Narra Leonardo.
Comencé a correr dentro del edificio administrativo, leer ese mensaje me había hecho pensar lo peor, por lo cual estaba yendo hasta la oficina de mi padre.
Al llegar la puerta estaba medio abierta, mi corazón comenzó a latir demasiado rápido, me daba demasiado miedo saber que era lo que había dentro, empuje la puerta, la cual se abrió por completo.
—¿Papá? —pregunté mientras me adentraba.
No recibí respuesta, miré hacia todos lados para tratar de encontrarlo, pero no, no estaba.
—¿Padre? —nuevamente pregunté, esta vez caminando hasta su escritorio. —¡Oh Dios!
Lo vi, estaba sobre el suelo, tenía un gran corte en su garganta y la sangre comenzaba a esparcirse por la alfombra. No sabía que hacer, o que decir, solo me quede ahí parado, observándolo.
Mi celular vibro, lo tomé y tenía un mensaje de Josh.
Josh: Me saludas a tu papi, si es que sigue con vida.
Me deje caer sobre el suelo, lagrimas comenzaron a caer de mis ojos, él era la única familia que me quedaba, ahora no tendré a nadie.
—¡Papá no!
***
Narra Tyler.
La noticia del asesinato del decano había recorrido todo el campus y la ciudad en tan solo minutos, las clases se habían suspendido hasta nuevo aviso, la policía por fin parecía estar haciendo algo, aunque por ahora solo estaban investigando las cámaras de seguridad del edificio administrativo, espero que puedan encontrar algo, eso sería demasiado genial.
—¿Estás bien? —preguntó Nahuel girándose hasta mí, yo permanecí en silencio, sin otorgarle una respuesta, ver los mensajes que Leo estaba mandando al grupo me partían el alma, pobre. —¡Hey!
Sali de mis pensamientos y me dediqué a observarlo, cuando él estaba a punto de hablar otra vez, lo interrumpí besando sus labios, fue un corto beso.
—Estaremos bien, yo lo sé —dijo Nahuel sentándose en la esquina de la cama. —Debemos estarlos, no quiero perderte.
—Te amo —dije acercándome a él, lo rodeé en un abrazo, el cual fue correspondido.
—Hay algo que debo decirte —mencionó Nahuel mirándome fijamente, yo solo me quede callado para que él hablara. —¿No crees que es mejor irnos? La universidad puede esperar, podemos convencer a los demás, así estaremos seguros de que no vamos a morir en esto.
¿Estar seguros?, al llegar aquí creí que jamás iba a volver a escuchar la palabra asesinato de la forma en la que la escuché muchas veces en el pasado, pero se está repitiendo otra vez. Irnos de aquí sería la mejor idea, pero, ¿Qué hay de las personas que corren el mismo peligro que nosotros? No creo que sea buena idea abandonarlos sin más, dejarlos a su suerte no es lo correcto.
—No, no podemos irnos —dije.
Nahuel se levantó de golpe de la cama, ahora parecía molesto.
—¿Estás loco? ¿Quieres morir o qué? ¡Entiende no estamos seguros aquí!
—Lo sé, pero hay personas que nos necesitan, no podemos dejarlos solos —respondí tranquilamente. —O dime, ¿Te hubiera gustado que te abandonarán?
—Creo que no.
Me puse de pie y salí de la habitación, espero que los demás no estén pensando lo mismo que Nahuel. Al llegar a las escaleras, pude ver en la planta baja a Felipe, Christian y Daiel, conformé me fui acercando un poco más, pude ver a Lola, Alexis, Gabriela y Laura.
Descendí las escaleras, y me acerqué a los demás.
—¿Qué pasa? —pregunté, pues todos no se veían con buenas caras.
—Los guardias se fueron, estamos solos en esto —Lola pronunció un poco nerviosa.
Creo que retiro lo dicho antes, la policía no está haciendo su trabajo.
—¿Qué es lo que vamos a hacer? —pregunté.
—¡Nada! —gritó Laura molesta. —¡Nosotros solos no podemos! ¡Vamos a morir!
Pablo miro a Felipe, y este le regreso la mirada misteriosamente, por lo cual rápido me di cuenta que esos dos se traían algo, quizá un plan, o algo, y yo tengo que saberlo.
—Hay una cosa más —dijo Lola sosteniendo su celular, donde al parecer estaba leyendo un mensaje. —Leo me dijo que la solución para que todo esto se terminé, y la escuela pueda continuar sus clases, es... —Lola hizo una pausa, estaba nerviosa. —Es correr a todos los que estamos en el grupo, echarnos de aquí.
—Oh Dios mío, no pueden hacer eso —exclamó Daiel asustado.
—No pueden echarnos como basura que no necesitan —mencionó Lalu molesta.
Casi llegando a la misma meta que Nahuel quería, estará muy feliz cuando le cuente esto, pero no se me hace algo justo, que ellos hayan aceptado a un maldito loco, no es nuestra culpa.
—Ellos pueden, seguro fingirán que hicimos algo contra la escuela, y esa será una justificación para echarnos —dijo Lola. —Yo no quiero irme, pero tampoco quiero morir.
—Debe haber algo que podamos hacer —añadió Christian molesto. —No nos dejaremos.
—Ustedes ya pasaron por algo similar, ¿Qué hicieron? —preguntó Alexis.
Las miradas ahora estaban sobre nosotros, Pablo miro su celular, pareció leer un mensaje, pero sin más se quedó callado, Vicky dio un paso al frente y comenzó a hablar.
—Aunque no lo crean, nosotros mismos comenzamos a investigar, para tratar de encontrar al culpable —mencionó Vicky sonriendo. —Debe haber algo que nos lleve hasta esa persona.
—Vicky, técnicamente los únicos que hacían algo eran Pablo y Paola —interrumpí antes de que Vicky siguiera hablando. —Muchas de las veces culpábamos a todos, literal, no debemos cometer el mismo error, porque el verdadero asesino para zafarse de las sospechas es el que empieza a acusar a los demás
—Leo nombro al primer sospechoso, y además él no los quería aquí, por eso ideo el plan de esparcir las fotos de Vicky —dijo Gabriela nerviosa. —Todos le dijimos que no lo hiciera, pero seguía empeñado en que te irías ante tal humillación.
Vicky agacho la cabeza un poco avergonzada, luego sin más se alejó de aquí.
—Entonces el primer sospechoso es Leo, y hay varias cosas que lo acusan —dijo Alexis.
Un fuerte ruido proveniente de la puerta, hizo que todos nos sobresaltáramos del susto, las miradas de todos se dirigieron hacia allá, donde pudimos ver a Leo cargando a alguien.
—¡Chicos, creo que está muerta!
Gotas de sangre comenzaron a caer en la alfombra de la entrada, formando un pequeño charco en el suelo, todos estábamos en shock, no sabíamos que decir, ni siquiera sabíamos quién era la persona que estaba en sus brazos.
—¿Qué paso? —preguntó Felipe acercándose a Leo.
—No fue mi intención, ella salió de la nada, no me dio tiempo de frenar, por favor tienen que ayudarme, no puedo ir a la cárcel, no ahora......../...............
Espero les haya gustado. :3
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro