Capítulo 10: Shawarma
Todos los Chitaurris cayeron como muertos por todas las calles de la ciudad de Nueva York. Fue como si alguien hubiera pulsado un botón y todos se hubieran apagado cual juguetes. Continuamos mirando hacia el gran hoyo en el cielo que seguía abierto. Esperábamos ver a Stark cruzando aquel portal. Teníamos la esperanza de ver a nuestro amigo con vida surcando los cielos con su reluciente armadura, pero... nada.
—Ciérralo—ordenó el Capitán con dolor en su voz.
Todos tuvimos que hacer de tripas corazón cuando Natasha comenzó a cerrar el portal. El rayo dejó de alumbrar la Torre Stark y poco a poco se fue cerrando el enorme hoyo en el cielo, dejando a Tony vivo o muerto en aquel lugar desconocido de la Galaxia. En el último instante en que se cerró el portal, vimos que la armadura de Tony salió del agujero. No pude evitar sonreír al ver que aquel loco genio había logrando su cometido.
—Lo hizo—murmuró Steve con asombro.
A la distancia en la que estaba Stark notamos algo extraño. Tony no parecía volar más bien parecía estar... ¿cayendo?
— ¡No está desacelerando! —notó Thor.
Comenzó a hacer girar a Mjölnir para salir volando en ayuda de Tony. Hulk salió de la nada y vimos el momento exacto en el que atrapaba al filántropo. Ambos cayeron cerca de nosotros y corrimos para auxiliar a Tony. Thor lo colocó boca arriba.
— ¿Esta respirando? —preguntó Rogers.
Thor le arrancó con facilidad la parte frontal del casco a la armadura dorada y roja de Tony. Steve checó la respiración del millonario y su rostro no pareció reflejar nada bueno. Tony no despertaba.
—No—susurré—. Tu no, Tony. No me abandones
Las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas. Hulk gritó con fuerza, lo cual provocó que Tony diera una bocanada de aire y abriera los ojos en gran manera.
— ¿Dónde estoy? —Preguntó el castaño y nos miraba con confusión— ¿Qué... que paso? —nos miró a todos tratando de saber que había pasado en los segundos que él estuvo inconsciente—. Por favor díganme que no me besaron.
—Idiota.
Comencé a reír. Él seguía siendo el mismo genio tarado de siempre.
—Ganamos—anunció Steve dando por terminada la pelea.
Tony dio un gran suspiro de alivio.
— ¡Hurra! ¡Eh! —Tony "celebró" nuestra victoria con voz cansada—. Buen trabajo señores y señoritas. No hay que venir mañana, tomémonos el día. ¿Han comido Shawarma? Hay un restaurante de Shawarma como a dos cuadras. No sé qué sea pero se me antoja.
— ¡Ven aquí imbécil!
Me sentía muy emocionada por haber ganado la guerra y ver a Tony vivo. Me tiré sobre Tony y lo abracé con fuerza. Él rió conmigo.
—Aún no ha finalizado esto.
Todos giramos a ver en dirección a la Torre Stark. No había entendido que había querido decir Thor hasta que lo recordé. Loki. ¿Qué sería de él ahora que había perdido esta guerra? ¿Qué pasaría entre nosotros? Sentí un terrible nudo en el estómago.
—Y el Shawarma después—dijo Tony.
Me quite de encima de Tony. Thor y Steve lo ayudaron a ponerse de pie. Stark se quitó su casco por completo y bromeo con Thor sobre que él tendría que pagarle por destruir su armadura por segunda ocasión. Los cuatro caminamos por la semi destruida ciudad de Nueva York. Escombros por aquí y por allá, carros volteados, un par de incendios, los cuales apagaba a medida que caminábamos hasta llegar a la torre. En el camino nos encontramos con Clint y entramos a la Torre Stark. La cual tenía unos cuantos escombros. Stark no paraba de protestar por todos los destrozos que Loki había hecho y por los cuales Thor "debía" pagarle, ya que fue su hermano el que destruyo todo.
Estábamos por entrar al elevador cuando las puertas se abrieron y de ahí salió Natasha con el cetro de Loki en mano y con el Doctor Selvig recuperado. El Doctor se quedó en la planta baja y nosotros siete subimos para enfrentar a Loki.
Llegamos a la cima de la Torre Stark y al salir del elevador encontramos a Loki en el suelo semi herido arrastrándose por el suelo después de una gran tunda que alguien le puso. Hulk había subido al edificio pegando un enorme brinco y se paró detrás de nosotros. Clint se arrodillo detrás de Loki apuntándolo con una de sus flechas listo para dispararle en cualquier momento. Todos mirábamos a aquel hombre de cabellos negros largos y despeinados con suma molestia. Loki se giró para ver a sus espaldas y se percató de nuestra presencia. Mi corazón se dolió al ver su rostro tan herido, ni en las más crueles guerras de Asgard lo habían herido así, pero tuve que mantener mi postura y mi cara de molestia. Tuve que ser fría y distante con aquel hombre que amaba, pero me había lastimado. Las respiraciones de todos nosotros eran pesadas mientras luchábamos por contenernos de no atacar al asgardiano moreno.
—Oye si no te molesta—dijo Loki—, ahora sí quiero ese trago.
Voltee a ver a mis compañeros ¿Quién había sido el...? Tony dio una ligera sonrisita de lado. Debí imaginarlo ¿Quién más podría ofrecerle un trago a Loki? Thor se acercó a Loki y lo puso de pie sosteniéndolo con fuerza por el brazo. Loki hizo una mueca de dolor mas no se quejó. El dios del trueno le colocó a su hermano unas esposas y un bozal traídos desde Asgard. Lo único que podría contener a Loki. Ninguno de nosotros confiaba ya en S.H.I.E.L.D, quien nos había guardado demasiados secretos así que no les entregamos a Loki ni el Tesseracto. A Stark se le ocurrió la idea de dejarlo en una de las habitaciones de su torre, pero para que el dios de las travesuras no escapara, lo dejamos atado a Mjölnir.
—Ahora si—dijo Tony—. ¡Hora del Shawarma!
Todos rodeamos los ojos ante la actitud tan infantil de Tony, pero todos teníamos hambre, así que decidimos seguir la sugerencia culinaria del filántropo. Nadie nunca en su vida había probado el Shawarma ni si quiera habíamos escuchado de él hasta que Tony lo menciono; Hulk desapareció dejando con nosotros al inofensivo doctor Banner y Tony rápidamente le prestó algo de ropa al desnudo Bruce. Tony también aprovechó el momento para quitarse su armadura roja con dorado y ponerse algo de ropa cómoda.
Como Tony había dicho que no estaba lejos del lugar donde había peleado anteriormente con el ejército Chitaurri decidimos ir caminado. Era una escena un tanto peculiar por así decirlo. Cinco héroes midgardianos y dos asgardianos caminando en medio de la semi destruida ciudad en Nueva York en busca de algo que comer tras una ardua batalla. Les apuesto que no se ve todos los días eso en Midgard.
Llegamos al pequeño restaurante con ventanas quebradas y escombros alrededor del pequeño establecimiento. Los siete entramos a aquel semi destruido restaurante.
— ¿Tienen servicio? —Preguntó Tony, una señora de edad avanzada limpiaba los escombros con una escoba y miró con fastidio al millonario—. Usted siga limpiando no nos molesta—nos sentamos en la única mesa que no estaba destruida— ¡que sean siete Shawarmas!
Me dispuse a tomar asiento en medio de mi amigo Thor y de Tony, a la izquierda de Tony se encontraba Bruce, Clint, Natasha y Steve. Creí que la señora no nos iba a preparar nada, pero al instante un señor llegó con la orden de Shawarmas que Tony le había pedido.
—Gracias por salvar nuestras vidas.
El hombre poseía un extraño acento midgardiano que no pude descifrar.
—No tiene nada que agradecer. Era nuestro deber—contestó con amabilidad Steve.
Nos dispusimos a probar aquel extravagante platillo y la verdad todos nos veíamos los unos a los otros para saber quién iba a ser el primer tonto en darle una mordida. Thor fue el primero en morderlo, pero por supuesto, eso es costumbre en Asgard. Come ahora, pregunta después. Al ver que a Thor no le paso nada ni le disgusto el platillo todos decidimos darle unas mordidas al Shawarma. Voltee a ver a mi amigo Thor y era una escena un tanto cómica. Sus mejillas llenas de Shawarma, al parecer aquel platillo midgardiano le parecía suculento. Sinceramente a mí también me pareció muy bueno, sea lo que fuera el Shawarma, estaba muy rico.
El silencio entre nosotros era notorio. Todos comíamos sin hacer ruido, era ligeramente incómodo y a la vez no. No sabíamos que decir y creo que no hubiera las palabras correctas para decir. Supongo que todo estaba dicho.
—Estaba rico ¿no? —Tony rompió el silencio.
Reímos por lo bajo ante el comentario de Tony. Stark pagó la cuenta de todos y dejó algo de propina. En realidad fue demasiada, él dijo que era para que reconstruyeran el lugar. El Shawarma lo valía.
— ¿Ahora qué? —preguntó Natasha.
—Debo regresar el Tesseracto a Asgard junto con Loki.
—Pero...
—Creo que es lo correcto—Steve interrumpió a Clint—nunca debió salir del agua y creo que estará más seguro en el lugar al que pertenece.
—Opino lo mismo que el Capitán—Tony palmeo el hombro de Rogers.
—Será lo mejor, señores—dijo Bruce.
Nos pusimos de acuerdo entre todos y despediríamos a Thor y a Loki en Central Park. Todos necesitábamos un baño y refrescarnos, así que Clint y Natasha regresaron al Helicarrier junto con Steve, mientras que Tony, Bruce, Thor y yo nos fuimos a la Torre Stark a refrescarnos. De camino a la Torre Stark iba platicando con Thor.
—Jemma.
Giré el rostro para ver a mi rubio amigo.
— ¿Sí?
— ¿Qué piensas hacer ahora? ¿Te quedaras en Midgard?
—No lo sé, Thor—veía mis pies mientras caminaba pensando en la pregunta de Thor—. Antes vivía con Coulson, él me cuidaba. Ahora con su muerte...—me quedé callada y se me encogió el corazón al pensar que el hombre que amaba había matado a aquel que yo consideraba como mi padre—. No tengo a nadie más en Midgard.
—Auch—Tony se llevó la mano al pecho fingiendo dolor—Gracias.
—Stark gracias por tu ofrecimiento, pero no quiero incomodarlos a ti y a Pepper.
—Entonces regresa a Asgard—sugirió Thor—con Loki y conmigo.
—No sé, Thor. Siento que ya no encajo ni aquí ni allá.
—Bienvenida a mi mundo—murmuró Bruce.
—Jemma, ninguno de nosotros encaja ya en este mundo—Tony se encogió de hombros—. Todos somos diferentes, dos matones expertos, un hombre que se paso setenta años en el hielo y está vivo, un Hulk, un científico, millonario muy guapo y dos semidioses. Por favor, nosotros ya no encajamos en este lugar, pero aquí estamos.
—Jemma—aparté la mirada de Tony para ver a Thor—, Asgard siempre será tu hogar.
—Gracias Thor, pero—suspiré—llevo años lejos de ese hogar.
—Al igual que Loki.
—Pero Loki va para ser sentenciado, ¿quieres que también me sentencien?
Thor rió escandalosamente.
—No pequeña loca, pero ¿no crees que va siendo momento de que regreses a tu hogar? Tanto Asgard como Glerheim. Tus padres te han de echar mucho de menos.
—Jemma te apuesto que la única sentencia que recibirás será la sandalia de tu madre en tu lindo trasero—dijo Stark.
—Necesito pensarlo un poco Thor. Te respondo antes de salir de la torre.
—Bien.
Llegamos a la Torre Stark. De camino al elevador Tony volvió a quejarse de lo mucho que le iba a costar reparar los daños que Loki y su "ejercito" habían causado. Según él iba a mandar la cuenta de los daños a Thor.
Al llegar a la cima de la Torre Stark, la I. A. de Tony, que llevaba por nombre Jarvis, nos recibió muy animado.
—Bienvenidos, ¿qué tal estaba el Shawarma?
—Excelente Jarvis—contestó Tony—. Deberías probarlo algún día.
—Eso sería imposible señor, usted me diseño sin estómago, ni papilas gustativas. Ni si quiera me puso una boca.
—Gracias por aclarar lo obvio Jarvis.
—De nada señor.
— ¿Qué tal nuestro prisionero Jarvis?
—El señor Laufeyson ha estado muy callado y en el mismo lugar que ustedes lo dejaron, señor. Amarrado al martillo del señor Odinson.
—Excelente. Jarvis, necesitamos asearnos antes de ver a los demás en Park. Prepara cuatro duchas estilo "para esos días".
—Sí, señor.
—Tony, ¿qué pasa con Loki? —pregunté.
—Se quedará encerrado, nieves.
—Me refiero que si no lo dejaras bañarse.
—Yo no lo bañare. Si quieres báñalo tú.
—Tony, creo que lo podemos desatar. Solo...
— ¡No! —dijeron los tres hombres al unisonó.
—Bien.
Me crucé de brazos mientras los veía con molestia.
—Jarvis que sean cinco baños.
—Claro señor.
Cada uno se fue a una habitación designada por Tony y nos curamos nuestras heridas y raspones.
Me quité mi uniforme de S.H.I.E.L.D y le limpie la tierra que tenía encima. Me metí a la tina y gemí al sentir la tibieza del agua que comenzaba a relajar mis músculos. La I. A. de Tony sí que sabía cómo preparar una buena tina. Ojala hubiera artefactos como estos en Asgard.
Terminé de ducharme y salí de la tina. Lo cual fue una verdadera lástima. Me vestí de nuevo con mi uniforme de S.H.I.E.L.D. Salí de la habitación y le pedí un botiquín de primeros auxilios a Tony. Después de que me lo entregara me fui a la habitación donde debía estar Loki. Antes de entrar tome todo el aire necesario. Necesitaba tomar valor. Era la segunda vez que vería a Loki a solas. Debía enfrentar aquella situación por más difícil que me pareciera. Abrí la puerta y ahí vi a aquel ser de largos cabellos azabaches despeinados sentado en la cama aun atado a Mjölnir. Me acerque a él y cuando escuchó mis pasos volteo su bello rostro para verme, pero rápidamente me dio la espalda de nuevo.
—Loki—su nombre salió con un susurro de mis labios—, Tony dio permiso para que te bañaras. Vamos.
Tomé la cadena que estaba atada a Mjölnir y la solté del martillo. Me dirigí al baño con él. Al entrar vi que la tina ya estaba preparada por Jarvis. Ayude a Loki a quitarse sus ropas asgardianas y evitaba mirarlo a los ojos. Sentía su mirada clava en mí todo el tiempo, pero yo mantenía mi vista clavada en su blanco y fuerte pecho. Con los años al parecer había madurado mucho de manera física. Trate de no pensar demasiado en eso. Mis manos temblaban por todo su cuerpo. Solo lo había desvestido una vez. Aquella noche que para mí aún seguía siendo mágica, aun que él dijera que no significo nada.
Quite su pantalón de cuero negro, ya solo quedaba una sola prenda en su cuerpo. Coloque mis dedos en el borde de su ropa interior y vi que Loki levantó sus manos atadas. Tomó con una de ellas mi barbilla y me hizo verlo a los ojos. Esos bellos ojos verde esmeralda que yo tanto había extrañado. Intentaba decirme algo con lo ojos, pero no lo entendía, él no podía hablar por causa del bozal, entonces comencé a escuchar su voz en mi mente.
—Me sigues deseando—rápidamente baje la mirada ocultando mi rubor intenso que subió a mis mejillas. Él con su mirada busco la mía y su voz siguió resonando en mi mente—. Yo aún te deseo—hui de su mirada—. ¿No lo sientes? ¿No sientes el calor de mi cuerpo contra tus manos? Sé que aún me deseas como yo a ti por eso tus manos tiemblan. Tiemblan de deseo por mí.
Como un rayo, el recuerdo de lo que me dijo en la celda me golpeo, pero el dolor se hizo eterno en mi pecho abriendo más aquel hueco.
—Te deseaba, pero solo era un simple deseo. Te quería mía y solamente mía. Ya había tenido a muchas mujeres. ¿O acaso creíste que fuiste la primera? —rió mientras negaba con la cabeza. Se estaba burlando de mí y yo se lo permitía—. Pero tú eras mi trofeo, mi juguete favorito. Ese que podía usar a mi antojo. Una mascota.
Me molestaron en gran manera aquellos insulsos apodos que usó en mi persona y las marcas de hielo sobre el vidrio solo crecieron.
— ¡Yo no soy tu mascota!
—Oh sí que lo eres, cariño—deslizo un largo dedo por el vidrio mientras me veía de arriba abajo como si me desnudara con la mirada y yo solo lo odié más—. Desde aquella noche aceptaste serlo.
— ¿Qué? —Me aparté del vidrio mientras negaba con la cabeza— ¡No! Me entregue a ti por amor. ¡Yo te amaba! ¡Te amo Loki!
Las lágrimas habían comenzado a bajar por mis mejillas y no me había dado cuenta. Error de un agente. Nunca bajes tus defensas, nunca te muestres vulnerable. No sentimientos. Casi podía escuchar la voz de Bobbi reprendiéndome, pero era demasiado tarde. Loki se comenzó a acercarse peligrosamente al vidrio.
—No eres más que una simple mujerzuela barata y lo sigues siendo. Solo mírate. Aun puedo sentir como tiemblas de deseo, después de todo lo que te he dicho aun me deseas. Deseas que te acaricie, deseas que llene tus labios con los míos, que susurré una y otra vez en tu oído cuanto te amo ¡Eres Patética! —cada palabra vino cargada con veneno y odio. Temblé y abrí mis ojos con terror—. ¿No es así? —Negué con la cabeza y me abracé a mí misma sintiéndome como una niña pequeña y desprotegida—. Entonces, ¿a qué viniste, Jemma? —Tenía razón, ¿qué rayos estaba haciendo yo realmente ahí? —. No eres más que una niñita suplicando y llorando por amor. Una gata rogando por caricias.
—Basta.
Susurré con odio pero aun sin mirarlo a los ojos.
—Mírame—me ordenó y me tomó de nuevo el mentón obligándome a hacerlo. El me regalo una mirada dulce que me hizo estremecer—. Te amo.
—No te creo.
La ira comenzaba a bullir dentro de mí
— ¿Por qué?
Me miraba con confusión y mi estómago se revolvió.
— ¿Acaso olvidaste tu mayor apodo? ¿El dios de las mentiras? ¿Acaso te suena?
Él me miró con molestia. Estaba furioso. Él solía odiar que yo lo llamara así. Creía que ya no, debido a que él se había empeñado en remarcarme su título.
—Termina de desvestirte.
Me di media vuelta dándole privacidad. Unos cuantos segundos después lo escuché entrar en la tina. Me di media vuelta y lo vi ya recostado dentro de la tina. En su rostro vi que aquella agua caliente lo había hecho relajarse. Tomé un poco de shampoo y lo coloqué en mi mano. Comencé a enjuagar y a lavar la larga cabellera de Loki. Él cerró sus ojos para relajarse más. Al terminar con su cabello le pase una esponja con jabón.
— ¿No me quieres tallar tú?
Su voz resonó en mi mente con un tono sensual. Aventé la esponja a la tina lo que provoco que agua chapoteara y le cayera a Loki en su rostro. Me di media vuelta y me encaminé a la puerta.
—La toalla está en el lavabo.
Este calor que bullía en mí era totalmente nuevo. La ira me hacía arder. Necesitaba alejarme de Loki o lo terminaría ahorcando. Salí del baño dejándolo solo. Estaba muy molesta con él y no iba a permitir que siguiera jugando conmigo. Le amaba de verdad, pero no lo dejaría manipularme. Preparé las cosas del botiquín de primeros auxilios para curar las heridas de Loki y escuché la puerta del baño abrirse. Me giré para verlo salir con sus ropas asgardianas. Le indiqué que se sentara en la cama. Él lo hizo sin chistar y comencé a buscar un cepillo para peinarlo.
— ¿Qué busca señorita?
La voz de la I. A. de Tony resonó en la habitación.
—Un cepillo, Jarvis.
—El segundo cajón a su izquierda, señorita Jemma.
Seguí las indicaciones dadas por la I. A. y encontré lo que buscaba. Tomé el cepillo y cerré el cajón.
—Gracias Jarvis.
—Para servirle señorita Jemma.
— ¿Qué rayos fue eso?
Gruñí al volver a ir la voz de Loki en mi mente.
—Algo así como un sirviente de Tony.
—Prefiero la palabra asistente señorita.
Sonreí ante lo que había dicho Jarvis.
—Está bien. Es el asistente de Tony.
— ¿Dónde está?
—Es tecnología humana. No la entiendo solo—me encogí de hombros—me acostumbro a ella.
—Midgardianos y sus cosas extravagantes.
—Eso es algo más de Tony. El ser "extravagante".
Me senté detrás de Loki y comencé a cepillar su cabello de la manera que sé que a él le gustaba.
—Me encantaba que siempre me hicieras sentir como rey, aunque no lo era.
Me estremecí ante la tristeza en su voz.
—Para mí si lo eras. No necesitabas tener una corona para ser el rey de mi corazón.
—Hablas en tiempo pasado Jemma.
—Por qué eso era lo que éramos antes.
— ¿Y qué somos ahora?
—No sé, lo tendremos que descubrir con la marcha.
No dijimos nada más y termine de cepillar a Loki. Tomé el alcohol para desinfectar sus heridas y lo destape. El olor a alcohol inundó la habitación rápidamente.
— ¡Iugh! ¿Qué rayos es eso?
—Es alcohol, para desinfectar las heridas
Tomé un algodón y coloqué un poco de alcohol sobre este. Lo acerqué a su rostro y Loki rápidamente lo volteo.
—No vas a colocar esa asquerosidad sobre mi rostro.
Debía admitirlo. Loki me estaba fastidiando con su actitud. Estaba mareada de su montaña rusa emocional. Lo tomé por el bozal y lo hice verme.
—Ya me tienes harta. Quiero poner lo mejor de mí para ayudarte, pero tu actitud y tus desplantes de principito me tienen harta. Más vale que te comportes.
Le solté con brusquedad el bozal y comencé a limpiar sus heridas con suavidad. Él solo hacia expresiones de dolor y alcance a ver que de su ojo salía una lágrima. Tenía años de no ver llorar a Loki. Intercepté aquella lágrima con rapidez y la limpie con delicadeza. ¿Cómo habíamos llegado a esto? ¿Por qué nos lastimábamos? Entre nosotros dos había un gran muro. El cual debíamos derribar, pero ambos éramos tan necios y orgullosos que nos negaríamos a ser los primeros.
— ¿Están listos?
La voz de Tony se escuchó rompiendo el silencio que embargaba la habitación.
—Si.
Miré a Tony y después voltee a ver a Loki, el cual estaba rígido y miraba a Stark con un profundo odio. Thor entró y levantó a Mjölnir del piso. Tomó las cadenas de Loki jalándolo con brusquedad. Demasiado brusco para mi gusto, pero así era Thor. Torpe y brusco. Antes de salir de la Torre, Thor me detuvo tomándome del brazo.
— ¿Qué decidiste?
Sinceramente me había olvidado de la propuesta de Thor por estar pensando en Loki y estarme cuidando emocionalmente de él. No había pensado en la respuesta que tenía que darle a mi amigo Thor. Miré a Loki por un largo tiempo. Él iba ser sentenciado en Asgard. ¿Qué sentencia escogería el padre de todo? ¿Destierro? ¿Encierro? ¿Azotes? ¿La muerte? Dentro de los verdes ojos de Loki pude ver a aquel niño que corría a mi habitación asustado y me susurraba "no me dejes solo" Tragué saliva. Se lo había prometido. Sabía lo que tenía que hacer y donde debía de estar.
—Iré con ustedes.
— ¡Genial!
Me abrazo con tanta fuerza que me levantó del piso dejando mis pies en el aire. Cuando volvió a dejarme en el suelo Tony y Banner aparecieron ya estaban listos para irnos. En sus manos, Tony traía un maletín que contenía en Tesseracto. Salimos de la Torre Stark y nos subimos al auto de Tony, quien nos iba a llevar a Central Park para encontrarnos con los demás. Después de que nos despidiéramos de nuestros amigos Vengadores, Thor, Loki y yo partiríamos a la ciudad dorada.
Asgard.
¿Qué será lo que nos esperaría a todos? ¿Cuánto habría cambiado Asgard ahora? ¿Seguiría siendo tan bella como antes?
Me encontraba ansiosa y asustada por llegar. Extrañaba mucho ese segundo hogar. Sabía que los recuerdos lloverían con tan solo poner un pie en el castillo, pero temía por la vida de Loki. ¿Qué tan molesto estaría el padre de todo? ¿Realmente sería capaz de asesinar a aquel al que alguna vez llamo hijo? ¿Aun guardaría algo de cariño para aquel pobre ser que reclamaba amor a gritos?
Nuestra llegada a Asgard marcaría el fin de esta guerra, pero el comienzo de tener que reconstruir todo. Sanar heridas y reparar corazones.
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