Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Anthony Regresa

Mama había estado deprimida y se refugiaba en el trabajo; su pequeño taller de costura en el centro comercial que había hecho crecer con mucha dedicación y esfuerzo. El nuevo matrimonio de papa la mantenía celosa, fuera de sí, y no dejaba de estar de mal humor, prefería pasar todo el día trabajando. A veces cenaba solo o en mi habitación, la abuela Margot y Fanny me acompañaban a veces, pero muchas otras cenaba solo. Empecé extrañar a Anthony en la casa aunque la ultima vez sentí que ambos nos estábamos haciendo daño.

Empecé a salir solo; porque Fanny y Gabriel me tenían vigilado de alguna forma se enteraban con quien hablaba o quien estaba interesado en mí. Caminando al cine me encontré con Jace y el grupo de los "J" Me quedó mirando porque me había escapado y estaba vestido con los jean del instituto y se acercaron.

- ¿Escapado eh? – Dice Javier mirándome de manera rara.

- ¿Qué haces aquí y no en el instituto Brian? – Pregunto Jace - ¿Quieres ponerte en peligro? – Dice.

- Estoy libre y estoy en el cine ¿Qué puede pasar? – Dije – Además, ya me vieron ¿Qué me puede pasar si me andan vigilando? – Los deje hablando solos y entre a la sala de cine.

En las butacas de arriba me senté, escogí la película de terror del momento "La Monja" no habían muchas personas en la sala porque era muy temprano. En la oscuridad pude visualizar a Jace mirando a todos lados buscándome, cuando me vio, jadeo, estaba sudando como si hubiera ocurrido todos los maratones y se sienta en mi lado. Y hace como si no hubiera pasado nada y mira la película atentamente. Yo en cambio perdí la secuencia de la película y me quede observándolo porque estaba comiéndose mis palomitas, por un largo rato lo mire, pero me ignoro, al parecer lo entretenía la película. Aunque intente involucrarme con la trama, mis pensamientos eran inquietos y no podía dejar de echarle un vistazo, pero se fue animando más al ver que no estaba cómodo con su compañía. Me susurra y se lleva las últimas cotufas de maíz que quedaron en el fondo del recipiente.

- No sé, al parecer la repentina compañía de personas me deja desconcertado ¿tal vez? – Digo.

- ¡Ah! ¿Te pongo nervioso? – Me dice orgulloso.

- Solo me intrigan tus interés en acompañarme dejando a tus amigos solo – le quito la armadura de galante.

- Me gustaría darte un beso – Dice y se acerco y me dejo besar, fue dulce, como si mi cuerpo se relaja y no pude dejar e resistirme y me aleje, pero él me volvió a besar más apasionado. Los gritos y la música tétrica de la película de fondo, no eran el mejor momento para una escena para estar así, pero me gusto – Me gustas mucho Brian y odio tener que decírtelo así – Se disculpa – Ya sabe... Angela y todo lo del matrimonio – dice.

- Ya lo sé – respondo.

- Pero no quiero romper tu corazón ni el de ella – Susurra.

- No quiero volver a ser el amante de nadie – Dije aunque él insistió.

- ¿Y tú primo? – Pregunto y no sabía que responderles, Anthony y yo no estábamos pasando por un buen momento.

- El está lejos y ya no tenemos nada – Dije serio – no creo que volvamos – finalice.

- No quiero prometerte nada, pero intentare convencer a Angela de romper con esta farsa – Me besa de nuevo - ¿Esperarías para ver que surge? – Me pregunta esperanzado.

- Okey, prometo esperar, pero no mucho mas... - Respondí y me abrazo.

Al salir de la película Jace me llevo a comer hasta helados pedimos, el uno de fresa y yo dos de chocolate, estábamos pasando un momento peculiar, me hacía reír y cuando se me acercaba mucho, lo alejaba, podíamos vernos y la verdad es que esto no convenía. Lo alenté a que dejara su acoso, el beso en la sala fue porque estaba a oscuras porque me agarro desprevenido, aunque tema admitir que besa delicioso. Lo invite a casa para que comiera pastel y pasara la tarde conmigo, ya nadie estaba en casa porque Fanny tenía mucha tarea, la abuela estaba ocupada con el abuelo que había regresado de viaje y mama en el taller.

Entrando a la casa, Jace me abrazo y lo aleje riéndome porque no nos vería nadie, las sirvientas tenían prohibido ver y escuchar en la casa, era parte de su contrato. Cuando llegamos a la sala; sale Anthony sonriendo y nos mira a los dos que veníamos juntos, agarrados de la mano.

- ¿Anthony? – Decimos los dos al unisonó.

- ¿Cuándo regresaste? – Le pregunte y Jace se alejo de mi un poco.

- Nada, me entero del divorcio y ahora veo esto – dice molesto.

- ¿De qué? – Dice Jace.

- Tu no me hables traidor, no se puede confiar en imbéciles como tu – Y se le iba a ir a los golpes, pero lo interrumpí.

- Jace solo me trajo porque me desmaye en el centro comercial ¿Qué te pasa? – Le dije alejándolos cada vez más, poniéndome en medio de los dos – Deja tus celos enfermos que terminas haciendo una desgracia que vas a lamentar – Dije y empuje a Jace atrás y me fui con él. Así pude poner un alto a la furia de ambos, Jace estaba maldiciendo porque el si quería decirle a Anthony todo, pero mis mentiras lo interrumpieron, aunque me estaba costando mantenerlo.

- Yo me voy – Jace se fue

- ¡Jace espera! – Lo llame y Anthony me miraba furioso y se fue a su habitación a la cual no pensaba ir.

Intente llamar miles de veces a Jace por teléfono, pero no me contestaba las llamadas, debía estar molesto ¿Y cómo no? Si había actuado como un cobarde y no fui capaz de decirle la verdad a Anthony. Al siguiente día Fanny y la abuela estaban en la casa amenizando la llegada de Anthony, sobre todo mi prima Fanny que lo extrañaba más que todos. Ella se me acerco.

- ¿Es verdad? Anthony dice que te acostaste con Jace – Me pregunta espantada y la mire y le remire los ojos.

- No es así, el y yo nada que ver – Le explique – el tiene un problema, que se lo arregle solo – Le di la espalda.

Fui al centro comercial a llevarle comida a mama, no la necesitaba, siempre pedían comida de algún restaurante, pero fui a verla, ya que no tenía tiempo. Estaba contenta de mi visita, era algo pequeño, la oficina que utilizaban de recepción y un depósito donde estaban las telas y las costureras que rugían las maquinas y rodaban telas poco a poco sobre la mesa y el size en la costura de las camisas, el olor aceite quemado y la pelusilla era el olor que mama había robado de este lugar hace unos meses. Habían costureras y ayudantes, mujeres solteras y otras casadas con lentes, buen humor, mal carácter, pero todas buenas costureras que era lo que importaba en el trabajo, nunca faltaba una con intención de general problemas, pero mama después de todo las convencía. Era un lugar familiar, solía ir a jugar con los rollos de tela y hacer casitas con ellas como si fueran dos naipes y los juntaba, me metía debajo, simulando que era un castillo, con ellos brincaba y cantar debajo la mesa, incluso miras las revistas de mama en la mesa, ah, también recuerdo haber roto el sillón de mama, el que hacia juego con el escritorio, desde entonces había deseado no haberme llevado. Sonríe al sentarme de nuevo en aquel sillón que ahora estaba en perfectas condiciones y mama me dejo ahí, porque tenía que supervisar el rendimiento si no, sus uniformes deportivos no salían este fin de semana.

Pase por el centro comercial después de irme del taller de mama, era muy seria y esas mujeres le tenían miedo. Al caminar por ahí, me encontré con Jace y Angela agarrados de la mano y mirando unos vestidos de novia. El no me vio, pero ella sí, hizo que el fuera por mas vestidos y salió de la tienda al encuentro conmigo.

- No puedo creer que tengas la desfachatez de espiarnos – Dice ella mirándome de arriba abajo – Espero y te quede claro. Jace y yo nos vamos a casar y ni tú, ni nadie nos va arruinar el compromiso – Me difumino con la mirada de nuevo. Jace regreso a darle los vestidos en los probadores a Angela y no estaba. Miro a todos lados y nos vio hablando afuera de la tienda, nuestras miradas se encontraron como una sola, pero baje la mirada y me di media vuelta. Me iba, el salió corriendo, pero no me alcanzo porque lo detuvieron en la puerta de la tienda porque tenía vestidos de novia encima, que no podía sacar sin haberlos pagado.

Anthony había ido a visitar a papa en su nueva casa, con su nueva familia y le pareció una falta de respeto y entendía porque aun no lo visitaba y porque ya no le hablaba a Allan, la única que mantenía relación con papa era Fanny aunque la abuela se opusiera.

- No puedo entenderlo, no tenía ni un mes y ya nos reemplazo por quien sabe qué clase de mujer es esa y el desgraciado ese... - Decía mientras desayunábamos solos. Mama había madrugado mucho trabajo, estaba atrasado con los uniformes y ¡Blah, blah, blah!

- ¡Qué extraño! Bueno digo; viniendo de ti – Me burlo – Después de ser su discípulo del machismo decrepito de papa, ahora estas en desacuerdo con el... para mí es muy extraño – Termino.

- Yo solo quería ser un buen hijo – Dice el

- Pues a papa le importa un rábano, si somos buenos hijos o si mama era buena esposa, la engañaba Anthony y ambos lo sabíamos, es de esperar que mama se cansara – Le grite porque parecía estúpido llorando.

Al retirarnos, el fue a la universidad y yo al instituto, era muy extraño todo ahora, era popular y todo lo que dijera era una estúpida ley en el lugar. Fanny estaba saliendo con un chico y al parecer iban bien. Lauren y Rosa se enfocaban en tener buenos promedios y dejaron la guerra aunque yo no les dirigía la palabra, me mantenía rodeado de gente interesante y popular, con ganas de comerse el mundo, pero por alguna razón sentía mucho vació en mi corazón. Mama no estaba ni en un 1% en casa, Anthony estaba con sus amigos, Jace con su compromiso y Fanny con su nueva conquista.

Me había estado haciendo el fuerte, pero fui a visitar a papa. Me recibieron con mas atención de la que esperaba, papa un martes por la mañana con bermudas y una guayabera y no fue a trabajar, saliéndose de su rutina para desayunar con ellos. El estaba feliz y era lo que importaba, aunque su nueva esposa era una trepadora oportunista, que conoció en el bar de la zona industrial llamada el "Tesoro andaba por ahí" Con una mini falda, maquillada y decidida atacar al primer hombre que saliera de las empresas dispuesto a conquistarla, embriagarse, pasarla un buen tiempo juntos y con papa se gano la lotería. Papa trataba de tener una nueva vida ahora sin nosotros, pero la gente de la que se rodeaba era un caso, el cual tener mucho cuidado.

- Creí que nunca me visitarías – Decía papa casi jovial.

- Estar solo con mama me mantuvo ocupado – mire mal a Allan que estaba sentado en la mesa también con nosotros – Pero ya sabe... Mama se la pasa trabajando y creo que tengo tiempo por ahora – Dije divagando.

- Puedes venirte acá si quieres, esta también es tu casa – Le pareció una mala proposición a la mujer de papa que puso una cara de pocos amigos y Allan seguir concentrado en su comida.

- Tranquilo papa, tendré que venirte a visitar más seguido – Miro a María y papa se da cuenta de mi intención y le agarra la mano – Puede que hasta me mude acá un tiempo – Dije malicioso, pero papa no dijo nada al respecto y prosiguió a comer, besando y manoseando a la mujercita esa que se pavoneaba en esa casa como una gran señora.

Cuando regrese a casa estaba cansado de la cursilería de papa con esa mujer y me fui a mi habitación, porque mama no había llegado. Entre en mi recamara y Anthony estaba acostado casi desnudo en mi cama y cuando me ve se sienta, nos quedamos viendo a los ojos, cuando cerré la puerta casi impresionado, había ganado musculatura estos meses en Europa y estaba arropado con mis sabanas, no sabía que decir y apague la luz, me quite la ropa y me entregue en sus brazos, besos y pasión que anhelaba, llore en sus brazos y lo golpee hasta que me dormí en su pecho. Como si fuera el refugio que me hacía falta para recuperar las fuerzas perdidas; había perdido miles de batallas, donde era vulnerable, encontraría ternura y besos de miel.

- Te extrañe mucho – Le dije despertando de mi trance, pero él no decía nada, solo escuchaba mientras me acariciaba la cara con un dedo, cundo estaba pensativo solía adoptar esa inconsciente manía, me provocaba curiosidad; navegar en sus pensamientos.

- Te amo y quizás tu no a mi – me dijo serio y me sobresalte.

- ¿Por qué dices eso? – Pregunte negando, lo que el sabia.

- Has estado evitándome, huyendo – dice – Pienso... Y a veces; me siento mal por lo que hacemos – Suspira – Luego te veo, te abrazo y pienso que el mundo se vaya a la mierda, todos hacen lo que les da la gana – me acerco - ¿Por qué nosotros no? – Y lo beso. 

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro