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—¡Hoy es noche de karaoke! —Seungkwan retrocedió un paso cuando Seokmin extendió un micrófono rosa frente a su cara.

Chan apareció detrás del pelirrojo y lo tomó de la cintura para alejarlo de su entusiasta vecino.

—Hoy no podemos —aseguró el menor —. Aún tenemos que vigilar que nuestro nuevo compañero no trate de robar todo mientras no estamos. —Echó una mirada dentro del departamento que tenía la puerta abierta, a la sala, donde Vernon trataba de encender el televisor que estaba desconectado.

—¿Por qué? Por favor, por favor, por favor —suplicó Seokmin con un puchero —. No es tan divertido sin ustedes.

Seungkwan sonrió y tomó el micrófono entre sus manos. —¿Podemos invitar a Vernon? Así no se queda solo.

—Pero...

—Si pueden —cortó al rubio.

El pelirrojo corrió dentro y tomó a Vernon de la muñeca, asegurándole que para encender el televisor primero tenía que conectarlo, y lo presentó a Seokmin.

Chan aceptó a regañadientes y los cuatro chicos se dirigieron dos puertas a la izquierda, llegando al apartamento del mayor.

—Soonyoung, si los pude convencer. ¿Soonyoung? —Seokmin ladeó la cabeza cuando encontró al chico trepado en uno de los muros mientras trataba de pegar un par de serpentinas.

Chan se adelantó y se dejó caer resignado sobre uno de los sillones. Seungkwan lo siguió de cerca y Vernon se limitó a continuar parado cerca de la entrada, inseguro de lo que debía hacer en aquel lugar desconocido.

—Estaba terminando de adornar —aseguró Soonyoung, sus ojos desapareciendo después de sonreírle a los usuales invitados —. ¿Quién eres tú, y por qué me resultas inquietantemente familiar? —cuestionó entonces sin tacto hacia el castaño mientras lo apuntaba con una de las serpentinas que se había quedado pegada a sus dedos.

Chan tapó la boca de Seungkwan antes de que hablara, permitiendo a Vernon presentarse por sí mismo.

—Me llamo Vernon —explicó tratando de sonar seguro de sí mismo —. Me acabo de mudar aquí.

—Oh. ¿Entonces tú eres el nuevo compañero de piso de ellos dos? —cuestionó. Vernon asintió con media sonrisa que desapareció al notar la mueca del chico frente a él. —Entonces te deseo la mejor de las suertes, probablemente vivir con ambos sea un tortura —se burló.

—¡Oye! —reprochó Seungkwan cuando pudo deshacerse del agarre del menor. Soonyoung de inmediato comenzó a correr por el reducido lugar, seguido del pelirrojo que trataba de patearlo.

Seokmin soltó una carcajada, dejó el micrófono frente a la televisión y acomodó un poco todo el desastre. Vernon medio sonrió cuando Chan, con la poca paciencia que le quedaba, lo dejó sentarse a su lado.

—¿Por qué estamos aquí? —cuestionó Vernon entre risas e hipando.

Seungkwan situó su dedo índice sobre los labios del castaño. —Shh. Nos estamos escondiendo —explicó con una sonrisa boba.

—¿De quién?

—De... uhm... no lo recuerdo —admitió, pero al escuchar el par de pisadas afuera del baño pareció recordarlo repentinamente —. Ah, nos estamos escondiendo de Chan.

—¿Por qué nos escondemos de él? Chan es bonito y me agrada, aunque yo no parezco agradarle —soltó el castaño batallando para que sus ojos permanecieran abiertos.

Mmm... cuesta trabajo agradar a Chan —estuvo de acuerdo —, pero estoy seguro de que pronto te querrá tanto como a mi —aseguró con sus labios abultados antes de sentarse sobre los azulejos y continuar hipando.

Vernon sonrió con ternura antes de dejarse caer a su lado, recargando su cabeza sobre el hombro contrario.

La noche de karaoke parecía haber terminado después de que Soonyoung tratara de besar a Seokmin unas cinco veces, justamente cuando Chan ya sospechaba que el mayor y Seungkwan habían bebido más de la cuenta y que el pelirrojo había incitado a Vernon a hacer lo mismo.

—Oye, Seungkwan —llamó el menor, y el mencionado ladeó la cabeza —. Quiero pedirte un favor.

—No regalo favores —mencionó risueño, observando al castaño levantar su cabeza —. Pero los vendos.

—¿Y cuánto cuestan? —Vernon volvió a hipear antes de continuar. —Sabes que no tengo dinero.

Hmm, un beso —dijo Seungkwan con las mejillas sonrojadas, y el menor no pudo averiguar si era por vergüenza o por el alcohol en su sangre. Así que era eso, un beso. Vernon permaneció en silencio antes de echarse a reír bobamente. —Shh, nos escuchará —reclamó de nuevo el pelirrojo.

—Tienes que fingir ser mi novio —pidió en un murmuro apenas audible para el mayor —. Cuando me encuentren, tienes que fingir ser mi novio.

—¿Cuando te encuentre quién?

Antes de que alguno dijera algo más, la puerta del baño se abrió repentinamente. Chan los miró a ambos entre molesto y asqueado.

Ugh, ¿que hacen aquí los dos juntos? Sabía que era mala idea venir. Tú siempre acabas mal, y tú... bueno, a ti aún no te puedo reclamar nada —se quejó hacia Seungkwan y después hacia Vernon.

Llevó a rastras a ambos chicos hasta su propio piso, medio despidiéndose de Seokmin (quien aún trataba de escapar de un Soonyoung demasiado cariñoso).

Dejó a Seungkwan en su propia habitación, porque al mayor le encantaba acurrucarse por las noches después de haber bebido de más (y Chan no pensaba dejar pasar la oportunidad de estar cerca de su amigo); y a Vernon decidió dejarlo en el sofá, convencido de que sería imposible cargarlo hasta su habitación.

Antes de apagar las luces de la sala para volver con Seungkwan, un quejido de Vernon lo hizo asomarse a verlo. No podía permitir que el chico nuevo muriera en su primera semana viviendo ahí, ¡su reputación quedaría manchada por siempre!

—¿Seungkwan? —preguntó el mayor completamente adormilado, alargando de más la última vocal del nombre.

Chan entrecerró los ojos. —Soy Chan. Ya duérmete y no te mueras por la noche —advirtió.

Vernon logró tomar la muñeca del rubio antes de que este desapareciera y Chan lo miró más confundido que molesto.

—No te vayas —pidió con un puchero —. Tienes que ayudarme.

El menor aventó las piernas del chico fuera del sofá, a lo que Vernon soltó un quejido, y se sentó en el otro extremo después de deshacerse del agarre en su muñeca.

—¿Qué es lo que quieres? —cuestionó inseguro.

—Tienes que fingir que sales conmigo —soltó arrastrando las palabras.

—¿Qué?

Vernon trató de atrapar alguno de los tantos pensamientos que volaban por su cabeza, que comenzaba a doler un poco.

—Cuando me encuentren tienes que fingirlo. Quería que Seungkwan...

—No digas más —cortó, realmente sin importarle mucho el contexto de la situación; seguramente el chico solamente decía disparates por el alcohol —. Haré lo que me pidas, pero no lo involucres a él en tus delirios —amenazó.

Vernon asintió aún algo desorientado. ¿No se lo había pedido a Seungkwan antes? Ah, lo había hecho, pero el chico no le había dado ninguna respuesta afirmativa.

Seguramente aquello no sería un problema.

Chan suspiró antes de levantarse y perderse en la habitación. Vernon solamente cerró los ojos y se acurrucó una vez más en el mueble.

♡♡ hola

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