Las agotadoras horas de clases habían llegado a su fin, caminaba tranquilo hacía las afuera de la escuela, cuando de repente siento que me tiran de la camisa, al girar vi a una chica de cabellera negra, lisa y corta de suave tez blanca.
- ¿Ve~?
- ¿Podrías acompañarme un momento? -dijo en tierna voz la chica.
- Ve~
- ¿Eh? ¿Ve? Lo tomare como un si -dicho esto tomó de mi muñeca y comenzó a caminar.
Llegando a las escaleras centrales sentí un aura asesina detrás, mire hacia atrás encontrando un grupo de chicos -en los cuales jure ver un profesor, pero temí confirmarlo- que me miraba con un aura asesina, traje saliva pesadamente y volví a mirar la espalda de la estudiante.
- Perdón por pedirte esto tan repentino sin siquiera conocerte -dijo la chica, deteniéndose delante de las escaleras hacía el tercer piso- Pero necesito un poco de ayuda -dicho esto subió las escaleras aun tirando de mí.
Llegamos a una puerta que decía "club de periodismo" entramos, dentro de la sala había una mesa con cuatro sillas, un estante lleno de periódicos, y un mural con fotos desde blanco y negro hasta imágenes HD de estudiantes, profesores, etc., y una ventana con cortina blancas, a pesar de la simpleza del lugar tenía cierto aire de feminidad.
- Primero me presentaré, soy Sakura Honda, y soy de Japón, ¿usted es? -dijo elegante y cortésmente la japonesa.
- Ve~, yo soy Feliciano Vargas, italiano, ve~ -respondí con entusiasmo al conocer el nombre y la nacionalidad de mi secuestradora- ¿quiénes eran esos chicos de hace un rato?
- Estudiantes que no me dejan de seguir, por eso pedí su ayuda para alejarlos un poco, Arigato Vargas-kun -hizo una reverencia.
- VE~, no me llames así, por mi nombre está bien -dije.
- Pe-pe-pero aún no tengo la suficiente confianza y...
- Ve~ pero yo te doy toda mi confianza.
- Entonces Feliciano-kun, y no pida más confianza por favor.
- Ve~
De repente se abrió la puerta dando paso a una chica rubia de cabello corto y penetrantes e intimidantes ojos celestes, en su mano portaba una cantidad de papeles, hizo una reverencia con la cabeza correspondida por la japonesa y me miró reprobatoriamente, luego volvió a mirar a la asiática.
- Alice, nos dijo que necesitamos un integrante más para hacer oficial el club -dijo con voz firme la rubia.
- ¿Y cómo conseguiremos otro integrante, Louise-san? -preguntó preocupada Sakura.
- Ese es el problema -contestó la joven sentándose en una de las sillas.
Escuche mal, ¿o le dijo Louise? Porque aún me rondaba en la mente el hay una chica que se llama igual y es bastante parecida a tu amiga esa, y para ser sincero, ella se parecía bastante, además -creo- que se llama igual.
- Ve~, a mí me gustaría unirme al club -dije, viendo el rostro iluminado de ambas.
- ¿Quién eres? -me preguntó Louise
- Soy Feliciano Vargas, ve~
Se miraron unos segundos, Sakura se acercó a Louise y le susurró algo al oído, la rubia asintió, luego me miraron...
- Bienvenido al club de periodismo, Feliciano -dijeron en forma de coro.
- Soy la presidenta del club, mi nombre es Louise Beilschmidt, iré de inmediato donde Alice, para que firme los papeles, ya vuelvo -dicho esto salió.
- Pareciera que no, pero a Louise-san le gusta mucho el periodismo, y no le agradaba la idea de tener que dejarlo, te está profundamente agradecida Feliciano-kun
- Ve~, lo noté -dije mirando la puerta con ternura.
Si ella era la misma Louise que yo aún amo, ella debería recordarme, y si no siente nada por mí, me encargaré de enamorarla, porque no pienso perderla otra vez, no ahora que nuevamente la encontré.
(~°w°)~~(°w°~)
Después de hablar "asuntos importantes" por fin pude ir a mi habitación, estando fuera rogué de que Alfred y León no estuvieran en su guerra de almohadas nucleares, abrí la puerta lentamente y solo vi al asiático leyendo un libro -en su idioma- mientras comía algo -era como una galleta largas bañada en chocolate o algo así- pase confiado, el castaño me miro y dejo el libro a un lado.
- Que bueno que eras tú, pensé que era él come hamburguesas -dijo León sentándose en la cama.
- Ve~
- ¿Que significa "ve"?
- Nada, solo ve~
Mi celular comenzó a sonar, al tomarlo vi el contacto "Desconocido", nunca contesto a los números que no conozco pero por alguna razón conteste.
- ¿Ciao? -dije- ¿con quién...?
- ¿Feliciano? -escuche una voz masculina del otro lado, la cual no reconocí- Feliciano ¿eres tú? -tenía miedo por lo que solo dije "ve~"- lo tomaré como si, ¿sabes quién soy?
Cuando iba a contestar Lovino entró a la habitación quitándome el celular, se notaba algo molesto.
- Fratello stupido, no vuelvas a contestar a números desconocidos, menos este -me regaño mientras borraba el registro de mi celular- ¿caprisi?
- Ve~ ¿porque no?
- Solo no lo hagas maldición.
Lanzó mi celular a la cama y salió de la habitación, se senté en la cama y tomé el aparato.
- Tu hermano es extraño -comentó León desinteresadamente.
- ¿Ve~? Si~
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