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II


--Mi nombre ahora no importa. Ya que no lo recordarás, si tanto quieres saber mi nombre es Zack. ¿Te acuerdas...? Solías llamarme ese nombre sin parar porque no paraba de molestarte .

 Mandó a las dos personas de su lado a cogerme de los dos brazos, tenían tanta fuerza que me era imposible quitar sus manos de encima mía.
Los demás solo accedían a sus órdenes como perros.
Al alzar mi voz él puso su mano en mi boca deteniendo mi grito fallido, se acercó lentamente para susurrarme disminuyendo mi valentía.

--Yo que tú...Me callaría. Te he estado buscando durante años para que luego me trates así. Sé buena chica. No te haré daño, solo quiero hablar...
Su voz me causaba bastante malestar, desconfianza, era bastante fuerte el temor que conseguía para que mis piernas temblasen de miedo.
--¿Hablar? Hablemos. Pero deja que estos dos rottweilers me suelten.--Estaba inquieta, tratando de buscar una salida. No me sentía segura.

¿Quién era él para tratarme de esa forma...? Vamos Mel recuerda quien era.

 --Esta bien. Sólo prométeme que no te irás corriendo...Seguirte será un dolor de cabeza.

Movió su mano nuevamente hacia los dos sujetos de mi lado. Mandando apartarse de mí para que este más cómoda. Respiré profundamente para calmar la tensión que tenía en mi cuerpo.

Estuvo callado unos minutos, esperando a que mis nervios se tranquilizará para mi sorpresa se retiró a donde estaba para tomar aquella prenda que la iba a coger antes, dando una sonrisa.
--Así que ¿Está es la prenda que ibas a comprar antes de que mis guardias te alertasen ?

Sonó divertido, queriendo que fuera a donde estaba con calma. Mis brazos fueron hacia mi estómago cruzando los brazos, sabiendo lo que pretendía.
--No irás a comprarlo --Me negué rotundamente
--Claro que lo haré ¿Tú esposo se acordó que cumples los 24?--Tras mencionar aquello con molestia. Seleccionaba unas que otras camisetas sin saber exactamente lo que me gustaba escogió lo justo y indicado.

Estuve callada, a pesar de que fuera un cielo siempre estaba ocupado. Nunca se acordaba de mi cumpleaños a pesar de recordarlo constantemente. Cada año siempre me pedía disculpas, para perdonarlo me invitaba a un montón de cosas lujosas a pesar de ello.

--Sí, se acuerda.--Mordí mi labio inferior por aquella mentira. De repente sonrió al echarme un vistazo por mi respuesta.

Caminamos para ir a la fila, ignorando lo que le había dicho sin quitar aquella sonrisa pícara que tenía en su rostro. La cajera aún estaba atendiendo donde aprovechó nuevamente tomando aquellas gafas de su sitio. Poniéndose nuevamente en la fila que estaba cerca.

 ---¿Por qué no paras de sonreír? Además ¿Cómo es que sabes el día de mi cumpleaños?

 Pregunté impaciente.
--Cállate antes de que me arrepienta de haberte agarrado estas gafas, madre mía. ¿20 euros por esta basura? Están locos...
Asombrado del precio, estuvo pendiente a los detalles de aquellos lentes. ignorándome nuevamente. Parecía que lo hacía adrede.

--¿Yo te dije que lo hicieras? Vámonos de aquí. Es más, vete de aquí.

--¿Irme? Ya quisieras que me fuera de tu vida nuevamente. Lástima que no lo haré  y como decía...Cuando compremos esto. Nos iremos a una discoteca ¿Qué te parece ?

 Parecía estar en su burbuja, no me quería soltar por más que lo dijera. Al final de estar en la cola pudimos ser atendidos de aquella mujer que intentó ligar con Zack los intentos que hacían parecían humillantes. Notó como lo intentaba y simplemente lo aceptaba esbozando una sonrisa pícara hacia ella. No había sentido celos desde que estaba con Houston.

 Mierda. 

--Bueno, bueno...Que bien que me dio su número, ya tengo otro contacto.

Daba aires de grandeza al estar yéndose de aquella tienda. Sabiendo que le estaba oyendo. Solo se limitó a reírse a carcajadas con ellos. Aprovechando la oportunidad intenté divisar una salida antes de que me diera cuenta ya tenía la mano sostenida por él.

--Bueno, bueno. Aquí tienes...Los regalos que debía de haberte dado. Lástima que tus gustos no son los de antes.
Soltó un suspiro, ofreciéndome aquella bolsa que tenía en su mano izquierda.

--¿Quieres irte o quieres seguir conociéndome? Pudiste haberte ido desde que estaba distraído. No lo hiciste.

--Porque si hubiera huido, hubiera quedado peor, me conozco este tipo de escenas. Y te aseguro que no salía para nada ilesa. De todas formas...Mi marido me espera en casa, me debo de ir. -- Al querer que me soltará, agarró con más fuerza mi mano impidiendo que me despidiera de él.

-- Oye...Suéltame. He dicho que debo de ir a ver a mi esposo.

-- ¿Tanto deseas ir con él que estar conmigo ? 

 Rápidamente me soltó. Marchándose de aquel centro comercial. No se despidió, simplemente se fue mosqueado. Los dos le gritaban y corrían detrás de él.

Finalmente al llegar a casa después de lo sucedido, me senté en el sofá esperando a que Houston al final pudiera recordar por una vez mi día especial.
 Hace tiempo me hubiera enfadado de sus despistes pero sabiendo como es , sabía que no lo hacía aposta por ello no podría enfadarme ya que no era su propósito. Me quedé pensando en aquel hombre llamado Zack. Queriendo saber porque tanto misterio en él. Quizás si lo investigo no pasaría nada...

 --Espera...Podría ser un amigo de Houston. Por ello le pidió que hiciera ese favor, para que me lo pasará bien, debe ser eso.

Comencé a ordenar la casa al estar totalmente aburrida. No tenía nada que hacer, no vendría nada mal una limpieza profunda en la casa.

Encendí la televisión con rapidez queriendo que se oyese las canciones a todo volumen. Sin importarme de mis vecinos por unas horas, normalmente hubieran llamado a la policía. De no ser por tener las cartas bien jugadas, me lo debían esos cabrones.
Estaba limpiando tranquilamente mientras bailaba. Estaba festejando mi propia fiesta sola. Hasta que escuché un sonido siendo del móvil.

--¿Quién se atreve a corromper mi momento de paz? 

Mosqueada. Apreté para aceptar la llamada. Se escuchaba bastante viento y voces detrás del móvil.

--¡Holaaa...! He oído que recién prima favorita cumple años ¿Cómo has estado sin mí?

--¡¡ Toomaaas !! Te he echado muchísimo de menos --Desprendía alegría en su voz al hablarme.-- Estaba bailando al limpiar la casa. Pero alguien me ha fastidiado el plan.

 Le dije mientras me movía hacia las estanterías. Al tener agarrada un pañuelo para quitar aquellos polvos de ahí. Oí sus risas al estar quejándome de su llamada repentina.
 --Sabes perfectamente  que te gusta que te haya llamado.-- Dijo Tomas decidido y esbozando sonrisas.
-- Sí, sí... Lo que tú digas. Oye ¿Acaso sabes si Houston ha preparado algo para mí?--Al terminar de limpiar el polvo de las estanterías. Fui hacia el sofá cercano para sentarme queriendo escuchar un sí de parte de él.

 -- Ahh...No, no me comentó nada. Seguramente aún esté laborando.--Se calló por unos segundos. Deteniendo lo que iba a decir.

Al no tener la respuesta deseada solté un suspiro acortado. Asintiendo mi cabeza sin que me estuviera viendo, intentando mantener mi compostura.

 --Melissa...Sabes que te lo recompensará ¿Cierto?

 Intentó calmarme al dar nuevamente la misma frase de todos los años. Sabía que mi primo estaba harto de sus despistes. Lo mantenía ese pensamiento guardado desde lo más hondo de sus pensamientos.

--Tomas, te hablo más tarde. Necesito salir de casa a disfrutar de mi restante día. Ya he terminado de dar un pequeño arreglo a la casa.--Disgustada me mantendría callando mis rabietas en mi interior. Solté una risa fingida.

--¿Quieres que quedemos? Sé que quieres desahogarte ¿Vamos a tomar unas copas de un bar que conozco? Dicen que ahí puedes hasta ver tu próxima victima.
 Intentó hacer una pequeña broma sabiendo como me pongo al beber alcohol. Me reí ante su comentario impulsivamente.
-- Vale, vale. Sabes que nunca digo que no. Además, mis amigas andan ocupadas, me pregunto que demonios están haciendo. Sólo me han mandado notificaciones. Pero nada más, me dan miedo cuando están así.-- Mi voz volvió a la de siempre.

 Subí a las escaleras para llegar al piso segundo. Al llegar a  mi cuarto busqué el vestido más llamativo y atractivo que había en mi armario. Recordando aquellas gafas que me compró Zack. Añadiendo también al conjunto.

--Nos vemos ahí, asegúrate estar guapísima. Aunque...Ya lo eres.

Inmediatamente apagó la llamada  antes de decirle una tontería o mofarme en su cara. Dispuesta a olvidar sobre los temas.

 Mi cuerpo se movía al tono de la canción mis caderas no se detenían por el ritmo de la canción. Tenía aquel vestido que tanto amaba para mis ocasiones especiales. El color era oscuro en las mangas bajando por mi escote se formaba un lindo corazón apretado por la forma en que lo tenia, bajando por la cintura me era ajustado mostrando mi buen cuerpo trabajado.
Añadiendo el detalle de un collar plateado con un corazón griseado y oscuro manteniendo su brillo en su esencia. Me puse unas pulseras en mis manos queriendo tener una buena combinación con los anillos que tenía en mis dedos.

--Creo que esto va más que bien para la quedada... ¿Entonces...Zack, no conoce a Houston? 
 Me quedé pensando en como me conocía y como llegó a encontrarme.

Al salir de mi casa dejé todo apagado sin ninguna nota de aviso, al tenerlo ya todo en mi bolso pequeño quise ver donde estaba aquel bar que me había dicho.
Seguía el Gps sin distraerme, pasando de alto como de loca me veía al hablar sola por aquellas indicaciones.

-- Veamos... la izquierda, luego adelante para la rotonda....Luego debo de ir hacia allá. Joder, esto es peor que estar en coche. Ojalá que no me llame aún Tomas.

Decía apurada y asustada, quería que aún mantuviera mi récord por llegar temprano a los sitios. Finalmente pude encontrarlo afuera esperándome. Hablaba con unas personas siendo sus amigos, me acerqué para saludarlo abrazándolo con bastante fuerza. Riéndome al saber que había tardado un poco. Él nunca me lo reprochaba como yo.

--Dios mío Melissa, estas bastante caliente para tus 24 años. ¿Qué te parece dejar a tu esposito para irte conmigo? --Tobías me miraba pícara y con intenciones doble  lamiendo su labio inferior sin disimulo. Tomas parecía mosquearse por el atrevimiento de su amigo siendo que siempre sería así de descortés.

-- Hermano, deja a mi prima de una vez, no tendrás oportunidad con ella. Dime ¿Cuántas veces te dio plantón? -- No parecía enfadado ni con ganas de partirle la cara, como siempre mantenía un control en su forma de hablar.

 -- Anda, anda. Déjale que se arrastre aún mas. Me gusta como deliran por mí.
 -- Bromeaba queriendo ver sus reacciones.

 Empecé a entrar por la puerta.

El bar tenía poca iluminación ajustando el ambiente nocturno como bien se podría percibir las paredes eran de metal teniendo el color vino rojo, destacando las luces tenues hacían una buena combinación con los colores que estaba presenciados en la sala.

 Las mesas y los taburetes se veían bastante cómodos. Especialmente, tenía una banda sonora "Bad Man Sam: Cozy condition " Por la sala. Los demás estaban sentados hablando de sus cosas.

--Veamos... Primo  ¿Invitas tú, cierto ? --Decía al momento de sentarme en la silla que estaba a mi derecha. Estaba más que segura que lo haría, siempre hacía mis caprichos en realidad.

--Nunca cambias, no me digas que no has traído tu cartera... --Envió su mano derecha hacia su cara, giraba un poco su cabeza fingiendo estar decepcionado por mi despiste.

--Claro que sí, pero por ahorrar dinero hago lo que sea. --Me acomodé en el asiento cruzando mi pierna con la contraria. Disimulando que era una mujer bien educada. Mostrándole una cara de cachorro.

--Es tú cumpleaños, entonces no me antepondré a tus órdenes, primita.
Tomás fue hacia la barra para que le atendiera dejando a los buitres de sus amigos a mi lado. Aproveché para hablar con ellos, al pasar unos minutos sentía unos ojos clavándose en mi. Contemplando como estaba vestida sin saber quién era la persona , estaba bastante lejos de mí. Aunque solo se podría presenciar que estaba vestido de traje con unas personas , se distraía con solo sonreír maliciosamente. Esperando el momento oportuno para acercarse a mí.

-- ¡Melissa!  ¿Por qué tan distraída?  Yo también quiero ver que es. --Unos de sus amigos habló llamando mi atención, aunque no me retiraba de la posición en que permanecía. Queriendo que fuera hacia mí. Tendría la sensación que ya lo había visto de antes.

-- No, no es nada....-- Intenté desviarme de su vista, nuevamente estando sentada delante de ellos. Centrándome en donde tendría de estar.

 ¿Estaba mirando a otro hombre en vez de mi marido? ¿Eso debería hacer que me sienta culpable? ¿Qué tan mal estoy por estar distraída? Bien, me tomaré todo el alcohol que haya.

En un momento que todo estaba empezando a ponerse mejor, Tomás vino con mis amigas. Aparentemente me habían tomado una trampa sorpresa llevándome a un bar para desahogar mis penas.

Fui hacia ellas gritando haciéndome oír por el bar sin tener vergüenza abrazándolas y sonriendo como una niña pequeña.
Finalmente estaban mis amigas todas unidas.
--¡¡Ehhh!! Quiero una soda Rachel
Martina lo dijo apresurándola, mi querida amiga era bastante brusca para pedir las cosas. Nunca se lo tomaba con calma cuando hacíamos fiestas.

-- ¡Ya voy cara de culo!  Espérate a que te emborraches y serás el hazmerreír por unas semanas -Iba de camino a la barra, aunque desagraciadamente tardo más por estar coqueteando con un chico para ahorrarse 20 pavos.

--Melissa, Melissa  ¿Crees que se lo ligará? --Martina solo se paraba a ver la escena de Rachel , intentando que el hombre cayera por sus encantos.

--Te doy 10 $ por si se humilla ella sola, diciendo que es gay el chaval.

 -- ¡Trato hecho!

Los amigos de mi primo también observaron el espectáculo. Bebían las copas que estaban en la mesa mientras nosotras robamos las otras bebidas que habían puesto, Tomas volvió pero supo que estábamos muy ocupadas queriendo saber como nuestra mejor amiga iba a por todo con el chico.
 Ella volvió con las copas en una bandeja regalada situándolo en la mesa con una sonrisa de oreja a oreja.

-- Será mi chico definitivamente. --Bebió de una copa aquel vino mezclado por ron. Por su victoria al haber ganado.

-- Ehgg...¿Cómo te lo explico? ¿Sabes que él podría haberte dejado hacer eso por lástima?

 El del medio habló, confiado de que era por ese sentido. Queriendo que no se ofendiera por su pregunta.
-- Bueeno...Déjala ya se dará cuenta por ella sola. -- Alcé mi mano derecha hacia mi cabello , acariciándolo con suavidad teniendo mis mejillas algo rojizas por las bebidas.

Aún sentía una presencia que estaba al fondo de la sala. Quería seguir bebiendo para ver si tendría la oportunidad de hablarme. Me había impacientado. Ignorando a los demás que me estaban preguntando atrás.

-- Melissa, Melissa. Alto  ¿A donde vas?

No respondí.

 Iba caminando con mi copa de vino tinto , mis impulsos no se controlaban yendo de camino hacia él, sentí una presión en mi corazón clavada cada vez más que me iba acercando.
Mi mano contraria fue hacia la mesa dando un golpe duro haciendo resonar, queriendo llamar su atención como lo hacía conmigo.
 Sin entender el porque tenía tanta atracción por aquel hombre. me mantuve callada esperando que hablase.

-- ¿Qué te pasa Melissa? No te estabas divirtiéndote con los demás, es más ¿Y tu querido esposo
Recalcó el "Esposo" más que sus propias preguntas. Pestañeé por unos segundos al darme cuenta que era Zack.

 -- ¿No me dirás nada? Porque yo tengo mucho que contarte.

 Aquellos amigos se fueron rápidamente, sabiendo las intenciones que tenía su compañero. Quedándome a solas con él, al no responderle me quitó el vaso de mi mano arrastrándome a una zona lejos de los demás. yendo a la terraza que estaba en la segunda planta siguiendo sus pasos cada vez mi corazón latía con mas intensidad.

-- Bien...Entonces dime ¿Aún sigues sin recordarme? --Su cuerpo se apegó hacia el mío, sus labios fueron hacia mi oreja izquierda suspirando profundamente. Para finalizar mordiendo mi cuello con suavidad al dar un pequeño pellizco con sus dientes. Haciendo que mis nervios estuvieran presente.

-- No sé...De lo que estas hablando... ¿Qué quieres de mí? --Con la voz entrecortada lo decía, temiendo a que notara que mis latidos se aceleraban con cada movimiento o palabra que hacía.

- Basta. Detente Zack, no es el momento ni el lugar.

Su mano derecha iba hacia mi barbilla para atraer mis labios contra los suyos dejando un pequeño espacio. Esbozando una sonrisa maliciosa entre sus labios, su lengua fue hacia mi labio inferior. No se apartaba de mi, fijo en mis ojos parecía saber como estaba y mis puntos débiles.

-- ¿Y cuando es el lugar y el momento correcto, Melissa? --Su mano derecha iba hacia mi pelo, retirando un mechón de mi cara poniéndolo detrás de mi oreja. No se apartaba de mi en ningún momento. Mordía mi labio inferior cerrando mis ojos intentando contenerme a sus acciones.

-- Venga ya...¿Qué pasaría si hago esto de repente? -- Se mantuvo pensativo, al mover su dedo indicé hacia mis labios haciéndolos mover con suavidad.

Sin esperarme fue directamente a mis labios dándome un beso cálido. Intenté impedirlo aunque ya era tarde, estaba correspondiéndole. Al detener el beso  sus manos fueron hacia mi cintura apegando mi parte íntima contra la suya. Descendiendo hacia mis nalgas al aferrarse con las yemas de sus dedos. Mi cuerpo correspondió dando un gemido ahogado cerrando mis ojos por la vergüenza que estaba teniendo. Escuchó aquel gemido de mi parte. Asombrado siguió dándome besos sin frenarse en ningún momento, estábamos bastante concentrados hasta que de un momento me paré. Recordando estar casada. Mientras mi cuerpo se iba alejando de él aunque el calor que obtendría de sus toques eran más que una droga para mí.

Intenté mantenerme cuerda, mis amistades estaban abajo.
Mi primo estaba con sus amigos
Y yo...
Yo me estaba liando con un hombre que, no conozco de nada.
 Solo su nombre.

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