Capítulo 3
Punto de vista de Jean.
Esperaba en la puerta de la escuela de Halsey a su salida. Debía de ir a visitar a Naim y Darían después de eso porque pronto era el cumpleaños de Ralf e íbamos a hacerle una gran sorpresa, se hacía un poco mayor pues de ser así ya cumplía los treinta, bueno yo tengo treinta y tres y un corazón vacío por la muerte de mi gran amor.
Mi corazón aún seguía más dañado cuando ni siquiera podía ir a llorarle a su tumba ya que jamás encontraron su cuerpo, esa espina la seguía teniendo clavada en mi alma, el llorarle al viento y que el dolor aún más se me quedara adentro.
Cuando levanté la mirada visualicé a un chico con una remera gris y unos jeans negros, sus manos las tenía tras la espalda y miraba concentrado la puerta, reconocí la figura al instante y me acerqué a él por detrás tocándole su hombro, él rápidamente se giró hacia mí y me ofreció una sonrisa.
— Jean. — me da un abrazo y dos palmadas.
— Christopher, ¿Qué haces aquí? — le preguntó curioso.
— Pues, ya hablamos que hoy vendría a ver a Halsey, ¿recuerdas?, mi visita mensual.
— Oh sí, Halsey me dijo pero tengo mil cosas en la cabeza y olvidé. — dije rascándome la parte trasera de la cabeza.
— Como a Gia, a ella siempre se le olvidaban las cosas. — sonríe un poco y siento el dolor de su sonrisa al recordar a su hermana pequeña.
— La extrañas, ¿verdad?
— Jean, tú a penas estuviste con ella un año y la amaste con todo tu corazón, imagínate yo, la vi nacer, la vi crecer, ella era mi mitad... lo era todo. — sus ojos se cristalizan.
— No me puedo creer que vuestro papá ya vaya a salir de la cárcel por el secuestro.
— Gia no se suicidó, a Gia la mataron, él la mató, él acabó con su felicidad. — tensa la mandíbula y aprieta los puños.
— Ya vale, Chris. Gia no querría verte nunca lleno de rencor.
— Lo sé, Esa enana loca odiaba el rencor. — reímos. — Halsey debe de estar a punto de salir, sobre las ocho te la regresaré, ¿Okay? — asiento levemente con la cabeza.
— Este mes vienes solo.
— Sí, bueno Joel está de gira, Richard graba disco, Zabdiel está a punto de ser papá y bueno Erick, hace ocho años que no sé nada de él más que su música. — hace una mueca.
— Sí, tiene bastante éxito.
— Y creo que se va a casar, al menos eso me dijo Cris. — Cristina era la hermana de Erick y la novia de Christopher por eso sabía esa información, era una chica rubia y de ojos azules, Preciosa y hacía buena pareja con Christopher. — Pero será una boda privada, de hecho no sabemos quién es su novia, ni sus fans saben que se va a casar.
— ¿y tu boda? — se ríe.
— Bueno, espero que pronto. — le sonrío y vemos cómo un cuerpo diminuto se acerca hacia nosotros, Halsey.
— ¿Papá, qué estás haciendo aquí? — me pregunta y yo ladeo mi cabeza suavemente. — Mejor no me digas, ya sé, te olvidaste que el tío Chris pasaba por mí.
— Algo así.
— Hola, pequeña. — Chris la coge y la abraza fuertemente, luego se ponen a mi altura.
— Bueno, yo me marcho. — les sonrío. — te veo a la noche pequeña, adiós Christopher.
Caminé hasta mi auto, para mí desde la muerte de Gia montarme en un carro no había sido igual, siempre que me montaba en él recordaba lo que ella pudo sentir en el momento que pisó el acelerador y se tiró por el barranco.
Aprieto los ojos con el corazón hecho un nudo y arranqué camino de la casa de Darían y de Naim para planear lo que sea que le vayamos a hacer a Ralf.
Llegué y todos mis amigos estaban allá juntos, claro, yo llegué tarde ya que estuve como un idiota esperando a Halsey porque me olvidé de que Chris pasaba a por ella.
— Bien, abro gabinete de crisis versión Ralf birthday's. — dice Darían sentada en el sillón al lado de Naim.
— Algo mejor que el del año pasado al Aqua Park por favor. — dice Maf.
— Lo hicimos por él para que recupere su instinto de niño. — dice Orson.
— Pero es que su instinto de niño tiene ya veintinueve años. — vuelve a decir Maf.
— Pero es que edad de fiesta no tenemos, bueno vosotros no tenéis, Maf y yo seguimos siendo unos chavales, y además están Liam y Halsey que son pequeños y sin contar a Mae que lo lleva en su interior. — Sí, no lo digan, Naim se había quejado de todo y no había aportado nada.
— O aportas o te callas esto funciona así, Naim. —dice Libardo a lo que el español responde haciéndole una mueca.
— Creo que ya tengo el plan perfecto. — dice Darían de repente.
— ¿y cuál? — pregunté.
— Creo que nos lo iba a contar a continuación. — dice mi hermana.
— Ralf siempre dice que le gusta la creatividad y esas cosas, pues hay una fotógrafa, Anna Suárez que acaba de confirmar su exposición de fotos la semana que viene, justo el día del cumple de Ralf. — explica mirando su teléfono. — He visto su página web y tiene fotos realmente increíbles, también tiene un studio fotográfico en Vancouver.
— ¿Y quién es esa Anna Suárez? — pregunté.
— Pues no sé, no hay fotos de ella, las únicas fotos que hay de ella son paisajes y gente sonriendo.
— Pues no será muy famosa cuando no hay información de ella en internet, ¿no? — agrega Orson.
— ¿se te ocurre un plan mejor? — dice Libardo y Orson le niega levemente con la cabeza.
— Pues decidido, exposición de Anna Suárez. Creatividad, champán y comida, todo lo que le gusta a Marco. — declara Maf.
— Si la volvemos a chafar este año, que sepan que Ralf se va de Privé. — advierte Naim, sabíamos que lo debía de broma.
Privé ya no éramos sólo seis personas, siete si contábamos a Gia que aunque ya no estuviera entre nosotros, siempre iba a estar en nuestros pensamientos. Éramos siete más dos, añadiendo así a Maf y Mae.
Una de las grandes razones por las que no me sentía tan solo después de su muerte, era porque los tenía a ellos, sabía que cuando cayera derrumbado ellos me levantarían siempre.
Punto de vista de Anna.
Tragué saliva mientras veía a Erick comer. Recién había confirmado a la galería que sí Daría la exposición fotográfica y ahora no sabía de qué manera contarle a mi futuro marido que debíamos de viajar a México.
Erick se rehusaba totalmente a que yo hiciera algún viaje fuera de Canadá, nunca entendí el motivo, según él es porque me veía frágil y temía que el mundo pudiera romperme, pero la realidad era diferente, yo sabía cuidarme, pero no quería llevarle la contraria. Ni siquiera viajé para ver a mis papás, siempre venían ellos a Vancouver.
— Recibí un correo de una muy buena galería que vio mis fotos. — digo sin más.
— ¿Ah, si? — me mira y bebe un poco de agua.
— Sí. — él sigue comiendo.
Vamos Anna, tú eres valiente suéltaselo ya.
— Y quieren hacer una exposición fotográfica en Ciudad de México.
— Les dijiste que no, ¿verdad? — le miro. — ¿Verdad, Anna?
— Les dije que sí. — Él deja caer los cubiertos en el plato.
— Anna, sabes perfectamente lo que pienso acerca de que viajes fuera de Canadá. — me dice.
— Sí, lo sé, pero es una oportunidad increíble que no quiero desaprovechar.
— No vas a viajar a México.
— ¡Por qué!
— ¡Porque no!
— Sólo dame un motivo coherente por el cuál no debería ir a cumplir mi sueño.
— ¡No quiero!
— ¡Pues yo sí!
— ¡Te dije que no, Joder, Gia! — ¿me llamó Gia?
— ¿me llamaste Gia? — le pregunté con él ceñí fruncido.
— Perdón.
— Erick, ¿tienes un amante? — le pregunto temiéndome la respuesta.
— No, claro que no, mi amor. — se acerca a mí y yo me alejo.
— Entonces, ¿por qué me llamaste Gia?
— Solo me confundí. — suspiro y asiento no muy segura de ello y el acercó sus labios hasta mi frente deposita un beso en ella. — Mañana hablaremos más tranquilos sobre México, ¿vale, mi amor?
Le asentí, pero Yo tenía claro que quería hacer, y era ir a México, con o sin su aceptación.
_________
HOLAAAAAA este el último capítulo del día.
El grupo de Whatsapp sigue estando abierto y además ya fue creado.
LECTORAS FANTASMA NO.
Voten y comenten. ❤️
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro