Un Compromiso de Equipo
-En la ciudad de Lugunica-
Reinhard: Al menos Priscilla está bien, eso nos puede quitar un peso de encima.
Tn: Ya traigo uno muy importante, o más bien muchos a la vez.
Otto: *Tocándote el hombro* Amigo, todos tenemos amigos y personas que amamos allá, ten fe en que todo va a salir bien.
Tn: *Volteándolo a ver* Creo que lo más conveniente es que partamos a Priestella a ayudarlos y terminar con esto de una vez por todas.
Whilhelm: *Volteándote a ver* Tn, eso es muy peligroso, acabamos de evadir un complot del clan de la bruja en la ciudad capital y es probable que planeen otro ataque.
Tn: *Viendo a Whilhelm* Si fuera así ya lo habrían hecho, matamos a cientos de sus hombres, capturamos a una arzobispa, hirieron de gravedad a otro de ellos y optaron por escapar.
Reinhard: No escaparon, los destruimos a todos, y capturamos a más de 100 hombres que ahora están muertos.
Tn: *Viendo a Reinhard confundido* ¿Murieron?
Reinhard: Se quitaron la vida en sus celdas, ni siquiera nos permitieron interrogarlos; pero ninguno escapó.
Tn: ¿Qué les asegura entonces que van a volver aquí?
Whilhelm: Yo maté a un arzobispo hace años atrás, era muy peligroso, incluso para mí, vimos a dos de ellos y ahora están sueltos.
Reinhard: Tres, no olvidemos que también Regulus se presentó en la plaza y secuestró a la señorita Emilia.
Whilhelm: Y en ese caso, eso es un mayor problema.
Tn: *Viéndolos a todos* Problema que debemos de solucionar; en primera rescatar a Emilia, en segunda hallar el paradero de los arzobispos de la gula, tercero detener a Capella y cuarto salvar a nuestros allegados y amigos.
Whilhelm: *Acercándose a ti* Tn... entiendo que eres joven y hay cosas que pueden parecerte sencillas a simple vista, pero la situación es caótica en este momento, salir de la ciudad es un gran riesgo.
Tn: *Molestándote* No me hables de riesgos, ayer por la noche salí al Santuario y volví a la ciudad sano y salvo por el hecho de que destruimos a esos asesinos el día de ayer, la ciudad está resguardada ahora, y con o sin nosotros se podrá defender, tenemos a la gente y a los caballeros para defenderla; pero una cosa está clara, si nos quedamos aquí, Priestella caerá cuando menos nos lo imaginemos y muchos si no es que todos nuestros amigos morirán ahí sin que nosotros hagamos algo.
Whilhelm: ¿Quién eres tú para decir eso ahora?, te escapaste de la batalla y no estuviste con nosotros para reprender a ese arzobispo de la gula, ni siquiera estuviste aquí cuando escoltamos a la gente y levantamos heridos al finalizar la batalla.
Tn: Tenía otros asuntos y lo sabes bien; debía defender el Santuario y liberar a la gente que vive ahí, incluso, contar con el poder de Echidna para que pudiéramos terminar esta batalla, y eso es lo que me deja claro mi rumbo; ahora tengo el poder de Echidna junto a mí y peleará de nuestro lado para que juntos acabemos con el culto de la bruja incluyendo sus arzobispos, así que quiero que les quede esto muy claro.
Todos: *Se te quedan viendo alterados*.
Tn: Iré hasta Priestella, ayudaré a nuestros amigos, derrotaré a Capella, encontraré a Emilia y acabaré con esta guerra de una vez por todas, y lo haré con o sin su ayuda; pero, sin ella será mucho más complicado.
Whilhelm: *Te da la espalda* No dejaré esta ciudad, mi candidata la señorita Crusch me ordenó quedarme aquí, así que eso haré, ni tú ni ninguna otra persona me hará romper mi juramento.
Tn: ¿No te das cuenta?, haciendo lo que tu candidata dice la estás arriesgando mucho más de lo que la ayudas, Crusch seguramente está en peligro y no me quiero ni imaginar por lo que ha de estar pasando ella y todas las demás candidatas todo por tu negligencia Whilhelm.
Whilhelm: *Dándote un empujón* No te atrevas a cuestionarme, por si lo has olvidado tengo el titulo del demonio de la espada, y mi deber está en proteger esta ciudad sin importar las consecuencias que esto asuma; las ordenes de mi candidata fueron muy claras, proteger y salvar la ciudad, y eso es lo que hago.
Tn: *Dándote por vencido* Muy bien, no te insistiré más Whilhelm, habrías sido de mucha ayuda en nuestro combate; tu honor y tu dignidad no habrían podido estar en el punto más alto contigo al frente, pero es tu decisión, no la tomaremos por ti *te das la vuelta hacia con Reinhard* Reinhard, amigo, tú si vendrás ¿no es así?
Reinhard: Tn... en retrospectiva a lo que sugieres, mi abuelo probablemente tenga razón.
Tn: ¿Qué es lo que dices?
Reinhard: Tn, no podemos abandonar esta ciudad, aunque todo parezca pacifico y el mal probablemente ya se haya ido con nuestra pelea de ayer, recuerda que eso mismo aparentaban las calles hace unos días y de repente cuando bajamos la guardia, el culto se presentó y nos atacó con lo peor que tenían consigo.
Tn: *Con la paciencia al limite* Reinhard... Emilia está en peligro, Crusch lo está, Anastasia, Garfiel, Frederica, todos...
Reinhard: Tn...
Tn: Tu mejor amigo, Julius...
Reinhard: *Viéndote con algo de confusión y silencio* ¿Julius?
Tn: *Molesto sin subir la voz* Si... Julius, un gran combatiente, un fiel soldado, un gran amigo tanto tuyo como mío, estoy seguro de que aún y con todo el poder espiritual que lleva consigo, nos necesita.
Reinhard: *Con mayor confusión* ¿Quién es Julius?
Tn: *Sacándote de onda* ¿Cómo que quién es Julius?
Reinhard: No conozco a nadie con ese nombre.
Tn: *Golpeando con fuerza un escritorio frente a ti* ¡No puede ser!
Otto: *Tratando de tranquilizarte* Tn cálmate.
Tn: *Lo volteas a ver* No puedo calmarme Otto, es justo lo que trataba de decirles.
Reinhard: Tn trata de no alterarte, lo que sea que esté haciendo el clan de la bruja lo podremos detener.
Tn: *Alzándole la voz* ¡Pues comienza con mover el trasero Reinhard!
Reinhard: Tn...
Tn: ¿No te das cuenta?, gula seguramente llegó a Priestella y atacó a Julius *volteas a ver a Whilhelm* tú lo conocías muy bien, ¿sabes quién es?
Whilhelm: No tengo recuerdo sobre un tal Julius.
Tn: *Volteas con Otto* ¿Tú lo recuerdas?
Otto: *Confundido* No recuerdo a nadie que se llame así.
Tn: Por Dios santo, seguramente tomo su nombre y hizo desaparecer su existencia de sus memorias.
Reinhard: *Confundido* ¿Cómo es que tú si lo recuerdas?
Tn: *Lo volteas a ver también confundido* No tengo idea, pero lo recuerdo, tal vez sea porque... *volteas a ver a Echidna y luego los vuelves a mirar* llevo el poder de Echidna conmigo, o puede ser... que haber tomado la vida de pereza me hizo absorber una parte de su esencia como arzobispo.
Whilhelm: *Viéndote con desconfianza* En ese caso, ¿tú también llevas una parte como arzobispo del pecado en ti?, ¿cómo sabemos que eso no te puede hacer peligroso?
Tn: No tengo idea de lo que hay sobre mí, solo sé que si un arzobispo muere, su autoridad va hacia aquella persona que tomó su vida haciéndose ella portadora de su poder como arzobispo, pero yo ni siquiera lo he utilizado, ni siquiera sé que habilidades tengo ahora, no he dado a relucir ninguna.
Reinhard: *Viendo a Whilhelm* Abuelo, yo puedo ver la esencia espiritual que corre a través del cuerpo de Tn, está presente la autoridad de la pereza, pero no parece tener un control sobre él, permanece dormida bajo su prana, solo es un combatiente.
Whilhelm: *Viendo a Reinhard* A veces te equivocas hijo mío.
Reinhard: Desde que conseguí el titulo de mi abuela Theresia no me he vuelto a equivocar en ese aspecto, los espíritus son testigos de ello.
Whilhelm: *Viéndolo de forma amenazante* Reinhard... te he prohibido mencionar a tu abuela ante el público, el único que puede mencionarla y decir su nombre sin ningún tipo de bloqueo soy yo.
Reinhard: *Bajando la cabeza* Perdóneme mi señor.
Tn: *Viéndolos* No me interesa entrar en el tema, tenemos un asunto mucho más importante, y debemos actuar.
Whilhelm: *Viéndote* No cuentes conmigo *viendo a Reinhard* tú ve con él si lo deseas, pero mi deber está en esta ciudad *se da la vuelta y se va*.
Tn: *Viendo de nuevo a Reinhard* Reinhard.
Reinhard: Tn... lo siento *se retira*.
Otto: *Acercándose a ti* Yo confío en ti, tanto Garfiel como las chicas y yo lo hacemos, y si mi hermana estuviera aquí estoy seguro de que también lo haría.
Rem: *Interfiriendo* ¿Dónde está mi hermana?
Otto: *Viéndola* Salió a Priestella por su cuenta a buscar a una persona, no recuerdo su nombre.
Tn: *Interfiriendo* Julius, seguramente.
Otto: ¿Crees que se pueda tratar de él?
Tn: La señorita Anastasia volvió a Priestella al final de la batalla con Petelgeuse y Batenkaitos, luego de eso me enteré que Garfiel volvió con una tal Mimi, Crusch fue para allá y yo le dije a Reinhard que mandara a Priscilla; así que en ese caso, ¿cuándo salió Ram?
Otto: Salió anoche por la madrugada, seguramente ya está allá.
Rem: O tal vez no.
Echidna: *Consolando a Rem* Tranquila pequeña, seguramente está bien.
Tn: No tenemos razón para creerlo, pero tampoco para no hacerlo, creo que lo mejor será ir a buscarla.
Rem: Primero mi mejor amiga y ahora mi hermana, ¿qué sigue después?
Tn: *Viéndola* Te juro que no seré yo.
Echidna: Con mi poder haré todo lo posible para que eso no suceda, aunque no te aseguro ser intocable.
Tn: *Viendo a Echidna* Y solo por esa razón necesito de Reinhard y de Whilhelm.
-Saliendo del palacio-
Tn: *Viendo a Otto* ¿No llevaba un metia cuando salió?
Otto: No que yo sepa, ni siquiera dijo que nos mantendría comunicados.
Tn: Típico de ella, toma una decisión pero no se preocupa por hacernos saber las cosas.
Echidna: *Viendo a lo lejos* Tn...
Tn: *Volteas a verla* ¿Qué pasa?
Echidna: Creo que te interesará ver esto *apunta hacia Garfiel*.
Garfiel: *Llegando a pie con su dragón cansado* Tn... al fin estoy de vuelta.
Tn: *Viéndolo aliviado* Garfiel... *te acercas a él y lo abrazas*.
Garfiel: *Abrazándote* Que gusto volver a verte.
Tn: Lo mismo digo *lo sueltas* ¿estás bien?
Garfiel: Con algo de sed, pero bien.
Tn: Denle algo de beber.
Otto: *Toma un recipiente de agua de su carroza y se la da* Ten amigo.
Garfiel: *Bebe el agua* Gracias.
Tn: Garfiel, respecto a lo que hablamos por última vez.
Garfiel: Los necesitamos Tn, eres el capitán en esto y debes ordenarles que vayan a Priestella; Crusch se propuso a enfrentar a Capella y estoy seguro de que ya lo está haciendo.
Tn: *Asustándote* ¿Qué?
Garfiel: Como lo oyes, me enfrenté a dos de sus guardias junto con Mimi y casi perdemos la vida.
Tn: Me comentaste algo sobre eso, pero ¿qué fue lo que pasó con los demás?
Garfiel: Me reencontré con mi hermana, Mimi la protegida de Anastasia está recibiendo ayuda médica, y necesitamos de Ram o de ti Rem *la voltea a ver* para salvarla por completo, nos hirieron gravemente.
Tn: Ram ya fue para allá, aunque no estoy seguro de que sepa en este momento a qué fue.
Garfiel: ¿A qué te refieres?
Tn: ¿No recuerdas a Julius verdad?
Garfiel: *Confundido* ¿Julius?
Tn: No lo recuerdas.
Garfiel: Solo recuerdo haber escapado del refugio de Crusch y Anastasia junto con Ricardo y fuimos sorprendidos por un arzobispo, un tal... Roy Alphard.
Tn: Entonces si está allá.
Garfiel: No sé si Ricardo siga vivo.
Tn: ¿Ricardo?
Garfiel: Peleó con nosotros durante la pelea con Petelgeuse, seguramente lo viste.
Tn: Probablemente, pero si no recuerdas a Julius, entonces... ¿quién fue el que te dio el metia para comunicarte conmigo?, él te lo había dado.
Garfiel: *Recordando* Solo recuerdo haberlo recibido de un extraño que me ayudó, un hombre me lo brindó y mencionó algunas cosas que seguramente les interesarán.
Tn: Alguien te ayudó, pero ¿no recuerdas su nombre?
Garfiel: Es como si asumiera tener un recuerdo sobre él, pero... no saber en sí quien era.
Tn: No me cabe duda, fue Roy quien lo devoró, seguramente está en Priestella, y si me dijeron que Louis estaba con él, seguramente también está allá; lo cual significa que no solo tenemos una, sino 3 arzobispos en Priestella.
Garfiel: Y no solo eso, esos dos guardias eran invencibles, uno era un gigante de más de dos brazos y la otra era una chica que seguramente el señor Whilhelm conoce.
Tn: ¿Una chica?
Garfiel: Según algo que comentaron Ricardo y la señorita Crusch, ella era la esposa del señor Whilhelm, que se hacía llamar antes que Reinhard la santa de la espada.
Tn: *Pensando por un momento* Es bueno saberlo.
Garfiel: ¿Bueno?, esto no es nada bueno.
Tn: *Viéndolo* Es bueno, porque será una buena razón para hacer que Whilhelm nos acompañe en esto, también Reinhard.
Garfiel: ¿Se negaron a ir?
Otto: Insisten que quieren proteger la ciudad, pero lo hacen sin importar lo que le pueda pasar a Priestella y a nuestros amigos que están allá.
Tn: Con eso los convenceremos, volvamos al palacio.
Todos: Si.
-Regresan al palacio-
Tn: *Acercándote a la zona del consejo* Reinhard... Whilhelm...
Reinhard/Whilhelm: *Te voltean a ver desde cerca de la mesa del consejo* Tn...
Tn: *Acercándote al estrado*.
Whilhelm: Te dijimos que no abandonaremos la ciudad.
Tn: *Caminando hacia ellos* Los escuché, pero vengo con una razón que seguramente los hará cambiar de opinión.
Whilhelm: ¿Hacerme cambiar de opinión?, te dije que nada ni nadie me haría retractarme.
Tn: *Viéndolo de frente* ¿Qué te parece tu esposa?
Whilhelm: *Viéndote con mucho coraje* ¿Qué dijiste?
Tn: Tu esposa, eso fue lo que dije.
Whilhelm: *Con sumo coraje te lanza un golpe* Ah...
Tn: *Te defiendes poniendo ambos brazos, pero aún así recibiendo parte del golpe* Ah... tienes que escucharme.
Whilhelm: No era solo con Reinhard, ni tú ni nadie más puede mencionar el nombre de mi esposa *te mete una patada y te manda volando hasta golpearte sobre una columna del palacio, caes al suelo*.
Tn: *Levantándote* Ah... Whilhelm escúcheme, es un asunto verdaderamente importante, Garfiel me habló sobre ella.
Whilhelm: *Corriendo hacia ti* ¿Qué puede saber él sobre mi esposa?
Tn: *Viéndolo de frente* Probablemente no mucho comparado con lo que tú debes de saber, pero... me dijo algo que seguramente te puede interesar, aunque puede que suene difícil de creer.
Whilhelm: ¿De qué se trata?
Garfiel: *Hablando antes que tú* Señor... tranquilícese, deje que yo se lo diga.
Whilhelm: *Viendo a Garfiel* No te conozco nada muchacho, solo peleé cerca de ti en la batalla, pero no sé nada más.
Garfiel: Es cierto que no me conoce, pero mi nombre es Garfiel Tinsel, soy hermano de Frederica Baumann, somos hermanos, aunque ella usa el apellido de su padre y yo el de nuestra madre, y soy uno de los supervivientes del Santuario de medianas especies, y con todo respeto no estoy aquí para hablar sobre mí; quisiera hablarle sobre su esposa, que estoy casi seguro se llamaba Thearesia Van Astrea, también conocida como la santa de la espada.
Whilhelm: Si, así es, ¿cómo sabes eso?
Garfiel: Lo supe el día de ayer antes de salir huyendo de Priestella y ver casi morir a la chica que ahora amo y probablemente esta sufriendo en este momento que yo estoy aquí, e incluso antes de haberme enfrentado a ese arzobispo, a ese gigante y... a su esposa.
Whilhelm: *Tomando el mango de su espada*.
Reinhard: *Corriendo a toda velocidad hacia Whilhelm* No abuelo, tu espada no.
Whilhelm: *Viendo a Garfiel* Chico, tienes mucha valentía para poder hablar así de mi esposa frente a mis narices.
Garfiel: No me estoy tratando de burlar de usted, lo que quiero decirle es que el culto de la bruja aparentemente revivió el cuerpo de su esposa, y todo para hacerla pelear junto con ellos en la toma de Priestella, lo sé porque me enfrenté con ella y fui capaz de descubrir su capucha, era una mujer de cutis refinado y una cabellera de color rojo similar a la de Reinhard pero más larga, tenía una espada de mango dorado y una estatura alta para ser una mujer.
Whilhelm: ¿Cómo puedes asegurar que era mi esposa?
Garfiel: Ni siquiera fue idea mía, fue de... fue de...
Whilhelm: ¿Quién te lo dijo?
Garfiel: Es que no recuerdo su nombre.
Tn: Seguramente fue Julius, como les comentaba, un amigo que fue atacado por Alphard en Priestella, esos dos están allá, junto con Capella, no solo es una sino tres arzobispos; debemos ir a pararlos en este momento.
Whilhelm: Esten tres arzobispos y sea o no sea mi esposa la que esté ahí, no pienso dejar esta ciudad.
Tn: *Viéndolo con más coraje* ¿Qué es lo que pasa con usted?, esta dejando que una ciudad que probablemente pueda estar en ruinas hoy o el día de mañana se destruya, así como así, todo por aferrarse a la idea de que debe proteger esta ciudad, imagínese cuanta gente está muriendo allá todo porque usted no quiere salir de aquí.
Whilhelm: Ya te lo dije, ve si tú quieres, pero nosotros nos quedaremos a proteger el reino de Lugunica; Anastasia, Crusch y Priscilla están allá y podrán proteger Priestella sin problemas, nuestro deber, está aquí.
Garfiel: *Interfiriendo* ¡Claro que no!
Todos: *Lo voltean a ver*.
Garfiel: Si bien no recuerdo el nombre de este individuo, me dijo que ninguna de ellas tenía el potencial suficiente como para detener a esos asesinos; mencionó que necesitaban de su ayuda para acabar con ese gigante y con esa espadachín, y estoy seguro de que aún más contra esa mujer del demonio, me refiero a la arzobispa.
Reinhard: *Toma el hombro de su abuelo es pos de hacerlo entrar en razón*.
Whilhelm: *Manteniéndose firme sin decir ni una palabra*.
-En eso recibes una transmisión en el metia-
Tn: *Revisándolo* ¿Quién es?
Emilia: *Sintonizándote* Tn...
Tn: *Asombrándote al más no poder* ¡Emilia...!
Todos a tu alrededor: ¿Emilia?
Tn: ¿Emilia dónde estás?
Emilia: No lo sé, estoy en una especie de palacio junto con muchas otras chicas que seguramente también fueron secuestradas por este demente *se le acerca una chica*.
La chica: No puedes dirigirte así ante el señor esposo.
Tn: ¿Qué demonios?
Emilia: Tn escucha, tomé este metia librándome de la seguridad de Regulus pero sigo aquí atrapada, pude ver un poco entre las cortinas y creo que me tiene secuestrada en Priestella, ayúdame pronto por favor.
Tn: ¿Priestella?, ¿tienes idea de más o menos dónde estás?
Emilia: Solo pude ver un río cercano al ayuntamiento, creo que se trata de algún edificio principal.
Regulus: *Acercándose* 79, ¿ya estás lista para nuestra boda?
Emilia: ¡Apúrate...! *cuelga*.
Tn: *Exasperándote* ¡Emilia...! *guardas tu metia* ¡nos vamos a Priestella ya! *volteas a ver a los demás* ¡rápido!
Otto: Los seguimos jefe.
Garfiel: A sus órdenes capitán:
-Te vas junto con las chicas, Otto y Garfiel del palacio-
Reinhard: *Soltando a su abuelo, camina detrás de ti*.
Whilhelm: *Viéndolo* Reinhard, ¿irás con él?
Reinhard: *Volteándolo a ver sin detener su rumbo* Eso haré, y tú deberías hacer lo mismo.
Whilhelm: Mis ordenes estuvieron aquí, un mayordomo debe hacer lo que su ama le diga.
Reinhard: Por un momento deja de ser un mayordomo y comienza a ser tú.
Whilhelm: ¿Eh?
Reinhard: Escuchaste lo suficiente, mi madre Theresia ha vuelto a la vida, y tenemos que salvarla del culto de la bruja, también a la señorita Emilia, la próxima gobernante.
Whilhelm: ¿En serio te vas a tragar su cuento?
Reinhard: ¿Qué tal que sea verdad?, ¿lo pasarás por alto?, yo no, iré a Priestella y salvaré a mi abuela de lo que sea que hayan atado sobre ella, no me importa que tú no lo quieras hacer *se va continuando su camino*.
Whilhelm: *Viéndolo irse* Reinhard.
-Saliendo de la ciudad montando unos dragones-
Tn: *Viendo a Otto y los demás* Escuchen bien chicos, iremos lo más rápido posible a la ciudad, no tomaremos descansos más que para hacer recuperar al dragón y para comer, pero todo será lo más rápido posible; gente inocente está muriendo, nuestros amigos mueren, Emilia y Ram están en situaciones desconocidas para nosotros, debemos salvarlos a todos.
Rem: Eso haremos Tn, nada ni nadie nos detendrá en esta guerra.
Garfiel: Lucharemos hasta el final, ni una persona más va a morir el día de hoy.
Otto: En este día acabará la guerra de una vez y para siempre.
Echidna: Todo volverá a ser como antes.
Tn: Así será, así que vámonos, tenemos trabajo que hacer.
Reinhard: *Alcanzándolos a toda prisa en su dragón* Esperen chicos.
Todos: *Lo voltean a ver sorprendidos*.
Tn: *Acercándote a él* Reinhard, ¿cambiaste de opinión?
Reinhard: *Viéndote* Tal vez mi abuelo no lo piense de la misma manera, pero a mi abuela le debo mi título y todo lo que soy ahora como caballero; no podría llevar su espada sino hiciera lo mismo por quien me la engendró, así que iré con ustedes.
Tn: *Alzándole la mano* Bienvenido al equipo hermano; nosotros seremos quienes le den fin a este conflicto de una vez y para siempre el día de hoy.
Reinhard: Si va a ser así *estrechándote la mano* entonces cuenta con mi espada.
Tn: Y tú con la mía *tomas las riendas de tu dragón* vámonos.
-Todos comienzan la marcha tras de ti a toda velocidad hacia Priestella-
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