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Capítulo 13

Punto de vista de Anna.

Durante todo el trayecto en avión desde México a Miami no pude parar de pensar en lo que había ocurrido con Jean en el aeropuerto. Su cercanía me hacía acelerar los latidos de mi corazón y que mi piel se erizase, creo que Jean causa más efectos en mí que los que me podía imaginar o podía llegar a querer.

Habíamos llegado a la casa.

Era una enorme casa de muro blanco con un enorme jardín con piscina y puertas negras, un paraíso en toda regla. Pero algo en ese lugar me resultaba familiar, como si algo en mí me dijese que ya había pisado ese terreno mucho antes.

— Así que es aquí donde viviste. — le digo a Erick que está a mi lado pasando su brazo por mi hombro.

— Durante seis años este fue mi hogar cuando no estaba de gira. — responde mirando todo el lugar con añoranza.

— ¿fueron buenos años?

— Sí, si que lo fueron, pero no se igualan a estos ocho años contigo. — me esbozó una sonrisa y besó mi frente.

Él lo era todo. Al menos para mí, tenía claro que me ocultaba cosas de su pasado que no me había contado aún, por miedo a lo que fuese pero tampoco iba a forzar las cosas. Sabía que con un poco de esfuerzo y dedicación Erick acabaría abriéndose a mí.

Por el contrario yo, no le ocultaba nada. Más bien mi vida me ocultaba cosas a mí, como mi infancia y mi adolescencia, mi vida en general. Me sentía incompleta. Quería aparentar que no, pero el hecho de no acordarme de nada lo vivido anterior a nueve años me mataba por dentro.
Quería saber cómo era de pequeña, cómo fue crecer y si algo duro me había pasado. Y sobre todo, ¿cuál fue el motivo del accidente que me dejó en coma todos esos meses?

Habíamos entrado en el antiguo cuarto de Erick. Era una habitación Preciosa con una cama de matrimonio en el centro, tenía una sábana blanca y otra gris. La habitación estaba decorada por discos de platino y de oro.

— ya desde hace años atrás, ganabas discos. — le digo observando toda la habitación.

— Tuvimos un gran éxito.

— ¿por qué se separaron?

— Chris quiso dejar de hacer música cuando Gia murió. Quisimos seguir como un cuarteto, pero ya no era lo mismo y cada cual tomó su camino. Yo te conocí a ti, y ya nunca volví a saber de ellos.

— ¿si les querías por qué te alejaste de tus amigos, Erick?

— Porque quería olvidarme del dolor que tuve en Miami. Gia y yo íbamos a fingir que Halsey era hija nuestra, pero entonces apareció otra vez Jean, se reconciliaron y a las dos semanas Gia murió. Porque está muerta, no entiendo qué afán tienen de encontrarla.

— repasando todo. No cuadran muchas cosas.

— ¿Qué es lo que no cuadra? — preguntó. — Se suicidó y final. Acabó con su sufrimiento.

— ¿cómo puedes ser así?

—¿así, como? ¿Así de realista?

—No, así de frío cuando se trata de algo relacionado con Gia. Joder, entiendo que la quisieras pero tampoco como para que te falte el aire cuando pronuncian su nombre algunos de los chicos.

Sin decirme nada salió de la habitación.

Yo quise ir tras él pero antes de bajar a la sala un estruendo llanto en una de las habitaciones captó mi atención. Seguí el sonido del llanto hasta encontrar dónde era y al verlo mi corazón se partió en mil pedazos.

— Jean. — le digo acercándome a él suavemente mientras lo veía en la cama abrazando una camiseta de una mujer. Era de Gia.

—No... No se ha ido... su olor no se ha ido, Anna. — me dijo entre sollozos y yo solo pude abrazarle. —La quise tanto y la tuve tan poco.

Sus palabras me dolían, sentía que su corazón se rompía por cada Segundo que el perfume de mujer atrapaba sus fosas nasales.

— La perdí. La perdí y no puedo recuperarla. — cada llanto que soltaba era desgarrador. Sabía que a pesar de estar aquí para encontrarla, muy dentro de Jean estaba la sensación de que Gia no estaba viva, que el amor de su vida había muerto y no iba a volver nunca.

Intenté arrebatarle la camiseta de las manos y la observé. Era una camiseta negra con el símbolo de LV en dorado, me sonaba muchísimo esa camiseta. Joder, estoy hasta los ovarios de tener esas sensaciones todo el rato.

Tomé entre dos manos el rostro de Jean y clavó su mirada en la mía haciéndome estremecer. Sus ojos provocaban un efecto en mi sistema nervioso alucinante y no sabía cómo mierda pararlo, es que hasta de repente se me olvidaba que cojones le iba a decir para consolarle. Solo sabía que quería comerle la boca de tal manera que Gia iba a desaparecer de su memoria. Pero me mantuve cuerda por dos motivos.

Él estaba mal.
Erick estaba abajo.

Pero esos dos motivos fueron olvidados cuando cogió con sus dos manos mis muñecas y beso la Palma de mi mano derecha haciendo que completamente la piel de mi cuerpo se erizase. Por favor, Jean, no me hagas esto.

Pero la vida parecía no escuchar mis súplicas para conseguir teniendo mi autocontrol intacto porque él cogió mis mejillas y estampó su boca contra la mía, simplemente no lo pude controla. Pero seamos sinceros, tampoco quería pararle.

Sus manos viajaron hasta mis caderas hasta llegar a tumbarme en la cama y quedar él encima de mi, sus manos bajaban y subían por todo mi estómago y sabía que debía de ponerle fin, pero sus besos bajando de mi cuello a mi hombro me estaban excitando demasiado.

— Jean... — dije con la respiración agitada. — no podemos, Erick...

Su mano encima de mi boca me hizo callar mientras besaba la parte superior de mi cuello y sentí que el calor fue invadiéndome poco a poco de los tobillos hasta la cabeza. Mi manos se aferraban a sus fuertes brazos y lo único que mi mente pensaba era que no quería eso terminase nunca. Era como si llevase esperando ese momento demasiado tiempo como para pararlo.

— Hazme olvidarla.

Yo no podía hacer eso. Primero por el lugar donde estábamos y Segundo porque después me odiaría por ello o le carcomería la culpa por dentro, y lo siento pero para mí sería un pedazo de polvazo lo que para él sería un error.

— Yo no puedo hacer eso, Jean.

— Solo bésame.

Solo quería hacerlo una vez más antes de separarle y volver a la realidad. Así que lo hice.

Pero cuando intenté parar Jean estaba demasiado lanzado.

— Jean, para. — dije poniendo mis brazos en su pecho para separarle. Pero él no lo hacía. — Para.

Él continuaba besándome.

Entonces me vino algo a la cabeza. Era un hombre, me estaba besando y toqueteándome, yo le decía que no me tocara y que parara mientras llorara pero no podía quitármelo de encima.

— ¡Jean, No! — grité y le aparté de mí de un empujón.

Él pareció volver en sí y yo le miré con los ojos ahogados en lágrimas. Intentó darme la mano pero no le dejé.

— No me toques.

Me paré de la cama y salí tambaleándome por el pasillo. Había recordado algo de mi pasado y no había sido nada bueno.

Me habían violado, me habían marcado de por vida y ni siquiera sabía quién.

Luché con todas mis fuerzas descubrir quien era, recordar quien era ese hombre que me había forzado por más que yo le rogara que no.
Intenté exprimirme la mente todo lo que pude pero era inútil, no conseguía nada.

Bajé a la sala y pude comprobar que no había nadie, ni siquiera estaba Erick. Por lo que decidí entrar a la cocina a por algo de beber.

Encontré a Christopher sentado en un taburete con una cerveza en la mano y mirando a la nada. Sé que pensaba en su hermana se le veía en la mirada y en su forma de agarrar el botellín.

— Hey. — le dije sentándome a su lado.

— Volver a esta casa es como tener presente todo el maldito tiempo que estuvo encerrada en sí misma. — dijo sin mirarme. — es como torturarme a mí porque ella ya no está.

— la encontraremos. — tomé su mano y vi en su boca un atisbo de sonrisa.

— ¿y si está muerta? No quiero agarrarme a un clavo ardiendo. — tomó un buche de su bebida. — Estaba pensando en lo que dijo Erick en el aeropuerto. 

— ¿cuál de todas las cosas que dijo?

— Que mandé a Gia a México para que viviera, ese era el gran motivo por el que se fue, pero en mi interior sé que uno de los grandes motivos era para que se alejara de Erick. No les quería juntos. Pero apareció Jean y vi a mi hermana tan enamorada y tan dolida por el hecho de no poder estar juntos que me di cuenta que hubiera sido mejor haberla dejado aquí. Luego me pongo a pensar si eso hubiese podido evitar su muerte.

— Yo creo que el destino de todos está escrito.

— Pero el de Gia acabó siendo una mierda. Joder, solo tenía dieciocho años.

— Todo va a estar bien. — puse mi mano en su hombro y luego nos hundimos en bonito abrazo.

Su cercanía me hizo sentirme bien, era como estar otra vez en casa y sentirme a salvo. Desde que vi a este hombre había sentido que era mi salvavidas y que siempre que estuviese mal podría ir corriendo hacia él. Lo sentía como mi hermano.

La noche había caído en Florida y con ella mis ánimos, solo quería dormirme y conseguir olvidar el maldito recuerdo que había venido desde mi pasado. Para una vez que recuerdo algo y tiene que ser esta puta mierda.

¿Por qué no podía recordar a mis padres? ¿Por qué no podía recordar a alguien a quien quisiera? ¿Por qué la vida ha querido que recuerde lo que más daño podía hacerme? ¿Esa fue la única vez, o hubo más?

Haciéndome todas esas cantidades de preguntas me metí en la cama con Erick y él quiso abrazarme, pero no quería las manos de nadie con intención sexual sobre mi cuerpo, simplemente ahora no puedo.

—¿Qué te pasa?

¿Que hacía? ¿Se lo contaba? No. No quería que él supiese que había recordado algo tan espantoso.

Así que me callé y dije:

— Nada, Amor. Buenas noches.

Y con esa imagen en la cabeza, tuve pesadillas durante toda la noche.

________
Hola, aquí tienen el capítulo de hoy.

Quiero pediros perdón. No estoy en mi mejor momento como escritora y estoy atravesando por un fuerte bloqueo de inspiración que me hace cuestionármelo todo.

Con No Way era como que todo fluía mejor, como que sabía que escribir cada momento exacto. Pero Remember Me me está costando la vida, es como si no le viera la continuación.
No estoy a gusto con lo que hago en estos últimos capítulos y quiero ofrecerles lo mejor de mí.

Escribir es algo que me apasiona y me siento tan decepcionada conmigo misma por no poder haberlo mostrado estos dos últimos capítulos. Ni siquiera en este que les ofrezco.

Ustedes lo notan. El capítulo 12 fue un horror y solo tuvo un comentario. El bajo apoyo me hace aún más pensar que ya no les gusta lo que ofrezco y me hace decepcionarme aún más.

No se asusten. No voy a borrar la historia.
Gia y Jean se merecen su final y ustedes también.

Pero no quiero tomarme un tiempo para recuperar mi inspiración, quiero que esté siempre conmigo.

Sintiéndolo mucho, según el apoyo que tenga este capítulo, decidiré si marcharme una buena temporada.

Atte: Maria.

Cualquier duda pregunten en instagram o Twitter.

Ig: @mariaasanchezz19

Tw: @_maariasanchezz

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