Capítulo 12
Punto de vista de Jean.
El aeropuerto estaba preparado para nuestra llegada y que cogiéramos el avión para marcharnos a Miami. Lo admitiré, estoy nervioso y asustado.
Nervioso porque no sé qué me esperará en Miami, la última vez que estuve allí fue hace nueve años y me volví sin el amor de mi vida.
Asustado porque si Anna no vendría tendríamos una ayuda menos y por lo tanto ella me habría decepcionado.
Su cercanía me gustaba no lo voy a negar porque tenía muchísimos aspectos que son iguales a Gia y me parece a ratos tenerla cerca. Pero si su enojo era por no haberla metido en mi cama, lo siento pero no puedo corresponderle. Simplemente no me salen sentimientos buenos de amor, solo una persona ocupa mi mente de esa manera y hace nueve años dejó de ser posible todo con ella.
— Anna ¿vendrá? — me preguntó Christopher, en su mirada veía como necesitaba que esa chica nos acompañara al viaje.
— No lo sé. Pero por lo que le dijo Erick, lo dudo mucho.
—¿Qué le dijo? — le conté al pie de la letra lo que había dicho Erick acerca de las verdaderas intenciones de haber mandado a Gia a México. — ¿Cuál es el maldito problema de ese imbécil?
— No lo sé. Pero es como si no quisiera tener a Anna cerca nuestra.
— Eso era obvio.
Su mirada se desvió a la puerta y por el cambio en su rostro giré sobre mis talones para mirar en aquella dirección yo también.
Anna estaba entrando por ella junto a Erick.
Me quedé embelesado con ella por un momento, llevaba un crop top amarillo fluorescente y unos jeans negros ajustados a su bella cadera.
Erick tomaba su mano y me miró como si estuviese marcando territorio.
¿Cuál era su problema? ¿Qué ya le quité a Gia y teme que le quite a Anna? Por mi se puede quedar con ella. No me interesa en absoluto.
— ¿Este que quiere que lo mate? — Christopher llegó hasta su frente y le miró con furia. — ¿tú que cojones haces aquí?
— Hola, Christopher. — responde él. En realidad me gustaría darle una buena paliza a ese tío, la que di cuando secuestraron a Gia no me fue suficiente.
— ¿Hola? — Cris marchó hasta su novio para tratar de calmarlo. Yo miré a Anna y ella a mí.
Un escalofrío me recorrió la columna vertebral. — Vete ya mismo, maldito embustero.
— ¿embustero? — ríe cínicamente.
— ¿como has podido decirle a Anna todas esas barbaridades? Sabes que a Gia la mandamos acá para que pudiese vivir.
— Pues exactamente lo que menos hizo. Porque volvió a Miami, sola y embarazada. — clavó sus ojos en los míos. — y al decidirse por la persona incorrecta. Se suicidó.
Bien. Hasta aquí llegamos. Hice mi mano un puño y caminé rápido hacia él con la intención de cerrarle la puta boca.
No sé cómo una persona como Anna puede estar con él sin son completamente opuestos el uno al otro. Ella era buena, dulce e inocente y él era un desquiciado ardido porque Gia y yo nos enamoramos.
— No, no. Jean, no merece la pena. —me agarró Libardo del brazo.
— ¡Suéltame Libardo!
— Jean no. Si montas el espectáculo lo pierdes todo.
Y mi mirada se volvió a cruzar con la de Anna que estaba totalmente asustada y se aferraba al hombro de Erick –cosa que me dio bastante coraje, no mentiré– pero desapreté el puño y me relajé.
— Vete a comprar tu maldito pasaje. Ahora. — le dije entre dientes y él me hizo caso, no sé si era para evitarse problemas o para quitarse realmente de mi vista.
— Yo iré con él. — dice Cris y se marchan los dos hermanos Colón.
Anna me mira y quita rápidamente su mirada de mí. Se fue con Darían y Ralf a los que le dio un buen abrazo y estuvieron largo rato conversando.
Halsey se acercó a ella animadamente y estuvieron hablando y riéndose gran parte de los minutos. Sonreí viéndolas así, ver a Anna con mi hija era como ver la luna en un lugar oscuro, simplemente maravilloso.
Naim se sienta en un sitio a mi lado y me ve observar esa imagen sonriendo y comienza a reírse. Yo le miré sin entender nada de lo que sucedía.
— Y yo que juré no volver a ver esa mirada. — dijo.
— ¿qué mirada?
— La de tus ojos brillantes. — fruncí el ceño.
— Cada que miras a Anna, hay algo en tu interior que se remueve, tus ojos te delatan. Pero aún no te has dado cuenta.
— No vayas por ahí, Naim.
— Admítelo.
— No voy a admitir nada. Solo una persona consigue removerme algo en el interior y se llama Gia. — le miré serio.
— Ya basta, Jean. Sentir algo por otra persona que no sea ella, no está mal. Deja ya ese maldito miedo que te impide querer a la persona que tienes en frente.
Se levantó de su asiento y se marchó junto a Darían y su hijo.
¿Querer a Anna? ¿Se droga? Jamás me enamoraría de Anna. No niego que no me atraiga, pero simplemente no puedo quererla porque ya quiero a Gia, y aunque esté muerta o quizá no, eso siempre va a ser así.
La miré. Ella sonreía muy tiernamente a mi hija, era como si ya se conociesen. Por un momento vi la imagen de Gia junto a Halsey si nada de esto hubiera pasado y sentí mis ojos aguarse.
Se veían tan hermosa juntas que miles de mariposas revolotearon en mi estomago y me dio rabia. Yo no sentía nada por Anna, era una simple atracción física por parecerse a ella, ¿por qué estoy así entonces?
Me levanté y caminé hacia las dos mujeres que con anterioridad venía observando.
— Hola, mi amor. — me agacho ante mi hija y ella me abraza.
— Papi, Anna es genial, me gusta mucho como canta. — encima canta, al igual que Gia seguramente porque las voces son iguales.
— Bueno. Tampoco es tanto. — Anna sonríe tiernamente a Halsey y yo miré a mi hija.
— Nena, ¿vas a jugar con Liam? — ella asiente y le da un abrazo a Anna. Después sale corriendo hacia Liam para jugar con él.
El semblante de Anna cambió al completo en el momento en que Halsey desapareció. Al mirarme sentí como que estaba luchando por odiarme y no lo conseguía.
— Si no querías a Halsey cerca de mí, me lo podías haber dicho. No tenías que buscarte la excusa de Liam. — me dice mirándome desde su asiento y yo me pongo de pie frente a ella.
— No me molesta que Halsey esté contigo, la veo muy feliz a tu lado. — suspiró. — Anna, ven conmigo.
— Yo no voy contigo a ningún lado, Jean. — me dijo. — Erick está a punto de regresar.
— Por eso, acá no puedo hablar contigo sin que al volver me desfigure la cara. Aunque él también cobrara.
— ¿y qué te crees que va a pasar cuando vean que no estamos ninguno de los dos? Nada más volver, Erick te mataría. Te odia demasiado y no sabes cuanto.
— Mírame. ¿Ves que me importe? — ella bufa. — lo que tiene tu novio es envidia Pura porque la vida que yo tuve con Gia, es la que hubiese querido él.
— Es verdad. A lo mejor estando con él no se hubiese suicidado. — Tuve que armarme de todo mi autocontrol para no soltarle nada ofensivo, los comentarios así me sacan de quicio.
— Anna, si pretendes hacerme perder todo mi autocontrol con ese comentario, No lo vas a conseguir.
— No pretendo nada. — cierra los ojos e inmediatamente los abre nuevamente.
— Ven conmigo. Ahora.
Ella finalmente se levanta de su asiento y viene tras mi.
No sabía a dónde llevarla para poder hablar tranquilos, debía de ser un sitio no muy lejano pero solitario.
Entonces un cartel donde ponía WC captó mi atención. Esto iba a ser realmente asqueroso, pero era el único lugar donde podíamos hablar.
— Jean, esto es el baño de mujeres. — dijo una vez dentro.
— Lo sé. Pero es el único sitio donde no había nadie.
— Está bien. Ahora dime, ¿que quieres?
— Gracias por venir.
— No vine por ti. He venido por Darían mas que nada, porque creo que Chris y tú no merecen encontrar a Gia.
— Yo la amé, la amé más que a nadie, Anna. — le dije mirándole con profundidad a los ojos. — llegó tan frágil que tuve miedo de amarla y fue exactamente lo primero que hice. Y la perdí, me siento vacío desde entonces no hay nada ni nadie que consiga ocupar el hueco que tiene.
— Lo sé. Pero no puedes aferrarte siempre a ese sentimiento.
— Me odio a mí mismo por estar sintiendo algo por ti. — su espalda se pone recta. Eso no se lo esperaba. — No sé lo que es, Anna. Pero me da mucho miedo porque la única que me hacía sentir algo como lo que tú haces tan solo mirándome era Gia.
Ella se acerca a mí y quise alejarme pero ella me atrapó antes con sus brazos y me abrazó. Yo le correspondí envolviéndola en los míos. Y me sentí en paz, por primera vez en tanto tiempo sentí mi corazón relajarse.
— El miedo es lo único que nos impide querer hacer cosas. Pero tienes que cogerlo de la mano, si dejas que se apodere de ti, entonces ya no eres nada, solo serás miedo. — me dice mirándome a los ojos con tanto brillo y Tanya profundidad que sin quererlo mi mirada se desvió a sus labios y me acerqué hasta ellos para besarlos, su boca se abrió para recibir el contacto de los míos.
— No puedes hacerme esto, Jean. — su voz aparece en mi mente como si fuera real. — No puedes olvidarme, me lo prometiste. Me juraste que no lo harías, Jean.
Y entonces me separé.
— Lo siento, no puedo.
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HOLAAAA, si creían que me iba a ir hoy sin publicar capítulo. CREÍAN MAL. 😊
Ya casi somos 2K en Remember Me y 18K en No Way. Estoy tan feliz por esto❤️
LECTORAS FANTASMA NO 💙
Voten y comenten ❤️
Ig: @mariaasanchezz19
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