El Secuestro de Emilia
-A la entrada de la ciudad de Priestella-
Roy: *Recibiendo a una de sus compañeras* No esperaba verte aquí tan oportunamente hermana.
¿?: Solo era cuestión de tiempo querido, antes que en la capital nuestro destino está en vengarme sobre aquellos que se atreven a profanar nuestra autoridad y la de nuestra alabada Satella.
Roy: Ya han muerto algunos de nuestros compañeros, su sacrificio carece de importancia ante mis intereses, pero tenemos un enemigo en común, y es algo minúsculamente mutuo entre nuestras autoridades.
¿?: *Sonriendo* Quizá nos hizo fallar en la Capital, pero ahora, los asesinaré como nunca antes lo he hecho.
-En una casa ajena a lo antes visto hasta ahora en el relato-
Emilia: *Despertando en una cama lujosa y adornada de una manera desconocida para ella* ¿Eh?, ¿dónde estoy? *comienza apreciar el espacio de la habitación* ¿qué es este lugar?
-Se levanta de esa lujosa cama y voltea a ver hacia la puerta apreciando a una dulce señorita de cabello color dorado viéndola desde la misma-
Emilia: *Viéndola confundida* ¿Quién eres?
-La señorita sale corriendo sin mencionar una sola palabra-
Emilia: Espera... ¿dónde estoy?, ¿qué es lo qué...?
-Emilia se percata de que no lleva ropa puesta, recordando lo anterior vivido el día de ayer en su enfrentamiento con Sirius y su aparente derrota con la llegada de Regulus-
Emilia: *Terminando de recapacitar lo antes dicho* Así que... ese arzobispo me tomó *prestando atención a su desnudez* ¿estoy desnuda?, ¿dónde está mi ropa?
-Comienza a revisar entre sus alrededores, pasando entre los muebles y los cajones, pero no haya ni un solo rastro de sus prendas de ropa-
Emilia: *Tomando la sabana de la cama, se cubre con ella ocultando así su desnudez* Será poco decente salir de esta manera, pero tampoco puedo dejar que alguien me vea así.
-Emilia sale de la habitación percatándose de la inmensidad de la propiedad en la que se encontraba, voltea a ver hacia los ventanales cercanos a ella apreciando que el lugar en donde se encontraba, se trataba de una sofisticada hacienda en donde varios hombres y mujeres trabajaban alrededor de la casa sembrando y cultivando las tierras-
Emilia: Pero ¿qué es esto?
Regulus: *Acercándose desde sus espaldas* Al fin has despertado, que gran alivio, por poco comenzaba a creer que nunca lo harías, es mi alivio verte a salvo.
Emilia: *Lo voltea a ver entre sorprendida y asustada* ¿Tú...?
Regulus: *Ignorándola* Sin embargo, me parece incomodo que te pongas a pasear así nada más al momento de haberte despertado; tuviste un largo día y mucho te ha sucedido hasta ahora, así que por lo menos debería dolerte la cabeza, teniendo mis palabras en mente, te pido que te cuides mucho, especialmente porque tu cuerpo ya no es solo tuyo.
Emilia: *Teniendo un serio conflicto en sus pensamientos al haber despertado desnuda en aquel dormitorio* ¿Qué fue lo que hiciste conmigo?
Regulus: Entiendo tu confusión respecto a la situación actual del momento; pero yo siendo ahora tu esposo y aquel que mejor sabe tus caminos al igual que los míos, te contaré que tú eres mi esposa y yo tu esposo, eres mi prometida número 79.
Emilia: ¿Qué?
Regulus: Te conseguiré ropa lo más rápido posible, una mujer tan bella como tú no puede permanecer de esa manera.
Emilia: *Haciendo una postura de aparente resistencia* No entiendo qué es lo que quieres conmigo.
Regulus: *Ignorando sus palabras de nuevo* Dime ¿eres virgen?, esto es algo muy importante y está en mi necesidad saberlo.
Emilia: *Se muestra confundida ante la pregunta y no responde nada*
Regulus: Mi estimada 79, es muy importante que le hagas saber a tu esposo tu pureza y tu respeto hacia mi persona, si existe acaso un hombre que te haya tocado y este no te ama a ti y tú por el otro lado no lo amas a él, me veré obligado a tomar acción de represalia en contra de aquella persona que en tu dignidad no amas.
Emilia: No entiendo a qué te refieres, ¿qué quieres decir con virgen?, no había escuchado esa palabra antes en mi vida.
Regulus: *Mostrando una cara de orgullo* Excelente, esa es precisamente la respuesta que esperaba escuchar, eres mi chica ideal; con esto me he dado a entender que ser virgen de cuerpo no lo es todo, ya que la verdadera pureza, está en la inocencia. Espero que de ahora en adelante, esa sea la misma respuesta de mis futuras esposas.
Emilia: Aún no entiendo que significa la palabra virgen.
Regulus: *No le hace caso de nuevo* Y tu apariencia no puede ser dejada así, haré los preparativos para un cambio de imagen inmediatamente *llamando a otra de sus esposas* número 184 ven aquí.
-De manera casi instantánea llega la misma mujer anteriormente vista por Emilia mostrándose con un test completamente inexpresivo-
Regulus: Lleva a tu compañera número 79 a cambiarse para celebrar la boda de ambos, ya que desde este momento, la medio elfa es igual a ti.
-La chica toma a Emilia de la mano mostrándose obediente ante la petición sin mostrar ninguna expresión y sin mencionar ni una sola palabra-
Regulus: Muy bien hecho querida *se acerca momentáneamente hacia Emilia* te veré lista en nuestra celebración.
Emilia: *Respondiendo más por miedo que por rectitud* Claro.
-En eso número 184 lleva a Emilia hacia una de las habitaciones para prepararla para la boda-
Emilia: *Comienza a recordar sus recuerdos más oscuros de Regulus en su pasado* -Es el mismo hombre que atacó mi aldea, es el mismo asesino que atacó a mi tía Fortuna y a tío Geuse; cabello blanco, ropas blancas, y esa expresión que denota un aura tan peligrosa como las mismas mabestias.
-En la habitación con Emilia y número 184-
Emilia: *Aprovechando que Regulus ya no estaba con ellas*
184: *Comienza a vestir a Emilia mientras le da indicaciones en voz baja* Es muy importante que sepas que tu nombre es 79, yo soy 184, también esposa del señor esposo al igual que todas aquí presentes; debes saber que nunca debes mencionar a otro hombre en presencia del honorable esposo, además de que es de suma importancia evitar mostrar expresiones y de ser posible ni siquiera hablar.
Emilia: Que cruel, pero... ¿qué haces?, ni siquiera conoces mi talla de ropa.
184: No debes preocuparte por eso, se tomaron tus medidas mientras te encontrabas dormida, así que será una preocupación de menos.
Emilia: ¿Acaso él las tomó?
184: El honorable esposo no acostumbra a ver a sus mujeres desnudas, por lo que es de suma prioridad confeccionar la vestimenta conforme a las medidas de cada una de nosotras, en especial una recién llegada como en tu caso.
Emilia: He de suponer que no hará nada con nosotras ni siquiera conmigo luego de celebrarse la boda.
184: Al honorable esposo le preocupa que estemos bien y estemos siempre a su merced, no acostumbra a tener algún contacto con nosotras al momento de consagrarnos como sus esposas.
-184 termina de vestir a Emilia únicamente con su ropa interior-
184: He de admitir que eres realmente hermosa al igual que todas las demás.
Emilia: Te agradezco el aprecio, hasta ahora únicamente Tn y Rem se han referido a mí de esa manera.
184: *Muestra percepción ante el comentario de Emilia* ¿Rem y Tn?, dime, ¿acaso el nombre de Tn, se trata de un hombre?
Emilia: Así es.
184: Te ruego el no mencionarle nunca esa persona al señor esposo, de hacerlo podría dudar sobre tu mente virgen.
Emilia: Yo ni siquiera tengo porque estar aquí.
184: Mujer, por más que te cueste aceptarlo, tú opinión es lo que menos importancia tiene para el honorable esposo.
Emilia: Pero yo ya tengo un esposo, y se enojaría mucho conmigo si llegase a verme así.
184: ¿Tú tienes un esposo?
Emilia: Sí, ese chico Tn el que antes te mencioné es mi esposo, y fue a él a quien le di mi voto hace ya poco más de un año, sin embargo, aún no hemos podido consumar nuestra boda.
184: Si el asunto es así, entonces será mejor que te mantengas preparada para tu boda el día de hoy dándole al honorable esposo el voto que no le pudiste entregar a ese tal Tn.
Emilia: Lo siento, pero mi voto no puede estar sobre otra persona que no sea él.
184: *Tomándole los hombros en pos de tratar de hacerla en entender* Escucha, nuestro voto no es tema de decisión, el honorable esposo es a quien debes esposar, de no ser así, no podrás desposar a nadie más, no existe opción.
Emilia: ¿Por qué no la hay?
184: *Soltándola* Somos mujeres, no tiene porqué haberla, siempre es así.
-Las cuestiones de Emilia continúan, sin embargo 184 permanecía dándole largas o ignorando de lleno el tema-
184: *Termina de preparar a Emilia para su boda* He terminado con tu vestido número 79, espera aquí un momento, haré los preparativos para dirigirnos a la catedral en donde el honorable esposo se hará de encontrar en unos momentos más *sale de la habitación*.
Emilia: *Espera a que 184 se vaya lo más lejos posible para salir de la habitación y correr fuera de ella* Tengo que salir de aquí *corre tan rápido como puede por uno de los pasillos*.
-Unas de las otras esposas de Regulus caminan por el mismo pasillo que Emilia, por lo que Emilia se esconde de ellas entre unas escaleras a su lado izquierdo-
Emilia: *Espera a que estas se vayan y corre por esas mismas escaleras hacia el siguiente piso* Tiene que haber una salida por aquí.
-Emilia camina en otro pasillo en el que se aprecian unos ventanales semejantes a los que había visto en primer lugar, sin embargo, estos apuntan hacia vista del ayuntamiento a costa de un río, pero eran cubiertos por unas gigantescas cortinas-
Emilia: *Haciendo a un lado las mismas cortinas* Allá está la ciudad, seguramente estoy en Priestella, debo salir.
-Unos trabajadores miembros de la seguridad del palacio de Regulus pasan por el pasillo inspeccionando la zona-
Emilia: *Los voltea a ver sorprendida* ¿Eh?
Uno de los miembros: ¡Hey!, ¿qué haces aquí?
Otro de ellos: Esta área está prohibida.
-Ambos miembros de seguridad comienzan a dirigirse hacia ella-
Emilia: Por favor deténganse, llegué aquí por accidente, no era mi intención.
Uno de ellos: *Tomándola de los brazos* Tendrás que darle esa explicación al señor arzobispo.
Emilia: *Alterándose* Dije ¡que se detengan! *les lanza una ráfaga de hielo a ambos congelándoles ciertas partes de su cuerpo*.
Uno de ellos: *Cae al suelo con una parte de su brazo congelada mientras intenta sacar su metia* Ah... es una bruja.
Otro de ellos: *Con parte de su cintura congelada* Es la misma bruja de los celos.
Emilia: ¿Ah?, no soy una bruja.
Uno de ellos: *Tratando de comunicarse con Regulus por su metia* Señor...
Emilia: No... *al tratar de detenerlo sin querer le rompe el brazo congelado mismo con el que sostenía el metia*.
Uno de ellos: *Reaccionando ante el dolor* ¡Ahhhh... mi brazo...! *la voltea a ver* bruja.
Otro de ellos: Bruja, bruja, bruja...
Emilia: *Empieza a caer cada vez más en desesperación* No, no soy una bruja.
Ambos: Bruja, bruja, bruja, bruja, bruja, bruja...
Emilia: *Pierde el control y desprende con su poder unos fuertes rayos de hielo que golpean y destrizan parte de la habitación, incluyendo a ambos guardias-
Los dos: *Terminan de caer muertos*.
Emilia: *Super asustada* No... ¿qué he hecho?
-Emilia permanece durante unos minutos alarmada por lo que había acabado de hacer-
Emilia: *Tratando de entrar en razón sin mucho éxito* Ah... debo... debo irme de aquí *se acerca al cadáver del guardia con el metia en mano y lo toma* debo comunicarme con Tn, solo él podrá ayudarme.
-Emilia corre y se aleja lo mejor posible de la escena que causó, y comienza a tratar de comunicarse con tu metia-
Emilia: *Contactándose contigo* Por favor contesta *voltea a ver hacia diferentes direcciones previniéndose de que alguien pudiera verla*.
Tn: *Contactándote con ella* ¿Quién es?
Emilia: *Sintonizándote* Tn...
Tn: *Asombrándote al más no poder* ¡Emilia...!
Emilia: Tn... que gusto me da verte.
Tn: ¿Emilia dónde estás?
Emilia: No lo sé, estoy en una especie de palacio junto con muchas otras chicas que seguramente también fueron secuestradas por este demente *en eso se le acerca número 184*.
184: No puedes dirigirte así ante el señor esposo.
Tn: ¿Qué demonios?
Emilia: *Tratando de ignorarla* Tn escucha, tomé este metia librándome de la seguridad de Regulus, pero sigo aquí atrapada, pude ver un poco entre las cortinas y creo que me tiene secuestrada en Priestella, ayúdame pronto por favor.
Tn: ¿Priestella?, ¿tienes idea de más o menos dónde estás?
Emilia: Solo pude ver un rio cercano al ayuntamiento, creo que se trata de algún edificio principal.
Regulus: *Acercándose* 79, ¿ya estás lista para nuestra boda?
Emilia: ¡Apúrate...! *cuelga*.
-Luego de eso Emilia es llevada nuevamente a la misma habitación-
Regulus: *Se para frente a ella teniéndola a esta sentada en una silla junto a 184 parada a su lado* He de decir que eres más habilidosa de lo que pensaba en primer lugar, lograste pasar por encima de dos de mis guardias más calificados y regresaste ilesa, al parecer no eres del todo ajena a la deidad de nuestra amada Satella.
Emilia: *Lo mira con unas inmensas ganas de llorar por la impotencia de no poder responderle*.
Regulus: *Acercándose a Emilia* No te negaré que me agrada tener ante mí semejante poder como el que posees, pero... me disgusta grandemente que trasgredan mi autoridad sin ningún tipo de rectitud, es un grave insulto hacia mi persona, así que... *se acerca de forma temeraria a Emilia*.
Emilia: *Lo voltea a ver con todo el miedo del mundo* Mmm...
Regulus: *Le da un toque leve en la nariz* Que no se te ocurra volver a hacerlo *se aleja de ella* considera y agradece que he sido piadoso *la voltea a ver como esperando de ella su gratitud*.
184: *Volteando con Emilia* Debes agradecer.
Emilia: *No puede decirlo al tener el gran enojo sobre ella* Ah...
Regulus: Por educación, hazlo.
Emilia: *Logrando corromper su orgullo* Gracias.
Regulus: Así me gusta *saliendo de la habitación* prepárate, la celebración será dentro de unas horas *voltea a ver a 184* número 184, que todas las demás estén listas.
184: *Atiende a la petición*.
Emilia: *En su mente* -Ayúdame Tn-.
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