Capítulo 1 "¡Olvidaste nuestro aniversario!
Perspectiva de Louis.
—Y no olvides, tienes que estar aquí antes de las 7 ¿De acuerdo? ¿Amor? —le llamé por tercera vez mientras yo terminaba de recoger la mesa—...¿Harry?
—Sí, sí, agendamos, cariño —balbuceó él, todavía con la atención puesta en ese maldito teléfono.
—¿Qué vas a agendar? —le pregunté, Harry seguía aferrado al móvil y su ceño fruncido me indicaba que lo que sea que estuviera leyendo, le estaba causando un dolor de cabeza.
Deduje que no había escuchado nada de lo que había dicho, resoplé, intentando obtener paciencia de algún lado, mi esposo llevaba haciendo lo mismo por más de un año, pero empeoró cuando el último de sus casos llegó a su firma de abogados.
—Harry, lo planeamos desde hace semanas, y creo que lo he mencionado como... todos los días desde el mes pasado.
—Sí, sí, dile a Rizo para que lo agregue —me respondió aun sin mirarme.
Honestamente aquella mañana no estaba comenzando como yo planeé, pero era demasiado temprano para la derrota. Vi cómo mi mitómano hombre abría el archivo que acaba de recibir, y murmuró algo acerca de que Amelia Heard enviaba nuevas especificaciones de la contrademanda de divorcio que enfrentaba, jamás le dije a Harry, pero yo siempre supe que su esposo no era nada de lo que ella decía.
—Cariño —llamé de nuevo, me acerqué lo suficiente a él hasta que mi cuerpo chocó contra el celular e intenté que por fin me mirara. No quería comenzar una discusión que arruinara la cena de esa noche, así que iría por un nuevo intento, le tomé de las mejillas, deteniendo su navegación y eché mano de mis encantos —¿Recuerdas qué día es hoy?
—Uhmm, sí, claro.
Él se encogió de hombros, un movimiento que solo buscaba ganar unos segundos de tiempo, lo conozco demasiado y el muy cretino todavía finge una tos o acomoda su cabello cuando dice una mentira. Estoy seguro que Rizo, su asistente y yo, lo habíamos mencionado suficientes veces, pero el caso en el que estaba trabajando requería toda su atención.
—Claro que lo recuerdo, ¿cómo podría olvidarlo?
Tartamudeó un poco y yo lo observé, sentí que mi estómago se revolvía, como si la tristeza fuera capaz de remover mis entrañas, pero soy demasiado obstinado para dejarme vencer por la derrota, Harry por fin me miraba a mí, así que tomé eso como una pequeña victoria.
"Quizás solo está fingiendo" me dije a mí mismo, pero en el fondo, sabía que solo era un triste y raquítico pensamiento al que recurría constantemente para no sucumbir, porque así encontraba consuelo.
Durante el último año nos habíamos alejado un poco, yo había dejado mi trabajo como profesor de artes escénicas hace una año cuando rompí mi brazo cuando parte de la estructura del pequeño teatro cayó sobre mí. Esa fue la última vez que vi a mi esposo realmente ocupándose de mí, después de recuperarme, vi cómo lentamente Harry se volvía un extraño, pasaba más horas en la oficina, su nombre sonaba más en el mundo de las leyes, no había perdido ningún caso y eso solo lo consiguió estudiando todo con absurda atención.
—Extraño tu cabello largo, parecías un príncipe...—paseé mis manos entre su cabello y aunque traté de tirar de este, era demasiado corto para mi gusto, mi gusto culposo, Harry con el cabello largo era mi sueño adolescente eterno —mi príncipe.
—Hmjá.
Su teléfono sonó de nuevo y por fuera del agarre que teníamos, él le echó un vistazo a la pantalla.
—¿Algún día lo dejarías crecer de nuevo?
—¿Eh?
—Tu cabello —repetí aún sin darme por vencido —te veías hermoso, ¿lo dejarías crecer de nuevo?
—No. No es bien visto para un abogado tener el cabello largo —respondió, como si la simple mención fuera inaudita. ¡¿Acaso no sabe lo que causa en mí, con eso?! El hombre podría tenerme como él quisiera si tan solo arrojara ese infernal teléfono.
Me alcé sobre las puntas de mis pies y tiré de él en un beso, intentando que Harry se despertara, que el verde de sus ojos buscara los míos para perderse, como antes.
—¿Podrías besarme? —le rogué, al carajo mi dignidad, yo solo quería que mi esposo volviera.
Por un momento, creí que la deuda de besos que siempre empezó desde un año atrás; revivía, que la cama sería el escritorio sobre el cual nos pusiéramos a cuentas y que los impulsos de nuestros cuerpos fueran ese recurso infalible. Pero falló.
—Eso hago —me contestó, noté el aire cansado con que respondió y de nuevo estaba mirando de reojo su reloj. —Se hace tarde.
Cuando Harry se apartó y limpió las comisuras de su boca para eliminar todo rastro de humedad, sentí el color de miss mejillas intensificarse. La sensación fue amarga, como si el mundo me hubiese descubierto desnudo.
Vergüenza y rechazo, dos emociones que no se borrarían tan rápido.
—Lo siento, querido —Harry dijo, llamándome con aquel apodo tan aleatorio y poco cariñoso que tanto detestaba, porque lo sentía vacío e impersonal. De tantos apodos cariñosos o sexys, llamarme "Querido" sonaba hueco. Sí, soy un artista y el drama viene conmigo, quizás Elizabeth Bennet había influenciado mucho —debo irme, tengo audiencia. No queremos que mi cliente pierda a su esposo.
Tomó sus cosas y salió del departamento, revisando que todavía luciera impecable y que ninguna huella mía quedara sobre su piel.
—Ojalá yo tampoco pierda al mío —susurré, cuando vi el auto de mi esposo perderse por la calle.
(...)
7:59 pm.
Volví a acomodarme en el recibidor, por si mi esposo llegaba, quería sorprenderlo y que yo fuera lo primero que viera al entrar a casa. Recordarle que, cada vez que abría la puerta, yo siempre estaría.
8:22 pm.
Me asomé por la ventana, buscando el auto que calmara mis nervios. Había pasado demasiado tiempo en la ducha para prepárame, estaba feliz de que el perfume favorito de Harry para mí, estuviera ya impregnado en mi piel, para cuando él me besara. Acomodé mi traje, intentando no arrugarlo y olí sobre la solapa, mi perfume todavía se sentía fresco, a diferencia de mis nervios, que rayaban en la acidez.
9:47pm
El hielo que rodeaba la botella de champagne estaba a medias, una mancha húmeda comenzaba a permear sobre el mantel, mientras Harry seguía sin aparecer. Mi móvil tenía la mitad de la batería cuando marqué su número por tercera vez.
10:36 pm
Navegué por internet, buscando noticias de algún accidente, o cualquier cosa que lo hubiera retrasado, y agradecí en silencio que no fuera nada de eso. Agradecí, hasta que entendí que él estaba bien y no sabría cómo describir las sensaciones que recorrían mi mente y mi cuerpo. Todo era como un frenesí de pensamientos aleatorios. Ni siquiera reparé en que había estado lastimando mis cutículas, hasta que tuve que reemplazar un par de velas que se habían consumido ante la incansable luz que iluminaba la casa y noté las heridas de mis dedos. La ansiedad me estaba respirando en la nuca. Marqué una vez más, y nada.
11:25 pm
Rizo contestó el teléfono detrás de un bostezo, era claro que estaba fuera de su horario laboral y descansando en su cama, admitió que había salido del bufete cerca de las 7pm y que su jefe había permanecido encerrado, estudiando el caso de la señora Heard. Eso solo significaba que ni siquiera era consciente de la hora, estaría encerrado, leyendo, con los ojos cansados, la espalda contracturada y... un momento...eso significaba que ¿Lo olvidó?
Cuando el reloj marcó las 12:49 decidí que las luces se apagaran y caminé de regreso hasta el balcón de su departamento.
El aire frío me golpeó el rostro cuando salí y miré hacia la calle, quizás el auto se averió y Harry estaría empujándolo. Aunque siendo escalofriantemente honesto, en el fondo sabía que era una triste excusa que me inventaba a mí mismo para que la decepción de ser plantado en su aniversario, doliera menos.
Tomé el vaso que todavía mantenía en mi mano y bebí el contenido de un solo trago. La bebida quemó mi garganta, pero a esas alturas, prefería un dolor físico en lugar del exasperante dolor emocional.
Con el teléfono en la otra mano, marqué por quinta vez y la voz plana del contestador automático me abofeteó cuando su tono tan impersonal me recordó que mi categoría de "esposo" había bajado mucho, lo suficiente para que el otro lado de la línea, Harry dejara mi suerte a un servicio de contestación automático.
Él no respondió ninguna de las llamadas, los mensajes ni siquiera tenían la notificación de haber sido leídos y el buzón, burlándose de de mí ya no era opción.
Giré sobre el eje y caminé estoico, con la frente en alto, como si el mundo me debiera una disculpa, yo sabía que acababa de ser elegantemente derribado y lo único que quedaba en pie era el cascarón, la esencia hace mucho había sido subyugada bajo un sucio Knockout en manos de mi esposo.
Recorrí el espacio de la sala, y el humo de las velas que incansables, se doblegaron ante el peso del tiempo me recordaron que todo es efímero. Siempre me gustó la idea de un "para siempre" cuando se trataba de Harry, pero aquella noche, volví a mi cama fría, y derramé quizás, por última ve, lágrimas.
Probablemente era momento de comenzar el duelo por una relación donde el "tira y afloje" había drenado las energías de mi lado romántico, estoy cansado de tener esperanzas.
Quizás deba dar paso a un nuevo Louis.
...
Harry apareció a las 2:58 de la madrugada, después de que la cena se enfriara y la champagne se calentara, lo supe porque yo había regresado a la sala, tuve la osadía de mirar la hora en cuanto el sonido de las llaves se escuchó detrás de la puerta.
Abrió la puerta lanzando su elegante portafolio, sin percatarse de la espléndida mesa que, avergonzada por el desprecio, todavía mostraba la extrema pulcritud con la que fue ataviada, con los cubiertos ordenados, las copas a la izquierda, y el champagne... en la basura.
Tampoco reparó en los pétalos que formaban una alfombra por todo el pasillo hasta la habitación, viéndolo en ese momento, mi estómago se revolvió, mi lado romántico sí que era una barbaridad, pétalos, velas, una maldita cena en la que invertí horas y para la cual practiqué cada corte, cada ángulo, cada especia... pero nada de eso servía ya, él no lo sabría nunca porque todo estaba frío y recalentarla no era la solución.
Odié que el perfume con el que había rociado mi cuerpo hacía más de ocho horas no se hubiera borrado y casi tuve ganas de arrancarme la piel solo para evitar que me delatara.
Harry caminó derecho, pero bajo mi mirada experta, supe que también estaba un poco ebrio.
Desató su corbata, y casi tropezó con la mesa del corredor ya que sus ojos seguían fijos en la pantalla del móvil ¡qué ganas de romper esa maldita cosa!
—Buenos días, amor —le dije, desde el sofá donde lo esperé por horas y todavía lo seguía haciendo.
Intentaba controlar mi tono de voz, que sonara sugerente, pero en realidad había una mezcla entre decepción y enojo que se decantaba por la horrible sensación de soledad, con mi segundo vaso a medias de vodka.
—¿Louis?
—¿Esperabas a alguien más?
—No.. dijiste ¿Días?
—Son las tres de la madrugada, técnicamente ya es de día —respondí, con la firmeza que no poseía, con un semblante rígido y una punzada en mi pecho que crecía con cada palabra.
Harry jadeó cuando quiso refutar aquella acusación, lo supe porque vi el gesto ofendido.
—Ni siquiera me di cuenta de la hora —chasqueó —¿Por qué no vas a la cama? Yo estoy muerto, necesito dormir y apenas tendré tiempo porque mañana...
—Harry —interrumpí —¿Estás herido?
Mi voz salió serena, lo estoy controlando porque necesito que tengamos esta conversación ahora mismo.
—¿Qué? No ¿Por qué estaría herido? —se quitó el saco y lo arrojó al extremo del otro sofá, sé que se sentía estúpido ante preguntas tan irregulares, no sé qué clase de whisky bebió, pero debe ser costosísimo que lo confundía y aún no había entendido el trasfondo de esta conversación.
—Harry...—volví a llamar, esta vez no permanecí en el sillón, me levanté hasta llegar frente a él —¿Estás herido?
—No —repitió, incómodo hasta la médula, el insensato creyó que estaría en posición de ofenderse, a veces eso le funcionaba pero, esta vez mi vaso se había desparramado con todas esas palabras que nunca le dije antes. —¿Estás borracho, Louis? Yo estoy muy cansado, y-
Di un paso más cerca, buscaba sus ojos, no quería compasión, quería la verdad, pero una que no doliera, o quizás prefería una mentira que me dejara dormir por las noches, una que diera descanso a mi corazón, porque él, era agua y se desvanecía entre mis dedos.
El mundo me llamaría procrastinador por no querer enfrentarlo, por evadir este momento.
—¿Estuviste de alguna forma, en peligro grave, esta noche? —Harry parecía estupefacto, pero yo necesitaba que él liberara mi alma angustiada, por eso continué hurgando en su cabeza —¿Alguien de la familia tuvo algún accidente? ¿O estuviste a punto de ser secuestrado?
Harry me miró como a un lunático y negó a todas las preguntas, aún sin comprender. ¡Habla! ¡Calma mi tormenta!
—¡¿Qué?! No, joder ¿qué mierda L-
Mi ritmo cardiaco se eleva, siento cómo todo mi cuerpo tiembla y el dolor se extiende en diferentes puntos nerviosos, ya no solo siento el pecho oprimido, siento pulsaciones en la cabeza, mis rodillas se sientes débiles y creo que vomitaré en cualquier momento.
—¿Estuviste en algún hospital salvando tu vida? —indagué por tercera vez, sé que mi voz suena rota, estaba ahogándome entre aguas de decepción y agonía mientras Harry me miraba con escepticismo, intentando descifrar mis palabras—Dime algo, ¡convénceme! Miénteme, pero no me digas que lo olvidaste.
—Louis, cálmate. —Harry intentó tranquilizarme, pero no cedí, no más. —Estoy bien, no estoy herido ni estuve en pelig-
El aire picaba, o quizás solo era mi respiración que se volvía torpe, lo que fuera; me estaba quedando sin aire. No había comenzado a elevar la voz, no es algo que practicáramos en casa, hasta ahora.
—Entonces dime que era una emergencia, una cuestión de vida o muerte, —comencé lento, pero poco a poco mis emociones alojadas por mucho tiempo encontraron el escape y cada frase se convertía en una acusación.
Harry intentó frustrar mi desbordante discurso, pero el añejo sabor de mis palabras guardadas desde hace meses, se lo impidió y fue él quien dio un pequeño paso hacia atrás, justo en el momento en que mi careta de tranquilidad cayó.
—Dime que el mundo se estaba cayendo o que un diluvio te impidió llegar, ¡miénteme! Dime que la Tierra se abrió y que lo intentaste, incluso que corriste hacia aquí, porque solo así podría aceptarlo.
—¡¿Qué?! ¿Estás borracho?
Entorpecido por los efectos de todo el alcohol que seguramente bebió en su oficina, Harry estiró su cuello hacia ambos lados para que la tensión acumulada en sus músculos se disipara, sé que su espalda tiene problemas y aunque, por un momento deseo tocar esa parte y recostarlo para que no sienta el dolor, es mi propia herida la que me impulsa a seguir cuestionando su paradero.
—Contesta, ¡Por una jodida vez en tu vida, contesta!
El aire se vuelve denso, pica en la garganta, pero estoy seguro de que la maldita casa está jodidamente limpia, yo mismo me aseguré de que así fuera, así que debo culpar a esta discusión como la única causa de que no pueda respirar bien.
—¿Por qué? ¡Habla!
—Estás borracho, y yo muy cansado —me respondió, como lo más lógico que le aseguraría ganar esa discusión —Vamos a la cama, querido, es obvio que estás borracho y probablemente ahora mismo estés sonámbulo.
—¡No estoy borracho! —no más, por favor. Todo se sale de control, hay una horrible mancha de lápiz labial en el cuello de su camisa, tiene aliento alcohólico, y me está mintiendo, sin embrago; sé que aún oculta cosas, así que no puedo detenerme ahora, necesito saber —¡Estoy tan sobrio que puedo oler el maldito whisky que has bebido! Y...¿eso es una mancha de labial? ¡Joder!
La hecatombe, este es el punto más bajo en el que hemos caído, aunque parece que mi "todavía" esposo es al único al que sorprende. Yo había visto venir esto, y lo he estado evadiendo, pero el encaprichamiento de Harry por su trabajo me llevó al límite.
He escuchado que si has caído tan bajo, solo hay una salida y es hacia arriba, pero en ese momento no estaba seguro de cómo resultaría, de lo único que podía tener certeza era de que no quería perder a Harry, lo amaba más que cuando nos casamos, era mi elección amar todo de él, aceptarlo como era, pero en el inmenso esquema de la vida, la medida perfecta es lo mutuo, y él ya no era recíproco con su amor.
Tiró de sus propios cabellos y se llevó las manos al rostro donde lo estrujó sin cuidado, casi pude sentir alivio cuando observé su mano y la preciosa argolla de matrimonio todavía seguía en su dedo.
—Louis, no... no sabes lo que dices, —respondió, como si una ofensa hubiese sido lanzada contra él. Me miró de forma contrariada cuando retrocedí un paso para que la distancia física estuviera a la par con la distancia emocional. —Ve a dormir y mañana, cuando estés sobrio hablamos.
—¡No! Dije que no estoy ebrio, ¡tan solo he tomado lo suficiente para darme el valor de enfrentarte! —grité, estaba mandando a la mierda todo el autocontrol, pero nada lograba disipar ese ardor en mi pecho, el fuego abrasador se propagaba más con mis pensamientos liberados en palabras de dolor —¿¡Dime por qué me haces esto!? Te he estado esperando por horas, te llamé y te envié algunos textos, estaba muriendo de la preocupación y tú solo...¡Lo olvidaste!
El ambiente se volvía violento a medida que ambos nos mirábamos, yo, con tantas preguntas y él, sin ninguna respuesta y cada segundo de espera se tornaba agobiante.
—Louis, ¿de qué... ¿qué es todo este teatro? ¿Por qué siquiera estamos discutiendo a las tres de la madrugada! Estoy cansado y quiero dorm-
Cuando vi aquella mirada sin más desconcierto, lo supe. Él o tenía idea de que hoy era nuestro aniversario.
Me sentí irascible y rechazado, avergonzado y dolido hasta el límite. No porque Harry hubiera cometido UN error, no. Era porque, cometer errores se convirtió en un hábito para él.
—Lo olvidaste... —No pude controlar mi risa fría y rota, tanto que, incluso a mí me dio escalofríos y estoy seguro que erizó los vellos de Harry —no solo llegas ocho horas tarde... tú simplemente, lo olvidaste.
—¿Qué? ¿Qué olvidé? No es tu cumpleaños y-
—¡Lo olvidaste! —grité, dejando que el hilo de mis emociones girara sin control, con las ganas de abofetearlo y provocar que se despabilara y peleara por nosotros, por nuestros años de matrimonio, porque el duelo no formaba parte de nuestros votos cuando nos casamos y porque el binomio de Harry y Louis se estaba rompiendo
—¿Qu-
—¡Pasé el día entero preparándolo todo para nosotros, cociné tus platillos favoritos, crucé toda la ciudad para conseguir ese maldito champagne que tanto te gusta y tú...solo ¡Lo olvidaste! ¡Claro, justo ahora no tienes ni puta idea de nada, cierto?!
La tristeza me pesó en el pecho, pero en el alma pesaban los meses de apatía, las noches donde intenté provocarlo y él solo decía "ahora no querido, tengo que leer esto", los mensajes de texto románticos o calientes que dejó de responderme, las cenas frías que tuve que recalentar porque esta no era la primera vez que me plantaba, o las veces que me repetía "Louis, ¿puedes salir de la recámara mientras termino de enviar estos archivos, tus ruidos me distraen y son molestos".
—¿De qué hab... —pude ver el momento en que su cerebro hizo clic y una bofetada mental lo golpeó cuando miró a su alrededor y entonces lo vio, el departamento decorado, los pétalos, las velas, la mesa, los platos ordenados —¡Oh, joder! ¡Mierda! ¡Mierda! No lo olvidé, no, claro que no. Jesús... querido, yo-
Mentira, sí lo olvidó después de años de conocerlo, es difícil que no sepa cuando está mintiendo.
—Louis...no es para tanto, mañana te llevaré a ese restaurante que tanto te gusta y podemos celebrar mañana —claro, excelente! no tiene que ser hoy y bueno, ¿qué te parece, un anillo? Ya sé, diamantes y-
—Tampoco tienes un regalo, ¿cierto? —sonreí, con esa frialdad que no era característica de mí pero que ya me empezaba a sonar familiar, me importaba un carajo el regalo, el punto es que para mí, un regalo por simple que sea, me deja un mensaje de "vi esto y pensé en ti".
Harry rebuscó en sus bolsillos, como si fuera a aparecer por arte de magia, no es Potter después de todo.
—Pero lo conseguiré ¿de acuerdo? Ya, basta con el drama, mañana iremos a cen-
—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —no había respondido y yo quería saberlo, llámeme masoquista. Para este punto, yo solo esperaba la estocada final, como una bestia que ha sido acribillada, quería el remate, sospechando que aquello cumpliría la misión —¿Qué era eso tan importante que hizo que te olvidaras de nuestro aniversario?
—Yo, eh... humm...
—¿Dónde estabas? Llamé a tu oficina cuando la media noche llegó, justo después de buscar en internet noticias de asaltos o secuestros, ninguna noticia sobre accidentes, Harry. Llamé a tu oficina, ¿por qué no respondiste? Creí que habías perdido el móvil porque nunca te separas de él pero no me respondiste ninguna llamada.
—Louis, no...
—¿Dónde?
—No le demos tanta importancia, es solo una tonta tradición ¿sí? Mañana iremos y-
—¡¿Dónde?!
—Con eh... yo pues, uhm, fui con...fui a cenar con Amelia Heard, mi clienta, —respondió, intentando evadir mis ojos —es un caso importante Louis, ella está peleando porque no quiere perder su matrimonio, su marido es un bastardo y ella me necesita, así que yo-
—¡¿Ella te necesita?! ¡¿Ella no quiere perder su matrimonio?! —reí, el sarcasmo era un plato que evitaba con mi esposo, pero esa noche...yo no me sentía yo mismo. El dolor de cabeza seguía punzando detrás de mis ojos y las palabras salían a borbotones.
Creo que a Harry la sangre se le congeló, yo siempre había sido extremadamente amable y cariñoso con él, solía tener un carácter y un humor un tanto oscuros, que reservaba para gente miserable, pero para él siempre tuve lo mejor, él solía describirme como fuerte pero no agresivo, capaz de mostrar el dominio, pero sobre todo; capaz de ajustarme a Harry. Creo que era claro para ambos que el Louis que tenía frente a él en ese momento, era otro.
—¡¿Sabes quién más necesita salvar su matrimonio?! ¡Nosotros!
—Querido, estás borracho y no creo que sea-
—¡No vuelvas a llamarme así!
Tomé la ridícula corbata que todavía conservaba y la lancé, le siguió el saco y tiré del extremo de mi camisa, ya no tenía caso permanecer tan elegante, nadie duerme con corbata.
—¿Desde cuándo te molesta? —preguntó ofendido por todo.
—Desde siempre —no necesité gritar para que el escalofrío erizara los vellos de Harry —Lo dejé claro las primeras cien veces, pero llevas años ignorándome. Incluso hoy...
—Louis...
—Por última vez Harry.
Mi desesperación iba en aumento, miedo cercenaba y el dolor ahora era más un compañero de piso, que un visitante.
Sabía que esto olía a despedida, era fácil de identificar porque todas las señales estuvieron allí.
Lo estaba perdiendo, ¡Dios! Lo estaba perdiendo y algunos laberintos no tienen retornos.
Mi mente se aclaró por un momento para no sucumbir aún, necesitaba respuestas que me dejaran en el suelo e iba a conseguirlas.
—¿Qué estabas haciendo? ¿Dónde estuviste todo este tiempo? ¿Salvaste alguna vida? ¿Descubriste la cura contra el cáncer?
—Yo...
—¡Responde! ¿Qué cosa tan importante estabas haciendo a las dos de la mañana, tan importante como para olvidar tu aniversario de bodas?
—Fui a cenar con Amelia Heard.
Ahí estaba, la cereza que coronaba el pastel más amargo de mi vida.
Amelia Heard no era el problema, el trabajo tampoco lo era. El verdadero problema era que, en la balanza, la atención y las energías de Harry estaban lejos de mí. De nuevo, no fue un error, fue el hábito de errar.
—¿Estaba en peligro? —no lo deseé, pero eso justificaría todo y tal vez... solo tal vez nos daría una razón para perdonar —¿Herida? ¿Corría algún riesgo? ¿Humm?
La voz salió ronca, fría, plana. Como si las emociones hubiesen abandonado mi cerebro y todo en mi interior comenzara a aceptar que había perdido.
—¿Podemos hablarlo mañana? —rezongó Harry, demasiado cansado para enfrentar un "berrinche" como él decía —Solamente, pff , solamente olvida todo este asunto si? dame un respiro de todo este drama y...¡Cristo! Solo olvida todo.
Lo miré y en sus ojos solo hallé cansancio.
—¿Todavía me amas, Harry?
Esa no era una pregunta que esperara y no supo qué decir.
¿Cómo se responde a eso?
Pudo haber dicho "Sí", con una sonrisa.
Podría haberse enfurecido y gritarme que dejara de joder a las tres de la mañana, o mejor aun, besarme hasta que mis labios dejaran de emitir palabras y solo dejaran escapar gemidos... pero no hizo nada.
Él siempre había sido de hechos, no de palabras, así que quizás pensó que no tendría caso, ya mañana lidiaría con mi berrinche.
(...)
Perspectiva de Harry.
Giré sobre mi costado y respiré aliviado cuando vi a Louis durmiendo en el otro extremo de la cama. Probablemente despertaría tarde, ya que nos acostamos apenas tres horas atrás. Dormí con una opresión en el pecho, escuchando los sollozos de un Louis demasiado triste, pero sé que solo está haciendo berrinche.
Olvidé una fecha estúpida ¿y qué? No puede llorar por siempre por eso. Una perla o un diamante serán suficiente para arreglarlo.
Lo observo detenidamente, y veo lo pequeño que se ve, parece frágil pero en realidad no lo es. Es curioso porque hace mucho no recordaba cuando nos conocimos, pero ahora que lo miro, todo regresa.
¿Hace cuánto no lo miraba así? ¿Desde cuándo tenía esa peca sobre la nariz? ¿O ese lunar nuevo cerca del pómulo?
Sí, tal vez he dejado de prestarle atención como antes, pero la firma ha crecido y..."Después de este caso" pienso, después de este caso lo llevaré a Roma, como siempre ha querido.
¡Joder! Mi maldito teléfono suena con una llamada y me apresuró a callarlo para que no lo despierte, apenas respondo un par de palabras y cuando finalizó la llamada, giré de nuevo sobre la cama. Louis estaba despierto, parpadeó un par de veces antes de fijarse en mí. De pronto,sus preciosos ojitos me miraron con terror, pero fue el grito de pánico el que me hizo caer de la cama.
—¡Ahhhhhhhhhhhh!!
—¡Ahhhhhhhhhhhhhh!!!!! —respondí mientras caía de la cama, me froté un poco la frente y cuando intenté subir de nuevo, otro grito de mi esposo me detuvo.
Impresionado del alarido de horror que Louis tenía, la forma en que su respiración agitada movía su pecho, la mirada aterrada en que lo estaba viendo, como si yo fuese una criatura oscura o un dementor. Sus ojitos azules me mostraban pavor y la forma en que intentaba a toda costa alejarse de mí, me confundieron más.
—¡AHHHHHHHHHHHHHH!!! Vem är du? Hjälp! —exclamó mientras me señalaba con el dedo.
Las palabras fluyeron de la preciosa boca de mi castañito, sus manos temblaban y todo su cuerpo se puso a la defensiva, como si su mente gritara que estaba en peligro y su propio cuerpo solo tratara de protegerlo.
Esperen, ¿eso fue ruso, mandarín o portugués? Y ¿Desde cuándo, Louis habla otro idioma?
—¡¿Qué?! ¡¿Qué dijiste?!
— Vem är du? Hjälp!!! —gritó por segunda vez antes de desmayarse y yo con él...
...
¡Oh, Harry! Se te olvidó que algunos sueños se vuelven realidad, desafortunadamente; a la par olvidaste que las pesadillas también son sueños.
................................................
"Si él tuviera la mínima idea de cuánto lo extraño, y no solo a él, sino a nuestros días, a nosotros. te extraño cada día más, nunca menos"... AFJ
Hola, estamos comenzando con drama, porque necesito que comprendas a los personajes, pero resiste, te haré sonreír...
Besos.
MAKI <3
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