
03
— Lo sé bebé, yo también tengo hambre, pero no puedo hacer nada, la señora Choi no ha aparecido las últimas semanas, tampoco he podido conseguir algo por mí mismo, lo siento tanto bebé, soy un mal padre, ni siquiera has nacido y ya he hecho todo mal.
Con casi 5 meses de embarazo, Jimin lamentaba cada segundo de su existencia, nada salía como él hubiera querido, había intentado salir adelante por sí mismo, pero nada funcionaba, había intentado conseguir empleó, sin embargo, fracasó en cada intento, la última vez fue hace una semana en una cafetería, Jimin quería conseguir el puesto de mesero, pero los dueños lo echaron sin siquiera dejarlo hablar, aceptaba que tenía mal aspecto, pero no podía hacer nada, solo intentaba sobrevivir.
La señora Choi había desaparecido semanas atrás, Jimin no sabía nada de ella y le preocupaba que algo le hubiera pasado, usualmente el rubio la veía seguido o al menos 3 veces a la semana, pero ese no era el caso de las últimas semanas. Por fortuna aún había personas que se compadecían de él y lo ayudaban con un par de monedas, eso había ayudado al rubio a sobrevivir.
— ¿Qué debería hacer? No tengo dinero, pero tengo tanta hambre.
Esta semana había sido una de las más difíciles para Jimin, su ropa comenzaba a romperse y quedarle ajustada, cada vez el ambiente era más frío y cada vez Jimin tenía más hoyos en su ropa, estaba seguro de que pronto nevaría, el invierno de ese año era realmente cruel y de no ser por aquel suéter que la señora Choi le había dado con anterioridad, ahora mismo se estaría congelando.
Jimin amaba el frío desde niño, pero justamente en ese mismo momento lo odiaba, a pesar de ser medio día hacía demasiado frío para estar afuera. Jimin aún traía puesta la ropa que llevaba el día que fue echado de su hogar, en ese entonces apenas terminaba el otoño, el clima aún no era tan frío, su ropa era demasiado delgada para soportar el frío del final del invierno.
Se preguntaba como la estaría pasando su familia ¿habían pensado en él estos últimos meses? ¿Se habrán preocupado por él?
A pesar de intentar distraer su mente del frío y del hambre, esta última no lo dejaba en paz.
— Ok bebé, tendremos que hacerlo, solo por una vez, solo tomaremos lo necesario y después vendremos a pagarlo, será como tomarlo prestado. —Dijo el rubio antes de dirigirse a la tienda de convivencia.
— Muy bien, aquí vamos, solo lo necesario. —Tomó un respiro profundo.
El rubio entró a la tienda, buscando con la mirada cosas pequeñas que podía "tomar prestadas" fácilmente, no importaba que fuera mientras se pudiera comer y fuera fácil de esconder.
— ¡Oye! ¡Oye! ¿Qué haces niño?
Jimin al escuchar una voz detrás de él empezó a correr, intento salir del lugar con las cosas que ya traía en mano y en el interior de su suéter.
— ¡No corras! Ven aquí, no intentes escapar. —Jimin no corría tan rápido, el embarazo lo hacía lento— ¡Te tengo pequeño ladrón! Ahora, dame todo lo que tomaste.
— Y-Yo lo siento, lo siento tanto, solo iba a tomarlo prestado, lo iba a pagar después ¡lo juró! —Contestó Jimin mientras se apresura a regresar todo lo que había tomado.
— Aja, no mientas, no ibas a regresar a pagar nada. —Contestó el azabache con molestia.
— Sí lo iba a hacer.
— Sí como no, dije que me dieras todo, vamos, estoy esperando.
— Es todo. —El rubio ni siquiera podía mirar a aquella persona a los ojos por la pena que inundaba su ser.
— No, yo aún veo un bulto en tu abdomen, no me trates de engañar, ¿qué es eso? ¿Un ramen instantáneo? Sabes que se necesita preparar antes de comer ¿cierto?
— No señor, no es un ramen, ya no tengo nada. —Jimin decidió levantar la mirada y mirarle a los ojos.
— Lo que sea, dámelo ahora o te juró que llamaré a la policía y de esta no te salvas niño.
— Yo... —Jimin dudo en decirlo— Yo estoy embarazado, es por eso que usted ve un bulto.
— Claro y yo soy un unicornio, vamos, dámelo, no tengo todo el día.
— Es la verdad.
— Así que, eres un doncel, pensé que eran un mito, luces demasiado joven para estar embarazado ¿cuántos años tienes?
— 25 años. —Contestó Jimin con inseguridad, solo quería que lo dejara ir para volver a su banca en el parque.
— ¿De verdad? Creí que tenías 15 años, luces como un niño de 15 años —Contestó aquel joven asombrado— Soy Kim Jinhwan, pero puedes decirme Jay, tengo 26 años por lo tanto soy tu hyung, así que... —El azabache miro al rubio.
— Jimin, Soy Jimin.
— Jimin ¿qué? —Preguntó curioso.
— Solamente Jimin sin apellido.
— Bien, entonces, Jimin sin apellido ¿qué se suponía que harías con un dedo de queso, una banderilla de queso fría, una lata de atún y una salchicha?
— Yo... solo tenía hambre, pero no tenía suficiente dinero para comprar algo, de verdad lo siento muchísimo, no volverá a pasar, ¿me puedo ir? —Estaba apenado, no sabía a donde mirar, se sentía culpable por hacer algo tan malo como eso.
— Así que ¿eres una persona sin hogar? —Preguntó Jay.
— Sí.
— Por tu aspecto pensé que eras uno de esos niños ricos que solo hacen cosas malas para llamar la atención de sus padres, ahora venden ropa rota que es la moda, así que, fue fácil confundirte, además, soy nuevo aquí por lo tanto nunca te había visto, hoy es mi primer día de trabajo.
El rubio se solía asear en los baños públicos de alrededor, trataba de estar lo más limpio posible a pesar de la situación, sin embargo, no podía permitirse comprarse más ropa o artículos de higiene personal, pero con el agua y jabón gratis de los baños públicos le bastaba.
— Escucha niño, yo no voy a juzgar el cómo terminaste así, sé que tener un bebé es mucha responsabilidad, mi hermana mayor tiene 3 hijos y sé lo difícil que fue para ella ese proceso. —Su rostro parecía reflejar preocupación— Es por eso que solo por esta vez dejaré que tomes lo que quieras de la tienda y te lo lleves, solo por esta vez, con la condición de que no intentes robar de nuevo.
— ¿De verdad hyung? —Sus ojos reflejaban ilusión al ver al azabache asentir
El rubio fue directo a los pasillos de aquella tienda, no quería abusar de la confianza que Jay le había dado, tenía que pensar muy bien en lo que tomaría.
— ¿Listo? ¿Ya has decidido? —Pregunta Jay al ver a Jimin llegar a la caja— ¿Solo vas a tomar esto? ¿Un pay de queso y zarzamora? Bien, espera aquí. —Contestó el azabache antes de desaparecer por los pasillos de la tienda.
Jimin sabía que no era lo más nutritivo, pero sus antojos demandaban que tomara aquel pay. Cuando el azabache regresó traía consigo un par de cosas más.
— Toma, traje un poco de pan, atún, galletas, arroz pre cocido y un par de cosas más, la mayoría ya están listas para comerse y te pueden durar algunos días antes de que se pongan malas, si necesitas agua caliente para preparar algo puedes venir aquí, mi turno suele ser por la mañana, excepto los fines de semana, esos días me puedes encontrar en la noche. —Dijo el azabache mientras ponía todos los alimentos en una bolsa junto al pay de queso.
— No puedo aceptar esto, es mucho, además esto lo pagará de su sueldo hyung y–
— Tómalo, lamento que esto sea lo único que pueda hacer por ti.
— Gracias, muchas gracias.
— De nada niño, disfruta todo.
Jimin se despidió con una reverencia antes de salir del lugar, no mentía al decir que moría de pena por el hecho de que había sido descubierto robando, pero al mismo tiempo agradecía encontrar a personas tan buenas.
— Tiene pulso, logramos estabilizarle. —El pelinegro de ojos gatunos observaba el cuerpo inerte de su paciente, era la 3 vez que lograban reanimarle después de un paro cardiorrespiratorio.
— No creo que la señora Choi logre pasar la noche. —Mencionó el pelinegro con un tono serio.
— Ten fe Yoongi, la señora Choi es una persona de edad avanzada, pero es fuerte, puede salir de esta, has sido su médico de cabecera por años, sabes lo fuerte que es.
— La señora Choi tiene insuficiencia cardíaca, su corazón no bombea suficiente sangre a sus órganos vitales ¿sabes lo que significa eso? —Contestó Yoongi mientras salía de la sala de cuidados intensivos.
La señora Choi había sido su paciente desde que comenzó a trabajar en ese hospital, le había tomado cariño con los años, le dolía la posibilidad de perderla, fue como una madre para él.
— Yoongi no te desanimes, todo en ella está en perfecto estado, tal vez, si le hacemos un trasplante pueda mejorar. —El castaño intentaba seguirle el paso al pelinegro quien se esforzaba por pensar en una solución mientras peinaba desesperadamente sus cabellos.
— Jungkook, aunque lo intentará, su cuerpo está demasiado débil no soportaría una cirugía, lo mejor es resignarnos, solo un milagro la salvaría. —Soltó un suspiro para después dirigirse hacia su consultorio, ignorando al castaño quien lo llamaba.
Se adentró en el consultorio, no sabía que hacer o a quien llamar, la señora Choi no tenía muchas esperanzas de vida, por más que quisiera mentirse y decir que estaría bien con un par de medicinas. —Froto su rostro con frustración— Por otro lado, Yoongi sabía que la señora Choi tenía un hijo, el cual estaba fuera del país, pero no tenía forma de contactarlo para avisarle lo grave que su madre se encontraba.
— Doctor Min. —Una voz lo llamo sacándole de sus pensamientos— La señora Choi ha despertado, ha pedido verlo, no nos dejó acercarnos para revisarla.
Había pasado varias horas encerrado pensando, sin darse cuenta del tiempo.
— Gracias Hani, iré enseguida. —Con una reverencia la enfermera salió del lugar.
En su camino hacia la habitación Yoongi trataba de lucir lo más neutro y relajado posible, no quería delatarse frente a la señora Choi.
— Buenas noches, señora Choi, ¿cómo se encuentra? —Dijo el pelinegro mostrando una pequeña sonrisa.
— No me queda mucho tiempo ¿verdad muchacho? —La voz de la señora Choi sonaba entrecortada y poco comprensible, debido a todos los aparatos que tenía, entre ellos un respirador.
— No hable mucho, podría hacerle mal. —Su tono de preocupación era evidente.
— No me queda mucho tiempo. —La señora Choi intentaba quitarse la mascarilla del respirador.
— No, no lo haga, puedo entenderle perfectamente, se va a lastimar. —dijo mientras se sentaba en una de las sillas al lado de la cama
— Antes de morir, quiero pedirte un favor.
— No, no diga eso, usted va a vivir, va a mejorar —Un nudo se formaba en su garganta.
— ¿A quién quieres engañar muchacho? —Contesto acariciando suavemente la mejilla del pelinegro— Quiero despedirme de alguien ¿puedes traerlo?
— Claro
Yoongi pensó que hablaba de su hijo, le preocupaba no encontrarlo a tiempo.
— Su nombre es Jimin, es un chico que vive en mi vecindario, bajito y rubio, es hermoso, te vas a enamorar en cuanto lo veas. —Bromeó un poco— es muy especial para mí, lo quiero ver por una última vez.
— Lo traeré para usted, no se preocupe. —Hizo el amago de levantarse, pero un agarre en su brazo lo detuvo.
— Te quiero pedir una última cosa, cuando yo ya no esté aquí, cuida de él, por favor. —El pelinegro asintió ligeramente.
Con esas últimas palabras Yoongi salió de la habitación, estaba lleno de dudas y preocupación, no sabía quién era el chico, pero cumpliría el último deseo de quien fue como una madre para él.
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