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Capítulo 4

Punto de vista de Anna.

Erick y yo marchábamos hacia la puerta de embarque, finalmente le convencí para ir hacia México, me costó más de cuatro días hasta que finalmente accedió a viajar, pero bajo sus condiciones.

El temor en sus ojos cada vez que pronunciaba la palabra México era real, y lo peor de todo era que no entendía cuál y eso me llenaba de dudas, digo, si nos vamos a casar debería de confiar en mí y si no es capaz de contarme cuál es su miedo, quizá la confianza en nuestra pareja no sería la suficiente.

está bien, si es lo que quieres, irás a México. — dijo. — Pero yo también.

— No pensaba irme sin ti, ese fue mi plan desde el principio. — agregué.

— Pero te tintarás el cabello. — fruncí el ceño.

— ¿Para qué quieres que me tinte el cabello, Erick?

— E iremos camuflados. — continúa diciendo.

— ¿Qué?, no puedo ir camuflada a la exposición.

— no iremos camuflados a la exposición, pero si cada que salgamos del hotel. — dice firme. — y no saldrás del hotel sin mi. Prométemelo.

— ¿Cuál es tu maldito miedo con México? — le pregunto aparentemente enojada.

— Anna, promételo.

— ¡Es un disparate!

— Si no lo prometes, no viajaremos a México. — bufo y admito mi derrota, sabía perfectamente que si no lo prometía no me dejaría viajar a México de ninguna forma, y era una oportunidad que no quería perder, eso supondría lanzar mi carrera.

— Lo prometo.

Y ahora estábamos aquí en el avión, de Canadá hacia México. Estaba nerviosa y sentía mariposas en el estómago, no sabía que me traería esa ciudad y me daba algo de miedo.

(...)

Ya nos encontrábamos en la habitación de hotel, yo desempacaba las cosas y Erick mientras trataba de componer con su guitarra, no podía, y eso lo estaba matando. Para él no había nada peor que tener un bloqueo y sentir que era el fin de su carrera musical.

— Hey, amor, tranquilo. — le digo tocando su hombro y él me mira con sus ojos verdes hipnotizantes que desde que los vi me enamoraron.

— Esta ciudad me bloquea. — suspira. — necesito que nos vayamos rápido.

— Ya, mañana es la exposición y dos días después regresamos a Vancouver. — traté de tranquilizarle.

— ¿Sabes qué es lo que más emoción me da? — tira de mi brazo y me hace sentarme en su regazo. — Que en un mes vas a ser mi mujer.

— Sí, a mi también me da emoción. — le sonrío y junto nuestros labios.

Ese momento fue interrumpido por el zumbido de su teléfono, alcancé a ver el nombre Christopher en él, Erick rechazó la llamada.

— ¿Quién es Christopher? — le pregunto con el ceño fruncido.

— Mi ex compañero de banda, ¿recuerdas? — asiento con la cabeza, es verdad que me lo comentó pero como casi nunca hablan pues se me olvidó. — Bueno, y mi cuñado.

Esa frase me hizo recordar que Erick dejó de llevarse con su familia cuando me conoció a mí, porque decidimos irnos a vivir a Vancouver y su familia vivía en Miami y no lo aceptaban. Jamás les conocí.

— ¿Y por qué no contestas?

— Porque estoy ocupado contigo. — cogió mi cuerpo y me puso a horcajadas sobre él. Luego me cogió y se tumbó en la cama sobre mí para dejar besos sobre absolutamente todo mi cuerpo.

La sensación de sus besos siempre me había gustado y me había hecho estremecer.

Al rato sé terminar se quedó dormido, pero yo era todo lo contrario, yo no podía dormir, cogí su camiseta la que horas antes le había arrancado de su cuerpo y me la puse. No llevaba nada debajo más que la parte inferior de mi ropa interior pero como me estaba holgada no se veía nada.

La habitación estaba completamente oscura y solo era iluminada por las pequeñas luces de los edificios de México. Despacio y sin intención de despertar a Erick salí hacia la terraza.

Apoyada sobre aquella barandilla pensé, Ciudad de México es una ciudad hermosa, nunca había vivido aquí, pero dentro de mí estaba la extraña sensación de haber estado mucho tiempo aquí y haber sido feliz.

(...)

Estaba muy nerviosa a penas faltaba una hora para el comienzo de la exposición fotográfica y las piernas me estaban temblando.

— Estoy muy feliz por ti, mi amor. — me dice Erick tomándome de la cintura y besándome. — Pero este vestido sí que no.

— Celoso.

— Medio México detrás tuyo y no quiero ponerme agresivo.

— Sabes que me voy a quedar siempre contigo.

— ¿Me lo prometes?

— Te lo prometo, venga quien venga. — sonreímos.

Marchamos hacia la galería para la exposición, y cuando está empezó sentí mi corazón latir a mil por Segundo, Erick no se separó de mí ni un solo instante.

La gente estaba realmente asombrada con mis fotos y yo me moría de felicidad.

— ¿dónde está la chica más linda? — Esa voz la reconozco a la perfección y al girarme una sonrisa se forma.

— ¡Kate! — Corro hacia la chica rubia que estaba frente a mi.

Kate es mi hermana mayor, bueno también mi hermana adoptiva, ella tiene veintinueve años y es modelo, la hacía en Nueva York.

— ¿Qué haces aquí? — le sonrío.

— Mi hermana pequeña hace su primera exposición fotográfica y yo no voy a venir a verla, ¿bromeas?, esto no me lo perdería por nada del mundo.

— Gracias. — la abrazo.

— También vengo en representación de mamá y de papá. — Mis papás trabajan mucho y no era una novedad que no iban a poder asistir. — Voy a por algo de tomar.

— Voy contigo, Anna, no te muevas. — me dice Erick y asentí con la cabeza.

Luego me quedé mirando la foto de un paisaje, recordaba a la perfección cuando la hice, fue en Toronto, Erick y yo viajamos hacia allá en nuestro primer aniversario.
La imagen de al lado era el amanecer a la cual llamen Amanecer en Vancouver.

Un cuerpo diminuto se puso a mi lado a ver la foto, su pelo era negro y tenía los ojos claros, ella observaba la foto impresionada.

— Woah, que foto tan chula. — dice emocionada.

— Yo la hice. — le digo sonriendo.

— Es muy bonita. — me devuelve la sonrisa. — ¿Cómo te llamas?

— Anna, ¿y tú?

— Halsey.

— Eres muy linda, Halsey. — le acaricio la cara.

— ¡Halsey! — ella mira hacia su izquierda.

— ¡Ya voy tía Mae! — me vuelve a mirar. — debo irme, pero estoy encantada de conocerte.

— Yo también a ti.

— Adiós, Anna.

Punto de vista de Jean.

Estábamos a las afueras de la galería para la exposición de fotos de Anna Suárez, Ralf al principio se quedó un poco extrañado con el regalo, pero al ver las fotos expuestas en la entrada comenzó a gustarle, realmente esa chica era buena.

— Quiero conocer a esa tal Anna, si es tan bonita como las fotos que hace, quiero que sea mi novia. — dijo Libardo.

— Creo que tiene novio. — agrega Darían.

— Porque aún no me conoce a mi.

— Creo que si te conoce a ti, se cambia de acera. — comenta mi hermana y todos nos reímos.

— Dejen de hacerle bullying a Libardo. — Maf le defendió.

Finalmente entramos en la galería y yo justo recordé que me olvidé el celular en el auto. ¡qué patan!

— Chicos, ya regresó, olvidé mi celular en el auto. — Suelto la mano de Halsey y la coge mi hermana.

Yo marcho hacia el auto para recoger mi celular y justo me salta una recomendación de YouTube. Gia Vélez- They Don't Know about us (cover).

Un nudo se coge en mi corazón y pongo el vídeo, sabía que me iba a romper en mil pedazos pero necesitaba oír su voz.
Mientras ella cantaba en ese vídeo que cumplía ya diez años, mis lágrimas iban cayendo poco a poco por mi cara y mis sollozos se hacían presentes en todo el auto.

Luego salí de él con un gran dolor y me dispuse a entrar en el recinto. Vi a todos mis amigos revueltos como locos buscando algo.

—¿Qué sucede? — pregunté al verles desesperados.

— Halsey... — me dice Orson. En mi pecho siento como el miedo está invadiendo. — No está.

Locamente comenzamos a buscar a Halsey por todo el recinto, si hacía falta paraba la puta exposición pero yo a mi hija encontraba a como diera lugar.

— ¡Halsey! — escuché decir a Mae.

— ¡Ya voy tía Mae! — escuchar la voz de mi hija fue un alivio. — Estoy aquí.

Me agaché hasta su altura y la abracé a pesar de lo muy enojado que estaba por su escapada.

— Jamás me vuelvas a hacer esto, Hal.

— Lo siento, papi.

— ¿Dónde estabas?

— Con Anna, es fotógrafa. — señala a una chica que estaba de espaldas viendo una foto.

Yo me pongo de pie y voy viendo a esa chica de lejos.

Ella estaba estaba de espaldas a mí, no podía creerlo, ¿por qué esa chica estaba causando tanto efecto en mí si tan solo la vi de espaldas?, no lo pensé dos veces y me acerqué a ella, era la primera vez que mi corazón se aceleraba de tal manera desde hace nueve años que murió Gia.

Llegué a su camino y tomé su hombro por inercia, su pelo me estaba deslumbrando y entonces vi sus ojos claros cuando se giró a mí.
Me alejé dos pasos y comenzó a faltarme el aire.

— Hola, soy Anna. — eso no podía estar pasando. Ella me miró un poco desconcertada y yo solo pude articular una frase.

— Tengo que irme.

________
HOLAAAAA aquí les dejo el capítulo de hoy.

No Way llegó a 10K no lo puedo creer🥺

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