La Caída de Capella
-De vuelta al ayuntamiento-
Capella: *Bajando desde la torre del ayuntamiento en su forma de dragón* ¿Creyeron que esperaría a que llegaran por mí y me atacaran pendejos? *baja hasta el jardín trasero del ayuntamiento (igualmente grande que el principal) y vuelve a su forma humana* pues se equivocan.
Crusch: *Esperándola en el mismo jardín trasero del ayuntamiento* Te haré pagar por lo que me hiciste.
Félix: *A un lado de ella* No volverás a lastimar a mi ama maldita arzobispa.
Capella: Pero ¿qué tenemos aquí?, la pinche perra a la que le partí su madre hace un rato, me sorprende que la cogida que te metí aún te haga estar en pie.
Crusch: *Sacando su espada* Estaré en pie hasta que me quites el aliento escoria de la lujuria, y hablándote en tu idioma, chingas a tu madre pinche zorra.
Capella: *Tomando la forma de Crusch para burlarse de ella* Chingas a tu madre pinche zorra.
Félix: *Sin dudarlo por un instante, la atraviesa con su espada justo en el corazón* Ah...
Capella: *Aún convertida en Crusch se comienza a desangrar y cae al suelo* Ah... se supone que me amabas, creí que me amabas y ahora haces esto *se lo dice viendo a Félix con tal de hacerla sufrir*.
Félix: No digas chingaderas, yo no comparto ese tipo de relación con mi ama.
Capella: Eso me rompe el corazón *en eso vuelve a su forma de antes recuperándose al instante, y usando su brazo con forma de dragón manda a volar a Félix*.
Crusch: *Viéndola irse volando* Félix...
Capella: *Convirtiendo su otro brazo en una especie de guadaña* No tengo tanto tiempo, quizá debería matarte de una buena vez y luego asesinar a tu líder, esperaba que esos tontos llegaran pronto a entretenerme, pero son tan pendejos, porque parece que les toma mucho tiempo subir hasta este simple piso, sin duda creí que tus amigos serían un poco más rápidos para mí.
-En eso, un fuerte resplandor de luz golpeo los brazos de Capella cortándoselos al tocarla y recibiendo un gran daño consigo-
Capella: ¡Ahhhh...! *volteando a ver a su atacante* pero ¿qué chingados?
Anastasia: *Acercándose hasta Crusch luego de realizar su ataque* Ya es suficiente *viendo a Capella mientras se desangraba* es realmente decepcionante no obtener nada después de tanto esfuerzo, si tuvieras un negocio lo entenderías.
Rem: *Cayendo desde lo alto hasta con ellas con Félix a salvo en sus brazos* ¿Estás bien? *la pone de vuelta en el suelo*.
Félix: *Viendo a Rem* Si, gracias.
Capella: *Poniendo sus brazos de vuelta a la normalidad para evitar seguirse desangrando* Ya lo he decidido, voy a destruir todos sus cuerpos de pirujas y solo dejaré vivas sus pinches caritas de niñas, a ver si con eso piden clemencia.
Anastasia: Ya te hemos estado esperando, ¿acaso no crees que ya estaríamos preparadas? *patea fuertemente el suelo, abriendo con ello el piso sobre Capella haciéndola caer con una extraña fuerza que la impulsaba hacia abajo arrasando la tierra con ella*.
Capella: *Al terminar de caer termina gravemente herida, pero vuelve a ascender a la superficie recuperando su forma inicial en un instante quedando completamente ilesa* Parece que voy a disfrutar este combate.
-Las chicas al pasar eso ya se habían retirado de la batalla y en su lugar apareció Aldebarán esperando a Capella-
Aldebarán: No puedes volver.
Capella: ¿Y ahora tú quién eres?, hazte a un lado, tengo una ciudad que aniquilar y hombres pirujos que matar.
Aldebarán: *Sacando su espada* Y yo, tengo una arzobispa bocona que destruir.
Capella: Eres horrendo, la gente que oculta su rostro es la que más detesto.
Aldebarán: No te preocupes, lo que tú pienses, es lo que menos me importa.
AUTOR:
Aldebarán: Aunque nos acabamos de conocer, debes saber que hoy estoy de muy mal humor, antes de que yo me muera, date prisa y vete de aquí.
Capella: *Voltea a ver a Aldebarán con intención de seducirlo* Vamos, se nota que eres un hombre fuerte y de mucho valor, ¿por qué no vienes hacia mí y despojas tus cargas usando la fragilidad de mi cuerpo?, yo se bien que te gusta, puedo ofrecértelo todo, mis inmaduros pechos y minúscula vagina virgen serían de gran placer para ti.
Aldebarán: *Sin dejarse intimidar* Esa pose en efecto es un poco erótica, pero si lo que intentas es seducirme, es inútil, para un eunuco empedernido como yo sentir atracción por una niña de 12 años que acabo de conocer es tan difícil que me dan ganas de reír.
Capella: ¿Acaso no sientes atracción por mí?, si solo estás actuando como un bufón, ¿de qué sirve es cosa que tienes? *señalándolo*.
Aldebarán: Las mujeres no deberían de hacer esa clase de chistes verdes, además ya te lo dije, particularmente hoy no estoy de humor para esto.
Capella: Dices no estar de humor, pero ni siquiera empiezas la batalla, te contradices mucho.
Aldebarán: *Suspirando y tronando las articulaciones de sus dos hombros* Ah... que molesto, eres muy diferente de los demás pecados que he conocido.
Capella: ¿Con cuál te has encontrado?, todos esos son una bola de patanes y escorias de sus propios deseos, para ser un gran combatiente y defensor de tu individualidad debes escoger a tus compañeros con cuidado, ¿acaso tus padres no te enseñaron eso?
Aldebarán: Desafortunadamente, mis actuales amigos, son tipos de los cuales mis padres me advirtieron.
Capella: *En eso se termina convirtiendo en la imagen de Priscilla con tal de volver a intentar seducir a Aldebarán* Dime, ¿acaso te gusta esta imagen que ves ante tus ojos?
Aldebarán: *Tanto confundido como molesto* ¿De dónde has conocido a mi amada ama? *exhala un poco de aire y la vuelve a confrontar* mil disculpas, pero no me gustas.
Capella: *Haciéndose pasar por Priscilla* ¿Qué es lo que no te gusta de mí?
Aldebarán: No es nada en especial, solo pienso que eres repugnante.
Capella: *Envuelta en un inmenso enojo, regresa a su forma anterior y le lanza un fuerte golpe a Aldebarán con su brazo de dragón*.
Aldebarán: *Con una habilidad desconocida tanto para Capella como para muchos de sus compañeros de equipo, hace una especie de movimiento de transportación, pero parecido a un esquivamiento de ataque puesto de un lugar a otro como sin siquiera haberse movido para esquivarlo, algo más o menos así*.
Capella: *Volviendo a atacarlo de nuevo pero esta vez desde arriba*.
Aldebarán: *La esquiva como dando únicamente un paso hacia atrás*.
Capella: *Termina atascando su brazo sobre la tierra quedando atrapada en ella*.
Aldebarán: *Aprovechando la desventaja, golpea fuertemente la tierra con sus manos creando con ella cuatro paredes que terminan atrapando a Capella, exponiéndole únicamente la cabeza entre ellas*.
Aldebarán: *Usando el filo de su espada, le corta la chompa, digo la cabeza a Capella haciéndola volar por el aire*.
Capella: *Cae su cabeza dejando un rastro de sangre en su camino*.
Aldebarán: *Sin bajar la guardia* A mí no me vas a engañar *quitando las paredes de tierra alrededor del cuerpo decapitado de Capella, comienza a cortarlo al más no poder, reconociendo que su enemigo podía seguir vivo aún bajo esas condiciones; por último, vuelve a crear un movimiento de tierra con el cual junta todos los restos del cuerpo aniquilado de capella haciéndolos explotar con la fuerza de la tierra* ¿qué te pareció eso? *le pregunta a la cabeza tirada de Capella*.
Capella: Eso fue excesivo, no creo que nadie más allá llegado tan lejos.
Aldebarán: Mierda, tal y como lo predije, haber mandado tu cabeza a volar y destruir tu cuerpo no fue suficiente.
Capella: *De su cabeza comienza a regenerar las demás partes cercenadas hasta terminar de completar la composición de todo su cuerpo* Jejeje, veo que caminas entre mi sangre como si nada, al parecer no te da miedo quedar envenenado como tus aliados.
Aldebarán: Sé que mancharme con ella no sería el final, eso es algo que ya he verificado. Ahora, si destruir tu cabeza y todas las partes de tu cuerpo es necesario para aniquilarte, la próxima vez cortaré todas tus partes y aplastaré tu cabeza, no importa cuantos intentos me tomen.
Capella: Tengo la habilidad para sanar y regenerar todas las partes de mi cuerpo incluso si queda la más mínima pisca intacta, todo lo que hagas será inútil.
Aldebarán: Quizás podrás regenerarte, pero no eres invencible, yo sé bien sobre eso, y tengo otros métodos. Podríamos congelarte, sellarte o incluso lanzarte desde una catarata.
Capella: Parece que eres bueno en trucos tontos como esquivar y escapar, pero, te hace falta una manera de matar a esta encantadora dama.
Aldebarán: Quizás aún no te has dado cuenta, pero mis habilidades han sido hasta ahora únicamente para ganar tiempo, probaré todos los medios para mantenerte a raya para atraparte aquí, así que si quieres huir, ahora es tu oportunidad.
Capella: He tomado medidas, por ejemplo, el gigantón musculoso y la pelirroja espadachín fueron colocados a lo largo del changarro, incluso entre nuestros vírgenes en batalla, estos no son poca cosa. Por cierto *voltea a ver el metia que Aldebarán trae consigo* ese espejo que tienes en tus manos está sellado, así que no podrás establecer contacto aquí con nadie para pedir ayuda; esos espejos fueron creados en su funcionalidad originalmente por las brujas, así que siendo miembros del culto también poseemos métodos para neutralizarlos.
-Después de eso, Capella con tal de terminar la batalla de una vez, se termina por convertir nuevamente en un dragón-
Capella: *Comienza a escupir fuego en dirección a Aldebarán*.
Aldebarán: *Poniéndose en defensa* Me lleva la... *crea nuevamente unos muros de tierra escudándose de las llamas de Capella, mientras lo hacía, comenzó a formar muros y enormes extensiones de tierra hacia Capella para con ellas lograr tapar su boca*.
Capella: *Lanza su fuego cada vez más fuerte hacia Aldebarán, cuando de repente un enorme cúmulo de tierra cae en su garganta obligándola a quemarse dentro de sí misma con su propio fuego*.
Aldebarán: Hablando en tu idioma, trágate eso perra... *salta con suma precisión hacia el hocico de Capella mientras está se encontraba ahogándose en sus propias llamas* estate tranquila, si tus propias llamas te queman, yo con mucho gusto las extinguiré... *comienza a lanzar cada vez más y más tierra de los jardines a la boca de Capella, aprovechando la posición exacta sobre su hocico para no fallar su estrategia*.
Capella: *Se comienza a ahogar fuertemente, tratando de utilizar sus llamas para incinerar la tierra que entraba por su garganta, pero estas por el contrario la dañaban por dentro al no encontrar aire y una ruta de escape en su trayecto*.
Aldebarán: *Mientras Capella descendía hacia el suelo tanto por agotamiento como en su lucha por sobrevivir, continuaba lanzando cada vez más tierra hasta que en su cuerpo no quedara más espacio para almacenarla*.
-Los jardines poco a poco se fueron consumiendo, y de aquella extensión que una vez mostró un enorme campo verde con senderos y plantas de diferentes tipos, se terminó formando un inmenso cráter que se volvía cada vez más profundo-
Capella: *Termina de asfixiarse por completo con el gran cúmulo de tierra, llegando al punto en el que ni sus llamas podían hacer presencia ni dentro de ella; su estómago y sus órganos internos quedaron completamente enterrados, y sus habilidades regenerativas fueron inútiles como para sanar algo que no necesitaba sanación sino más bien intervención*.
-Capella termina de dar sus últimos suspiros, dejando caer su cuerpo entre el edificio y lo que restaba del jardín junto a ese nuevo cráter-
Aldebarán: *Volviendo a pisar el suelo* Finalmente *vuelve a enfundar su espada* has caído en tu forma y en tu propia lujuria, Capella Esmerada.
Reinhard: *Llegando hasta él* Muy bien hecho amigo mío.
Aldebarán: *Volteándolo a ver* ¿Reinhard?, ¿no te escuché llegar?
Reinhard: Las llamas del dragón llamaron mi atención, y me alegra mucho que hayas acabado con él, pero... ¿ahora como nos desaceremos de su cuerpo?
Aldebarán: *Viendo el enorme hoyo que creó usando la tierra* Tengo una idea *voltea a ver a Reinhard* ¿crees que puedas mover su cuerpo?
Reinhard: Claro *da un salto hacia el cuerpo sin vida de Capella y lo toma impulsándose hacia el cielo para poder levantarlo por completo*.
Aldebarán: Lánzalo aquí dentro, habrá espacio de más para ella.
Reinhard: *Deposita el cuerpo de dragón de Capella dentro del agujero volviéndolo su fosa*.
Aldebarán: *Utilizando nuevamente sus poderes, extrae del cuerpo de Capella toda la tierra que se había tragado y la utiliza para volver a tapar el hoyo hasta sellarlo por completo* Ya está.
Reinhard: Eso fue impresionante, y asqueroso.
Aldebarán: De esa forma el jardín quedará reparado, y el dragón ya no será más un problema para este mundo.
Reinhard: Eres fuerte amigo.
-De pronto, el metia de Aldebarán comienza a sonar, haciendo hincapié de que Capella ya no estaba neutralizándolo-
Aldebarán: *Sorprendido voltea a ver a Reinhard* ¿Quién podrá ser?
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro