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Capítulo 7: BELLEZA

Una palabra no te define
Te define Dios...

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VIERNES

6:00 a.m

¡Ash! ¡otra vez a despertar!

¿Cuando podré dormir y no despertar nunca? Sinceramente eso era lo que quería. Cerrar los ojos y nunca más volver a abrirlos.

Sin ganas de hacerlo me levanté de mi cama y procedí a realizar mi rutina de Siempre antes de dirigirme al colegio.

Tiempo después ya me encontraba frente a la escuela. Suspiré antes de seguir avanzando.

— ¡Alin! — su voz pronunció mi nombre

Voltee y me encontré con el mismo chico de ayer.

— ¿Dan? ¿qué haces aquí?

— vine a entregarte esto — me extendió un sobre que sostenía entre sus manos.
Un poco desconfiada lo tomé y lo observé por unos segundos

— ¿qué es?

— Una invitación, quiero que vengas, puedes traer a tu amiga

— Gracias — sonreí amablemente

— te veo luego, adiós — se dió la vuelta y desapareció del lugar.

Entré a la escuela con una extraña felicidad dentro de mi.
Con tan solo verlo era capaz de sonreír.

Me estaba enamorando, solo que no quería admitirlo.
La verdad es que nunca antes me había gustado nadie, era la primera vez, y me sentía algo temerosa de lo que pudiera pasar.
Ver a mis padres estar juntos discutiendo a cada rato, me hacia pensar que nunca podría ser feliz, y que si algún día llegara a encontrar con quien compartir mi vida todo sería igual a lo que ellos vivian, discusiones y dolor.
Así que principalmente por eso no quería sentir nada por nadie, de esa forma nadie podría hacerme daño.

Me detuve en seco al ver a Hania parada en la puerta del salón en compañía de sus amigas.
Tragué fuerte y continué caminando, deseando que no me molestaran.

— Alin que bueno que llegaste, empezábamos a aburrirnos — puso sus manos sobre mis hombros impidiendome pasar.

— por favor déjenme pasar — un nudo en mi garganta se formó

— Oh no, eso no será posible cariño — Añadió Karla mirandome con desprecio

<¿Angie donde estas?> deseaba que ella apareciera en ese instante y que me ayudara.
Y es como si alguien pudiera leer mi mente por que de un momento a otro la vi caminar hacia mi.

— Hola Chicas, Dios les bendiga — Miro a la rubia y a la otras dos. Karla y Cecilia rieron por lo bajo cosa que a Angie no le importó — ¿estaban molestando a Mi amiga? — Se puso a un lado de mi

— ¿qué? Claro que no tonta, solo conversábamos — Dijo Hania

— okey, me parece perfecto — sonrío — ven Alin vayamos adentro — me jaló hacia el salón dejando a las tres chicas con su furia.

— ¿cómo es que haces eso? — pregunté

— ¿hacer que? — frunció el ceño, acomodando su mochila en el suelo y se sentó frente a la mesa.
Yo imite su acción.

— Es que parece que no les tienes miedo

— ¿por qué tenerles miedo? Solo son seres humanos al igual que tu y yo

— pero, bueno es que ellas se ve que en serio te tienen miedo. No sé pero hay algo en ti, algo que te hace valiente

— Dios

— ¿estás segura?

— Claro, Dios es quien me da la valentía para mantenerme firme ante cualquier circunstancia.

— entonces ¿ellas no te dan miedo? — fruncí el ceño

— Mayor es Él que está conmigo. Más fuerte es Él que esta por mi.

Sonreí.

La maestra llegó poco después y comenzó con la clase. Nos indicó el trabajo a realizar. Cuando terminamos nos dio el tiempo libre para hacer lo que quisiéramos siempre y cuando no interrumpieramos a los que aún no acaban.

Con Angie, comenzamos a platicar sobre lo que habíamos hecho ayer por la tarde.
Luego decidí platicarle acerca de la invitación de Dan.

— ¿quieres ir? — me preguntó mientras releia la tarjeta

— no lo sé, sabes que casi no me gusta estar en lugares con mucha gente — confesé

Era verdad, no me gustaba estar presente en lugares donde hubiera demasiadas personas debido a que en ocasiones sufría de ataques de pánico, y me daba miedo de que al estar rodeada de gente pudiera ocurrir.

— ¡vamos será divertido! ¡además Dan estará ahí! — me guiñó el ojo

— okey. Iremos — sonreí forzosamente

Una parte de mi quería ver a Dan otra vez, pero la otra parte queria no volver a verlo, así no me seguiría enamorando de él.

[.....]

5:00 p.m

— No me gusta como me queda — dije mirándome al espejo.

Era el quinto vestido que me probaba, nada me hacía sentir cómoda.
Los vestidos que Angie había escogido eran preciosos, lo que no me gustaba era la forma en la que se me veía puesto.

— pero Alin te ves hermosa — recorrió mi cuerpo con su mirada

— Lo dices solo para que no me sienta mal ¿cierto?

Suspiró — lo digo por que es verdad, eres hermosa

— No se, no me gusta

— okey probemos otro — sonrió

Y así una vez más me probé otra prenda. Las lágrimas comenzaron a caer en cuanto me vi al espejo.

— ¿por qué lloras? — puso su mano en mi hombro

— Soy horrible — llevé mis manos a mi cabeza

— No digas eso, por que no es cierto

— claro que lo es, solo mírame, doy asco

— Alin mírame

Hice un esfuerzo por mirarla, pasé una mano por mis mejillas intentando limpiar mis lágrimas.
Ella tomó mi rostro entre sus manos y dijo:

— Tu belleza Fluye desde el interior, eres hermosa por que así Dios te creo.
No dejes que las voces en tu cabeza te digan lo contrario.
Los estereotipos de este mundo no te definen, Dios es quien define quien eres.

Sus palabras penetraron hasta lo más profundo de mi alma.
Me hicieron sentirme bien.

Sonreí.

— Ese vestido te queda hermoso — dijo escaneandome de pies a cabeza.

— ¿tu crees?

— No lo creo, lo digo en serio

Volví a mirar mi reflejo en el espejo.
Un vestido rosa palo cubría mi cuerpo.
Era largo hasta las rodillas y se ajustaba a mi cintura.
En la parte posterior de los tirantes tenia unas pequeñas flores con diamantes.
Observé bien y me di cuenta de algo, El vestido se me veía perfecto.

Yo era delgada, solo que las voces en mi cabeza me hacían creer lo contrario y por esa razón en varias ocasiones dejaba de comer por varios días.

— bueno. Terminemos de arreglarnos — le dije.

Después de cambiarnos, nos peinamos y pusimos algo de maquillaje en nuestros rostros.

[.....]

7:30 p.m

Faltaba media hora para que el concierto comenzara.
El padre de mi amiga nos llevaría y luego se encargaría de recogernos.

Le avisé a mis padres que saldría y que luego pasaría la noche en casa de Angie, honestamente no me prestaron demasiada atención.

La mamá de mi compañera nos llamó ya que ya debíamos irnos.
Bajamos a la sala donde ellos estaban.
Nos despedimos y posteriormente nos dirijimos al auto.

El señor condujó por varios minutos, mientras lo hacía hiba cantando alabanzas que sonaban en su celular.
Su hija hacia lo mismo, yo solo hiba sentada sin pronunciar una palabra.

Muy dentro de mi quería sentir esa libertad de cantar, esa libertad que ellos tenían.

El coche se detuvo frente a un gran auditorio con brillantes luces en la entrada.

Había demasiadas personas en aquel lugar.
La mayoría eran jóvenes y adolescentes.

En la parte inferior de la enorme puerta había unas letras con luces de color rojo brillante alrededor.

"BIENVENIDOS"

Nos despedimos del padre de Angie y comenzamos a caminar hacia la entrada.

Suspiré. Estaba nerviosa.

— Vamos — dijo Mi amiga alentandome a entrar.

Nunca había ido a un concierto, no porque no quisiera sino que jamás lograba reunir el dinero suficiente para pagar la entrada y mis padres no me daban ni un centavo.

Así que era la primera vez que iba, y además era gratis.



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