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III - Una noche en el Edén


--Esto no puede seguir así...--Con esfuerzo logré decirlo.

Estaba atrapada con un hombre en la terraza empezando a anochecer.
Sonreía ladinamente sin perder su encanto, manteniendo mi barbilla firme hacia él mirándolo con piedad de que parase. Se centraba en mis pupilas viendo como iba retorciendo mi cuerpo contra el suyo.
Obtenía miedo por el saber como podría proyectar mis pensamientos más oscuros hacia él.

--Mientes.--Insistió dibujando una gran sonrisa en sus labios.--Lo deseas.
 Logrando que sus manos fueran directamente hacia mis piernas tomando de ellas sosteniéndome. Caminó hacia la puerta de salida con total cautela.

-- ¡Espera, espera! ¿Qué crees que haces? -- Intenté salir de donde estaba agarrada, al mover mi cuerpo.Estaba a punto de gritar histérica antes de que pudiese tapó la boca con su mano derecha.

--Melissa...Melissa...¿De verdad crees que no planeé esta situación contigo? No me hagas reír.

 Estiró su brazo izquierdo hacia su chaqueta retirándola ágilmente para luego pasar por su otro brazo derecho, quitándolo completamente arropando la prenda de su traje.
Camuflándome con total facilidad.


-- Ahora, estate callada, nadie se dará cuenta si no alzas tu bonita voz.-- Lo decía en tono demandante.

Me quedaba callada sumisa en sus órdenes. Ignorando lo que estaba ocurriendo con todo lo demás. Me quedé absorta por aquella idea que tenía.
Sin pensar en lo más detalladamente si estaba haciendo lo correcto o no.

Al estar bajando por las escaleras, sus manos mantenían mi peso como si fuese una leve pluma que no pesa escuchando ruidos en el bar ya estando adentro; Escuchaba voces, gritos, la música ya no era la calmada de antes, se había formado una locura dentro de ahí.
Sus pasos eran ligeros y rápidos, viéndose bastante decidido y impaciente de no querer esperar por ningún segundo más.
 Al salir sentía la brisa por la manta aunque era leve y cálida por fortunio. De noche siempre hacía algo más de calor.

--Estamos cerca, bebé. Si tanto querías haberte ido, como ayer...Ya no estarías entre mis manos
Se burló sin ninguna pena


Me callé mordiendo mi labio inferior con bastante brusquedad.
¿Por qué yo, por qué? ¿Qué hice para tener que estar engañando a mi marido de esta manera? Oh.
Me excusaré con el alcohol.

Tras llegar a su vehículo abrió la puerta con rapidez dejándome en el asiento delantero a su derecha.Él iba hacia el volante con toda la marcha acelerada excediendo los límites de velocidad, no tenía ningún miedo por si llegase algún policía.
Centrado en la carretera manejando el control como él deseaba.
Amaba verlo sin ningún miedo. Al estar concentrado lo miraba.
-- ¿Por qué me miras tanto? Tranquila, luego haré que esa mirada se retuerza como nunca lo has sentido al lado de tu maridito.-- Aún tenía la sonrisa picarona en su rostro.

--Solo miraba la carretera, la forma en que conduces podrían hacer que te multen ¿Lo sabes, insensato?
--Sí, si... Solo disfruta con las vistas de este insensato.-- Prendió la emisora hacia una de sus listas. Dejando sonar The weeknd -Call out my name.
Estuve callada, estaba siendo bastante egocéntrico, no podía callarle si seguía de ese modo. Me mantuve tranquila hasta que noté que estaba su mano en mi muslo acariciándome suavemente sin distraerse de la carretera.
Rechisté.


-- ¿Qué crees que haces? Deja de tocarme. --Aún tenia algo de conciencia.
--A ver si dices eso después...Reina.-- Nuevamente se burló.
Finalmente pudimos llegar al edificio donde convivía, el calor que obtenía en la terraza se había disminuido por dejar el tiempo pasar.

-- ¿Quieres llegar hasta el final?

-- ¿Ahora...Por qué preguntas eso?

¿Ya no tendrá ganas sólo quería seguir mofándose de mi hasta llegar? Oh dios, Melissa que tan bajo has caído.

--Solo pregunto ¿Quieres o no?--Enarcó su ceja izquierda, ofreciéndome el permiso de marcharme o de quedarme hasta el mediodía.

O me iba y dejaba todo este lío aquí o seguía hasta no aguantar más. Era todo o nada. Y yo... Era caprichosa, otra excusa infalible es por genética.
Asentí para luego cerrar mis ojos queriendo que devorase todo mi ser.

--Bueno princesa. No seré nada gentil con tu cuerpo avisada quedas.
Al estar a mi lado, me jaló hacia mi con brusquedad ante mi cuerpo, estando apegada al suyo cerrando el vehículo.
Aprovechó al estar distraída dándome besos por la zona lateral de mi cuello. Al estar ya dentro de su casa, enredé mis piernas hacia su cintura mirándolo coquetamente guiñándole el ojo.
Su cuerpo iba directamente hacia el dormitorio, tras llegar me tiró de la cama con fuerza enviando su cuerpo hacia mi, estando bocabajo podría ver todo los detalles. 
Sus antebrazos marcaban sus venas haciéndome delirar por el cuerpo que me mostraba al retirar su camiseta a mi lado.


--Toca si quieres, no muerdo...--Susurró hacia mi oído.--Aún no. Podría ver su cuerpo tonificado pareciendo un dios griego hacia mi lado, marcando su six pack sin ninguna pena, mi mano tímida se acercó a acariciarlo con mi dedo indicé.

-- Tsk...Eso no es tocar.--Se quejó enviando mi mano completa hacia sus abdominales. Haciendo que él recorra como quería su cuerpo.
Su mano fue hacia mi mandíbula para que le mirase fijamente, la otra fue bajando hacia mi cintura levantando mi vestido con su indicé rozando mis labios íntimos me estremecía ante su contacto.
Rápidamente sin esperarme con sus dientes jaló fuertemente a las ligas de mi vestido quitándolo como un animal se tratase.
 Besaba mi cuello frontal deslizando su recorrido hacia mi cintura sin parar, mi corazón estaba agitado por sus suspiros cálidos.
Obtenía escalofríos en mi cuerpo un calor increíble al sentir su tacto contra el mío. Mis manos fueron hacia su cabeza haciendo presión que bajará más llevándolo hacia mi vagina.

--¿Tan rápido, Melissa? Aún ni llegamos a la mejor parte, y ya me estas metiendo presión.
Me callé. No podría ni siquiera quejarme.
-- Entiendo...Tus actos hablan lo contrario, pequeña.
Deslizó mis bragas fuera de mis piernas  retirándolas, sus labios fueron hacia mis labios inferiores dando lamidas fuertes sin parar.
 Sentía el placer queriendo ocultarlo, no contento con ello, enviaba sus manos hacia mis senos moviéndolas  presionándolas sin control ninguno. Mi mente permanecía en blanco. No era ni capaz de hablar, solo hablaban mis gemidos y jadeos.
Al detenerse rápidamente, ojeaba mi cuerpo como de agitado y sudado estaba por solo esas acciones. Riéndose con malicia.
--No sabía que con solo esto te hacía perder la cabeza...
Quitó su pantalón griseado haciendo sobresaltar su bulto en su bóxer. Mis mejillas iban a explotar de lo que estaba presenciando.
Tenía en este momento un montón de emociones fluyendo en mi cuerpo.

--Bien... Ahora que estamos en equilibrio, ponte en cuatro patas, perra .- Con su voz demandante y ronca hizo que mi cuerpo temblase. Hice casos a sus órdenes, me puse a cuatro patas  haciendo resonar la cama.
Estaba mirando mis glúteos y de como estaba mi cuerpo con aquella posición que me mandó, mordiendo mi labio inferior oí como sonaba una sonrisa maligna. En un segundo, sentí una palmada fuerte en mi nalga izquierda haciendo botar libremente.
 Di un quejido, daba otra palmada, otro quejido, para darme unas cuantas más disfrutando de como me estremecía.
-- Ya...Ya basta.--Dolorida intenté avisar que ya no aguantaba más.
-- Dime amo, y tus deseos serán concedidos.- Su voz ronca inundaba en mis oídos.
-- Am... Am...Tch, amo, deja de darme golpes.--Mi voz aún era dolorida. Soportando los quejidos de mi boca.
-- No quiero.-- Velozmente fue hacia mi nalga derecha dejándome una marca en ella.
-- ¿Pero por qué?--Solté un grito, exhausta.
--Te quejaste, de mí nadie se queja...
Sin esperarme, su miembro estaba dentro de mí dando pequeños impulsos en mi interior, haciendo presión por su miembro al adentrarse sintiendo mis paredes bastante apretadas, haciendo chasquear su lengua.
Jaló de mi cabeza hacia atrás, haciendo girar mi cabeza viendo lo que hacía.
-- ¿Te gusta lo que ves?--Exasperado, lo decía entre dientes queriendo evitar sus gemidos se escuchasen. No decía nada, solo me quedaba gimiendo sin parar al sentir mi cuerpo toda la intensidad que llevaba con solo tocar mi cuerpo.


-- Ya...Me lo imaginaba.
Sus movimientos cada vez eran más rápidos, su mano jugaba con mi seno derecho mientras que la otra se apoyaba para equilibrarse en la cama.
Soltándome ahogados suspiros y cálidas respiraciones cerca de mí. Mi cabeza cayó contra la sabana detuvo su movimiento con su mano agarrando mi mandíbula dejando que mi rostro estuviera en su palma, soltando melodiosos sonidos salientes por mi boca.

-- ¿Qué pasa...Cariño? Aún no es hora de estar agotada. --Mordió mi oreja con suavidad. Dejando escapar otro sofocante gemido. Haciendo que me perdiera entre su voz.-- No...No puedo más. -- Me quejaba teniendo mis ojos llorosos. Me sentía en el edén.

--Sí...Sí que puedes. Aún no hemos acabado, tenemos una gran noche por delante...
Seguía embistiendo mi cuerpo con brusquedad. Haciendo que obtuviera un orgasmo al llegar al clímax abriendo mi boca presioné las sabanas con fuerza.

--Wow... ¿Tan rápido? --Decía al detenerse nuevamente. Se río sin ningún pudor por ver como me tenia atrapada en su cuerpo.
 No me podía creer que había hecho esto.
La culpa que sentía en este momento era bastante alta.
 Intenté recuperar mi consciencia.
—Esto...No ha estado nada bien, no tuve que haberle engañado.-- Arrepentida de mis actos al estar consciente de lo que había llegado a ser.
—Ahá...¿Ahora vas a llorar? --Sonaba apático. Sin mostrar ninguna pena al decirlo.

De repente, sonó mi móvil que estaba en el suelo al lado de mis prendas.
Tirado por alguna parte. Me retiré completamente de su cuerpo llegando a tener frío al no sentir su tacto.

 — ¿Dónde está....? --Lo buscaba preocupada por si fuese mi marido.
Zack se quedó callado. No emitía ninguna palabra, tenía una sonrisa perversa al darle un vistazo. Miraba mi cuerpo sin ningún pudor. Al encontrar el móvil finalmente, me asusté y respondí a la llamada.

—¡¿Melissa?! Se puede saber donde estás son las 3 AM, se puede saber qué haces y por qué no contestas a las llamadas de tus amigas -- No paraba de gritar. Intenté no ahogarme con mi saliva. Intentando obtener una voz neutral para responder.

— H-Haustton...Cálmate....¿S-Si? Ya voy para casa.
— ¿Dónde estás? - Tranquilizó su tono.
— Estaré en casa en unos minutos. --Colgué. Zack se veía molesto sin dejar de contemplar mi cuerpo. Estirando su fornido cuerpo al levantarse de la cama agarrando mi cintura cariñosamente. Susurró al llegar a mi oído izquierdo.
— ¿Te irás? ¿Quieres que te lleve? Seguramente, estará hasta preocupado. Pobre esposo...--Se reía entre dientes, teniendo esa voz ronca y dormida que tanto me gusta oír.
— Esto es por tú culpa... Si no hubier--.
Me callo enseguida, dándome un beso brusco y agresivo haciendo que nuevamente gimiese su nombre en ese segundo.
— No me des ahora a mi las responsabilidades de tus decisiones. Esa mierda apesta, te gustó me gustó. Nada más ¿Sí? Deja de joder con el tema. Si tanto te importa debiste haberte detenido. No me des las culpas.

Me soltó, yendo a donde estaba su cel llamando a unos de sus guardias. Mandó un mensaje al guardar nuevamente su teléfono hacia una mesita al lado de la cama.
— Uno te va a llevar hasta donde le pidas. No tengo ganas de oír tus discursos de como me
acusas y te haces la victima.

Me dejó en su dormitorio sin despedirse, enfadado y molesto tratando de contener su ira. Al vestirme rápidamente me fui sin avisar.
De todas formas, sabrá donde estaré.
Al pasar un buen rato en aquel vehículo, el mayordomo, o más bien, el conductor estaba callado y atento a la carretera.
Tuvimos una pequeña conversación que me impactó aunque no entendía el porque me lo había contado sin llegar conocerme al menos o quizás ya me conocían.
Llegué a las 5 am teniendo bastante sueño estando agotada, llegando a casa empecé a oír quejas, maldiciones, insultos, nunca vi a Houston tan alterado.
 Intenté esquivar sus preguntas haciendo lo que yo hacia anteriormente con mi madre. Ser una ninja y camuflarme con sus pisadas.
No sirvió de nada.
Me tenía atrapada al oír mis tacones.

-- Maldición--Me quejé.
-- ¿Maldición, sólo dices maldición Melissa? ¿Dónde estabas a estas horas?

 Me daba bastante lastima decir que le estaba engañando. Tenía que usar bien mis cartas.
--¿¡Houston, ahora tú me vas a decir que esta bien o no!? Ni siquiera me has felicitado o dado un detalle, pero tenías que llamarme y estar ahora mismo discutiendo conmigo. Perfecto, ha sido la peor noche que he tenido en mi vida.

 Houston estaba callado.
 Arrepentido de lo que había hecho. Al callarme, mi móvil sonó lo agarré mediante que intentaba equilibrar mi cuerpo. Al contestar se pudo oír una voz varonil.

-- Muñeca ¿Has llegado a casa? Espero que deleites todo lo que paso hace una hora. Buenas noche Melissa...
Me quedé quieta y callada.
 Haustton me asesinaba con la mirada al tener los brazos cruzados.
-- ¿Quién ese ese chico? ¿Deleitar el qué?
-- Haustton... No es nada de lo que estas pensando.
-- Los dos estamos muy cansados...Deberíamos de ir a dormir y mañana aclarar lo que acaba de pasar. Y Mel... Esta no eres tú. No eres así...

Al acabar la noche finalmente, los dos dormimos separados.
Uno en el sofá y  yo en la habitación
como una reina. 
 una reina bien cínica.

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