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CAPÍTULO UNO
[TOLYA Y TAMAR]
Esmerald se había adaptado a la vida dentro de un barco, la tripulación la adoraba y ella a ellos, se volvieron su familia más cercana. Sobre todo se ganó la confianza del famoso corsario Sturmhond quien la asignaba como su segunda en todo, si el no estaba por motivos desconocidos para ella, las órdenes las tomaba la chica, como en ese momento, la tripulación había tocado tierra, su corsario había realizado una pequeña visita, mientras los demás cargaban suministros para su próxima parada.
Esmerald había estado revisando los puestos en búsqueda de una buena oferta para cambiar por sus pescas.
Tomó entre sus manos una fruta examinando si estaban en buen estado, después iría en búsqueda de pan, desde hace meses no lo probaba. Se distrajo al escuchar a las personas realizar un alboroto protegiendo a dos personas de soldados del primer ejército.
Se guardó la fruta en el bolsillo para ver un poco más de cerca, descubriendo a un chico de cabello rapado acompañado de una chica, los dos escaparon por una puerta que una mujer les abrió.
Esmerald supuso que estaban escapando y si el primer ejército los busca solo tendrían una salida: El puerto.
⚓️
Esmerald se acercó a donde supuso que estarían Tolya y Tamar. Se giró al escuchar la voz de Tolya.
— ¿Qué encontraron? — Esmerald se acercó a ellos. — Alguna oferta por la que cambiar todo mi oro.
Se colgó de la espalda de ambos, dejando su brazo a cada lado.
— Nada — respondió Tolya. — Nuestra chica quiere ir a al bar de Tunde.
— Pero Tolya es un amargado que no acepta — se quejó Tamar. — Pero se que tú si irías conmigo.
— La ultima vez nos sacaron de allí gracias a ustedes — las miró Tolya.
Esmerald dejó de sostenerse de Tolya para mirarlo ofendida.
— Los hombres de Fjerda no nos dejaban comportarnos — se cruzó de brazos Esmerald.
— Ningún hombre de Fjerda va a cuestionar mi derecho de usar armas — murmuro Tamar.
Esmerald movió su mano dándole la razón.
— Ya lo aprendimos — respondió Tolya.
Los tres siguieron caminando, Esmerald recordó la razón de su búsqueda hacia ellos.
— Me recuerda a una estrofa de los Cantos de Rabinov...
Tamar se quejó estando a punto de regañar a Tolya. Pero ambos se distrajeron al escuchar a los miembros del primer ejército que Esmerald había visto antes.
— Soldados, escuchen — los llamo el comandante. — Los fugitivos escaparon, pero bloqueamos las carreteras. La única forma de salir es por un barco de este puerto. Los entregamos y dividiremos la recompensa, pero solo si los detenemos antes de que embarquen. ¿Entendido?
— Suma importancia — dice Tamar viendo a ambos. — O arriesgado. Nunca veo la diferencia.
— Evidentemente, vamos — la arrastró lejos Tolya.
— Pero...
— Pero alguien de aquí vio de quienes se trataban así que, si alguien quiere una aventura que involucre romper reglas y tal vez algunos huesos por romper podría acompañarme — murmuro Esmerald guiñándole un ojo a Tamar.
Tamar le sonrió respondiendo a aquel guiño.
— Odio cuando hacen eso — rodó los ojos Tolya. — Nunca puedo decir que no.
Tamar y Esmerald emprendieron el camino con Tolya siguiéndoles los pasos. Ambos hermanos sabían que cuando a Esmerald se le cruzaba una idea en la cabeza, no había persona en la tierra que pudiera romper las reglas en su cabeza.
⚓️
La noche había caído, el barco estaba por zarpar. Esmerald seguía al tanto para ver si aquellas personas que vio aparecían, no los conocía en absoluto, pero si alguien aparecía en su puerta buscando ayuda para escapar de alguien que quiere atarlos a un destino, sería la primera en ayudarles.
Había escapado de su destino hace tanto que prácticamente esa vida se borró de su memoria, dejó atrás su pasado sin contárselo a nadie, mucho menos a quienes ahora son su familia, porque toda familia tenía secretos.
Los pensamientos de Esmerald fueron interrumpidos al escuchar a Tamar.
— Oye, espera — escuchó Esmerald la voz de una chica. — Necesitamos subir a ese barco. Puedo pagarlo. Es oro.
Le entregó lo que precia ser un pasador, vio como Tamar lo llevó a su boca buscando saber si era falso, se lo pasó a Tolya cuando comprobó su autenticidad.
— Sirve.
— Muy bien, apúrense, los llevaré con nuestra capitana quien los llevará con el capitán — hablo Tolya sin mirarlos.
— Gracias.
Esmerald sonrió al escuchar a Tolya. Pero su sonrisa se borro al ver al primer ejército acercarse.
— ¡Alto!
— ¿Quieres pelear, Ravka? — Tamar sacó una de sus hachas amenazando al hombre del primer ejército.
— Ese hombre es un desertor del Primer Ejército.
— Yo lo veo vestido como civil — gritó Esmerald ganándose las miradas en ella. — En este barco no existe un desertor, para mí todos son hombres y mujeres que intentan buscar una vida dentro de un barco.
— Está bajo mi custodia.
— Si tú quieres — respondió Tamar. — ¡Ravka quiere una pelea! — gritó Tamar.
Todos los miembros de la tripulación sacaron sus armas para apuntar a los soldados del primer ejército, incluso Esmerald comenzó a bajar del barco para acercarse a ellos con su espada en la mano.
— No quiero agrandar la disputa con Shu Han.
Tolya desenvaino su espada acercándose a su hermana y al soldado. — No estamos con Shu Han. Somos independientes.
— Guarda las balas para la guerra, abuelo — dijo Tamar con burla.
— Ustedes se irán y nosotros también, fingiremos que esto no ha pasado, señores — respondió Esmerald. — A menos que alguno de ustedes desee una pelea esta noche.
Esmerald señaló hacia la tripulación que no dejaba de apuntar a los miembros del Primer Ejército. Los miembros del primer ejército se alejaron del Barco, dejando los miembros de la tripulación irse.
— Ahora si — guardó Esmerald su arma viendo a los reclutas. — Suban, el capitán los espera.
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