El Último golpe de Guerra
-Momentos antes en el refugio de Anastasia-
Tn: *Viendo a todos tus compañeros a la mesa* Es en serio, él es nuestro amigo, nos acompañó durante nuestra batalla con Petelgeuse y desde que todo esto empezó, así que escúchenlo, su información es tan relevante como la mía.
Anastasia: Quizás ninguno de nosotros lo podamos recordar, pero si tú dices que es nuestro amigo, te creeremos Tn.
Priscilla: ¿Cómo es posible que Tn pueda recordarlo y todos los demás no?
Aldebarán: *Poniéndose de pie* Exacto, eso pone en tela de juicio tu pertenencia al clan de la bruja.
Tn: *Viéndolo de frente* No tengo ningún parentesco con la bruja de los celos.
Priscilla: Entonces ¿cómo puedes explicar esto?
Tn: Quizás... solo quizás... mi pacto con Echidna para que me ayudase en el conflicto me dio habilidades ajenas a las de un combatiente común.
Aldebarán: ¿Hiciste un trato con una bruja?
Anastasia: Yo también tengo un acuerdo con Echidna, ella es el cerebro detrás de mi compañía.
Priscilla: Eso me hace dudar mucho más de ustedes.
Tn: *Viéndola* Que tal si dejamos las dudas para otra ocasión y nos concentramos en lo que en verdad está sucediendo.
Frederica: Opino lo mismo.
Otto: Yo también, a parte, Tn no es ningún allegado a la bruja, lo conozco lo suficiente como para confirmarlo.
Reinhard: Lo mismo digo, mis habilidades como el santo de la espada no detectan rastro de la bruja de los celos sobre él.
Garfiel: Y es nuestro capitán, sin él, jamás hubiésemos derrotado ni a Elsa, ni a gula ni mucho menos a pereza.
Reinhard: *Volteándolo a ver* No olvides a ira, ella también cayó gracias a él.
Echidna:*Mirando a Reinhard* Exacto, cayó, sin embargo, esta escapó.
Tn: *La volteas a ver sorprendido* ¿Qué?
Echidna: Sí *utiliza su magia para hacer una representación en vivo del momento* como pueden ver, la arzobispa se escapó de su encierro en la ciudad capital, y ahora está aquí en Priestella, acompañada de dos arzobispos de la gula, haciendo de las suyas en la ciudad.
Tn: *Golpeando tanto con enojo como con desesperación la mesa* ¡No puede ser!
-Todos en ese momento te voltean a ver-
Otto: *Sosteniéndote un hombro* Tn tranquilízate.
Tn: ¿Qué demonios vamos a hacer?, Sirius está aquí, también Roy Alphard, Capella, Louis, incluso Regulus, ¿cómo lograremos acabar con todos?
Reinhard: Podemos hacerlo.
Tn: *Viéndolo* ¿Cómo?
Reinhard: Juntos, sé que podremos lograrlo.
Tn: Reinhard, ni aunque nos unamos todos lograremos acabar con 5 arzobispos a la vez.
Garfiel: Y no olviden que tenemos a un gigante de seis brazos en la entrada del ayuntamiento junto a la anterior santa de la espada que casi me matan a mí y a la protegida de la señorita Anastasia, Mimi.
Tn: Y siendo así, no tendremos oportunidad a menos que Whilhelm esté con nosotros y tengamos a un mayor número de soldados a nuestro mando.
Anastasia: *Poniéndose de pie* Podemos contactar al ejército de la ciudad, están refugiados tanto en mis refugios como en los refugios del señor Kiritaka.
Tn: ¿Cómo nos dividiremos esto?, tenemos que armar un plan y debemos hacerlo ahora, no tardará mucho en anochecer y... *volteando a ver a Julius* díselos.
Julius: Se los digo y lo repito, Capella asesinará a un grupo de hombres esta noche y los demás arzobispos estoy seguro de que tramarán algo igual o incluso peor.
Tn: Regulus tiene a Emilia, y voy a rescatarla; si armaremos un plan para ir en busca de acabar con esos arzobispos, tengan en cuenta que yo y Reinhard, iremos por Corneas.
Reinhard: Eso haremos, rescataremos a nuestra candidata.
Julius: Si lo haremos así, yo iré por Alphard, le haré pagar lo que me hizo y recuperaré mi nombre.
Tn: *Viéndolo* Espera *volteas a ver a los demás* quizá todos tengamos la disposición de ir a tomar combate contra alguno de estos malditos, pero, debemos planear nuestra emboscada y definir quién de nosotros es el más apto para ir con quién.
Priscilla: *Viéndote* ¿Tú aseguras que podrás con ayuda de Reinhard derrotar a avaricia?
Tn: *Viéndola de frente* Creo y estoy seguro de que lo lograremos.
Priscilla: Si lo puedes ver así, yo y la niña *voltea a ver a Liliana* iremos por Sirius.
Liliana: *La voltea a ver* ¿Qué?
Tn: *Viéndola* ¿Estás segura?
Priscilla: *Invocando su espada* ¿Acaso dudas de mi potencial y el de mi espada carmesí contra una arzobispa de segunda como ella?
Tn: No dudo que puedas fallar, solo temo que lo hagas.
Priscilla: Creo que no me conoces lo suficiente como para reconocer la escala de mi poder, es más de lo que esa arzobispa o inclusive cualquier idiota con conocimiento en las artes espirituales pueda aspirar, así que no dudes en que acabaré con ella.
Tn: *Volteas a ver a Reinhard como pidiéndole su confirmación*.
Reinhard: Déjala ir.
Tn: De acuerdo, ve con Sirius Priscilla, pero solo hazme una promesa.
Priscilla: Dime.
Tn: No vayas a fallar.
Priscilla: *Sacando su espada carmesí* ¿Fallar?, ja, no me hagas reír.
Tn: *Volteas con Julius* Dijiste que Emilia estaba...
Julius: No sé de Emilia, solo sé que ese tal Regulus está preparando una boda en la catedral de la ciudad de Priestella y la volverá su esposa número 79 en poco tiempo, puede que ya esté en eso.
Tn: Entonces debemos apurarnos.
Otto: ¿Qué hago yo?
Julius: *Volteándolo a ver* Tú me acompañarás, Reinhard me mencionó, bueno, antes de que perdiera mi nombre, Reinhard me mencionó que hiciste frente contra Alphard y lograste crear una efectiva distracción, así que vendrás conmigo.
Tn: ¿Estás seguro de lo que dices?
Julius: Tal vez no del todo, pero sus habilidades me servirán en batalla, así que lo necesito.
Tn: *Volteas a ver a Otto* ¿Qué dices Otto?
Otto: Si puedo ser útil en ello, entonces lo haré.
Ricardo: Y yo iré con ustedes, estoy más que seguro de que me necesitarán.
Julius: *Viéndolo* Estoy seguro de que sí, serás una gran mano derecha.
Tn: Muy bien, ahora nos queda... Capella, la más importante.
Frederica: Y Louis.
Tn: Exacto.
Frederica: *Poniendo su bandeja con el café sobre la mesa* Si me permiten, creo que yo junto con todas las mujeres aquí presentes podremos hacer frente contra Louis.
Anastasia: *Viéndola* Con eso te quieres referir ¿a mí, a Rem, a Emma y a Ram?
Frederica: Somos las que quedamos, estoy segura de que lo lograremos.
Anastasia: Yo te apoyaré, pero hasta donde lleguen mis limites en mis contratos espirituales.
Echidna: Yo sabré apoyar en lo mío.
Garfiel: Y yo volveré a pelear contra ese maldito gigante, aunque sea un suicidio, acabaré con él, no me importa lo que haga, estudié sus movimientos y ahora sé que acabaré con él.
¿?: *Escuchándose a lo lejos* No podrás hacerlo solo hijo.
Tn: *Escuchando la extraña voz* ¿Eh?, ¿quién está ahí?
Whilhelm: *Apareciendo por detrás de una de las habitaciones* He sido yo, estimado compañero.
Tn: *Viéndolo sorprendido* Señor Whilhelm, así que después de todo, sí decidió venir.
Todos: *Lo voltean a ver sorprendidos*.
Whilhelm: *Acercándose* Dude por mucho la idea de abandonar la ciudad, pero... *viendo hacia el cuarto por donde salió* si mi señora requiere de mis servicios, es mi deber estar donde me llame.
Tn: *Acercándote a él* Te lo agradezco, nos serás de mucha ayuda en la batalla.
Whilhelm: Aunque te lo negué demasiado, hay algunas cosas de las que me pude dar cuenta cuando llegaba a la ciudad.
Tn: *Te sientas de nuevo* Dime, ¿de qué se trata?
Whilhelm: *Tomando asiento* Efectivamente, mi esposa se encontraba entre los guardias del ayuntamiento, algo en ella, una parte de su esencia se logró desprender e hizo llamar mi atención, y aunque se trate de una versión devuelta a la vida hecha por el clan de la bruja, sé que una parte de ella sigue en pie, y la voy a recuperar.
Reinhard: *Viéndolo* Entonces es verdad que mi abuela está aquí.
Whilhelm: Lo creo y lo confirmo, es ella.
Tn: Las coincidencias no dejan de surgir, encontramos a Sirius que era la anterior tía de Emilia, a Regulus que fue quien destruyó su pueblo natal cuando era niña, a Petelgeuse que era anteriormente el prometido de la tía de Emilia, y ahora la señora del señor Whilhelm.
Whilhelm: Y siendo que era, y es aún mi señora, será mi deber hacer frente a ella.
Garfiel: *Acercándose a él* Y en ese caso yo iré con usted, mencionó que no podría hacerlo solo, ¿sabe algo de aquel gigante?
Whilhelm:*Volteándolo a ver* No quisiera hacer esta anécdota tan larga debido a quenuestro tiempo demanda, pero efectivamente; su nombre es Kurgan, logréenfrentarme a él en el pasado, y a diferencia de lo que tú mencionaste, notiene seis brazos, tiene un total de ocho brazos a su merced.
Garfiel: Noté que utiliza dos para atacar, y otros dos para cubrirse, al principio creí que se trataban de solo cuatro brazos, pero luego supuse que eran seis, pero ahora sé que son ocho.
Whilhelm: Kurgan es uno de los miembros más peligrosos de su especie al ser uno de los pocos que llegó a contar con ocho brazos en lugar de cuatro o seis, por lo que se necesitará mínimo de dos soldados lo suficientemente capaces como para hacerle frente a Kurgan *viéndote a ti y a Reinhard* que no se me ocurre a nadie más que Reinhard y Tn, solo ellos podrían hacer frente contra algo tan salvaje como eso.
Tn: Yo apoyo que Garfiel podrá hacerlo, él sabe algo que nosotros no, y es la táctica del oponente.
Whilhelm: Eso no será suficiente como para derrocarlo, ese gigante lo intenté derribar muchas veces, y sin embargo nunca lo logré, ¿qué les hace creer que este chico podrá hacerlo?
Reinhard: Siendo que ese tal gigante tiene tantos años de combatiente, Garfiel al ser más joven tendrá ventaja sobre su velocidad y su conocimiento en nuevas tácticas de batalla; a parte, derrotó a la chica cazadora de entrañas, podrá hacer lo mismo contra ese gigante.
Whilhelm: Pero Reinhard, ese tipo en verdad que es como el mismo diablo, ha destruido ejércitos enteros, comunidades enteras, inclusive a los más fieros y fuertes soldados de la historia, ¿acaso crees que...?
Tn: Señor, quizás Garfiel no lo logre, pero si necesita de nuestra ayuda, nosotros iremos, a parte, ahí estará usted; pero nuestra misión será rescatar a Emilia y a eso iremos.
Whilhelm: Sí serás el líder en todo esto, en ese caso, no me queda de otra más que acatar tu juramento.
Tn: Pero aún queda el objetivo principal, Capella, ella será la rival a vencer y si no la destruimos a ella jamás liberaremos a la ciudad, ¿necesitamos a un combatiente más?
Aldebarán: *Poniéndose de pie* Yo iré por ella.
Tn: *Volteándolo a ver* ¿Estás seguro?
Aldebarán: Por supuesto que sí, tu mujer, esta... *señalando a Echidna*.
Tn: Emma.
Aldebarán: Si, Emma, me mostró con sus poderes los movimientos y habilidades que mostró la arzobispa durante su combate con Crusch, creo tener la estrategia correcta para hacer frente a ella, así que se lo ruego, acepte mi solicitud para ir tras ella.
Tn: Así que ella te mostró eso *la volteas a ver* hablaremos después *lo ves a él* aceptaré tu solicitud amigo, solo espero que lo que me digas de resultados.
Aldebarán: Se lo aseguro mi capitán.
Tn: Eso espero, porque desde este momento, nos vamos a la guerra *poniéndote de pie* ¡y desde ya!, ¡tomen todas sus armas y prepárense para el ultimátum final de esta guerra!
Todos: *Poniéndose de pie* ¡A la orden señor!
-Te vas directo hacia una habitación a prepararte-
Tn: *En tu mente* -Iré por ti Emilia, lo prometo-.
Echidna: *Entrando a tu habitación* Te veo muy agitado querido.
Tn: *La volteas a ver* ¿Tú crees?, ahora son cinco arzobispos, mi intranquilidad no puede estar más alta.
Echidna: Sabes que cuentas con mi protección divina.
Tn: *Viéndola con ironía* ¿En serio?, ¿al igual como contaba con tu don de ilustración de la realidad desde que tenía mi duda del paradero de Emilia?
Echidna: ¿Qué?
Tn: Quizá lo dejé mucho pasar por la situación, pero podías mostrar una representación de la realidad todo este tiempo, ¿y esperaste a que todo se fuera literalmente a la chingada para decírmelo?
Echidna: Nunca me preguntaste por ello.
Tn: Yo no sabía que podías.
Echidna: Tú mismo lo has dicho, la pregunta lo puede cambiar todo.
Tn: *Sintiendo un nudo en la garganta* Eso lo decía yo cuando mis compañeros de la facultad reprobaban por no haberme pedido ayuda.
Echidna: Recuerda que una parte de mí se formó gracias a ti querido, así que puedes confiarme cualquier cosa.
Tn: Entonces... haz aquello por lo que te liberé de ese templo Echid... digo Emma, no quiero que me escuchen.
Echidna: Haré lo que me pidas amor, pero recuerda que no tengo todo el poder en mis manos.
Tn: Tengas el poder que tengas, solo protégeme, protégete a ti, y protege nuestra causa, que no es mucho pedir considerando lo mucho que ofrecí por ti.
Echidna: Una parte del corazón es un precio muy alto, así que lo haré.
Tn: ¿Y a dónde irás?
Echidna: Iré al frente de la batalla *hace un cambio de vestimenta* y derrocaré a todo enemigo que intente penetrar la fuerza de nuestros combatientes, ten por seguro que ganaremos Tn.
Tn: Ten por seguro que sí.
Echidna: Por cierto, ¿qué haremos después de terminar esta lucha?
Tn: *Te das la vuelta y comienzas a empacar tus cosas para la batalla* Quiero que volvamos a mi mundo, y eso es todo.
Echidna: ¿Qué?, ¿tan pronto te quieres ir?
Tn: Mantuve mi compromiso, tanto contigo como con la guardia real, proteger a este país de las manos de los arzobispos y llevarte conmigo a mi mundo, creo que no puedo pedir más.
Echidna: ¿Me llevarás a mí, a Rem y a Emilia contigo a que vivamos en tu mundo?
Tn: Estoy seguro de que si me voy, ellas querrán venir conmigo.
Echidna: ¿No has pensado en los demás?
Tn: ¿Ellos podrán con la ciudad sin mí?
Echidna: ¿Qué no has pensado en sus sentimientos?
Tn: *La volteas a ver* ¿Qué?
Echidna: ¿Qué pensaría mi estimado amigo el señor Roswaal?
Tn: *Acomodando nuevamente tus cosas para la batalla* Él está muerto, ya no puedo seguir dependiendo de él.
Echidna: Que pena me da escuchar eso, ¿qué diría mi querida Beatriz?
Tn: Ella también murió a manos de Elsa junto con la mansión el día en que se destruyó, ya no puedo contar con ella.
Echidna: ¿Qué me dices de Ram?, estoy segura de que Rem no se atreverá a dejar a su hermana tan fácilmente.
Tn: Seguramente no, pero siendo que es hermana de Rem y mi cuñada, tendrá todo el derecho de acompañarnos.
Echidna: ¿No llevarás a tus amigos?, no creo que Otto te supere tan rápido.
Tn: Quizá no, pero podrá con ello, ya se lo explicaré.
Echidna: ¿Y Reinhard, que tal Julius, eres el único que lo reconoce, Garfiel, Ricardo, Frederica, Petra?, sabes que todos tienen un fuerte vinculo contigo y no podrán resistir tan fácil tu partida.
Tn: De ser así, podré visitarlos en alguna otra ocasión.
Echidna: Ves muy sencillo hacer todo esto querido, yo te puedo asegurar que no lo es tanto a como tú lo quieres ver. Porque te seré sincera que desde que saltaste a este mundo, no ha pasado ni un solo segundo desde que entraste y caíste al suelo en tu mundo natal; recuerda que te dije que en este mundo el tiempo funcionaba diferente.
Tn: ¿Cómo es eso posible?
Echidna: Tú saltaste a este mundo, cuando vuelvas con nosotras el ritmo de tu mundo continuará tal cual a como estemos nosotros allí, pero aquí el tiempo transcurrirá más rápido y seguramente cuando vuelvas todo lo que alguna vez conociste se habrá perdido.
Tn: ¿Cómo estás tan segura de eso?
Echidna: Recuerda que yo existo desde hace más de 400 años, y siendo así, te vi cuando yo aún dormía en cuna y te vi crecer casi al mismo tiempo.
Tn: Pero por lo visto el tiempo no te afectó en el santuario.
Echidna: No estamos hablando del santuario, estamos hablando de este mundo, todo trascurrirá a su debida velocidad, y en caso de que tú salgas solo o con nosotras, podrías dar casi por hecho de que todo lo que viviste aquí, nunca lo podrás recuperar.
Tn: Por lo que veo, quieres hacerme más difícil la decisión.
Echidna: La decisión será tuya, yo te he dicho la verdad ante el asunto, pero serás tú el que elija *se va*.
-En la habitación de Crusch-
Whilhelm: Candidata, ¿se siente mejor?
Crusch: Esta sangre de dragón poco a poco me está quemando por dentro, es como si tomara una parte de mis órganos internos y poco a poco los consumiera a su paso.
Félix: *Usando su poder* Estoy usando todo lo que puedo, pero mi poder me impide atravesar la barrera de la sangre del dragón, no se me ocurre nada.
Ram: Podríamos usar magia espiritual, pero necesitaríamos de alguien de clase avanzada que pudiera conjurar algo de tal magnitud como lo de la fuerza del poder de un dragón.
Whilhelm: No se preocupe candidata, la sacaremos de esto, aunque nos cueste la vida, la salvaremos; la necesitamos nuevamente en batalla.
Crusch: *Bajando su mirada* ¿Me necesitan a mí?, luego de que mi ineptitud me hiciera tomar las armas de una manera tan apresurada y poco organizada, que ahora por mi culpa más de cien hombres murieron en combate, y sin embargo, yo sigo aquí, yo debí haber muerto en lugar de ellos.
Félix: No diga eso, usted sigue siendo de utilidad para este reino, y el mundo la necesita con vida, haremos lo mejor que podamos.
Ram: La sangre lentamente sigue marcando su piel.
Tn: *Entrando a la habitación* Ya es momento de partir *viendo la escena* ¿qué pasa aquí?
Ram: *Volteándote a ver* Pasa, que la señorita Crusch fue tocada por la sangre del dragón, y su tacto es tan letal que la está consumiendo de poco a poco como si se tratase de una enfermedad carnívora.
Tn: ¿Dices que la sangre del dragón le provocó esto?
Whilhelm: Desde tiempos antiguos la sangre del dragón ha sido muy venenosa para los humanos y seres de medianas especies, el contacto con ella puede ser desde esto hasta la muerte.
Félix: Señor Tn, ¿tiene alguna idea sobre cómo lidiar con esto?
Tn: Leí respecto a la sangre del dragón, no conocía sus efectos tan detalladamente ya que nunca lo había visto en persona; y recuerdo cuando Crusch fue salpicada por la sangre de Capella mientras estábamos en batalla, yo le deformé una parte del rostro y parte de esa sangre me cayó tanto a mí como a la señorita Crusch, por lo que ese es el resultado.
Ram: *Viéndote* Un momento, si a ti también te tocó, ¿por qué no estás agonizando?
Tn: *Descubriéndote las manos en donde te cayó aquella sangre color negro* Aquí tengo las marcas, pero solo son unas manchas puestas sobre mi piel, ni siquiera me había fijado en ellas *tomando uno de los trapos de la mesa y tratando de quitarte las marcas* mmm... no se quita.
Whilhelm: *Viéndote sorprendido* Qué raro, nunca había visto que la sangre del dragón pudiera causar tan poco daño en una persona.
Tn: Esto sin duda, porque no se me ocurre otra cosa, tiene que ser a causa del poder de Echidna que habita en parte de mí.
Whilhelm: Sería eso, o será que una parte de la pereza y la gula que también viven contigo, te protegen de alguna manera de la sangre del dragón.
Tn: Podría ser *viendo a Crusch* pero si la sangre de dragón no me hace ningún daño a mí, pero en cambio esta si le afecta a Crusch, debemos encontrar una manera de librarla de ella.
Félix: Pero ¿tienes alguna idea?
Tn: ¿A ustedes no se les ha ocurrido nada?
Ram: *Viéndote* Si pensaras un poco serías de más utilidad.
Tn: Bien, probaré algo *extiendes tu mano*.
Whilhelm: *Confundido* ¿Qué piensas hacer?
Tn: *Acercando tu mano a Crusch* Quiero saber qué pasa si pongo mi mano que no hace efecto con la sangre del dragón sobre Crusch.
Félix: ¿Estás seguro de lo que haces?
Whilhelm: Podría en verdad pasarte el padecimiento de los efectos del dragón.
Tn: Solo déjenme intentarlo, nada perdemos en hacerlo *acercas tu mano sobre la mano de Crusch y pruebas la reacción*.
Ram: ¿Sientes algo?
Tn: *Quitas tu mano de ella* No sentí nada fuera de lo normal, pero... *viéndote la mano* no puede ser *aprecias que en ella se encuentran las marcas de la sangre del dragón pertenecientes a Crusch, ahora marcadas sobre ti en esa parte de tu mano* al parecer tomé una parte de tu enfermedad al momento de poner mi mano sobre ti.
Crusch: ¿En serio?
Tn: Muy en serio, si esto puede funcionar así, entonces... podría pasar todas tus marcas directamente a mí y salvarte de lo que sea que esa arzobispa te haya hecho.
Crusch: Gracias Tn, pero... no me gustaría tener que dejarte toda mi carga a ti.
Tn: No habrá ningún problema en ello *checándote las marcas* si esto solo significa tener algunas manchas pintadas de negro en mi cuerpo, creo que podré soportarlo, incluso si se llega a tratar de la señorita Crusch.
Crusch: No sé cómo podría agradecerte.
Tn: No lo haga, solo deme su espada y su valor para estar al frente de la batalla, será lo mejor *pones tus manos sobre las de la señorita Crusch, y comienzas a absorber poco a poco sus marcas pintadas de negro hasta terminar*.
Crusch: *Sintiéndose mejor otra vez* Las marcas y los síntomas en mi cuerpo se han ido *poniéndose de pie* ahora, creo que es preciso volver a la batalla.
Tn: Así se habla, vístase candidata, que esta guerra se va a acabar hoy *estás a punto de salir por la puerta*.
Félix: *Te detiene* Muchas gracias señor Tn, en verdad no sé qué hubiéramos hecho sin usted aquí.
Tn: Agradezco tu halago, pero será mejor guardarlos para otro momento, estamos a punto de salir y debemos ser puntuales en el ataque antes de que ellos lo hagan primero.
Félix: A la orden señor.
Tn: *Deteniéndolo* Otra cosa, ¿en dónde está esa tal Mimi que Garfiel ha estado buscando desde que volvió.
Félix: Mimi, está fuera de peligro, seguramente aún está en el refugio de la señorita Anastasia descansando para terminar de recuperarse del golpe.
Tn: ¿Me juras que está bien?
Félix: Claro que sí, si Garfiel quiere verla, solo dile que la visite al mismo refugio.
Tn: De acuerdo, y otra más, ¿sabes dónde está Petra?
Félix: De eso si no sé, con permiso *se va a preparar para la batalla*.
-Sales de la recamara de Crusch-
Frederica: *Viéndote salir* Señor, su transporte lo espera.
Tn: Gracias Frederica.
Frederica: *Haciendo reverencia* Con su permiso.
Tn: Espera.
Frederica: ¿Qué pasa?
Tn: ¿Qué pasó con Petra?, ¿en dónde está?
Frederica: Fue evacuada junto con todo el pueblo, a mí me trajeron aquí, y a ella... tengo entendido que la mandaron a un refugio de aquí en la ciudad.
Tn: Espera, ¿no tienes idea de dónde está?
Frederica: Me dijo que me mandaría una carta cuando llegara al refugio para ir por ella, y... *saca una carta de uno de sus bolsillos sobre su mandil* me mandó esto.
Tn: *La tomas y por consecuente la lees* ¿Qué? *en la carta* "Hola amiga Frederica, estoy en uno de los refugios de la señorita Anastasia frente al ayuntamiento de esta ciudad, no te preocupes por mí, todo está bien, cuando quieras puedes pasar por mí, estoy segura de que tu nueva ama tiene la dirección" *alarmándote* no puede ser.
Frederica: Su refugio está frente a donde se dio la batalla.
Tn: ¿Qué hicieron con las personas de ahí?
Frederica: Hasta el momento la señorita Anastasia no ha dado una orden de desalojo, todos tienen que seguir ahí.
Tn: *Tomando camino* Iré por Regulus y de paso pasaré por ella.
Frederica: Tn... ten mucho cuidado.
Tn: Lo tendré, no te preocupes, por cierto, dile a Garfiel que Mimi está en el mismo refugio en donde la dejó *bajas las escaleras y sales de la casa*.
Frederica: Claro se lo diré, oraré por su vida señor.
Garfiel: *Viendo a su hermana* Ya me voy hermana, deséame suerte.
Frederica: *Volteándolo a ver* Ah... Garfiel.
Garfiel: *Viéndola sonriente* ¿No me vas a desear suerte?
Frederica: Si claro, daré las bendiciones de mis espíritus para que libres con todo tu poder esta batalla.
Garfiel: Gracias hermanita *preparándose para irse*.
Frederica: Y por cierto...
Garfiel: *Deteniéndose* ¿Eh?
Frederica: Creo que hay algo que te interesará saber.
-Llegan todos hasta el centro de la ciudad (excepto tú y Reinhard) y se dividen para atacar-
Julius: Muy bien, haremos esto de manera ordenada y diestra; mis compañeros y yo atacaremos la parte centro de la ciudad en donde encontraremos a Alphard.
Ricardo: *Cuestionándolo* ¿Cómo sabes que está ahí?
Julius: *Apuntando hacia Echidna*.
Echidna: *Muestra con su poder una visión en tiempo real del centro en donde se encontraba Alphard*.
Ricardo: Oh ya veo.
Echidna:Apoyaré con esto, pero me abstengo rotundamente a recibir ordenes por parte dealguno de ustedes, tomaré mi propio rumbo en la batalla, yo sabré cual meconviene.
Whilhelm: No distorsionaremos la decisión de una de las esposas de nuestro capitán, por lo que serás libre de tomar tu lugar.
Julius: Muy bien, pero todos los demás *viendo a Priscilla* Priscilla, ve al corredor poniente de la ciudad, ahí encontrarás a Sirius, está cerca de la catedral, llega antes de que esta lunática llegue y empiece con su show otra vez.
Priscilla: La detendré en menos de lo que mato un insecto *voltea a ver a Liliana* ya oíste niña.
Liliana: Si señorita.
Julius: *Viendo a Aldebarán* Aldebarán, tú ya sabes, ve al ayuntamiento, encuentra a Capella y destrúyela, no queremos prisioneros, mátala; irás junto al señor Whilhelm y Garfiel, mucha suerte.
Aldebarán: *Saludando militarmente* Gracias señor, y a la orden.
Julius: Whilhelm, Garfiel, ustedes ya saben, sus tareas serán de las más difíciles, pero confío en que tendrán el coraje para llevarlas a cabo, esos guardias, por más peligrosos o cercanos que sean, son enemigos, así que hagan todo lo que esté en sus manos para hacerlos caer.
Whilhelm/Garfiel: ¡Lo haremos!
Julius: Que no se diga más, a pelear.
Todos: Si señor.
-Se empiezan a dispersar cada uno de ellos por sus respectivos puntos de la ciudad-
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