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Capítulo 11: Regreso a Asgard

Llegamos a Central Park y ahí ya nos esperaban los demás. Bajamos de los autos y Tony bajó el maletín plateado que contenía el Tesseracto. Thor sujetaba las cadenas de Loki mientras caminaba a su lado derecho mientras flanqueaba su lado izquierdo. Loki estaba molesto y para no sentirse tan humillado se soltó del agarre de Thor pero siguió caminando a nuestro lado. El Doctor Selvig había llegado en una de las camionetas de S.H.I.E.L.D, de la cual sacó una capsula para trasportar el Tesseracto. El Doctor Banner con unas tenazas tomó el cubo azul y lo colocó en la capsula. Thor y yo nos despedimos de nuestros queridos amigos midgardianos. Era tiempo de irnos a casa.

Thor tomó un extremo de la capsula y le ofreció el otro el extremo a Loki. Él miró a su hermano y después miró a mí. Le di un ligero asentimiento y Loki tomó el otro extremo de la capsula. Me coloqué a un lado de Thor y él me abrazo por la cintura. Me sostuve de su fornido pecho y observé a ver a Loki quien miraba con ojos llenos de furia. Estaba celoso. La llama de vida dentro de él que estaba a punto de extinguirse se avivó y supe que Loki no había cambiado del todo. Ahí adentro estaba atrapado el Loki de antes. Mi Loki. No aparté mi mirada de la suya y sus bellos ojos esmeraldas cobraban ese antiguo brillo que creía perdido. Tal parece que no todo estaba perdido.

Thor giró la capsula y salimos disparados de la tierra, como si viajáramos por el Bifröst. El viaje terminó tan rápido y no me había percatado de que cerré mis ojos. Comencé a abrirlos con lentitud y me di cuenta de que estábamos a la mitad de un pasillo con columnas doradas. Todo resaltaba en dorado. Aquel lugar me resultaba familiar, como si hubiera estado ahí, pero no lo reconocía. La familiaridad del lugar me cosquilleaba la memoria, pero no podía saber dónde estaba con exactitud. Ahora todo parecía diferente a como lo recordaba. Miré a mí alrededor buscando algún indicio que me confirmara que estuviéramos en Asgard, pero nada. ¿Realmente habríamos llegado a Asgard?

—Thor, ¿estás seguro de estamos en Asgard?

Lo miré y podía aun sentir su mano aferrando mi cintura como temiendo que en algún momento pudiera desaparecer.

—Sí, estamos en Asgard. El palacio está un poco cambiado. Padre hizo algunas remodelaciones después de—carraspeó un poco—ya sabes.

—Claro.

La voz de Loki resonó en mi mente.

Dile que te suelte ¿O acaso ya te gustó?

Voltee a verlo y él miraba con molestia. Si las miradas fueran puñales. Empujé ligeramente a Thor haciéndole entender que me soltara.

—Oh, lo siento.

Thor me dejó en el suelo con delicadeza. Loki soltó la capsula del Tesseracto. Por el pasillo comenzamos a escuchar el eco de pasos venir a lo lejos. Volteamos en dirección de dónde provenía el sonido y a la distancia divise las ya conocidas armaduras doradas de los einherjar. No había duda de que habíamos llegado a Asgard. Los soldados tomaron las cadenas de Loki y se lo llevaron con brusquedad

— ¡Esperen! —grité molesta al ver como trataban a Loki. Los einherjar me ignoraron. Corrí y me detuve frente a ellos, obstruyendo su paso—. ¡Alto!

—Mi lady—dijo uno de los guardias—, por favor no obstruya nuestro paso.

— ¿A dónde lo llevan?

—Lady Jemma, no interfiera con las leyes asgardianas. Hágase a un lado.

El soldado traté de apartarme pero no me moví ni un ápice.

— ¡No! ¡No dejare que se lo lleven sin ninguna explicación!

— ¡Mi lady, por favor!

— ¿A dónde llevan a mi hermano?

La ronca voz de Thor resonó en el pasillo y los soldados cuadraron sus hombros ante el heredero al trono.

—Majestad, su padre solicita la presencia del prisionero para sentenciarlo por sus crímenes conforme dicta la ley de Asgard

Miré con horror a Loki y después a Thor ¿Eso quiere decir que lo matara? Él... él no podía permitir que mataran a su hermano. ¿O sí?

—Thor—murmuré y me paré frente a él. Junté mis manos para suplicar—, no lo dejes ir solo por favor.

—Jemma...

—Por favor.

Lo mire directamente a los ojos. Sentía las lágrimas venideras quemar mis ojos y mi corazón acelerado temiendo por la vida del hombre que amaba. Sabía que merecía ese castigo, pero no iba a soportar verlo muerto, a pesar de todo el daño que me había hecho.

Thor volteo su rostro a otro lado y suspiró.

—Bien. Caballeros, me llevaré a mi hermano. Jemma, acompáñame.

Thor tomó nuevamente las cadenas de Loki para hacerlo caminar. Los tres caminábamos en silencio.

Al recorrer los pasillos del palacio de Asgard, trataba de recordar un poco, pero realmente estaba cambiado. Tardaría un tiempo en adaptarme de nuevo a este enorme lugar.

Llegamos a un remodelado salón del trono y a lo lejos ser erguía la figura de aquel hombre de cabello blanco con Gungnir en su mano. Odín se encontraba dándonos la espalda. Al llegar al inicio de los escalones Thor y yo hicimos una reverencia, pero Loki solo se quedó de pie mirando con recelo al hombre que alguna vez creyó que era su padre.

—Padre.

La voz de Thor hizo eco en el salón.

— ¿Traes a Loki contigo?

El padre de todo ni si quiera se dignó a voltear.

—Así es.

—Bien, entrégalo a los guardias. Lo llevaran a una celda de castigo, ahí será azotado por la eternidad— ¿azotado? ¿Por la eternidad? Al escuchar las palabras de Odín mi corazón se encogió y me estremecí ¡No podía permitir aquello! Tal vez era menos que la muerte, pero... un sufrimiento eterno. Loki ya sufría internamente todos los días y lo haría por la eternidad, sin duda—. ¡Llévenselo!

Un grupo de guardias llegó para llevarse a Loki y yo me interpuse de nuevo en su camino.

— ¡No!

Me había preparado para atacar a los einherjar con mis poderes de ser necesario. Odín golpeo a Gungnir en el suelo deteniendo todo.

— ¿Por qué tanto escándalo?

Odín no había cambiado de posición.

—Padre de todo no puedes hacerle esto a Loki.

— ¿Jemma?

Finalmente el padre de todo se dignó a mirarnos, pero su mirada cayó en mí. No pude interpretar la infinidad de emociones que pasaron por su rostro.

—Así es.

—Pero, ¿cómo? —Odín frunció el ceño mientras intentaba procesar todo—. ¿Fuiste a buscar a Loki?

—No. Nuestro encuentro fue obra del destino, pero le suplico padre todo, misericordia. Tenga misericordia.

—Ya he tenido misericordia al no matarlo.

—Pero no puede ser tan cruel.

—No, Jemma. Merece ser castigado por sus crímenes.

— ¡Es su hijo! —Los ojos me estaban ardiendo demasiado por las lágrimas que luchaba por contener—. ¡No lo puede azotar por la eternidad! ¡Misericordia!

—Jemma...

— ¿A caso le haría lo mismo si Thor estuviera en el lugar de Loki?

—Thor nunca haría algo así.

Apreté los dientes mientras miraba con furia aquel hombre que solo se sentaba en el trono y juzgaba a los demás sin importarle nada en verdad.

—Por favor, padre de todo. Piedad.

—No, Jemma. Lo siento.

Con un simple asentimiento de cabeza los guardias volvieron a tirar de las cadenas de Loki para llevárselo. Apreté las manos con fuerza sintiendo como la escarcha se formaba en mis dedos. Tuve que contener y recordar quien era Odín, pero estaba a punto de importarme nada. En ese instante recordé quien era yo. No era solo una vengadora, tampoco era solo una guerrera de Asgard que tenía que estar baja el mando de Odín. Desde el instante en que nací yo tenía un título.

— ¡Alto!

—Jemma.

Odín molesto y apretaba con fuerza su mano alrededor de Gungnir.

— ¡No, Odín! No estoy ante ti como aquella niña que una vez conociste, tampoco vengo como la princesa de Glerheim, ni si quiera como una guerra de Asgard o vengadora de Midgard. Ante ti esta la reina de Glerheim y te pido misericordia por la vida de este hombre. Elige sabiamente, padre de todo. Piedad o la guerra.

Al pronunciar la palabra "guerra" la espalda de Odín se tensionó. Me mantuve con la frente en alto y con la espalda bien erguida, con la posición de toda una reina.

— ¿Por qué haces esto, Jemma?

—Porque—miré a Loki quien me miraba fijamente y con interés—lo amo.

La espalda de Odín se relajó y suspiró con pesar.

—Está bien. Le concedo mi misericordia. Su castigo será ser azotado todos los días por un año— ¿a eso le llamaba misericordia? —, pero—levantó su dedo índice—esa no es su sentencia. Al cumplirse el año lo volverán a traer ante mí para darle la sentencia que deberá cumplir por la eternidad. Pueden retirarse.

—Pero...

—Ahora.

Los guardias se llevaron a Loki y yo seguía en el mismo lugar tratando de comprender lo que había pasado o lo que pasaría, pero ¿cómo podía Odín ser tan cruel para azotar al que alguna vez llamo hijo? ¿Realmente jamás lo amo y realmente solo sería una reliquia robada como había dicho Loki hace años?

Sentí que alguien tocó mi hombro por detrás. Miré y me encontré con el rostro de un Thor preocupado.

—Vámonos, Jemma.

Me solté bruscamente de su toque y salí a zancadas de aquel lugar. Esperé a Thor, quien se estaba tardando en salir. El único motivo por el que lo espere fue porque no sabía qué camino seguir para llegar a mi habitación ahora. Minutos después salió.

— ¿Gustas asearte? —Lo único que hice fue asentir sin dejar de mirarlo con molestia—Sígueme.

Caminé a la par de Thor por los dorados pasillos del palacio sin dirigirle la palabra.

Pronto reconocí el camino que llevaba a mi habitación y vi que no había cambiado en su totalidad el castillo. Casi podía asegurar que la habitación de Loki estaba a uno metros de la mía y la de Thor igual.

Cuando nos paramos frente una puerta sabía que era la mi antigua habitación. Entre y estaba a punto de cerrar la puerta sin decirle nada a Thor. Él detuvo la puerta.

—Sé que estas molesta porque no te ayude con Padre, pero te he conseguido que lo puedas ir a ver todos los días. Además podrás ayudarlo a curar sus heridas después de que lo—carraspeo—azoten.

No voltee a ver a Thor solo miré el suelo mientras acariciaba la puerta.

—Ammm... Gracias.

Mi voz fue un ligero susurro y cerré la puerta con lentitud. Di media vuelta y contemplé mi habitación. No había cambiado en nada. Todo estaba como yo lo había dejado desde el último día que la utilice. Me encaminé al baño y preparé yo misma la tina. En Midgard me acostumbré a no tener sirvientes. Dejé mi uniforme de S.H.I.E.L.D y me metí a la tina deseando que estuviera igual de relajante como la que preparó Jarvis. Cerré mis ojos tratando de no pensar en el sufrimiento de Loki debía estar pasado ahora mientras yo disfrutaba de un baño. Pensar en aquello hacia que mi corazón me doliera. Desearía ser yo quien recibiera los azotes. A veces creía que hasta podía oír los gritos de dolor de Loki.

Abrí de golpe los ojos y salí de aquella tina. Tomé una toalla y envolví mi cuerpo con esta. Agarré mi traje de S.H.I.E.L.D y lo doblé con cuidado. Me encaminé a mi gran armario y lo abrí. En el fondo de este guarde mi traje negro. Alcé mi vista hasta mis vestidos. Pasé mis dedos sobre las finas telas. Tenía años sin usar un vestido con esos. Me había acostumbrado a andar en pantalones. Descolgué un vestido muy sencillo para no resentir el cambio tan drástico y me senté frente a mi buró. Cepillé con delicadeza mi blanco cabello. Escuché que alguien llamó a la puerta.

—Adelante.

Continúe con mi mirada fija en mi propio reflejo mientras me cepillaba. Por el espejo vi que un guardia abrió la puerta.

—Reina Jemma. El castigo del prisionero ha terminado.

Mi corazón se detuvo y tragué saliva. Sentí como se comprimían de dolor mis pulmones y ahogue un grito. Dejé el cepillo con suavidad sobre la madera mientras cerraba los ojos.

—Gracias, puedes retirarte.

El guardia hizo una leve reverencia y salió sin decir nada más. Con rapidez me levanté y fui al cuarto de sanación por lo que iba a ocupar para curar las heridas de Loki. Todas las cosas las guarde en una bolsa de cuero color café.

Las celdas de castigo estaban en el último nivel de palacio. Bajé por los infinitos escalones. Al llegar a la puerta de los calabazos, los guardias me cedieron el paso. Atravesé un largo pasillo con puertas. El lugar era gris y lúgubre. No pude evitar estremecerme y arrugue la nariz ante el olor de humedad mezclado con la sangre. Una puerta al final del pasillo se abrió y de ella salieron dos guardias riendo. Me recargué contra la pared para cederles el paso. Los einherjar pasaron frente a mí con sus sonrisas burlonas y en sus manos traían látigos llenos de sangre que dejaban un tenue camino de sangre en el piso. El color huyó de mi rostro y me tapé la boca ahogando un jadeo. Estaba horrorizada. Loki. Corrí en dirección a la puerta de la cual habían salido. Abrí la puerta y ahí estaba el cuerpo de Loki tirado boca abajo. Mis ojos escocieron ante tal horrible imagen. Su bella espalda estaba marcada por los látigos y en sus muñecas aun tenia las cadenas pero ya no tenía el bozal.

—Loki.

Respiraba fuertemente y como pudo intentó ponerse de rodillas. Lo traté de ayudar pero él me empujó con su magia contra el muro. Gemí por el dolor. Cuando la magia cesó caí de rodillas al suelo y me levanté. Sabía que se estaba desquitando conmigo, pero no entendía el por qué. Solo estaba ahí para ayudarlo, para darle un hombre sobre el cuál llorar o simplemente para amarlo.

— ¡Lárgate! —Me gritó— ¡Déjame SOLO!

El cuerpo aun me dolía, pero me volví a acercar a él a pesar de que tal vez volviera a hacer lo mismo. Me arrodillé frente a él y tomé su barbilla. Hice que me mirara. Sus ojos centellaban de la ira, pero también podía ver las lágrimas que gritaban por ser libres. Después de lo mucho que me había lastimado en la tierra, que hubiera matado a alguien que amaba como un padre, que intentara matar a mis amigos, no se merecía que lo tratara así. Pero lo amaba. A pesar de todo seguía amando a Loki.

—Te prometo que nunca te dejare solo.

Había susurrado con cariño aquellas palabras que hace años le había dicho. Eso fue el detonante de sus lágrimas. Lloró cual niño y se recargó en mi hombro. Lloró con toda la tristeza y con toda la ira que había guardado en su pobre corazón. No podía acariciar la espalda de Loki—debido a sus heridas— para tranquilizarlo, pero acaricié su negro cabello húmedo por el sudor. Sus lágrimas eran amargas. Cuando finalmente él se tranquilizó levantó su mirada y me miró fijamente.

—He venido a curarte.

Le mostré la bolsa de cuero. Sin decir nada, se sentó en el piso dándome la espalda. Saqué todos los remedios que me dieron en el cuarto de sanación. Le apliqué la primera gota de medicamento y gruñó de dolor.

—Lo siento—murmuré—. Desearía que fuera menos doloroso.

—Estoy bien.

Trataba de ser muy cuidadosa con él. Nunca antes le había sanado las heridas a alguien. En S.H.I.E.L.D me enseñaron las técnicas de curación midgardiana que no eran tan diferentes de las nuestras, pero solo las aplicaba en mí cuando alguien me hería y no había oportunidad de ir con un médico. Esta era mi primera vez curando a alguien más. Intenté sentir su dolor como mío.

—Lo lamento.

El murmullo de Loki me tomó por sorpresa.

— ¿Disculpa?

No estaba muy segura de lo que Loki me había dicho. Quería saber si había escuchado bien y además, quería oírlo disculparse nuevamente.

—Lamento haberte herido en Midgard. Todo lo que te dije en aquel lugar fueron mentiras.

Tenía a Loki de espaldas y no podía ver su rostro. No sabía si me mentía o si me estaba diciendo la verdad, ya no lo sabía, pero su voz se escuchaba muy sincera.

— ¿Por qué dijiste todas esas cosas?

Necesitaba su explicación. Si él decía que todo había sido una mentira me debía una explicación muy buena.

—Estaba... ¡Agh!

—Lo siento.

—Estaba muy molesto.

— ¿Por qué?

Aquella me tomó por sorpresa. Nunca me imaginé que Loki me hubiera dicho todas aquellas cosas solo por estar molesto.

—Porque estabas con... ELLOS—dijo "ellos" con desprecio y sabía a quienes se refería—. Nunca me imagine encontrarte en Midgard. Mi plan estaba listo. Conquistaría ese planeta para después irte a buscar a Glerheim y casarme contigo en Midgard. Así no tendríamos ningún impedimento en nuestro matrimonio y seríamos los reyes de ese planeta, pero el verte conviviendo con esos seres destrozó mis planes. Me sentí traicionado y al ver que tenías lazos tan fuertes con ellos me hizo arder en cólera. No entendía como tú terminaste con ellos y en ese momento te odie. Te juro por Yggdrasil que te odie como nunca creí que podría hacerlo. Por eso dije todo aquello, además tenía que mostrarme fuerte e invencible ante aquella raza. No olvides que tú eres mi única debilidad. Cuando perdí la guerra en Midgard creía que también te había perdido a ti ya que vi que tus lazos con ellos se habían hecho demasiado fuertes, pero después te comportaste amable y tuve la esperanza de que tal vez aun eras mía. Por eso me comporte así. Cuando quisiste regresar a Asgard no sabía si era por mí o por—apartó la mirada, pero aun así pude ver el profundo odio—Thor. Hasta que te enfrentaste a Odín y le dijiste que me amabas. Fue como si el propósito de vivir volviera a mí

—Terminé.

Comencé a guardar las cosas de nuevo en la bolsa cuando todo estuvo dentro Loki tomó mis manos y lo miré directo a los ojos. Sus ojos verdes volvían a brillar.

—Jemma—susurró—, nunca te he dejado de amar. Te amo.

—Loki—sentí un terrible nudo en la garganta—, me hiciste mucha falta.

—Tú también—acarició mi mejilla, pero las esposas le molestaron—. Maldición—sus manos irradiaron un brillo color verde y las esposas desaparecieron de sus muñecas. Él se acarició las muñecas—. Mucho mejor.

— ¡Loki! —Abrí los ojos con asombro— ¿Cómo lo hiciste?

—Magia.

Él se encogió de hombros como si no fuera la gran cosa.

—Pero ¿por qué si podías hacer eso no lo hiciste antes? ¿Por qué no escapaste?

—Por ti. Lo único que me ata a este lugar eres tú.

Me acarició la mejilla con cariño y cerré mis ojos. Tenía tantos años de no sentir sus caricias sobre mi piel. Mi cuerpo había extrañado sus cálido tacto que me hacía sentir en el Valhala. Sentí su respiración chocar con la mía. Sus labios comenzaron a rozar los míos delicadamente y comenzó a hacer una ligera presión sobre mis labios. Me quedé quieta sintiendo como mi cuerpo temblaba ante su tacto. Aspiré con fuerza y sin tardar más le correspondí el beso. Juntos comenzamos aquella danza ancestral. Después de años nos volvimos a besar. Tenía años de no probar sus exquisitos labios. Tan dulces y adictivos, realmente lo había extrañado. Subí mi mano para acariciar su mejilla y mi otra mano comenzó a jugar con sus largos y hermosos cabellos azabache. Nos separamos con lentitud para tomar un poco de aire.

—Ya te extrañaba.

Me estremecí al sentir el aliento de Loki sobre mis labios.

—Yo también.

Volvimos a besarnos y Loki colocó sus manos en mi espalda y en mi cintura. Me atrajo hacia su cálido cuerpo y sentí como nos recostábamos con lentitud sobre el suelo de aquel calabozo. Loki se colocó sobre mí y su mano comenzó a jugar traviesamente por la parte baja de mi vestido. Dejó de besar mis labios para comenzar a repartir mullidos besos sobre mi cuello. Suspiraba de placer al sentir el exquisito ardor de sus besos sobre mi piel. Mi cuerpo había extrañado sus atenciones y deseaba ser suya una vez más. Loki alzaba mi vestido a la vez que me acariciaba las piernas.

—Lamento que sea en este horrible lugar.

Lamió mi oído después de susurrar.

—No me importa—dije entre suspiros— mientras tú estés conmigo.

Por primera vez en años volví a ser de Loki. Fui suya una vez más. Al fin estábamos juntos y todo lo que había pasado en Midgard ya no importaba. Solo nos importaba el aquí y el ahora. Por un momento solo existíamos él y yo para amarnos. Aquel tal vez no era el lugar más romántico sobre los nueve reinos, pero no importaba. Solo quería amar al dueño de mi corazón.

Terminamos abrazados en el suelo. Él acariciaba mi cabello y yo su pecho. Estábamos en silencio. Nuestras agitadas respiraciones era lo único que se escuchaba en aquel lugar. Nos veíamos directamente a los ojos. Era como volver a aquellos tiempos donde éramos felices.

—Se acercan los guardias—dijo Loki.

—No me quiero ir.

Lo abracé por la cadera mientras escondía mi rostro en su pecho y aspiraba su varonil aroma.

—Yo tampoco quisiera pero tienes que irte.

Besó mi frente y nos levantamos del suelo. Nos vestimos lo más rápido que pudimos y Loki hizo aparecer de nuevo las esposas. Los guardias abrieron la puerta.

—Reina Jemma ya debe salir.

—Bien—voltee a ver a Loki—. Vendré mañana.

—Como quieras—dijo con indiferencia, la iba a contestar algo cuando su voz tierna se escuchó en mi mente—. Ansió volver a verte, amor mío.

La verdad, Loki es muy orgulloso y aun que estuviera en aquella situación no se iba a dejar ver débil.

—Adiós.

Salí de los calabozos siendo escoltada por los guardias asgardianos.

Los días siguientes transcurrieron de la misma manera. Estuve visitando a Loki todos los días. Mi corazón se me partía cada vez que lo veía con esas horribles heridas. Después de curarle las heridas a Loki siempre me quedaban un par de minutos para hablar o para discutir. Él nunca me quiso contar con lujo de detalles lo ocurrido con él después de que cayó del Bifröst. Tampoco podíamos hablar de Thor. Loki estaba muy molesto con su hermano. No podía usar las palabras "hermano" y "Thor" en la misma oración sin que Loki explotara lleno de furia y vociferando mil maldiciones. Lo mismo ocurría con las palabras "padre" y "Odín". Él estaba realmente molesto con ambos. Se sentía herido por ellos y nada lo hacía cambiar de parecer.

Días después de la llegada de Loki. La reina Frigga lo vino a visitar. Fue un momento bastante conmovedor. Él se quiso hacer el fuerte y duro con ella, pero ella, al fin siendo madre, rompió su caparazón y Loki término llorando en los brazos de Frigga como un niño. Un guardia había informado a Odín de la visita de la reina Frigga. Inmediatamente la mando sacar de aquel lugar y le prohibió ver a Loki. Aquello solo alimento más el odio de Loki por su supuesto padre. Por mi parte visitaba a la madre de todo para contarle como estaba su hijo pequeño.

Entre Thor y yo se fortaleció nuestra amistad. Desde "Los Vengadores" se había solidificado. Como ya no estábamos con ellos, el único recuerdo de aquello era nuestra fuerte y nueva amistad. Loki no tenía idea de lo fuerte amistad con Thor se había vuelto. Probablemente me mataría si se enterara. Igual no me importó. Thor y yo compartimos nuestras experiencias en Midgard. Él me contó mucho sobre una Jane Foster, de la cual estaba profundamente enamorado. Ella era una simple mortal, pero le apoyé en dicho romance. Esa chica debía ser alguien muy buena como para haber hecho caer al gran Thor. Enamorado de un simple mortal, ¿quién lo diría?

Mi relación con Loki digamos que era algo ¿excéntrica? Él tenía conservaba aquellos cambios de humor constantes. A veces estaba muy irritable y aún poseía esa sed de poder que nada la apagaba. Él se portaba como un gigante de hielo y era casi tan idéntico como Laufey. Por momentos temía aquello, pero sabía que había algo diferente en él. No era 100% gigante de hielo. Los primero días hacíamos el amor a cada instante. Con el tiempo nos controlamos un poco. Era incomodo hacerlo en la celda, pero no me importaba mientras él estuviera a mi lado.

Era difícil estar con Loki pero no imposible. Había días en que él se comportaba como aquel Loki que conocía, pero otras veces aparecía aquel Loki que quería conquistar la tierra y matar a su hermano. Lo único que Loki me había revelado fue que conoció a un titán llamado Thanos y había hecho un pacto con él. Nunca me reveló más, pero por el miedo reflejado en su rostro presentía que aquel ser había jugado con Loki de manera sentimental y psicológica. Lo más seguro era que Thanos se había aprovechado de su estado decaído y lo había utilizado con aquel fin de conseguir el cubo. Loki no había logrado su cometido. ¿Habría alguna consecuencia por ello o todo quedaría olvidado? Rogaba por que fuera lo último.

Todos los días que iba al calabozo, iba con la expectativa de cual Loki me encontraría detrás de la puerta, pero sin importar cuales fueran mis pensamientos hacia él mis sentimientos nunca cambiarían. Lo amé, lo amo y sé que lo amaré aún más allá de la muerte. Nunca podría amar a alguien como amo a Loki.

No tenía la más mínima idea de que mis palabras iban a ser pesadas.

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