
Capítulo 9: Advertencia
POV JULIE
Fuimos de compras, aunque no entendía para qué, cuando estaba a punto de pagar mi parte ella me detuvo, diciendo que era un regalo, suspiré rendida ante la buena voluntad de la vampira, aunque no estaba segura, por un largo rato olvidé todo lo demás y me concentré en disfrutar de las compras.
Al final cuando nos encontrábamos camino de regreso a Forks, fue que volví a mis dudas iniciales, por lo que sin poder evitarlo pregunté.
— ¿por qué tu hermano y tu novio me siguen a todos lados? — dije algo incómoda, no sabía si era la forma más correcta de decirlo, pero me relajé cuando ella rio.
— Sí, creo que es hora de terminar con el malentendido — dijo y me miró — Jasper no es mi novio. — ante sus palabras quedé en shock, estaba segura de que en el libro eran pareja, definitivamente eran novios/esposos.
— Pero… — intenté decir.
— Solo lo hacemos porque es necesario que vaya acostumbrándose poco a poco a los humanos — dijo tranquilamente — era un seguro para que nadie más intentara acercarse a él como lo hacen otras chicas con Edward.
— tiene sentido hasta cierto punto
— ninguno de los dos ha encontrado a su pareja, yo tampoco.
— Entonces es así — dije agachando la cabeza. ¡¿Por qué demonios pasó este cambio de acontecimientos?!
— Oye, no estes triste — sonrió — seguramente la encontraran muy pronto. — sonrió inocente y la miré con sospecha.
— Querrás decir “LAS” encontraran — dije entrecerrando los ojos y corrigiéndola.
— Por supuesto. — dijo y tuve la intención de entrar a su cabeza, pero me negué, no le haría esa a una amiga a la que le confié mi historia, ella confía en mí y yo en ella. Me limité a suspirar rendida. — ¿qué pasa?
— Bueno, sería fácil meterme en tu cabeza y conseguir información, pero no te quiero hacer eso — dije y me miró raro.
— Eres demasiado sincera — dijo y yo reí.
— Soy así porque quiero serlo, pero hay un límite incluso para mí, dado que mi verdad se limita a lo simple, casi no permito que las personas vean a través de mí, mucho menos que se metan con mi pasado, eres la segunda persona que lo sabe porque lo haya dicho en voz alta — dije y me miró asombrada.
— Se lo dijiste a alguien más — definitivamente eso no sonó a pregunta, realmente podía dramatizar cuando se lo proponía y ahora mismo parecía ofendida por no ser la primera.
— En mi anterior vida se lo dije a mi novio… — su expresión cambió — me dio esperanza, incluso la oportunidad de abrir mi corazón al amor, por eso siempre se lo agradeceré.
— ¿Y tú lo amabas? — preguntó con curiosidad.
— Más de lo que te imaginas, era la persona que me enseñó lo que era el amor, amor de verdad, mi primer novio… lo atesoré y disfruté de los mejores momentos de mi existencia a su lado. No voy a decir que esta vida es mala, pero quería quedarme un poco más…
— ¿por qué esa vida en específico? — esto ya parecía un interrogatorio. Pero aún así, sonreí con nostalgia.
— Porque fueron las personas que salvaron mi alma, sin darse cuenta, me brindaron aquello que más necesitaba… cuando caí en la desesperación ellos me extendieron su mano y me levantaron sin dudar. — voltee a verla y ella sonreía.
— Entonces ¿Cómo sabes que lo que sientes o tuviste con ese chico no fue más bien agradecimiento? — cuestionó, pero no me sentí ofendida, era simple curiosidad.
— En ninguna vida tuve novio, llegando al punto de hacerme pensar que era asexual, todos eran buenos amigos, pero nada que me llamara como pareja, pretendientes insistentes, pasivos, posesivos, unos que no lo dijeron por no incomodarme entre otros, pero al final solo sentí una conexión con él…
— Pero… ¿crees poder tener algo igual con alguien más? — dijo interesada.
— No lo sé Alice — dije riendo — no es tan fácil… solo… pasa.
— Bueno, está bien, si tiene que llegar llegará — dijo estancando el tema, pero aun con esa sonrisa sospechosa en su rostro.
— Como digas mi hadita amiga — dije feliz y ella sonrió.
Después de eso ella me llevó a casa, ya había caído la noche, me abrazó y se lo devolví con sumo cariño, pero ella se puso alerta cuando nos acercamos, me tensé, sabía que era Jacob, estaba nerviosa, no quería verlo, pero si estaba dentro era por algo, tío Charlie debe estar hablando con Billy Black.
Me aproximé para saludar rápidamente, Alice se fue, aunque parecía molesta, supongo que por el hecho de que hay cambia formas dentro de mi casa, si, definitivamente no les iba a decir hombres lobo, era una terminología que no aplicaba para ellos, siendo que son metamorfos conscientes.
— ¡Julie! — saludaron ambos adultos, mientras Jacob me veía raro.
— Hola, tío, Billy y… — miré a Jacob esperando su nombre, pero no decía nada.
— Es mi hijo, Jacob — dijo Billy presentándolo conmigo mientras lo golpeaba disimuladamente.
— Mucho gusto — dijo al final con una enorme sonrisa mientras me extendía su mano, cabe aclarar que parecía forzada.
— El gusto es mío, el tío Billy habla mucho de ti — dije estrechando su mano de vuelta, y es que no era mentira, siempre me hablaba de lo genial y buen chico que era su hijo, y que seguramente sería un gran hombre.
— Vaya, que casualidad, lo mismo digo, no hay día en que no mencione lo maravillosa y agradable que eres — dijo Jacob mientras Charlie miraba a su amigo entrecerrando los ojos, y Billy que reía como si lo hubiesen descubierto, se dirigió de la entrada, a la sala.
— Así que… — dijo y el ambiente se puso incómodo, sabía que él había estado todo este tiempo detrás de Bella, por lo que seguramente no había escuchado halagos a mi persona de su parte.
— Bueno, creo que tengo que ir a hacer mi tarea — dije en un intento de huir.
— Charlie dijo que fuiste a hacer tarea con unos amigos — dijo en un tono que no pude identificar por lo confuso que sonaba.
— Sí — lo miré y me miraba como si me analizara — pero creo que al que debo darle esas explicaciones es a mi tío, no es por sonar grosera, pero apenas nos conocemos y me estas juzgando… desde que llegué.
— ¿Cómo? — dijo sorprendido.
— Billy también se percató de eso, probablemente te lo diga más tarde, eres pésimo escondiendo lo que piensas… no quiero quedarme para ser juzgada de esa forma. — dije y frunció el ceño — he pasado por suficientes cosas el día de hoy niño, ven cuando consigas una mente más abierta — vi como una pizca de remordimiento pasó por su mirada, pero no esperaría a escuchar nada más.
Me encerré en mi recamara, colocando todo lo estrictamente necesario, comencé a escribir, ya estaba perdiendo mucho el tiempo, y quería desahogar mis sentimientos escribiendo… así duré hasta el amanecer, tío Charlie parecía no querer molestarme, pensando que me había pasado algo en la casa de los Cullen, por lo que fue a dormir temprano.
(…)
Hice el desayuno rápidamente, tendría que ir a comprar después las cosas necesarias para hacer un panqué de matcha, estaba satisfecha con el desayuno de hoy, justo tío Charlie se encontraba bajando la escalera, parecía que había dormido mejor de lo que pensaba, seguramente la visita de Billy le sentó muy bien el día de ayer.
Hoy tenía pensado ir a la Push, fui en busca de mis cosas y le avisé a tío Charlie lo que haría, él me sonrió, la verdad era que no quería ir del todo, pero era lo mejor, y mi mayor motivo para ir era Leah, que seguro estaría ahí, no estaba segura de ver a Sam, Paul y los demás.
Tomé mi motocicleta, haría algo de tiempo antes de llegar, me encaminé a Port Angels en busca de distintas tiendas que estuvieran ahí, tal vez debía pensar en abrir un karaoke restaurante, todos aman las funciones en vivo, pero no vine para pensar en eso, fui a una librería más cercana, donde heche un ojo a los libros que tenían, curiosamente había libros de mi autoría, aunque evidentemente no lo sabían.
Vi los libros de las leyendas de los Quileute, por lo que, por un momento, dudé acerca de mencionarlo a los Cullen, tendría que considerarlo, aun así, lo compré, me dediqué a comer en 3 distintos restaurantes, antes de quedar completamente satisfecha, definitivamente el segundo era el que más destacaba hasta ahora.
Ya era hora de ir en busca de Leah, por lo que, comprando comida para llevar, fui en camino a la Push, donde por primera vez en mucho tiempo, me encontré con el pequeño Seth, quien se encontraba al lado de Harry, ambos me sonrieron, Harry era una persona muy amable y prudente, me alegraba que él fuera un gran amigo de tío Charlie.
Aunque no se saben muchos más datos de él, resulta ser una persona muy sabia, poco después de todo lo sucedido, él siempre supo que yo no era normal, una vez me encontró entrenando mis patadas y fuerza, todo por mi miedo de llegar a lastimar a mi familia si no me controlaba, pues curiosamente mi fuerza era más explosiva que la que recordaba, además, los humanos son frágiles, no como en mi vida pasada, que tenían poder hasta cierto punto, lo que les daba resistencia.
Desde entonces él me ha acompañado en la larga lucha por parecer normal, aunque evidentemente no sabe más acerca de mi pasado, confía en mí, hasta cierto punto, además de que guardó mis secreto incluso de su propia familia. Corrí hacia él abrazándolo, él sonrió mientras a lo soltaba.
— Vaya, parece ser que alguien ha mejorado mucho en el tiempo que no nos hemos visto — dijo regalándome una sonrisa amplia y desordenando mi cabello como cuando estaba más pequeña, ese gesto nunca cambia. — siento lo de tu padre, Leah y Sam insistían en ir a verte, pero yo insistí en que esperaran. — dijo y yo asentí. — Leah está dentro.
— Gracias — dije y corrí en busca de ella. La encontré con Sue, parecía estar a punto de salir — ¿Leah?
— Julie… — dijo mientras me observaba sorprendida, ya había pasado un tiempo desde que nos vimos.
— ¿vine en mal momento? — pregunté algo nerviosa.
— Realmente eres… — dijo mientras se acercaba a mí con una aura amenazante.
— Una tonta, ya lo sé, solo quería algo de tiempo, no sabía como tratar de retomar nuestras platicas, y después de todo lo sucedido, dejé que la tristeza se apoderara de mí y… — cuando me di cuenta estaba siendo abrazada por Leah. — lo siento.
— No, yo lo siento, te alejé, eso no estaba bien, incluso con todo lo que pasaba, podía haberme acercado y hablar, y lo de tu padre… — dijo, pero al instante se calló.
— Tranquila, estaré bien, a papá no le hubiera gustado que me rindiera, voy a seguir adelante, me graduaré y me haré cargo de su empresa — dije — aunque lo primero es graduarme de forma adecuada, la ultima vez no lo logré.
— Supongo que tienes razón… eres más fuerte de lo que pareces — la miré ofendida y se rio — en el mejor de los sentidos Julie, pero sabes que puedes contar conmigo.
— Lo tengo en cuenta, lo bueno es que decidí visitar a la persona indicada — dije y ella sonrió.
— Leah, ya volví — dijo alguien con voz cansada — oh ¿tenemos visitas? — dijo y lo reconocí como el pequeño Seth.
— Seth, ella es Julie, Julie, te presento a mi hermano, Seth — dijo con una sonrisa y el al instante soltó las bolsas de compras con una mirada de sorpresa imposible de disimular.
— T-tú eres Julie — dijo logrando volver a tierra.
— La misma, me alegra poder conocerte — dije sonriendo con más confianza.
— Soy tu fan — dijo, pero después se sonrojó y Leah por fin soltó una gran carcajada que parecía estar aguantando. — Leah — dijo disgustado y con vergüenza a su hermana.
— Lo siento, es que no podía esperar a ver tu reacción — dijo y lo empujó en mi dirección — vamos, si no lo dices, te vas a quedar con las ganas, no pienso pedirlo por ti — dijo Leah y el desvió la mirada.
— Yo… quería saber si puedes… — parecía muy nervioso, inspiraba ternura — ¿puedes firmar mis libros? — ante eso vi con extrañeza a Leah, estaba segura de que sus copias de regalo venían firmadas.
— El no quería andarme pidiendo tus libros, decidió comprarlos él mismo con sus ahorros, los atesora demasiado, siempre se desanimaba al no poder conocerte en persona, es fan de tus historias, tiene todos — dijo sonriendo con orgullosa de su hermano, explicando la situación.
— ¡Leah! — exclamó alterado.
— Esta bien. No tengo problema, después de todo, me encantaría firmar tus libros, me hace feliz que seas un lector tan decidido. — dije y se sonrojó mucho más.
— Te dije que era demasiado amable — dijo Leah molestando a su hermano.
— Tienes razón, no puedo creer que sea tu amiga — dijo esta vez de forma burlona y ella frunció el ceño.
— Bien, vamos por tus libros — dije cambiando de tema y Seth asintió.
La tarde fue muy tranquila, el pasar el día con estos hermanos me alegró como nunca lo esperé, él lograr conocer a Seth fue especial, era una persona muy amable y gracioso, un chico muy dulce sin duda, aunque Leah decía que era por la influencia de mis libros que leían desde que eran pequeños.
(…)
Volví mucho más animada a casa, no sin antes pasar a comprar lo necesario para la cena, pero antes de poder entrar siento la presencia de los dos chicos, a lo que suspiro rendida, parece que realmente no tienen nada mejor que hacer más que acosar a una chica soltera que se encuentra sola en casa.
— ¡Será mejor que tengan una buena razón para estar escondidos frente a mi casa mientras su mirada taladra mi pobre cabeza! — dije ya harta y ellos se sorprendieron — ¡y no se atrevan a huir! ¡eso no es nada caballeroso, al contrario, es de cobardes! — dije molesta y salieron agachando la cabeza sin opción, realmente me habían obedecido.
— Lo sentimos — dijo Jasper adelantándose a “Eduardo”.
— ¿No creen que puedan venir de visita de una forma normal? Las primeras veces pensé que era solo mi imaginación, pero es realmente tétrico — dije sincera llevando mis manos al puente de mi nariz. — Si quieren entablar una amistad con alguien, lo correcto es hablar directamente con la persona, no acosarla.
— No es lo que crees — intentó explicar “Eduardo”.
— Oh, ¡¿Qué no es así?! ¡Es claro que han sido ustedes! ¡estoy traumada hasta el punto de sentir su mirada cuando realmente estoy sola! — dije y desviaron la mirada — además, les debería dar vergüenza, no lo esperé de ustedes, de ti menos Eduardo — ante mi forma de nombrarlo frunció el ceño — Jasper, pensé que éramos amigos y estábamos en buenos términos.
— Es que después de lo que pasó quise asegurarme de que estabas bien — dijo Jasper admitiendo la verdad, recapacitando y alzando la mirada seriamente, logré ver la sinceridad en su mirada.
— Entiendo… — dije al ver que realmente no me mentía.
— ¡¿entiendes?! — interrumpió Edward — no me quieres ni escuchar, pero él te dice eso y crees ciegamente en sus palabras — dijo intentando parecer calmado, pero realmente había reproche en su voz. — realmente no entiendo que pasa por tu cabeza.
— Nadie lo entiende, pero sé que no miente, sé que no son malos chicos, agradezco que se preocupen — ante eso Jasper sonrió — pero pueden hacerlo con visitas normales, nada cambia que su método estuvo mal. — fruncí el ceño — si quieren visitarme para verificar que estoy bien, hagan visitas normales, somos amigos. Si vuelven a hacerlo, terminaran con una patada en el trasero, sin excepciones. — advertí y al final asintieron. — bien, vamos, pasen, hace algo de frío afuera — dije invitándolos y así lo hicieron.
Hoy sería un largo día.
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Empezamos con la celebración de mi cumpleaños ♥️ esta será la primera historia que actualizaré.
Gracias por leer, son los mejores, espero que el capítulo haya sido de su gusto.
Nos leemos pronto 💜🥰
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