bueno. Pero la imagen de su muerte no dejaba de reproducirse una y otra vez en mi mente, torturándome y atravesándome el corazón como esa espada había hecho con Loki.
Besé sus fríos y rígidos labios. Contuve un sollozo y lo admiré por un momento. No. No quiero grabarlo así en mi memoria. Al menos en ella vivirá para siempre.
—Nos veremos en el Valhala, mi amor.
Dejé lentamente el cuerpo de Loki en el suelo. Me dolía en el alma tener que dejarlo ahí, pero tenía que salvar al Universo de la oscuridad junto con Thor. Me levanté y di la media vuelta. Cerré los ojos y aspiré con fuerza.
Adiós, mi amor.
Comencé a caminar y solo estaba a escasos metros del cuerpo del Loki cuando escuche esa voz que me hacía temblar. Esa voz que creí que jamás iba a volver a escuchar.
—Son unos tontos—escuché que dijo entre lágrimas.
— ¿Loki...?
Debía ser una maldita broma que me estaba jugando mi mente, pero aun así me atreví a mirar. Lentamente me giré y al ver lo que estaba frente a mí mis piernas temblaron. El color huyó de mi rostro. Era como si viera un fantasma, pero ¡no era un fantasma! Loki estaba ahí, sentado en el suelo, con sus largos cabellos tapando su rostro y parecía como si nada le hubiera pasado. El color de su piel había vuelto a la normalidad.
—Loki.
Esta vez él volteo a verme y abrió sus ojos como si fuera él quien había visto un fantasma.
— ¿Jemma?
— ¡Loki! —no entendía lo que había pasado, solo sabía que ahora Loki estaba vivo. Corrí hacia él y me tumbé sobre él y le abracé con más fuerza que antes—. ¡Oh Loki estás vivo! ¿Cómo es eso posible? ¡No importa! —besé sus labios, pero él no me correspondió el beso. Me alejé un poco de él para verlo a los ojos—. ¿Qué sucede?
—No deberías estar aquí—murmuró confundido. Su semblante cambio y se puso furioso—. ¡Siempre arruinas mis planes!
Apretó sus dientes y sus manos formando un puño. Tragué saliva al verlo tan molesto. ¿Qué estaba pasando? Hace un minuto él estaba muerto, pero ahora...
— ¿Loki?
No entendía lo que sucedía. ¿Por qué decía que yo no debería estar ahí? ¿Por qué decía que arruinaba sus planes? Mi corazón comenzó a latir acelerado y por primera vez en mi vida le tuve miedo.
—Lo siento, Jemma...
Volteo a ver a otro lado, pero pude ver el pesar en su expresión.
— ¿Qué?
Antes de decir si quiera algo más alzo su puño golpeando mi rostro tan fuerte que me dejó inconsciente.
Las imágenes iban y venían rápidamente por mi mente mezclándose todas.
Loki me hacía el amor de manera salvaje.
Escapamos de Asgard y llegamos a Svartalfheim.
La pelea de Loki y Thor.
Loki traicionó a Thor.
La muerte de Loki...
No, Loki estaba vivo.
— ¡LOKI! —grité y me levanté demasiado rápido que me dolió la cabeza.
Toqué mi cabeza y esta me latía. No, la cabeza me dolía por algo más, pero no podía recordar específicamente por qué. Miré alrededor y me di cuenta de que estaba en el cuarto de sanación. Estaba sola en aquella dorada habitación. ¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba Loki?
—Jemma—escuché mi nombre y giré mi cabeza para encontrarme con la figura de Thor, quien recién entraba—, me alegra que al fin despertaras.
—Thor, ¿qué-qué pasó? —Parpadeé sintiéndome confundida, pero aun podía poner orden a un par de recuerdos—. ¿Qué pasó con Malekith? ¿Dónde está Loki?
—Tranquila, Jemma—el rubio se acercó a mí y me tomé de los hombros—. Hemos ganado la guerra contra la oscuridad—aquello me tranquilizo un poco, pero al ver su mirada dolida mi corazón se encogió—. Loki... recuerda que él... murió tratando de salvarme.
— ¿Qué? ¡No! ¡No es cierto Thor! —cerré los ojos y a mi mente vino la imagen de Loki despierto—. ¡Yo...yo lo vi! ¡Estaba vivo!
— ¿Qué? Jemma, por favor... lo vimos morir.
—No, Thor ¡Sé lo que vi!
—Jemma, sé que esto es doloroso. Tampoco lo quiero aceptar, pero debemos resignarnos. Él está...
— ¡No, Thor! ¡Loki está vivo!
—Jemma, debiste haberlo soñado.
— ¡No! ¡Él está vivo y me voy a ir a buscarlo!
Me iba a levantar, pero él me detuvo tomándome más fuerte de por los hombros.
—Jemma, Loki está muerto—dijo viéndome directamente a los ojos—. Un guardia te trajo inconsciente aquí a palacio, dijo que solo estabas tú y el cuerpo de Loki. Él creyó que tú también estabas muerta pero te vio respirar y te trajo aquí. Lamento haberte dejado sola, por mi culpa pudiste haber muerto.
Fruncí el ceño y la cabeza me dolió aún más, pero luchaba por recordar todo lo que había pasado. Thor y Jane se habían ido. Me quedé sola con Loki.
—Eso no tiene lógica. No había nadie más con nosotros. ¡Él tiene que estar vivo!
—Jemma, el guardia dijo que todo alrededor de ustedes estaba destruido por el frío. ¿Tienes algo que explicar?
Miré a Thor mientras intentaba recordar. Aun podía sentir la honda de poder que había salido de mí como una explosión.
—Yo...
—Pudiste herirte a ti misma—suspiró con pesadez y se sentó a mi lado atrayéndome a él—. Lo siento, Jemma. En serio lo siento, lo perdí a él... al menos te tengo a ti.
—No, Thor...—las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos a raudales—. Por favor, no...
—Lo siento, Jemma.
Un enorme hueco se abrió paso en mi pecho mientras miraba a Thor. Sus ojos rojillos y llenos de dolor me lo dijeron todo. Loki estaba muerto.
Lloré sobre el pecho de Thor y él me envolvió en sus fuertes y fornidos brazos. Me deshice de dolor y él me dio el calor, la protección y el consuelo que necesitaba en ese momento.
— ¿Qué está pasando aquí?
Thor y yo nos separamos rápidamente y vimos que por la puerta entraba el padre de todo.
—Padre—dijo Thor—, Jemma ya despertó.
—Sí, ya veo—Odín se acercó a nosotros—. ¿Y por eso la abrazabas?
—No, ammm... llorábamos la muerte de mi hermano.
—No tienen que llorar por él. No valía la pena.
—No hable de él así.
Miré con ira a ese hombre que solo había despreciado a Loki toda su vida. Ni siquiera con la muerte noble que había tenido sabía honrar su memoria. Loki murió protegiendo a su hijo amado y Odín ni siquiera lo valoraba.
—Jemma, siempre te has preocupado por ese idiota—acarició mi barbilla con una ternura que nunca había visto en él. Lo miré extrañada y molesta por sus palabras. Él carraspeó y alejó su mano—. En fin, ¿qué fue lo que te pasó en Svartalfheim? ¿Por qué uno de mis soldados te encontró desvanecida?
—No-no lo sé—trataba de recordar porque me había pasado aquello—. Todo parece tener orden y por momentos no lo tiene—cerré los ojo y me concentré en lo ocurrido luchando en ese terrible dolor de cabeza—. Recuerdo el escape y todo lo que ocurrió en Svartalfheim—tragué saliva al recordar como aquel monstruo enterraba la espada en el pecho de Loki y me encogí por el dolor—. Recuerdo la muerte de Loki—me detuve un momento al sentir que me temblaba la voz—, pero también recuerdo haberlo visto vivo. No recuerdo porque me desmaye o cómo fue que llegue aquí.
—Maldición—gruñó Odín—. Jemma es imposible que Loki esté vivo.
—Lo sé—bajé mi mirada y Thor me pasó su brazo por los hombros—. Es solo que... ese sueño se vio muy real. Me cuesta trabajo pensar que...
Sollocé dejando correr las lágrimas por mis mejillas. Cielos. Como dolía.
—Oh Jemma—Odín limpió mis lágrimas con ternura—. Al menos estas a salvo.
Miré con extrañeza a Odín y alejé mi rostro de él. No era típico de él ser así. ¿Típico? ¡No! Él nunca había sido tierno conmigo, ¡con nadie! Ni siquiera en todo el tiempo que tenía viviendo en Asgard jamás Odín se había mostrado paternal. La verdad era que el título de "padre de todo" le quedaba muy grande. Miré de arriba abajo a aquel hombre como si... como si no fuera Odín, pero este bajó su mano.
—Bueno, los dejo solos.
Odín salió del cuarto de sanación. ¿Qué le había pasado a Odín? ¿Acaso la perdida de Frigga lo había hecho más sensible? Lo dudaba. Suspiré con pesadez mientras recargaba mi cabeza en Thor. Mi único consuelo.
— ¿Y ahora que voy a hacer, Thor?
— ¡Ven conmigo!
— ¿A dónde? Se supone que el padre de todo empezará con la nueva planificación para tu coronación.
—He rechazado el trono.
Me aparté de Thor mientras lo veía con los ojos muy abiertos.
— ¿Qué?
—Sí. Quiero proteger los nueve mundos y creo que desde un trono no lo poder hacer.
— ¿Y a dónde iras?
—Quiero pasar una temporada con Jane en Midgard.
— ¿Midgard?
—Sí ¿Qué dices Jemma?
— ¿Regresar a Midgard?
Me planteé aquella idea por un momento.
Ahora que Loki ya no estaba aquí conmigo, no había razones para quedarme en Asgard. Él era lo único que me ataba a este lugar y ahora se ha ido. Ya ni siquiera sentía a Asgard como un hogar ahora que había perdido a quién le daba sentido a este lugar. En Midgard ahora tenía amigos. Amigos que extrañaba y que quería ver de nuevo, a pesar de que el recuerdo de Loki me perseguiría no sería tan crudo como si me quedaba aquí, donde había pasado media vida con él y cada maldito rincón del palacio me susurraba su nombre.
Aunque... he tenido a mi pueblo algo abandonado. Mis padres... hace tiempo que no los veo. Ni siquiera he sabido nada de ellos. Tal vez primero debería ir a verlos y visitarlos. Necesitaba saber que estaban bien y que Max no había logrado su cometido.
—Quiero ir contigo Thor, pero antes ¿me harías un favor?
—El que sea Jemma
Mi amigo rubio tomó mis manos entre las suyas y ambos nos sonreímos. Habíamos perdido a Loki, quien era el que unía nuestras vidas, pero ahora que habíamos trabajado mucho nuestra amistad, solo nos quedaba eso. Y se sentía bien que solo fuera nuestra sincera amistad lo que nos uniera.
—Quiero ver a mis padres.
—Claro, vamos con tus padres a Glerheim y después nos vamos a Midgard. Entonces, pequeña—Thor soltó mis manos y se levantó—, prepara tus cosas porque nos vamos en unos minutos
Besé mi frente y salió. Me levanté de la cama y me fui a mi habitación, había algo que tenía que llevarme conmigo.
Me di un baño rápido para quitarme el olor a tierra y a... sangre. Sacudí la cabeza para despejar mi mente. No quería pensar en ello. No ahora.
De mi armario tomé un lindo vestido azul turquesa y me vestí. Miré hacia abajo y encontré mi traje de S.H.I.E.L.D. justo donde lo había dejado. Si voy a regresar a la tierra, necesitaré llevarme esto conmigo. Tome una bolsa de cuero y guardé mi traje negro, además del cinturón que contenía algunas armas. Las revisé todas, percatándome de que aún estaban cargadas. Era extraño volver a sostenerlas cuando todo este tiempo solo había estado usando espadas, lanzas y cuchillos, pero a mí mente regreso todo el entrenamiento que había recibido. Lo que bien se aprende, nunca se olvida.
Me colgué la bolsa y llamaron a la puerta.
—Adelante.
Cerré el ropero y me giré para encontrarme con un sonriente y animado Thor.
— ¿Estas lista?
—Sí. Vámonos.
Nos fuimos a caballo hasta el puente arco iris.
Me sentía lista para empezar de nuevo. Quería empezar una nueva vida. Sin Loki. Sería difícil y doloroso, pero tenía que hacerlo. Debía hacerme a la idea de que él no iba a regresar jamás. Nunca iba a encontrar a alguien como Loki y jamás iba a amar a nadie como amo a Loki. Al menos había amado. Pero en el instante en que se abrió el Bifröst y Thor me sostuvo la mano, me di cuenta de que mi vida no había acabo y aún tenía un sinfín de posibilidades. Un mundo nuevo se abría ante mí brindando la oportunidad de empezar de nuevo.
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