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Capítulo 1

—La vida que prefieras—

Sus ojos, lentamente los abre con algo de confusión... todo ha sido algo muy alocado, su cansancio y aquel borde tan negro y oscuro que pasó al ver su alter ego en problemas... 

Es algo que no desea volver a vivir... no, no desearía pasar por ello. Pero el problema no redunda ahí, es saber en donde se encuentra exactamente. 

—Veo que haz despertado, Anne— Aquella voz, su cabeza se gira en dirección de donde habría venido, pero no encuentra nada, mira nuevamente y se encuentra sentada, sola, y bajo sus pies es como un cristal que refleja un celeste brillante y blancas nubes moverse lentamente.

—¿Quien...—Su voz suena ronca, como si hubiera tragado tierra, pero la aclara mientras sus cejas se fruncen por la luz, la extraña calidez...—¿Dónde estoy?— Pregunta al aire y pues parece que suena una risa algo burlesca y esto molesta a la muchacha de cabellos rubios pálidos, ondulados y en las puntas se notaban que estaban enredados, descuidados. 

—No solo rías... dime que me ha pasado— Se levanta de aquella silla con fuerza, pero le extraña que no hay algún sonido de esta cayendo. 

Su ojos verdosos se giran de un lado a otro bajo aquellas ojeras notorias, no sabe hacia donde ir, pero decide tomar la izquierda y comenzar a caminar. 

Ella niega que está en el cielo, pues desde un principio no era demasiado creyente en Dios, sus pisadas descalzo no hacían ruido, sin embargo aquel cristalino suelo que pisaba se sentía como el agua, teme caer en las profundidades por lo que su enojo se transforma a un poco de miedo, quiere saber donde está.

—Por favor... dime donde estoy— Su cabeza baja y parte de su extensa cabellera ondulada va hacia adelante, cubriendo su rostro. Sus puños estaban apretados a los costados, pues todo es extraño, siente que puede quedar ahí atrapada en la eternidad... pero sola. 

Su miedo se ve reflejado en su labio tembloroso, las inútiles ganas de echarse a llorar como una niña la inundaba poco a poco, la consumía como la llama de una vela. 

"Quiero... quiero regresar, quiero ver a mi hermana" 

Ella no es así, se crió como una amargada, una chica ruda y dedicada a sus asuntos, no le gustaba demostrar sus sentimientos hacia las personas, pero es humana. 

Tiene las mismas necesidades de uno, y ahora sus lágrimas caían a los costados de sus mejillas, su labio se presiona para no dejar salir los quejidos, pues ahora su corazón dolía, su alma dolía...

—Creo que me he pasado, señorita— Los ojos verdosos hundidos en ojeras se levantan lentamente y observan una mano extendida, pero no queda ahí, sube su cabeza hasta levantarla más allá de su altura y encontrarse con un par de ojos amarillentos. 

Las lágrimas no se detienen, pero a los pocos segundos trata a apartarla para evitar que la vea así. 

—No me molesta verte llorar, es una forma de desahogarse.

La mano extendida se acerca hasta tocar su mejilla y al instante la siente helada, como un cubo de hielo y su piel se eriza. Sus ojos verdosos con toques azulados lo vuelven a mirar con confusión, con algo de impresión pero más allá de todo...

"¿Quién carajos es?"

—¿Quién eres?

—Digamos que... tu salvador. 

—¿Salvador de qué? Tal vez esto solo sea una absurda pesadilla y— La interrumpe cuando siente unos helados dedos paseare por sus labios. 

Chasquea los dedos y todo se apaga, se vuelve negro y su cabeza se gira a todas partes a no sentir al extraño cerca. Antes de poder decir algo, siente una mano que la toma por su delgada muñeca y la jala. 

Siente confusión pero luego lo oscuro se vuelve un pasillo de hospital, paredes verdes, pisos limpios con ese particular olor que no le agrada. Observa gracia a las luces de los pasillos aquella mano que la sujeta y no piensa soltara, sus ojos viajan hasta las negras ropas y ese cabello corto y algo revoltoso del mismo color, piel tan pálida como la suya. 

—O-oye, ¿Qué hacemos?— Pero tanto Anne como el extraño se detienen al dar vuelta en una esquina—¡Oye...— Se adelanta y observa la figura de su hermana con cabello corto, se la ve más delgada, las puntas rubias habían crecidos y su color verde azulado había quedado a la mitad. 

Anne sintió ganas de ir a abrazarla, no le importaba si luego la molestaba por ser una sentimental, nada más importaba que sentir el calor de su hermana, su querida hermana mayor. Pero su muñeca es retenida y se gira con enojo hacia el raro sujeto.

—¡Suéltame!

—No puedo hacerlo, nada de esto es real

—No me fastidies

Pero la rubia siente que algo atraviesa su cuerpo, sus ojos se abren pasmados, que era lo que acababa de pasar... Sus labios se separaban un poco y ve como el rostro del contrario se mantiene neutral cuando la misma mujer que cree que es su hermana lo atraviesa de la misma forma. 

El agarre se vuelve débil hasta que finalmente suelta su muñeca, Anne trata de pensar lógicamente pero nada le daba pista, estaba en un sueño o se volvió loca... y prefiere 10 veces que sea un raro sueño que se siente demasiado real....

—Sígueme

Aquel sujeto camina en la misma dirección que tomó su "hermana" y pues si la rubia necesitaba de respuestas... debía hacerle caso. 

Sus pies se sentían ligeros mientras seguía a esa espalda ancha pero con brazos delgados... es un hombre raro, alto y delgado sin notoria musculatura. Anne pensaba que esto era por los analgésicos del hospital, eso debía ser. 

"Luego de desmayarme en el festival deportivo... supongo que estaré ahí"

El sujeto se detiene y se para frente a una puerta, Anne se pone a su lado y este le extiende su mano de nuevo, lo que hace que Anne subiera su cara con una ceja curva.

"¿Acaso quiere que tome su mano?"

—No

—Si no lo haces, no podremos pasar— Eso sonaba falso, su cuerpo ahora era como un fantasma y esa era una clara escusa, pero lo deja pasar... por ahora. 

De mala gana Anne extiende su mano y el otro la entrelaza, enseguida la más baja siente la diferencia entre ambos, aquellas manos frías eran las únicas que la podían sostener... además de ser más grandes que las suyas, es un dato biológico obvio. 

Ambos dan un paso y pasan esa puerta, pero Anne nuevamente ve algo que la deja pasmada, por segunda vez. Ahora su mano si necesitaba ese apoyo del extraño...

—¿E-ella

—Estamos en un mundo paralelo, del cual esta chica es Anne. Una chica que vivió la mayoría de su infancia y adolescencia en un hospital— La mirada del desconocido baja hasta la más baja—Ella tomó tu cuerpo y es la voz que tanto reconocías en tu cabeza, ella es a culpable de que ahora estés muerta. 

—...

—Estoy aquí para mostrar que tu sacrificio hizo que esta joven volviera a caminar, a reencontrase con su hermana y tenga una oportunidad... pero ¿A que costo? Te arrebató la tuya, tu felicidad, tu futuro, tu familia...

—...

Al no ver reacción de la rubia, el más alto chasqueó los dedos para regresar al anterior escenario y empezar con el motivo de su charla, ahora que su siguiente víctima sabe que está muerta, debe sentir odio por aquello que le arrebató la vida, y ahora su plan podía cumplirse. 

—Mira, esto no puede durar mucho— Habla el pelinegro sacando del bolsillo de su traje un papel enrollado— Este es un contrato de vida, puedo darte la vida que quieras, puedes reiniciarla. 

—... ¿Y que ganas tú?— Una sonrisa maliciosa se instala en el rostro del contrario y las ganas de reír lo invaden.

"Es interesante" 

—Yo, obviamente me alimentaré de tu vida. Solo tomaré el 20% de tus años de vida— Anne alza una ceja, y extiende su mano. 

El desconocido se emociona y le entrega el documento junto a una pluma fuente. Anne los toma.

—Pero que pasará con ella... si tomo una nueva vida—

—Que tontita eres, simplemente muere— Ahora la risilla sale de sus labios como si nada—Es algo obvio—

—Entonces para ti "matarla" no es problema—Habla con obviedad y este asiente— Entonces no acepto— Y rompe el papel. 

Pero el pelinegro no se alarma, vuelve a sacar un papel igual pero su mirada con esa sonrisa falsa se instala. 

—Tengo más de donde lo saqué, Anne.

—No me hables como si me conocieras. 

—Entonces, ¿estás resignada a morir?

—No, quiero hacer un trato contigo— Al pelinegro le sorprendió y escuchó atentamente lo que diría la rubia—Quiero que salves a ambas— Vaya, no se equivocó con esta persona, ha sido la más interesante de todas y le fascina. 

El desconocido se gira y comienza a dar pequeños pasitos de un lado a otro, como si fuera un astuto zorro. 

—¿Y... que piensas ofrecer?

— La mitad de mis años de vida— Dice segura y lo hace detener. 

Esto era una oportunidad de oro, un beneficio enorme e injusto para la chica de la cual se aprovecha y no se siente mal de ello. El desconocido acerca el papel y toma la pluma fuente de entre las manos de Anne y tacha el número (20%) y lo cambia a la mitad. 

—Entonces, acepto gustoso— Anne acerca con seguridad hacia la linea de firma y coloca su nombre completo. 

Una vez que terminó de hacerlo, el papel se desvanece como partículas doradas y como si su alrededor fuera un escenario, las luces se van a apagando paulatinamente hasta que un solo reflector los ilumina a ambos cuerpos. 

El pelinegro se acerca hasta Anne y se inclina hacia ella, mientras sus manos sostienen su cabeza por los costados. 

—Soy Yue, un gusto Anne— Y sin más, sus labios se aproximaron a la frente de la rubia y dejó un casto beso. 

La rubia deseaba reclamar, pero ahora sus ojos se sentían pesados y se cerraban lentamente...





.

.

.

Estoy re emocionada, ahora que Yue y Anne firmaron su pacto las cosas se volverán más interesantes UwU

No se fíen de Yue, no es un pan de dios a pesar de su cara de bebé. 

Les presento a Yue (Yuno de Black clover, anime que no he visto)

No tengo más que agregar,

Por lo que me despido. 

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