Capítulo 16
Punto de vista de Jean.
El cementerio siempre había sido un lugar que nunca me había gustado, esas lápidas y la sensación de pisar gente muerta me producía escalofríos. Christopher quería visitar la tumba de Gia, no entiendo para qué si ya sabíamos que aquí no estaba, que lo único que había enterrado aquí era un ataúd vacío porque nunca encontraron el cuerpo de mi novia.
Llevaba a Halsey agarrada de la mano izquierda que miraba todo con un poco de miedo, sale a mi, estos sitios no le gustan. Un nudo se me hizo en la garganta cuando vi aquella lápida con su nombre.
Gianna Vélez Muñoz
2003-2021
CNCO, Privé y Halsey no te olvidaremos.
Dieciocho años, nadie debería de vivir tan poco tiempo y mucho menos ella. Era vida, era luz y era la persona que yo más amaba.
—Mami. —Halsey se soltó de mi mano para agacharse ante su tumba vacía y acariciar su nombre. —No llegué a conocerte mucho, pero sé que me quisiste y quiero que sepas que yo también te quiero a ti.
Por la humedad que recorría mi mejilla ya sabía de sobra que estaba llorando, oírla hablar a su madre aunque no estuviera era una espina que todavía tenía clavada muy adentro y hasta que Gia no apareciese –si es que lo hacía– no iba a salir.
—Hey, enana. —Chris se sienta a un lado de la lápida. Yo sigo de pie, no puedo sentarme ahí a hablarle como si nada. —Sé que hace mucho no vengo a verte, concretamente cinco años. Me mudé a Los Ángeles con Cris. Sí, al final me enamoré, qué cosas ¿no?. Yo que no me enamoraba de nadie más que no fuera yo mismo. —Las lágrimas inundaban su rostro blanco y sus labios estaban empapados. —Para mí era difícil seguir aquí en Miami sin ti Gia.
Y el momento que más temí.
—Hola, loca. —me agaché junto a Halsey y tomé un poco de aire, mientras sentía mi corazón encogerse. —Anda que no ha llovido nada desde la última vez que nos vimos, eh. Hasta me hice un tatuaje nuevo. —Subí la manga de mi camiseta y mostré la G acompañada de una rosa negra. —Te echo de menos, hasta tus locuras. Podría decir que si ahora me esposaras a ti veinticuatro horas no me quejaría, te besaría todo el tiempo. Si te metieras en mi ducha te abrazaría fuerte y si nos encerraras en la misma habitación...
—Jean, que está Halsey delante. —me interrumpe Christopher.
—Bueno, pero Hal ya va haciéndose mayor, tiene que aprender que no vino del aire.
—Pero no necesariamente tiene que saber cuándo pasaban esas cosas.
—Bueno, Halsey. Tú madre era el ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas en una relación. —le digo a mi hija que nos mira sin entender.
—Pues bien loquito que estabas por ella.
—Si es que no me dejó otra opción. —sonreí de lado. —Ojalá estuvieras aquí con nosotros para continuar con tus locuras y hacernos reír.
Todos nos levantamos del césped sacudiéndonos y miramos por última vez la lápida de Gia, la que ahí no estaba su cuerpo perdido.
—Los que menos me imaginaba ver aquí. —un hombre alto de piel blanquecina y pelo castaño con ojos grandes y claros nos habla. La rabia me invade y sé que si no tuviera a a Halsey enganchada a mi mano ahora mismo, le habría partido la boca de un puñetazo. —¿cómo estás hijo mío? —le toca los hombros a Christopher y él rápidamente quita sus manos.
—Quitas tus sucias manos de mi. ¡Asesino!
—papi, ¿quien es este hombre? —Halsey aterrada se aferra a mi mano.
—Nadie, cariño. Ya se iba. —respondí.
—Ella es Halsey, sí que creciste. —dijo mirándola, yo me interpuse.
—No pongas tus sucios ojos sobre mi hija.
—Es mi nieta ¿no?
—¡Lárgate! —grité.
—Me iré, pero esta no será la última vez que me vean. —le da un ramo de flores a Christopher. —déjaselos a la muerta de tu hermana, que por cierto, es una desagradecida que me ha mantenido años en la cárcel incluso muerta.
Christopher tira el ramo al suelo y va a pegarle pero yo se lo impido.
—No, por favor. Piensa en Hal.
Él se respiró un poco y volvió en sí. Tuvimos un regreso a la casa bastante incómodo, seguro que ambos estábamos pensando en que él ser que más hemos odiado, él durante toda su vida por todo lo que les había hecho a Gia y a él, y yo porque por su culpa el amor de mi vida decidió acabar con la suya.
Al llegar a la casa Christopher no esperó ni un solo Segundo en hacer sonar la noticia.
—El gilipollas de Andrews está aquí. —dijo. Las miradas presentes, Orson, Maf, Mae, Lib y Zabdiel, se dirigieron hacia con rapidez.
—perdonen mi estupidez, pero hay un personaje de la historia que me pierdo ¿quién es Andrews? —pregunta Maf, estaba algo perdida.
Mi vista se dirige hasta Halsey que sigue tomada de mi mano.
—Nena, ve a jugar con Liam ¿sí? —mi hija, la viva imagen de su madre sale de la sala para jugar con su primo.
—Es mi padre o bueno, ese ser que puso el esperma para que naciéramos Gia y yo, y el encargado de que ella muriera.
—¿Ya ha salido? —dice Zabdiel.
—Sí, ha salido. Pero ahora el que va a entrar voy a ser yo porque lo mataré con mis propias manos. —el ecuatoriano habló a regañadientes.
—Tú no harás nada, Christopher. —dijo Joel detrás él colocándose al frente. —Andrews ya ha pagado por su delito.
—Mira Joel, no hay condena suficiente para hacerle pagar el haber secuestrado y abusado de mi hermana ¿lo entiendes? —elevó el tono de voz. —Estaba ahí, frente a su tumba como si nunca le hubiera hecho daño, como si nunca la hubiera tenido en un zulo pasando hambre porque así podía violarla sin que pusiera resistencia. ¡Como si nunca le hubiera dado una paliza!
El imaginarme lo que sufrió Gia durante todo su secuestro me provocó dos sensaciones: rabia y dolor.
Rabia porque si pudiera mataba a Andrews lentamente y dolor porque imaginarme sus ojos llenos de dolor y lágrimas pidiendo ayuda, tratando de buscar una salida.
Sentí mis ojos aguarse y como mi hermana me tomó del hombro para abrazarme y Maf lo hizo con Christopher.
—Orson, Mae. ¿Habéis visto a Anna?
—Yo no la vi. —Dijo Orson.
—La última vez que la vi estaba con Erick hablando, parecían discutir. —dijo mi hermana.
—Yo sé que iba a visitar a su familia. —fruncí el ceño.
—¿su familia?
—Sí.
—Pero si Anna vivía en Canadá.
—Pero nació la adoptaron aquí en Miami. —respondió Libardo.
—¿Anna, es adoptada? —preguntó a Christopher.
Yo no quería seguir escuchando la conversación así que me separé de mi hermana y fui escaleras arriba para ir a mi cuarto, necesitaba pensar o más bien dejar de pensar en todo, Anna, Gia, Andrews...todo.
Naim estaba jugando con los niños y al tranquilizarme de que Halsey estaba en buenas manos respiré un poco.
Tenía miedo de que Andrews quisiera hacerle algo a mi hija, no se lo permitiría pero en el lugar que menos me imaginase y el lugar que menos pensase, podría él estar acechando.
—¿Pero estás loca? —escuchó la voz de Marco tras la puerta de la habitación de Fer.
—No, joder. Es lo único que se me ha ocurrido, por lo menos yo aporto algo. —oí la voz de la chica.
—¿y por qué no hablamos con Jean y ya está? —habló Ralf otra vez.
—Porque no tenemos pruebas, Marco.
Sin más abrí la puerta y les descubrí, ellos me miraron esperando que no les hubiera escuchado y en sus caras eso se había visto.
—Hablad. Ya. —les digo tajante, no tengo el día para que se anden con rodeos.
—¿hablar de-de-Qué? —balbucea Ralf.
—Ralf, son diez años ya. Nos conocemos lo suficiente, así que quiero que digáis eso de lo que necesitáis pruebas para contármelo.
—Jean, que estábamos pensando que ya que estamos aquí en Miami, vamos a las personas que se encargaron del suicidio de Gia para pedir que analicen el ADN del coche y verificar que ella ardió ahí realmente. —habla Darían sin titubeos.
—¿tan difícil era decirme eso? —dije cruzándome de brazos. —A no ser, que no sea eso.
—Por mi hijo, te lo juro que sí.
—Bueno, ¿se podrá hacer eso nueve años después?
—Eso es lo que le decía, que han pasado muchos años que es imposible. —dijo Ralf.
—Pero probar no perdemos nada y podemos recuperar a Gia. —habló Darían mirándonos a ambos.
—Propongámosle la idea a los demás, aunque faltan Erick y Anna. —al pronunciar ese nombre ellos dos se miran. —¿Qué, qué pasa?
—Nada. —dijo Ralf. —Bueno, vamos.
Salimos de la habitación y vi a Anna pasar por nuestro lado con los ojos hinchados, como si hubiera llorado. Sentí el corazón darme un vuelco y me giré a ella.
—Id vosotros. —les digo. Voy tras Anna a su habitación, estaba sola, no había rastro de Erick y sus lágrimas eran su única compañía. No eran lágrimas de tristeza eran lágrimas de pura impotencia. Las conocía demasiado bien. —Anna.
Su mirada clara estaba roja y se había clavado sobre mí de una manera que quisiera quitarme la vida ahora mismo, no era llena de odio pero parecía estar llena de rencor.
—¿Qué quieres? —habló mal, frío y desgarrador.
—Solo vine a...—la miré profundamente. —¿estás bien?
—¿Me tomas el pelo? —dice enfadada. —Desde que llegué a México y te conocí, nada en mi vida está bien. Tú eres el culpable de que mi relación con Erick se esté yendo a la mierda.
—¿yo? Yo no hice nada.
—¡me confundes!
—¿Qué te confundo? —estallé. —Mira, no es mi maldito problema que te ilusiones conmigo por tres simples besos que nos hayamos dado. Si quieres que tu relación tóxica y llena de mentiras que se ven a kilómetros esté bien, es tan simple como que te olvides de mí. Porque óyeme bien, no siento nada por ti. Así que deja de intentar ocupar todo el tiempo conmigo, mi hija y mis amigos el lugar de mi novia porque simplemente no eres Gia y jamás podrás serlo, porque ella era única y para mí no podrá haber otra como ella por más parentesco físico que tengáis. Es que simplemente al mirarte a los ojos no siento lo que me hacía sentir Gia simplemente con escuchar su nombre. Así que lo siento Anna, pero olvídame.
—Jean... —escuché su voz quebrada. —Jean, por favor escúchame.
—No, Anna. Me parece fantástico que estés aquí para ayudarnos, es más te lo agradezco. Pero aquí venimos a recuperar al amor de mi vida no a hacerme olvidarlo con su gemela perdida.
—Tengo un hijo. —Mis ojos se abrieron como platos.
—¿Estás embarazada? —sentí miedo en el pecho.
—No, tengo un hijo que no sé siquiera cómo se llama. —comenzó a llorar y yo solo pude abrazarla.
—¿cómo así? —ella se separa.
—Es una historia muy larga.
—Tengo todo el tiempo del mundo.
—Bien, entonces te contaré la verdad, mi verdad.
________
Holaaaaaaa, JEAN YA NO TE PASES CON ANNA QUE NO SABES NI QUIEN ES 🥺
Más QUIZZ como el del otro día en:
@maariasanchezz19
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LECTORAS FANTASMA NO 🖋
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