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#03: I'm guilty

Dos días habían transcurrido desde que Yoongi y yo solucionamos nuestras indiferencias, los exámenes siguieron dándose, claro que mi novio pensaba que yo ya no estaba estudiando con tanta fuerza para aquellas pruebas especiales. Sin embargo, estaba más que dicho que sí estaba estudiando.

— ¿Cómo te fue hoy? —y ahí estaba el "Rey de Roma". Él se me acercó y cerró su libro al abrazarme, entregándome besos en la mejilla mientras intentábamos caminar de esa forma.

Le sonreí, dejando de lado lo extraño que me sentía con ese tipo de afectos, pues él nunca había sido tan empalagoso. Pero desde aquel día comenzó a comportarse un tanto raro.

—Bien, los exámenes son muy estresantes. —él no me prestó tanta atención, pues siguió besando mi piel, pero eso se acabó cuando sentí una pequeña succión. De inmediato lo aparté y él me miró extrañado, como si lo que estuviera haciendo fuera algo normal.— No hagas eso. —dije con la firmeza que nunca utilicé en mi vida, ni siquiera para alejar a los brabucones que me molestaban.

—Jimin, somos novios. Es algo nor... —lo interrumpí.

—No, no lo es, nuestro noviazgo jamás se ha basado en solamente besos y tú lo sabes perfectamente. —Me crucé de brazos y esperé a que tuviera una respuesta razonable y con coherencia, porque el Yoongi que conocí jamás se comportaría que de aquella manera.

—Ese es el problema, nuestra relación jamás se basó sólo en besos, pero ahora quiero que sea un poco de aquello. Las relaciones no son simplemente estudiar y estudiar, también es salir juntos tomados de la mano a... A... A una cita.

Lo miré mal, estaba seguro que estaba mirándolo mal, y es que no entendía a mi novio. Él nunca se preocupó por llevar ese tipo de relaciones "cursis", jamás en su vida. No obstante, podía comprenderlo hasta cierta parte. Según las palabras de mi padre, en algún tiempo los jóvenes se aburren de sólo tomar la mano de su pareja, es por esa razón que la dirigen de a poco hasta la cintura y posteriormente al trasero. Gran forma de pensar la de mi padre, pero éramos seres humanos, adolescentes con hormonas alborotadas que sentían y querían experimentar.

—No lo vuelvas a hacer. —no sé si habrá sonado demandante o algo parecido, pero no quería ese tipo de toques con él hacia mí. Él seguía siendo puro e inocente en el ámbito amoroso y así lo quería para toda mi vida.

Me miró mal y asintió, alejándose un poco y tomando mi mano con fuerza para así salir de las instalaciones educativas. Ninguno de los dos decía palabra alguna, apenas nos podíamos mantener unidos por nuestras manos que se encontraban entrelazadas, pero por otra cosa no.

Estábamos ya por salir de la escuela cuando escuchamos claramente un grito que iba dirigido a mi novio. Los dos volteamos al mismo tiempo y observamos al dueño de aquella voz.

Era Jaebum quién venia corriendo y alzando su brazo, pidiendo que nos detuviéramos.

—Y-yo... Yo te estaba buscando. —dijo apenas el chico de cabello negro, tomando algo de aliento antes de seguir hablando. — E-es s-sobre... Sobre tu examen de inglés.

Yoongi sonrió a más no poder, pero al verme fingió estar serio. Sí. Fingió. Porque lo conozco tan bien que ya sé cuando me está mintiendo, cuando decía la verdad, cuando se encontraba nervioso o cuando simplemente estaba enojado. Sabía prácticamente todo de él.

—La profesora dice que absolutamente todo está mal, a excepción de tres preguntas. —el rostro de Yoongi se desfiguró por completo y no tardó en soltarme para aferrarse al cuello de la camisa de Jaebum.

—¡Eso no es cierto, Jae! ¡No dormí por estudiar esa maldita área! —él parecía querer matar a su compañero de clase y yo quería evitar aquello.

—Yoonie, suéltalo. Él sólo vino a dejarte el recado, en ningún momento mencionó que te haya puesto la nota.

Mis palabras parecieron tranquilizarlo, pues dejó de agarrarlo del cuello de la camisa. Este nos miró a ambos y salió corriendo no sin antes decir que estábamos locos.

Rodé los ojos ante su insulto inmaduro y preferí tranquilizar a mi novio, en especial porque yo era el causante de aquella nota.

—P-pero... Yo... Había estudiado mucho para ese examen. —miré con lástima a mi novio y lo abracé, incluso pude sentir que no respondió a mi contacto, siquiera se inmutó. Él podía ser muy frío si se lo proponía.

No dije nada, sólo lo guíe durante todo el trayecto a su casa y traté de evitar verlo a los ojos, pues eso sólo me haría revelar todo mi plan. Yo no podía con la culpa.

—Lo siento tanto, Yoongi. — pronuncié apenas al dejarlo en la puerta de su casa. — Hablaré con la profesora Shin sobre aquella nota y si deseas pue... —pero fui interrumpido.

— No. Tal vez sí me equivoqué, y no merezco esa maldita beca... si ni siquiera sé inglés.

Y nuevamente me maldije internamente. Él era el segundo más bueno en esa materia, por más que estudiara, siempre terminabamos empatando o él ganándome por medio punto. Fue por esa razón que lo hice, que sabotee su prueba.

—No digas eso, por favor no lo digas. —susurré al tomar su rostro entre mis manos. Él negó y se alejó.

—Mañana hablamos, Jimin. —apenas dijo eso y se adentró a su casa.

Me sentí muy mal, incluso en casa no tenía ganas de estudiar. Había hecho algo malo, le había hecho algo malo a Yoongi. A mi novio. Al chico que siempre estuvo ahí para mí, que me ayudó en los exámenes de otro idioma y que no dudó en acercarse a mí y decirme que quería ser mi pareja. Aquel que me acompañaría por el resto de mi vida y que me ayudaría en lo necesario.

—Jimin, si no piensas bajar me comeré tu cena. —Jihyo apenas y asomaba su cabeza por mi puerta. Estaba seguro que sí quería comerse mi cena.

—Lo siento. —le di como respuesta.

Ella se adentró por completo y me miró algo extrañado.

—¿Qué hiciste ahora? No me digas que te comiste el lemon pie que dejé esta mañana en la nevera porque puedo convertirme en el Increíble Hulk. —negué mientras miraba su gran vientre.

—¿Podemos hablar? —estaba tan nervioso que creo que ella lo notó, por lo que cerró la puerta de mi habitación por completo y caminó hasta la cama sentándose en ésta.

—Yoongi ya te pidió tener sexo. —apenas terminó de decirlo para que esté riendo.

Rodé los ojos y negué.

—Le hice algo malo. — dije de frente sin miedo alguno.

Ella dejó de reír y me miró incrédula.

—... Es que él me retó y tenía miedo de que ganara, no quiero que gane. Aquella beca es para mí, quiero irme de casa, de este lugar... Yo...

—Aguanta tu coche, hermanito. ¿Cómo es eso de que te irás de casa? No cumples ni los requisitos para salir de casa y ya quieres alejarte de nosotros. —la indignación era clara en su voz.

—Es una beca para Harvard. Está en Estados Unidos y me darán muchas facilidades, podré ejercer mi carrera allá y poder tener una buena vida.

Jihyo comenzó a reír de nuevo y tomó mi mano.

—Tener una buena vida no significa ganar mucho dinero o ir a una de las mejores universidades. Tampoco podría llamar buena vida si la has conseguido a base de mentiras y daños hacia otra persona, en especial si esta es alguien de suma importancia en tu vida emocional.

Y con aquello se levantó, se alejó y se marchó.

Las palabras de mi hermana siempre eran muy reflectivas, te dejaban pensando hasta encontrar una solución al problema o hundirte más en ella.

En la noche no dejé de pensar en todo. En Yoongi, en nuestra relación, y en el examen que le hice perder por mi ambición y por mis estúpidas ganas de ir a un lugar que desconocía, pero que sabía que era increíble por las muchas experiencias contadas por chicos que vivían ahí.

Y fue en la mañana que decidí decir la verdad, aquella que me dejaría como la peor persona en la vida de Yoongi, pero que me liberaría de todo peso.

Corrí por todos lado para ir a la escuela, ni siquiera tomé desayuno y practiqué Historia universal durante el camino hacia la escuela. Hoy era su prueba y tenía poco tiempo, muy poco tiempo.

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