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Emilia la Bruja del Hielo (Ep. 1)

(No sé por qué, pero pensé llamar este capítulo "Emilia la Luchona" XD, o "Emilia la Guerrera", "Emilia es Chingona" o algo así XD; no sé, andaba inspirado y se me ocurrieron muchas mamadas, pero ya, mejor me calmo y hago las cosas como deben de ser. Voy a poner a Zero Two a dar brinquitos para tranquilizarme ;v).

AUTOR: Ahora sí ya hablando en serio, les quiero hacer unas cuantas aclaraciones antes de comenzar la lectura; la primera de estas es que con este o estos capítulos que verán a continuación le voy a dar un origen de personaje a Emilia como a mí me hubiese gustado verlo (espero que a ustedes también, ojalá tengamos la misma opinión, sí no pues espero que lo disfruten aún y con eso), en segunda les quiero aclarar un tema que yo no he tocado (que yo sepa) pero seguramente la mayoría ya notó pero lo quiero aclarar, es respecto al personaje de Pack, yo se los digo directo "el personaje de Pack no existe en esta historia", ¿por qué?, porque sinceramente en mi opinión ese personaje fue el causante de que Emilia se volviera débil y no le permitiese evolucionar como personaje si no hasta que la abandonó y al fin tuvo sus primeros desarrollos luego de cuarenta y tantos capítulos (créanme que casi dejo de ver Re:Zero únicamente por no aguantar a Emilia, pero por eso hago los cambios), y en tercero ya para terminar les quiero hacer saber que esta historia será como de carácter feminista, y tranquilos que no me refiero a feminista estilo mujer empoderada de pañuelo verde, si no feminista de una mujer de verdad, que tiene sus problemas, sus propias dificultades y los soluciona esforzándose para ser una mujer más valiosa. Eso sería todo, ahora sin más comencemos...

-Décadas después de la muerte de Fortuna y la caída del bosque-

Emilia: *Durmiendo en su cama* Ah... ah... madre Fortuna... tío Geuse... *llora y escurre sus lagrimas mientras duerme y forcejea en la cama*.

-En el sueño de Emilia-

Emilia: *Corriendo de Pandora luego del desastre ocasionado por su poder* Ah... ah... ah... tía... tío... *llora mientras corre* ijih... lo siento... lo siento mucho... *en su dirección hacia su aldea se tropieza con las ramas de unos árboles* ah... *cae al suelo*.

-Trata de levantarse, pero un extraño sonido comienza a distraerla-

Emilia: *Voltea a su alrededor* ¿Eh?, ¿qué fue eso?, ijih...

-El sonido la distrae brevemente, se escucha entre un árbol y otro acercándose hacia el sendero, y de pronto salta hacia Emilia-

Emilia: *Actuando por reflejo* Ah... *la esquiva por puro milagro y la observa al posarse* ah... la serpiente negra.

La serpiente: *La mira de frente al ya haber sido descubierta y se pone en alerta de atacar haciendo su típico sonido*.

Emilia: *La mira sintiendo escalofríos* Ah... ijih... no me lastimes.

La serpiente: *Saca su lengua mientras hace sonar su cascabel y no deja de mirarla en intimidación*.

Emilia: *Mientras las lágrimas le brotan y las manos le tiemblan, el reflejo la hace verse a sí misma* ¿Eh? *se mira las manos* yo... puedo usar magia, tengo poderes, puedo defenderme, soy... *mira la serpiente* soy la bruja del hielo, no tengo por qué tener miedo.

-Recuerda las palabras de su tía-

Fortuna: *Tocando el rostro de Emilia* Emilia... no tengas miedo...

Emilia: No lo tendré, madre Fortuna.

-Fin del recuerdo-

Emilia: *Mira a la serpiente tomando coraje y valor consigo misma* Ven acá, no te tengo miedo, atácame, ya no tengo más por perder, ¡asesíname... mátame... ¿qué no entiendes?, acaba conmigo, esta vida no vale la pena vivirla, ¡mátame...!

La serpiente: *Se dirige hacia ella y se dispone a lanzarle su veneno*.

Emilia: *Actúa al instante e impulsada por su coraje alza sus manos liberando su poder en su totalidad congelando y sometiendo a la serpiente a una temperatura tan baja que ni su solo veneno le permitía destruir y consumir el hielo; la congela enterrándola cada vez más sobre el hielo, hasta tomar los kilos sumidos sobre la serpiente sin mucha dificultad y destruirlos desde dentro, todo eso sin dejar ni una sola mancha ni rastro de ella; con eso, acabando con una de las grandes mabestias* Maldita serpiente, ¡¿tienes idea de con quién te metiste?! *se echa a llorar nuevamente* ijih... *se tira al suelo sin poder dejar de pensar en sus tíos y lo que había hecho* ijih... no... no...

-Recuerda brevemente las palabras de Pandora en su cabeza-

Pandora: Mmm... lo siento, pero no puedo morir, nos volveremos a ver cuando la blanca nieve y el hielo se derrita, puedes estar segura de eso, esperaré con muchas ansias el día de nuestro reencuentro *le sonríe al finalizar*.

-Sus recuerdos la hacen sumirse en la locura-

Emilia: No... no... tía... Pandora... no... ¡tía...! *se despierta de golpe*.

Emilia: *Toma control de la situación y trata de tranquilizarse* Ijih... fue una pesadilla, fue solo una pesadilla, eso fue todo... *se vuelve a echar a la cama mientras trata de repetirse las mismas palabras en su mente, todo esto sin dejar de llorar*.

-Minutos más tarde, se levanta de la cama y sale al exterior de lo que antes era su aldea, pero congelada-

Emilia: *Sale de su casa y camina entre los rincones tratando de desahogar su sufrimiento; pasando los minutos se acerca a los cuerpos congelados de unos anteriores vecinos suyos y los limpia con una franela*.

-Una vez cumplido su habito diario, se sienta en la sombra de un árbol a desayunar nueces-

Emilia: *Come tranquilamente sintiéndose más dueña de la situación* Mmm... durante todos estos años he cambiado a la niña que solía ser antes de esto *baja la cabeza* hoy es mi cumpleaños, finalmente cumplo mis 100 años, de niña esperaba presumirle mi edad a mi tía Fortuna y decirle que por fin soy mayor. Ijih... soy una adulta, pero mi mente sigue siendo la de una niña chiquita, he vivido sola aquí desde hace tanto tiempo, no tengo a nadie, todos me tienen miedo, y a mí... solo me queda limpiar los cuerpos de mis vecinos hasta que el bosque vuelva a la normalidad, solo quiero que esto termine.

(Sí, no lo dijo pensando, esto lo pongo por el hecho de que ha pasado tantos años viviendo sola en el bosque y la nieve sin tener a nadie con quien hablar que recurrió a la necesidad de hablar consigo misma para calmar su propia ansiedad, y en realidad es algo muy natural).

Emilia: *Limpia, barre y trapea el interior de su casa, y luego revisa sus suministros de alimento, enterándose de que sus reservas se habían agotado* ¿Ah?, ay no.

-Se dirige al interior de un árbol ya hueco, pica unos diamantes de cristal formados a raíz de su propio hielo y los guarda consigo como moneda de cambio-

Emilia: *Se dirige al pueblo más cercano a su ya extinta aldea, caminando un aproximado de dos kilómetros para llegar hasta allá*.

-Llega al pueblo-

Emilia: *Lo ve a la distancia y duda brevemente si entrar o no; se pone su capucha del abrigo y entra tratando de no llamar la atención, pero sin embargo, sí lo llega a hacer*.

Unos niños: *Detienen su juego al verla a la distancia* ¿Eh?, es la bruja, vámonos.

-La gente del pueblo se aparta y se esconde en sus casas de ella-

Emilia: *Pasa en silencio los alrededores del pueblo tratando de ignorar las miradas de los pueblerinos que la veían con desprecio*.

-Llega hasta el mercado local-

Mercader: *La mira entrar a su tienda* ¿Ah?, eres tú.

Emilia: *Entra con la cabeza baja y pone sus diamantes sobre la mesa* Lo de siempre por favor.

Mercader: *Toma las piedras de la bolsa* Con gusto *va a los costales de nueces y granola, le llena una bolsa con producto y se la lleva* por cierto, ¿te interesan unas botas?

Emilia: ¿Eh?

Mercader: Están muy gastadas, ¿quieres otras?

Emilia: *Con la voz medio quebrada, nerviosa y hasta chillona* Ah... uh... sí, por favor, como puede ver... mis botas... ya están... completamente gastadas.

Mercader: *Solo le hace caso y toma un par de botas nuevas, se las entrega* Aquí tienes.

Emilia: Muchísimas gracias.

-De vuelta en su hogar-

Emilia: *Metiéndose nuevamente a su cama* Mmm... yo... *trata de cubrirse con las sábanas* creo que pude hablarle un poco más el día de hoy *se acurruca en la cama* buenas noches mamá Fortuna, y tío Geuse.

-Al día siguiente-

Emilia: *Sale a hacer sus limpiezas de estatuas como siempre acostumbra* A ver... serían dos familias más en la zona este, y cuatro en la zona norte, ya casi termino; cuando acabe iré al bosque y luego plantearé un nuevo mapa, me hace falta extenderlo más.

-Se dirige al bosque-

Emilia: *Caminando entre los arboles y teniendo a su lado la zona espaciosa sin arboles a su alrededor* El bosque es bastante amplio, las zonas son muy extensas y mucho de esto no lo conocía fuera de lo que veía en mi aldea. Tía Fortuna era muy estricta, sin embargo me sentía segura donde estaba, ahora me muevo día y noche tratando de alejar problemas y nuevas posibles mabestias que me puedan atacar *mira sus botas nuevas mientras esta camina sobre la nieve* ¿a veces me pregunto qué pasó con tío Geuse luego de que Pandora se lo llevara?, espero aún siga con vida; también... traté de encontrar a madre Fortuna pero nunca encontré su cuerpo, al parecer el hielo y la nieve lo consumió, ah... de todos modos ya estaba muerta, y fue por mi culpa.

-Emilia se sienta bajo la copa de un árbol viendo al amplio valle cubierto de nieve y sin árboles-

Emilia: Tengo 100 años, tío Geuse decía que tener 100 para los elfos era el equivalente a tener 18 para su edad; seguramente para los años que él vivía se hubiese convertido en abuelo antes de verme a mí convertirme en una adulta, los humanos envejecen más rápido que los elfos, no solo en lo físico, también mentalmente *baja la cabeza* y mi largo periodo de inmadurez me hizo congelar el bosque, acabar con mi aldea y las dos personas que más me amaban en el mundo; mis padres fallecieron y tía Fortuna sin ser mi madre lo hizo todo por mí, también tío Geuse sin tener ninguna responsabilidad conmigo decidió aceptarme, fui una terrible hija por habérselos pagado así.

-Se echa a llorar de nuevo-

Emilia: *Con lágrimas en sus ojos* ¿Por qué me la paso llorando?, han pasado tantos años, ijih... y sin embargo... sigue en mí como si hubiese sido ayer, ijih... *limpia sus lágrimas, pero no puede dejar de sufrir por el sentimiento* si tan solo... ijih, si tan solo pudiera hacer algo para remediarme, yo...

-En eso escucha un estruendo y unos gritos de fondo al momento del golpe-

Emilia: *Voltea a prisa* ¿Qué fue eso?

-Una enorme criatura bestial aparece atacando a una familia luego de haber destruido su caravana y sus pertenencias-

La criatura: *Les ruge y se pone en posición de atacarlos*.

El hombre: *Se pone al frente poniendo a sus espaldas a su esposa e hijo con su cuchillo en mano*.

El hijo: No papá.

Emilia: *Corre a toda prisa hacia la escena*.

La criatura: *Se acerca a ellos disponiéndose a atacarlos*.

Los tres: Ah...

Emilia: *Viéndolos a lo lejos* ¡Ya es suficiente!

La criatura: *La voltea a ver*.

El padre: *La mira* Ayúdanos por favor.

-La criatura corre hacia Emilia y la ataca con uno de sus puños, Emilia la esquiva y se hace a un lado lanzándole un ataque de hielo impactándole el rostro, la criatura recibe el impacto sin embargo sigue peleando; Emilia tratando de hacer guardia entre la familia sigue atacando y le lanza más ataques de hielo una y otra vez-

-La criatura consigue llegar hasta Emilia y la toma de las piernas, con fuerza la lanza hacia la nieve y cae dándose vueltas en la misma-

Emilia: *Se trata de levantar lo más rápido que puede*.

La criatura: *Se dirige de vuelta a la familia*.

Emilia: *Arrastrándose entre la nieve* Ah... detente.

La criatura: *Se dispone a atacarlos*.

Emilia: *Suplicando con miedo dentro de ella* ¡No por favor!

-Su miedo y su desesperación hace que el hielo que expulsó sobre la bestia tuvieran un efecto más dañino en él haciendo que hielo creciera dentro de él hasta expulsarse al ya no conseguir más cavidad dentro-

La criatura: *Cae al suelo siendo vencida por el hielo de Emilia y muriendo al instante*.

Emilia: *Se asusta por lo que hizo, pero se siente más tranquila* Tranquilos, ahora están a salvo.

El hombre: *Es victima de uno de los trozos de hielo de la criatura que cayeron sobre él y comienza a desgarrarle la carne sobre la piel en un brazo* Ah... ah...

Emilia: *Dirigiéndose hacia él* Oh no, déjeme ayudarle.

El hombre: *Le apunta con su cuchillo* ¡Aléjate!

La madre: *Viéndola* Pelo plateado, orejas largas, ojos morados, es la...

El hijo: Bruja, la bruja de los celos.

Emilia: *Desesperándose nuevamente* Esperen, yo no soy la...

El hijo: Bruja... bruja... bruja... bruja... bruja...

Emilia: *Sintiéndose resignada* Deténganse... deténganse...

El hijo: No te acerques a nosotros, lárgate.

Emilia: *Cubre sus oídos tratando de que su dolor no la haga explotar todo su poder otra vez* Basta... deténganse... no quiero lastimarlos... deténganse...

El hijo: Bruja... bruja de los celos... bruja...

Emilia: *Su poder explota nuevamente y el hielo hace el mismo proceso que con la criatura matando al hombre*.

-Una tormenta de nieve y una fuerte ventisca cubre la zona en donde se encontraban-

Emilia: *Aun lamentándose sobre el suelo* Ijih... ¿qué fue lo que hice?, ¿por qué?, ¿por qué tengo este poder?, ¿por qué le hice eso a esa familia?, ¿por qué no puedo hacer nada bien...?

-Vuelve a su casa-

Emilia: *Come un caldo tratando de olvidar lo ocurrido* Ijih... ojos morados, pelo plateado y orejas largas, todos me odian y corren de mí solamente por mi físico; aunque sea descendiente de ella, no soy igual, yo jamás le haría daño a nadie *llora otra vez recordando a la criatura* no por cuenta propia, ijih...

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