
•Prólogo •
Siempre he dicho que las mariposas deben ser libres, alzar sus alas y volar a todas las dimensiones sin mirar quién viene atrás, solo volar por su propio rumbo sin que nadie les indique qué camino tomar. Es su decisión estar cautiva o romper las cadenas que las atan al miedo.
Ella sabía perfectamente que no debía enamorarse de él, pero aun así su corazón no podía evitarlo. Una vez que miró sus ojos verdes intensos, supo que no era casualidad ni coincidencia, sino obra del destino... "PERO ESO LA ATERRABA".
-Robaste otra rosa. - digo suspirando.
-Sí, por ti robaría un jardín entero, solo por ver tu hermosa sonrisa.
Tomé la rosa, pero me di cuenta de un detalle...
-¡Tiene SANGRE!
-Por alguna extraña razón, cada vez que tomo una rosa, me lastimo con sus espinas. No me dejan sostenerla.
-Tal vez no te pincharías si la tomas con delicadeza. Ella se protege a sí misma con sus espinas, es su naturaleza, para evitar que sean arrancadas de raíz... "Eso les hace daño"
-Prometo no hacerlo más... no le causare más dolor al contrario la sanare de raíz y "CORAZÓN".
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