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Capítulo Único


Este One-shot fue escrito con todo mi amor para lunah_u por su cumpleaños.

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Dazai bajaba del avión en el que llevaba 1 hora, estaba agotado, tanto física como mentalmente.

Ahora en su adolescencia había vuelto a la ciudad en la que había pasado casi toda su infancia, Yokohama.

El castaño lo primero que hizo después de recoger su maleta fue ir a la casa de sus abuelos, quienes lo estaban esperando.

Lo primero que hizo fue tumbarse en su nueva cama, ya después organizaría lo demás.
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Se despertó un par de horas después por el llamado de su abuela para cenar, había dormido 10 horas seguidas. Wow, normalmente su insomnio no le dejaba dormir más de 3 horas, de ahí sus enormes ojeras.

Se estiró y su espalda crujió, había dormido mucho pero aún así sus músculos se sentían adoloridos.

Cuando bajó saludó mejor a sus abuelos, ya que no había podido hacerlo por el cansancio.

Mientras comían, hablaron, poniéndose al día sobre lo sucedido en los últimos años. Y aunque habían hablado por llamadas, no era lo mismo.

Después de la cena, Dazai sacó todas sus cosas de la maleta, la ropa la puso en el armario y sus zapatos en la parte baja de este. También habían otras cosas como documentos importantes y algún cachivache.

También escribió un correo a la escuela, que había elegido y llamado días antes, avisándoles que mañana iría a terminar los trámites para su traslado. Por lo general, no acogían estudiantes a mitad del curso.

Pero en este caso hicieron una excepción, ya que sus notas eran altas y tenía muchísimas anotaciones positivas en su expediente académico.

Después de haber hecho todo aquello que tuviera que hacer fue al baño a darse una ducha y después ponerse el pijama.

Cuando lo hizo se tumbó boca arriba en la cama, pensando qué hacer. Ya que a pesar de seguir cansado sus ojos no podían quedarse cerrados.

Pensó en ponerse a leer, pero no tenía ningún libro que no se hubiera leído, y seguramente los de sus abuelos serían muy aburridos.

Pensó también en ver alguna película, pero ninguna le llamaba la atención.

El tiempo pasaba ni rápido ni lento, solo pasaba.

Se quedó toda la noche sin hacer nada, y apenas pudo cerrar los ojos y dormir 1 hora.

Se dio cuenta de que ya era de día por los brillantes rayos de sol que se colgaban por su ventana y chocaban contra su rostro.

Se levantó unos minutos después para desayunar.

Bajó lentamente cada escalón camino al piso de abajo.

Parecía un zombi, con ojeras y vendas por doquier.

Su abuela no estaba por ningún lado y tampoco veía a su abuelo. Miró encima de la mesa y había una nota. La empezó a leer.

"Cariño, dejé un par de pancakes en el microondas, come los que puedas. Estaremos fuera unas cuantas horas, tu abuelo y yo salimos a hacer unas compras.

-Te queremos, cuídate mientras no estamos."

Cuando terminó de leerla, sacó el plato con los pancakes, que aún desprendían calor, les untó algo de Nutella por encima y los empezó a comer, y los acompañó con un vaso de zumo de naranja.

Fue a su habitación y se empezó a preparar para ir a la escuela a hacer los papeles que le quedaban.

Salió de casa vestido como normalmente lo hacía, con una camiseta blanca, unos pantalones marrones, una sudadera beige y unos zapatos All Star negros.

Por el camino miraba la ciudad, hacía mucho tiempo que no caminaba por esas calles, también parecía haber cambiado mucho.

Pasó por delante de un viejo parque, en el que pasaba las tardes con Chuuya.

Chuuya...

Un suspiro salió de su boca con sólo recordar a aquel pelirrojo.

¿Qué sería de su vida ahora mismo?

¿Había crecido tanto como decía que iba a hacerlo?

Rió ante lo último, recordaba todas las extrañas palabras que había inventado para burlarse del más bajo.

Cuando se mudó a Kioto no pudo despedirse, todo fue tan rápido.

En realidad lo extrañaba demasiado.

Extrañaba su risa y sus gritos quejándose e insultándolo.

Extrañaba esos ojos como el mar y el cielo.

Extrañaba su anaranjado y sedoso cabello.

También extrañaba ver todas las pecas esparcidas en su cara.

Extrañaba todo de él.

Estuvo tan metido en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que ya había llegado a la escuela. Donde por los pasillos pudo ver a algunos estudiantes, después todo era día de clase.

Pasó a la recepción, dónde le dijo la situación a la secretaria. Quien luego lo mandó a la oficina del director.

Entró y empezaron a hablar.

-Bien Dazai-kun, necesito que escribas todos tus datos aquí y luego firmes aquí y aquí - Dijo mientras señalaba algunas partes del documento y luego le extendió un bolígrafo.

Rellenó todo menos una parte.

-Perdona - Dijo llamando su atención.

-¿Sí?

-Esto... - Dijo señalando la parte que ponía "Padre/Madre/Tutor legal.

-Oh, no pasa nada, puedes firmar tu mismo ahí, entiendo que sea un tema incómodo para ti - Dijo comprensivo.

El solo asintió y terminó de rellenar todo.

Justo en ese momento un toque en la puerta le hizo mirar hacia allá.

-Un momento, Dazai-kun, la semana que viene empiezas - Le entregó un papel - Ahí está escrito todo el material que necesitas, cuál será tu clase y tus horarios. También están todos los clubs disponibles, es obligatorio estar en al menos uno, espero que tengas un buen día -Dijo y lo acompañó a la puerta.

Cuando salió pudo ver a una profesora muy enfadada junto a dos chicos golpeados, uno de ellos se parecía a ¿Chuuya?

Sus miradas cruzaron y por un segundo su corazón empezó a latir rápidamente.

Luego la profesora los llevó a la oficina del director y tan solo cerrar la puerta se empezaron a escuchar gritos.
En los que pudo distinguir unas cuantas frases.

-¡Maldición! ¡Le he dicho varias veces que este idiota nos ha estado molestando a mi y a Ryunosuke por varias semanas! - Ryunosuke... ese nombre le sonaba demasiado, ah era el niño dos años menor que siempre le perseguía en el parque.

-¡Pero solo se enfada cuando le doy un par de golpes! - La voz no era ni grave ni aguda, tenía un toque armonioso a pesar de estar en esa situación.

-¡Nakahara-kun! ¡Le pido que mantenga silencio! - Esa fue la voz del director.

Nakahara era el apellido de Chuuya, entonces sí era él.

Después no pudo escuchar nada más, no podía distinguir la palabras. Dio la vuelta y se dirigió a casa de nuevo, luego le preguntaría a sus abuelos sobre Chuuya.

Por el camino pasó por una tienda de convivencia, donde se compró un ramen instantáneo y algunos dulces.

Y luego continuó con su camino, llegando unos minutos después a su casa.

Se sentó a comer mientras pensaba en todo lo que había sucedido en apenas 5 horas.

Sus mejillas ardieron al recordar al Chuuya adolescente.

Se había vuelto más hermoso en estos años. Aunque eso sí, seguía siendo mucho más alto que él, a pesar de ser el menor de los dos.

Dazai soltó un largo suspiro.

-¿Y ese suspiro hijo? - Escuchó a su abuelo y eso lo hizo asustarse.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no había oído el sonido de la puerta.

-¿Recuerdas a Chuuya? - Preguntó.

-Oh, sí el hijo de los Nakahara, jugabas mucho con el de pequeño, ¿por qué? - Dijo.

-Me lo encontré hoy cuando fui a firmar la inscripción, ha cambiado mucho, ¿sabes cómo fue su vida después de que yo me fuera? - Explicó mientras soltaba otro suspiro.

-Chuuya-kun vino a buscarte un par de días más tarde, no te encontraba en la casa de tus padres y pensó que podrías estar con nosotros - Hizo una breve pausa - Cuando le dije que te habías ido...todavía recuerdo la cara de decepción y tristeza que puso, tu abuela le ofreció un chocolate caliente pero lo rechazó y salió corriendo - Dijo algo triste.

-Después todavía venía a veces, y tu abuela le hacía la merienda, preguntaba por ti, nosotros le dijimos que todo estaba bien y siempre ponía una cara alegre - Recordó - Un par de meses después dejó de venir.

-Pero sé que ese niño te quería mucho más de lo que te puedes imaginar.

Ante todo lo dicho por su abuelo el corazón de Dazai se partió.

-Bueno te dejo solo, tengo que ayudar a tu abuela a colocar la compra - Se marchó.

En ese momento Dazai se rompió, lágrimas caían por sus mejillas, la culpa le estaba matando. Si tan solo se hubiera despedido de él, quizás ahora se mantendrían en contacto.

Respiró, y buscó un pañuelo para limpiarse todos los mocos y lágrimas.

Intentó alejar esos pensamientos y calmarse.

Y se puso a buscar en internet sus libros, para comprarlos online. Intentando hacer otra cosa para despejarse.

Los encontró a un buen precio y los pidió, con suerte llegarían en unos pocos días.

Luego se preparó de nuevo para salir, iría a comprar los demás materiales como las libretas y los bolígrafos.

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Cuando ya hubo comprado todo, fue al parque. Y se sentó bajo el árbol más viejo, en donde había un columpio.

Miró el cielo, ya estaba empezando a oscurecer.

-¿Da-Dazai? - Su cabeza miró al frente.

-Chuuya... - Susurró. Dazai se levantó para acercarse a él.

Cuando estuvo por tocarlo Chuuya le dio un manotazo.

-¡Idiota! Cuando vi tu cara en oficina del director pensé que me había equivocado, porque tu ya no estabas aquí - Escuchó su voz quebrarse - Después de tantos años, sin una despedida al menos, pensé que a lo mejor no era tan especial como decías - Empezó a llorar.

-Lo siento... - Murmuró con la voz temblorosa - ¡Lo siento! - Chuuya se sorprendió al escuchalo llorar.

-A mis padres les ofrecieron un gran puesto de trabajo, salimos ese mismo día y no tenía nada para contactarte - Dijo.

-¿Y a qué has vuelto ahora? - Preguntó algo resentido.

-Mis padres, ellos tuvieron un accidente en uno de sus viajes, ellos murieron...

-Yo lo siento, no sabía.

Chuuya lo abrazó. Ambos lloraron por unos minutos, y luego se calmaron.

-Vamos a dar un paseo - Chuuya agarró su mano y lo arrastró por el parque, y llegaron a un puesto de helados.

Chuuya compró uno de los que se partían a la mitad y lo repartió entre ellos.

-Toma - Se lo extendido.

Caminaron en silencio, mientras se comían el helado de hielo.

El ambiente entre los dos ahora era agradable.

No hablaron, pero no hizo falta.

Así se entendían.

Fin

Gracias por leerlo, espero que les haya gustado y sobre todo a ti Lu.

Pasé toda la noche y día intentando terminarlo a tiempo. Por lo que no he podido corregirlo.

Tengan un buen día.

Pronto subiré un extra ya que siento que quedó algo incompleto.

TQM

02/03/2023

1796 palabras.

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