
Parte / 13
-Por qué quieres casar a Dalia con ese hombre, no vez que todavía es una niña.
-Qué niña ni que nada, ya es una mujer, está un poco más chica que tú, cuando te casaste conmigo.
-No es cierto yo ya tenía diecisiete años, ella apenas cumplió catorce.
-Tú no sabes nada, este hombre es uno de los hombres más rico de USA con este matrimonio es un negocio, voy a ser su socio, mayoritario.
-No, te importa la felicidad de nuestra hija.
-Qué estupidez estás diciendo, claro que hago esto pensando en mi hija, que más felicidad que ser la esposa de uno de los hombres más rico.
-La felicidad no se basa sólo en el dinero, y no estás pensando en ella, estás pensando sólo en ti, en aumentar tu fortuna y tu prestigio.
-Ya mujer, cállate, ya sabes que en esta casa se hace lo que yo decido, y es mi voluntad que mi hija se case con el señor Francis y es lo que se va a hacer, lo que debes de hacer en lugar de estar contradiciendo mis órdenes es preparar a tu hija para el matrimonio, tienes mucho trabajo que hacer, vas a organizar la boda sólo tienes tres meses.
-Mi padre sale de la recamara dando un portazo, me regreso a mi recamara ya no hay más que saber, mi padre ha decidido que me case, y es lo que se va hacer.
-Mi madre, me dice.
-Hija tu padre ha decidido que te cases con el señor que vino a cenar, vas a ser muy feliz, te va a tratar muy bien y sobre todo te va a querer mucho.
-¿Dónde voy a vivir?
-Te vas a ir a vivir a una ciudad muy bonita, en los Estados Unidos.
-¿Tú vas a ir conmigo?
-No hija, yo me tengo que quedar aquí, pero no te preocupes tu nana y Evelia irán contigo.
-Los tres meses pasan rápidamente, mi madre con ayuda de una organización que se especializa en eventos de sociedad arreglan todo para la boda, una modista hace los arreglos del vestido de novia de mi madre, un vestido que fue traído de Francia especialmente para ella, ahora yo voy a lucirlo, escucho decir a la modista a una de sus ayudantes, más que un vestido de novia, parece un vestido de primera comunión, que crueldad casar a esta niña, con un hombre de la misma edad de su padre, si no es que sea más viejo, y tan bonita la niña.
Poco a poco la casa se va transformando para recibir a la más distinguida sociedad, para celebrar mi matrimonio con uno de los hombres más ricos.
-La misa se va a celebrar a las doce del día, desde muy temprano unas mujeres me están preparando, cuando me conocen no pueden disimular un gesto de asombro y desaprobación, por mi edad, pero se les paga para que me dejen bonita para el evento, no para opinar.
A las once y media subo al elegante carruaje que me va a llevar a la iglesia, solo acompañada del chófer, hubiera preferido que mi madre fuera conmigo.
Llego a la iglesia dos empleados uniformados me ayudan a bajar del carruaje, mis padres están a la entrada de la iglesia, mi padre toma mi brazo y me conduce hasta el pie del altar, paseo la vista alrededor de la iglesia, está llena de personas desconocidas, esta es la segunda vez que recorro el pasillo de la iglesia, la vez anterior fue cuando hice mi primera comunión, esa vez fue muy diferente, yo camine feliz, por primera vez iba a recibir a Jesús en mi corazón, la iglesia estaba llena de gente, la mayoría eran mis amigas de la infancia, yo entre sonriente, ahora camino asustada, todo me dice que voy camino a la muerte.
La misa pasa más rápido que otras veces, o más bien así me pareció a mi yo ya no soy propiedad de mis padres, ahora mi dueño es ese horrible hombre, su cara tiene un color rojo, parece camarón.
-Salgo de la iglesia del brazo de mi flamante marido, las personas me abrazan, para felicitarme y desearme que mi matrimonio dure para toda la vida, como dijo el sacerdote hasta que la muerte los separe, lo que sigue después pasa vertiginosamente, el primer baile, la comida, más baile, la cena, la fiesta se va a alargar hasta el día siguiente así es la tradición, los novios tienen que estar presentes, pero mi marido no sabe de tradiciones, y el exige llevarse a su mujer ese mismo día.
Mi padre no se puede oponer el ya no es mi dueño, por lo tanto, tengo que acceder a lo que mi esposo desee, salimos de la casa, mi madre le dice al hombre.
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