—¿Cínico? ¿Asco? Keyla, no estoy entendiendo nada, amor, no entiendo de que me hablas... —intenta de tomar las manos de la joven que cerraban la maleta, pero esta no dejaba.
—Reitero, no sé cómo puedes ser tan cínico de pensar que seguiré a tu lado como si nada hubiese pasado —lo mire con ese enojo y tristeza que eran las dos emociones que desde días atrás me acompañaban a toda hora mientras limpiaba mis lágrimas— ¿Por qué lo hiciste Harold? Dijiste que me amabas y terminaste revolcándote con tu ex... ¿¡Por qué!?
—¿Q... Qué? ¿Cómo que mi ex? ¿De qué hablas Keyla? Yo no te he engañado con nadie, créeme —este se le intenta acercar, pero lo que recibe es una bofetada por parte de su contraria.
—¡Deja de mentir! ¿Por eso andabas raro, verdad? Por eso me evitabas o evitabas a Cloe, dime, se honestó y ponte los pantalones como se debe. ¿Desde cuándo tienes relaciones con la puta de Tiffany? ¿Desde qué llego a hacer tu "secretaria"? —hice las comillas en la última palabra, puesto que esa mujer no sabía seguramente lo que estaba haciendo más allá de querer cogerse a Harold, mientras le daba un leve empujón para mantener nuestra distancia.
—Amor... Yo te puedo explicar, solo escúchame, por favor, esto tiene una explicación, te lo juro —este se intenta acercar con la intención de no empeorar las cosas, pero la chica no parecería ceder ante nada.
—No te quiero escuchar Contreras, no sabes cuanto asco me das, mira bien el video que me llego, ¿lo disfrutabas no? Y para mayor colmo nuestra hija estaba allí, ¿qué clase de padre eres? —le aventé el móvil a un lado de la cama, no sin antes dejarle otra bofetada más fuerte que la anterior que inclusive le deje la piel de su pómulo roja.
—Keyla, por favor, déjame explicarte amor... —dice este mientras ve el video y se arrodillaba frente de esta tomándola de las piernas para inmovilizarla.
—¡Déjame! —dije con mis lágrimas recorrer nuevamente por mis mejillas, que al estar sujetada por este le empecé a dejar golpes leves en su espalda hasta lograrme liberar de su agarre— me iré con mi hija, quédate con esa... —tome mi móvil para guardarlo en la maleta y tomarla para ir a la habitación de Cloe.
Escuchar las disculpas de Harold y que pidiera perdón no me detendría, estaba muy dolida al sentirme traicionada, no pensé que podría ser parte de un truco, pero necesitaba calma, sentía que me desmayaría por la fusión de emociones que hoy he tenido en mi vida. Necesitaba calma, por ello sin importarme el frío de la noche, salí de mi casa a la de mi mejor amiga, la cual acepto recibirme.
Debo admitir que ver las fotos o solo recordar el incidente me revuelven el estómago, me dolió en el alma como no se lo imaginan, él que creía que solo era mi hombre, había tenido relaciones con otra mujer en nuestro matrimonio, mientras tenía a mi hija cerca sin medir que esta se pudiera levantar y verlos en pleno acto. Esa noche me quedé con Jennie, mientras que Kevin fue a la casa para cuidar de Harold, conociéndolo este podría hacer una locura.
—Jen... ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me puso el cuerno? —la abrazaba mientras seguía llorando a más no poder, tenía que liberarme de una u otra forma.
—Tranquila Key, debe haber una explicación lógica para esto, yo personalmente no creo que Harold sea tan estúpido para caer por gusto ante esa mujer —su mejor amiga le empezaba a acariciar la espalda mientras deja escapar un suspiro intentando buscar una razón lógica.
—¿Yo ya no le era suficiente? Jen... Harold llevaba días que estaba extraño, anoche llego irritado y con un beso muy marcado en su cuello... Yo... Yo ya no sé qué pensar... —baje levemente la mirada, es la hora y no proceso que me haya sido infiel mi esposo.
—¿Me hablas en serio? Eso si no lo sabía, ese idiota... ¿Será que si jugaba contigo? —boquea de impresión tratando de quitarse un poco esa idea de la cabeza.
—No lo sé... —me volví a acurrucar en los brazos ajenos mientras estábamos en su cama, me sentía tan dolida que podría crear un lago con solo mis lágrimas — no sé por qué lo hizo, considero que era más fácil que me dejara si quería volver con la tonta de Tiffany, pero no, él prefirió verme la cara de tonta...
—Tranquila mi hermosa Key, él es el que se lo pierde de dejar a un hermoso diamante por un simple cobre, hoy podrás llorar lo que desees que yo te acompañaré, pero mañana Harold Contreras no deberá producirte ninguna lágrima. Recuerda todo lo que vales, los hombres a fin de cuentas en su mayoría son tan tontos que no ven lo que pierden —esta le seguía brindando caricias a la altura de su cabello.
—Yo lo amo... Lo amo como nunca he amado a nadie... Y me duele... Me duele mucho...
—Lo sé, sé que te duele pequeña, pero ven, mejor vamos a recostarnos, lo que necesitas es descansar —la mayor suspira para acomodarse con su amiga en la gran cama matrimonial mientras la abrazaba, Jennie siempre fue un gran apoyo para Keyla, y dejarla sola en esta ocasión no era una opción.
—me dejé llevar de Jennie, aunque en verdad no lograba conciliar el sueño, fue ya después de cierto tiempo que mi cuerpo me obligo dormir, lo necesitaba por todo el cansancio acumulado, pero en verdad no sé a qué hora exacta fue eso.
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