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Capítulo 12

Ella quería huir tanto como Thor, aunque por respeto a la familia Barton esperó con paciencia a que le señalaran donde se hospedarían. Ella debía compartir habitación con Steve al igual que Natasha con Bruce. No le hacía ninguna gracia teniendo en cuenta que había huido de él y tenía miedo de que tocarle supusiera matarle, no se lo podía permitir.

Eso hizo que sonriera de manera forzada durante la comida para después perderse en el bosque. Aún no había hablado con Steve, ni siquiera se atrevía a mirarlo a la cara. Aquello preocupaba al rubio tanto como al moreno que había sido el primer factor en desestabilizar a la chica. Ninguno supo cómo se escapó al bosque mientras cortaban leña.

Mientras ellos se encargaban de aquello a la vez que hablaban, ella se encontraba en el bosque con aquel viejo tomo en sus manos. Puso la 5ª sinfonía de Tchaikovsky con calma antes de volver a revisar el libro. Las tapas eran de cuero, tenía algo de polvo como si nadie hubiese necesitado aquel libro en años. Supuso que ella era el caso especial que no daba sus clases en el Santuario y que por eso necesitaba algo tan básico como aquello. Lo primero que leyó fue sobre la dimensión espejo, no esperó para tratar de entrar en ella junto al libro. Allí comenzó a practicar el resto de encantamientos que había en el libro, en especial los relacionados con ataques y protección. Por suerte para ella era fácil conseguir la energía para realizarlos.

No supo cuántas horas estuvo aprendiendo a hacer escudos, invocar espadas, bolsas de energía que acababan con todo lo que tocaban y varias cosas más. Solo sintió que debía salir cuando se sentía demasiado cansada para seguir adelante con aquello. Una vez fuera vio como el sol había avanzado hasta la tarde, quedaba poco para que tuviera que ir a la casa y aún le quedaba lo más importante y recurrente según la mujer celta: abrir portales.

Buscó el anillo entre sus ropajes con cierta impaciencia para ponérselo. Era extraño llevar aquella joya que unía dos de sus dedos, no se sentía cómoda, aunque era necesario por lo que prefería obviar la incomodidad. Colocó sus brazos estirados frente a ella. Respiró hondo tratando de invocar aquellas partículas moradas que siempre aparecían a su llamado, cuando las vio comenzó a girar el anillo de manera que todas se reunieran en un círculo que se abrió poco a poco. Vio la base de los Vengadores al otro lado, sonrió sabiendo que lo había conseguido antes de volver a cerrarlo de nuevo. Volvió a hacer lo mismo sin invocar las partículas, llevándolas directamente al inicio del círculo, aquello era más rápido.

Así se pasó la correspondiente hora abriendo y cerrando portales a distintos sitios en toda la faz de la tierra. Habría seguido de no ser por la capa de sudor que recubría su frente como indicio de cansancio y la aparición de Steve en su espalda. Admiró un segundo como ella hacía un portal que la llevaba a la otra punta del claro, allí desenvainaba la espada. Habilidades más que útiles para cualquier combate.

Ella no se dio cuenta mientras seguía tratando de combinar todo lo aprendido, necesitaba aquello para sobrevivir en la lucha contra Ultrón. No podía distraerse, el rubio cometió el fallo de partir una rama a la vez que se acercaba a la chica, en dos segundos tuvo su espada en el cuello de manera amenazante. Bajó la espada al reconocerlo, pero sus músculos se tensaron aún más. No sabía qué decir o hacer.

—Y-yo... Lo siento mucho, Steve — su respuesta no sonó al instante pues él quería dar tiempo a la chica si era lo que pedía. Sin embargo, Stark le había obligado a ir porque no podían estar así a punto de entrar en una de las batallas más importantes de los Vengadores.

—Hay que ir a cenar, te estábamos buscando — miró a otro lado sin querer mirar los ojos plagados de violeta de la chica. Tras horas entrenando se sentía mejor que cuando entró a aquella casa desconocida creyendo que sería la culpable de la muerte de toda su familia. — Sam ha descubierto una persona que nos puede ayudar, si me entero de algo más te diré.

El trayecto fue en silencio, ninguno habló ni dijo nada más allá de aquello. Tenían mil cosas que decir, pero ninguno encontraba las palabras adecuadas. Eso hizo que la tensión creciera en el ambiente a cada paso que daban. Al llegar se separaron como si de agua y aceite se tratasen. Tony cotilleaba desde la ventana del salón entristecido por la situación, él odiaría encontrarse tan separado de Pepper.

—Rebecca — la voz de Laura hizo que la morena se dirigiera hacia la cocina con calma. Estaba un poco más tranquila que por la mañana aunque no le importó acercarse a la habitación en la que la mujer de Clint Barton preparaba la comida — ¿me ayudas?

—Por supuesto — se dedicó a obedecer las órdenes de la ama de casa sin mucho empeño, lo justo y necesario. Su mente estaba demasiado ocupada volviendo una y otra vez al sueño y a todo lo que había aprendido gracias al libro que ahora se encontraba en la encimera.

—¿Qué te pasó con Capi? Clint me había dicho que erais una pareja increíble — aquella pregunta que había camuflado entre temas triviales hizo a la chica tensarse de nuevo. No supo cómo explicar lo que les había separado, no estaba segura de querer entender que era su culpa y que él esperaba a que ella se dignara a hablar.

—Yo...Es complicado — fue su primera respuesta, luego escuchó la carcajada de la civil mientras dejaba la ensaladera en la encimera con una sonrisa que le parecía realmente envidiable

—Todo es complicado en esta vida, cielo — el cariño que impregnaban aquellas palabras la hacían sentir en frente de una especie de hermana mayor o algo así.

—Mi mayor pesadilla. La vi muy nítida. Y ahora soy incapaz de acercarme a él — respondió ella necesitando soltar parte de la información. Ahora aquella información la tenían 2 personas mientras el resto las intuían de manera clara. No era difícil entender aquello. El único que no entendía que podía haber asustado tanto a la chica era el aludido. Él deseaba saberlo, pero solo había visto una de las imágenes que más le habían roto por dentro. Su novia huyendo de él llorando con el pánico reflejado en los ojos.

—Es eso, una pesadilla— Laura comenzó con su intento de arreglar a cada uno de los Vengadores golpeados por la niña Maximoff. A cada cual estaban peor, su defecto fatídico en una pesadilla que parecía demasiado real para ser en el mundo onírico — no dejes que eso acabe con la relación más importante que tenían en la vida

—Gracias, supongo — aquella conversación la hizo pensar lo suficiente antes de que Fury apareciera en la sala seguido de Tony. Casi se le cae la bandeja de cerámica llena de carne. La dejó sin ningún cuidado en la mesa para correr hacia él. No había tenido noticias suyas desde que SHIELD desapareció. Él sonrió mientras Rebecca recorría la distancia que les separaba.

Se sintió segura entre los brazos de su mentor, aquel que había sido como su padre. Tanto fue así que pequeñas lágrimas salieron de sus ojos al saber que con la actitud infantil que había tenido había fallado completamente a todas las enseñanzas que él se había encargado de inculcarla.

—Tienes que ser fuerte — susurró en su pelo el mayor buscando el mejor consejo para la persona que había tomado casi como ahijada — él te perdonará, pero espera hasta que Ultrón nos dé un respiro..

—Gracias— se limpió las lágrimas antes de separarse. Todos esperaban pacientemente en la sala de al lado entendiendo que era un momento íntimo. Terminó de colocar la mesa mientras Nick llamaba al resto.

La cena fue menos incómoda para la ex agente de SHIELD. Se lanzaba miradas con Steve de manera que él entendiera que estaba preparada para hablar con él. No había durado ni un día sin entender que necesitaba controlar sus poderes porque no podía vivir enfadada con el Capitán, se encontraría perdida si se acabaran separando.

—Ultrón os ha sacado del partido para ganar tiempo — la voz de Fury resonaba por el salón mientras todos los Vengadores trataban de encontrarse a sí mismos sin salir mal parados — mis contactos dicen que está construyendo algo

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La hija de Clint Barton corría de un lado para otro para enseñar un dibujo a sus padres y a la viuda negra, quien presentaba por ella más afecto que por la mitad de sus compañeros.

—Por la cantidad de Vibranium tiene que ser más de una cosa — comentó la morena distraída con los movimientos de la niña. Por mucho que no se pareciese a la que había soñado como su hija... Dolía pensar en la posibilidad de que aquello fuera real. Se imaginaba en una casa alejada de todo o en plena ciudad junto a Steve y una descendencia prolifera y, por mucho que le molestase, en el fondo aquel sueño también le recordaba algo que probablemente querría en un futuro.

Estaba sentada sobre una mesa apartada de todos, por mucho que aquel abrazo de Fury la hiciera reflexionar seguía teniendo miedo en su interior. Solo se abriría hacia una persona que se encontraba al otro lado de la habitación mirándola de reojo de vez en cuando.

—Es fácil de rastrear, está en todas partes — habló Fury para seguir tomando toda su información — se multiplica más rápido que los conejos de campo. Aunque no aclara cuáles son sus planes.

—¿Sigue buscando códigos de lanzamiento? — Stark estaba en el lado contrario a Rebecca tirando en una diana que había junto a la cocina.

—Sí, así es — Fury cortaba un cacho de pan de manera tranquila haciendo que Rebecca comenzara a entender de donde sacaba su pasotismo — pero no ha hecho ningún progreso.

—Yo pirateé el pentágono por una apuesta — la respuesta del inventor hizo que ella se riera negando. Stark era inteligente pero aquel dato era un tanto surrealista en aquel momento.

—He contactado con nuestros amigos del Nexus al respecto — habló de nuevo el tuerto con calma sin sobresaltarse. Conocía de sobra el pasado del multimillonario por lo que no le sorprendía aquella afirmación.

—¿Nexus? — Steve entró en la conversación para preguntar por aquello que no conocía. A pesar del tiempo en la actualidad había miles de cosas que le costaba entender. Desde el uso correcto de un Smartphone hasta la situación mundial.

—Sí, el centro mundial de Internet en Oslo. Cada byte de datos pasa por allí, el acceso más rápido de la tierra — Banner entró en la conversación por primera vez con calma. Steve asintió un poco apenado al no escuchar la voz de Rebecca en a respuesta. Ella solía ser la encargada de explicarle la actualidad. Solo ella vio aquella mirada en el hombre y también sintió aquella presión en el pecho que le recordaba que se había equivocado una vez más.

—¿Y qué han dicho? — Clint tiró un dardo a la vez que hablaba acertando en el centro desde el otro lado de la habitación. Stark le miró mal antes de escuchar a su antiguo jefe.

—Que está obsesionado con los misiles, pero cambian los códigos de los misiles constantemente — aquella respuesta llamó la atención de todos, por lo que Rebecca se levantó quedando junto a Steve en la otra columna que daba a aquella sala unida al salón a la vez que hablaba.

—¿Quién? — el rubio la miró y ella sonrió de manera mínima hacia él, lo justo para que viera que quería hablar. Ni siquiera aquel intento de interacción tenía chispa. La tensión entre ambos era palpable.

—Un desconocido

—¿Tenemos un aliado? — la impresionada ahora era la pelirroja que miraba los dibujos de su casi sobrina con cariño.

—No, Ultrón tiene un enemigo. No es lo mismo — comentó Rebecca comiendo a la vez que mostraba aquel humor que ninguno necesitaba en aquel momento — aun así, pagaría una pasta por saber quién es.

—Quizá deba visitar Oslo y encontrarle —comentó el heredero de Stark Industries con calma, mirando a cada uno de sus compañeros.

—Es un gusto verle jefe, pero esperaba que tuviera más que eso — Natasha hizo que Rebecca asintiera. Siempre había tenido en alta estima a su mentor para que ahora dejara aquello así.

—Así es, les tengo a ustedes. En los viejos tiempos tenía ojos y oídos en todas partes, tenían toda la tecnología que podían imaginar. Y aquí estamos, de vuelta en la Tierra, sin nada más que ingenio y nuestra voluntad de salvar del mundo. Ultrón dice que los Vengadores son lo único que le separa de conseguir su misión. Y lo reconozca o no, su misión es la destrucción global. Todo esto muerto y enterrado — Rebecca se echó un poco hacia atrás, tensándose al pensar en lo que había visto por culpa de la bruja que sabía manejar mentes — Plántenle cara, derroten a ese bastardo de platino.

—A Steve no le gusta esa forma de hablar — todos rieron ante la queja que posteriormente hizo el rubio. Rebecca aprovechó aquello para observar al chico unos segundos más que el resto. Como si aquello sirviese para comprobar que estaba bien.

—Ya te vale, Romanoff.

—¿Se puede saber que quiere? — Nick Fury ignoró aquellos comentarios de manera simple, sin ni siquiera planteárselo.

—Ser mejor, mejor que nosotros. Sigue fabricando cuerpos — se separó de la columna para apoyarse en una silla más cercana al centro de la sala buscando las palabras correctas

—Cuerpos de persona, la persona humana no es eficiente. Biológicamente, está pasada — comentó Stark, Bruce se acercó hacia Natasha fijándose en el dibujo que había estado en sus manos unos minutos, una mariposa de acuarelas amarilla de la calidad de un niño de 8 años.

—La humanidad no necesita ser protegida, necesita evolucionar. ¿Alguien ha estado en contacto con Helen Cho? — todo pareció tener sentido para todos los Vengadores en ese momento, decidieron salir al momento. Eso significó que la charla del rubio con la morena debería de esperar pues las horas de quinjet las aprovecharían para dormir. 

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¿Quién será esa persona con la que va a hablar Sam?

Os puedo dar pistas, pero no aquí. Solo si tenéis muchas ganas de saberlo ;) 

Anna

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