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↣ Capítulo 5

JungKook ese día tuvo que salir rápidamente ya que lo habían llamado para una reunión urgente en el trabajo, así que Jennel estaba sola en casa bastante aburrida, estaba tan acostumbrada a tener al mayor rondándola que nunca le hizo falta algo con que entretenerse. Se sentó en el sofá suspirando, notando que el apartamento se sentía muy grande y vacío, no iba a negar lo mucho que extrañaba a JungKook, se había vuelto habitual despertar y verlo en la sala esperándola para desayunar juntos, luego tal vez conversar un rato, observarse desde lejos transmitiéndose quien sabe qué cosas a través de sus ojos. Sus mejillas se ruborizaron un poco, es cierto, además de sólo tener ese juego pervertido también compartían mucho tiempo juntos, hasta el punto en que la presencia del otro era necesaria para ella, se preguntaba si lo mismo le ocurría a JungKook.

Decidió merodear el lugar, tal vez habían algunas partes del apartamento que no había reparado, incluso si ya llevaba más de dos meses ahí. Comenzó a mirar cada una de las decoraciones que había en la sala; un televisor que ocupaba casi toda la pared, una mesita de centro con un jarrón de cristal en la mitad sin nada en su interior, luego pasó la vista al comedor que estaba a su izquierda, tenía unos individuales grises y cuatro sillas, avanzó por el pasillo viendo tres puertas, una de ellas daba a su habitación que en realidad era la de JungKook, otra a la de huéspedes la cual ya estaba arreglada y ahí era en donde dormía el mayor, le dio curiosidad su interior así que se detuvo enfrente de la puerta, observándola como su fuera un portal a otro mundo, ¿estaría bien si entraba? Mordió su labio inferior antes de tomar el pomo de la puerta y girarlo con sumo cuidado, se encontró con un interior normal, una cama semi doble pegada a la pared, una ventana oculta por unas cortinas grises, varios libros, hojas, carpetas encimados en un escritorio que estaba en una esquina. Se acercó a este y comenzó a husmear, abrió los cajones y dentro había un cuaderno el cual sin saber por qué llamó su atención. Lo abrió quedando en la primera página viendo que estaba en blanco, comenzó a pasarlas lentamente, las hojas comenzaron a llenarse de letras, de hermosas letras que ocupaban todo el espacio, sus ojos se pasaron por los párrafos prendiéndose cada vez más de lo que parecía ser una historia, una historia escrita por él.

Tomó el cuaderno de pasta negra y dura y se dirigió a su habitación para seguir leyendo con más tranquilidad. Los minutos se convirtieron en horas, cada vez se iba maravillando más con cada palabra que sus ojos visualizaban, su forma de narrar era hermosa e impecable, le hacía erizarse y removerse de la anticipación. Sólo volvió a percibir el mundo que la rodeaba cuando escuchó la puerta principal siendo abierta y unas llaves depositadas en el comedor, se alarmó demasiado, se levantó de un brinco de la cama y comenzó a correr por toda el cuarto buscando un lugar en el cual guardar el cuaderno, desesperada y con el corazón latiéndole a mil lo dejó dentro del cajón de su ropa interior.

—¿Jennel? —Escuchó que la llamó y mientras intentaba guardar la compostura y regulizar su agitado palpitar salió para ir directamente a la sala que era en donde se encontraba JungKook.

—H-Hola... ¿Cómo te fue? —Estaba sentado en el sofá masanjeándose el cuello con una expresión cansina.

—El día estuvo pesado, estoy muy cansado —suspiró posando sus ojos color chocolate en ella, apreciando su hermoso rostro, cabellos largos y un cuerpo perfecto para él—. ¿Y tú? ¿Qué hiciste durante todo el día?

—¿Yo? P-Pues nada... ver la televisión, ya sabes... —Se rio con nerviosismo acercándose al cuerpo que descansaba en el mullido sofá. Este la atrajo hacía él para depositar un corto beso en los labios de la contraria, como un pequeño piquito.

—Te extrañé... —Murmuró sobre sus labios, haciendo que la chica tomara un color rojo casi que en segundos, su pulso nuevamente se aceleró de una manera inhumana.

—Y-yo también... —"No sabes cuánto" pensó.

Luego de eso Jennel hizo la cena, tarareaba una canción que había escuchado hacía unos días siendo totalmente ignorante de que cierto castaño la miraba desde el marco de la puerta con una sonrisa y los brazos cruzados. Cuando Jennel se giró para abrir el refrigerador, casi se cae de la sorpresa, tomo un respiro tranquilizándose.

—¿Q-Qué sucede? —Se sonrojó un poco. Se percató de que se encontraba inquieta, necesitando algo, la cuestión era ¿el qué?

—Venía a ver si ya habías terminado, pero me encontré con esta escena. —Se burló un poco haciendo que la menor se ruborizara más.

El chico se acercó descruzando sus brazos y manteniendo a su alrededor un aura peligrosa, la acorraló contra el mesón de la cocina y sonrió levemente, su mirada recorriendo cada centímetro del rostro realmente sonrojado de Jennel, removió algunos cabellos rebeldes de su frente con suma delicadeza, haciendo poner más y más nerviosa a la pequeña castaña que lo observaba sin siquiera mover un músculo. JungKook acortó más la distancia hasta que sus labios se rozaron, Jennel había abierto la boca impaciente, esperando a que él diera el paso final, sus ojos se conectaron para luego volverse a dirigir a los labios del otro.

—Quiero comerte la boca... —Murmuró JungKook con la voz ronca. La chica relamió sus labios, con la respiración completamente errónea.

—¿Y qué estas esperando para hacerlo?

Y ese fue el detonante para que todo lo que JungKook se estaba conteniendo explotara.

Comenzaron a besarse con desenfreno, Jennel pasó sus dedos por el cabello castaño de JungKook apegándolo más a ella. El mayor la tomó de las caderas y la encimó en el mármol sin dejar de besarla, la chica abrió sus piernas inmediatamente dejándolo posarse entre estas para tener más cercanía. Su gemido se ahogó en el beso al sentir como la dura erección de JungKook, la cual aún estaba escondida entre sus pantalones, chocó contra su intimidad, eso la hizo delirar. El castaño se separó no sin antes chupar el labio inferior de Jennel, tomó su pierna izquierda y la elevó un poco, separándola,  con su otra mano desabrochó sus pantalones y los bajó junto a su ropa interior negra, Jennel soltó un jadeó al verlo, JungKook la soltó un poco para deshacerse de sus estorbosos shorts y luego volvió a acomodarla justo como antes. La boca de la chica se hizo agua en el momento en que JungKook tomó su propia erección y la friccionó por encima de su ropa interior.

—¿Quieres que lo ponga justo aquí, no es así?  —Lo hizo un poco más fuerte haciéndola sollozar de placer. Su mente ya ni siquiera podía formular una simple palabra así que tuvo que asentir mientras mordía su labio fuertemente—. Maldita sea, quiero follarte tan duro hasta que termines sin voz y sin poder pararte correctamente por una semana. —Por la forma en que lo dijo, Jennel podía asegurar que lo decía muy en serio y eso realmente le encantaba.

—H-Hazlo... JungKook... Hazlo. —Se aferró a su camisa.

El nombrado la tomó de las mejillas para comenzar a besarla de una manera que contrastaba completamente con lo que estaban haciendo. Era un beso tan delicado y lindo que Jennel no pudo evitar desbordarse en miles de sentimientos.

Pero un sonido que provenía de la sala los hizo separarse inmediatamente, JungKook bufó antes de acomodarse sus pantalones y salir de la cocina dejando a la chica sola y con un extraño vacío en el interior, escuchó como JungKook hablaba con alguien y decía: "En un momento estoy allí" "Tranquila, voy para allá". Y esto ciertamente la dejó muy desconcertada mientras aún permanecía en su lugar, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, levantó la mirada cuando el castaño volvía a entrar acomodándose la corbata, ya con la chaqueta negra puesta.

—Tengo que volver, hubo algunos problemas en la empresa en la que trabajo y debo ir a revisarlos. No me esperes despierta. —Su tono era tan frío y cortante que el interior de Jennel se contrajo intentando no llorar enfrente de él.

—O-Oh... M-Muy bien, adiós —sonrió un poco, su voz sonó más temblorosa y rota de lo que hubiese querido.

—Adiós —dijo antes de girarse y desparecer. Lo último que la chica escuchó fue la puerta cerrándose.

Lentamente se bajó de donde se encontraba y se deslizó hasta chocarse contra el piso, allí se abrazó a sus piernas, comenzando a sollozar. Ni siquiera ella entendía el por qué de ese desagradable sentimiento que se había instalado en su interior, él sólo la había dejado allí, sola, y al parecer para ir con alguna mujer. No era nada por el qué llorar, ¿verdad? 


Se encontraba bañándose. JungKook no había vuelto durante la noche, ni siquiera la había llamado para al menos avisarle. Tal vez ella era la estúpida por seguir preocupada por él, aun sabiendo que debía estar con alguna otra mujer. Aquel pensamiento le caló hasta los huesos. Lo más probable era que en esos momentos estuviera tomando un baño junto a esa mujer, con algunas risas y... ¡NO! algo dentro suyo se removía con ganas de vomitar al pensar en eso, cerró la llave de la regadera y se cubrió con la bata para luego salir, casi se muere del susto al ver a JungKook entrar ese preciso momento en el apartamento. Su cabello estaba desordenado y su mirada se notaba cansada, Jennel tuvo ganas de ahogarse con su propia saliva al pensar tantas cosas malas de él mientras no estaba, el castaño sólo estaba trabajando, ¿verdad?

—Buenos días... —Susurró la chica aun con desconfianza.

—Buenos días —respondió él despojándose de su chaqueta y corbata, para luego comenzar a desabotonar su camisa blanca—. Iré a tomar un baño...

Jennel apretó fuertemente la tela de la bata al notar aquellas marcas rojas en el cuello de JungKook, un nudo se formó en su garganta y tragó fuerte para poder deshacerlo, su cara perdió color. Así que no estaba equivocada... ¡maldita sea! ¿Si se acostaba con otras mujeres entonces para qué la quería a ella? ¿Qué era ella para él? Mordió su labio inferior mientras su mente era atacada por todas esas preguntas sin respuesta, sus nudillos se estaban tornando blancos por la fuerza que ejercía al apretar sus manos.

—¿Preciosa, estás bien? —Ella lo miró con los ojos cargados de furia e intentando no hacer una escena ya que igualmente ellos no eran nada, se vería ridícula sacándole en cara sus celos.

—Lo estoy. —Y sin más se giró para no seguirle viendo la cara.  Azotó con fuerza la puerta y le puso el seguro.

Se apoyó en la puerta ocultando su rostro entre sus manos, ¿por qué se sentía así? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Acaso... acaso había mezclado los sentimientos con esto?

❪ 17/02/18 ❫

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