Extra 2| Halloween
Tan solo eran las seis de la tarde y la noche ya se aproximaba, no, ya había caído, y la luna había salido, envuelta en una gran capa de nubes grisáceas que daban un aspecto terrorífico a París. Un pequeño esqueleto miraba por la ventana, viendo como no había ni una simple estrella. La verdad es que odiaba mucho el otoño, pero por lo menos podría quedar con Ink, si es que sus padres no le obligaban a quedarse todo lo que quedaba de día en el interior de la casa.
Suspiró, cubriéndose con una pequeña manta. Faltaban diez minutos para que su amigo llegara y que comenzaran a ir por la ciudad a pedir dulces y a la fiesta de disfraces que había en el pueblo. Él ya estaba disfrazado, pero no estaba muy seguro de salir. Se veía ridículo con esa ropa de príncipe. Odiaba bastante que sus padres le obligaran a disfrazarse de eso, era odioso, además que se veía estúpido y el traje era incómodo.
—¿De qué se habrá disfrazado Ink?—Se preguntó en la mente. Ink, ese pequeño esqueleto alegre, el mejor amigo de Error y uno de los motivos por el que el grupo de amigos que tenía Error se mantuviera, era quien estaba en la mente de ese esqueleto disfrazado de pequeño príncipe.
Decidió ir a tomar una taza de chocolate caliente, por lo que se movió en esa pequeña casa en la que vivía para llegar a la cocina, pero no llegó a preparar nada, ya que el timbre empezó a sonar. Una sonrisa se esbozó en su rostro mientras dejaba la taza en su sitio y se dirigía a la puerta principal. Hacía mucho frío por esa zona y no quería que Ink se constipara, pues se resfriaba bastante en esa época y tendría que estar un buen tiempo sin él en la escuela, cosa que no le apetecía nada, ya que aunque tuviera otros amigos, Ink era el más preciado.
Al estar frente la puerta, abrió rápidamente, sin dar tiempo a que su madre se quejara por el ruido que había hecho al dejar bruscamente la taza en la cocina, encontrándose con Ink, quien estaba disfrazado de calabaza o algo por el estilo. La verdad es que ahora Error no se sentía tan patético por llevar traje de príncipe, pues ser una calabaza no es que fuera muy normal, aunque bueno, era halloween, todo se valía ese día y él no era nadie para criticar los disfraces de la gente.
—¡Hola!—Saludó bastante el pequeño calabaza mientras sujetaba una bolsa de calabaza en la que habían unos cuantos dulces que había conseguido de su casa, mientras Error sonreía y cerraba la puerta tras él.
—Hola, Ink, ¿a qué hora tendrás que irte?—Preguntó curioso, ya que le gustaría estar bastante tiempo con Ink ese día, ya que bueno, el día de Halloween era tan solo un día al año, así que deberían aprovechar bastante para recoger todos los dulces posibles y de disfrutar de la fiesta infantil de disfraces, que empezaría a las doce de la noche.
—Pues a las dos. Sé que es muy tarde, pero hay que aprovechar, ¿no?—Sonrió. Error también se iba a esa hora, aunque no sabía cómo había conseguido convencer a sus padres, pero bueno, lo había logrado.—Me vendrán a buscar allí en la fiesta, así que si quieres ellos te podrán traer a tu casa.
—Vale, sería genial. ¿Vamos?—Preguntó tomando su bolsa de dulces en forma de cabeza de zombie. Ink asintió, energético, mientras caminaba detrás de Error para poder comenzar con esa noche de brujas de la mejor manera: consiguiendo un montón de dulces para poder presumir delante de los demás niños, algo normal en el día de Halloween para todos los infantes que iban a hacer truco o trato, que eran la mayoría.
—¡Espérame! ¡Oye!—Gritó Ink, enfadado porque su amigo no le esperaba, así que tuvo que correr tras él, pareciendo bastante gracioso porque su gorro de calabaza se movía hacia los lados sin parar. Bueno, el disfraz en sí era demasiado gracioso.—No se vale que me dejes atrás.—Refunfuñó mientras ahora adelantaba a Error, quien le miró divertido al saber de que tenía una gran capacidad para poder enfadar a Ink.
—Es que eres muy lento, Ink. No puedo esperarte si sigues así.—Murmuró sosteniendo con firmeza su bolsa de cabeza de zombie y ajustándose el cinturón del disfraz.
Las luces de la calle estaban encendidas, junto a unas pequeñas calabazas que emanaban luz colocadas en algunas terrazas de alguna que otra casa, al igual que decoración de Halloween como algunas telarañas con arañas de plástico y calaveras de plástico duro.
Algunos otros niños, conocidos o no por Error e Ink, ya estaban caminando por las calles en pequeños grupos, consiguiendo un montón de dulces, ya que todavía era muy temprano y muy pocos niños habían salido ya de sus casas, así que las chocolatinas y las golosinas eran bastante abundantes.
Al fin llegaron a una calle un poco más decente en la cual pedir golosinas, así que fueron yendo por cada casa, diciendo truco o trato, aunque no en todas las casas les daban dulces, pero tampoco eran tan malos como para hacer una travesura a esa casa, ya que era algo que no estaba en sus consciencias, no eran tan malos como los demás niños que amaban tirar huevos podridos a las puertas de las casas.
Muchas veces se iban encontrando a amigos de la escuela, y los acompañaban por un rato para poder entretenerse, pero la verdad es que Error e Ink querían ir en soledad, pues preferían hablar entre ellos dos que con más personas, bueno, eran sus manías, además de que se llevaban mejor solos.
—¿Sabes? Dentro de poco iré al parque de atracciones.—Dijo emocionado Ink, cuando llegaron a una plaza vacía, sentado en un banco junto a Error, quien comía unos cuantos dulces.
—¿Sí? ¡Qué bien! ¡Siempre habías querido ir allí!—La verdad es que Error amaba ver feliz a su amigo, y cuando Ink lloraba no soportaba la presión y solía hacer de todo para que se animara, algo que no era muy complicado, pues Ink era bastante humilde y se conformaba con cualquier cosa, cosa que agradaba bastante a Error.
—¿Y sabes qué? ¡Mis padres dicen que puedo invitar a cualquier amigo!—Exclamó, con una indirecta demasiado directa, haciendo que Error ensanchara la sonrisa. Ink le estaba invitando a ir al parque de atracciones, juntos.—Así que... ¡Te invito a ti!
—¡Claro que iré, Ink! Mis padres no tendrán ningún problema, supongo...—Murmuró pensativo. Deseaba que sus padres le dejaran, pero bueno, había sacado en todos los exámenes del trimestre dieces y nueves, así que tendrían que dejarle ir sin ningún problema.
—No te preocupes. Seguro que te dejaran ir.—Dijo con una sonrisa reconfortante, que alegró un poco a Error. Ink se estiró, estaba cansado, pero todavía faltaba un poco para que llegara la hora de ir a la fiesta, por lo que podría descansar.
—Sí. Tengo que ser positivo. Bueno, continuemos tomando dulces, que todavía queda mucho para la fiesta.
—O tal vez podríamos ir a mi casa a ver una película de terror, ya que nos daría tiempo y mis padres te dejarían entrar. Sabes que ellos te quieren como si fueras su hijo.—Propuso Ink, a lo que el otro asintió, energético, tenía ganas de pasar un buen día de Halloween y ver una película de terror con Ink sería divertido.
—¡Vamos!—Exclamó mientras se levantaba y tomaba del brazo a Ink, quien rió y siguió el paso a su amigo, para empezar a correr los dos, intentando que los dulces no cayeran. Aunque la noche de Halloween fuera muy típica, hablar entre ellos aligeraba las cosas y no se aburrían. Eso era una señal de que eran bastante amigos y no era una amistad falsa.
Las calles ahora no estaban a oscuras, ya que habían encendido las luces y las linternas calabaza, así que llegaron bastante pronto a la casa del más bajo. Allí, Ink tocó el timbre, y pronto sus padres aparecieron por la puerta sosteniendo una bolsa de dulces, sorprendiéndose porque allí estaba su hijo y su mejor amigo.
—¡Ink! ¿Qué haces aquí?—Preguntó con un tono bastante dulce su madre, dejando pasar a los dos y tomando las bolsas de dulces para dejarlas en un pequeño mueble.
—Hemos venido a ver alguna película de terror. Es para pasar más rápido el tiempo.—Rió mientras su padre le miraba burlón. Si éste ayudaba a Ink, podrían ver la película sin problemas, ya que su madre no era partidaria de que niños pequeños vieran películas así.
—Pero...—Murmuró la madre, a punto de quejarse, pero su padre le interrumpió.
—Oh venga, déjales ver la película, no pasará nada. Además, después irán a una fiesta, así que olvidarán la película y no habrá ningún problema.—Defendió su padre, guiñando un ojo a su hijo.
—De acuerdo, pero si no podéis dormir no es culpa mía, ¿de acuerdo?
Ink saltó a los brazos de su madre y de su padre, emocionado, los amaba demasiado y por nada en el mundo los quería perder, ya que eran los mejores padres que alguien querría tener: protectores, amables, preocupándose siempre por su hijo y queriendo lo mejor para él. Error se sentía un poco fuera de lugar, pero Ink le tomó de la mano como pudo y lo unió al abrazo. Él se sonrojó de la vergüenza, pero tampoco le disgustaba, ya que pocas veces tenía abrazos familiares, y es que para él, los padres de Ink eran casi los suyos.
—Venga vayan al salón, nosotros haremos algunas palomitas.—Dijo la madre de Ink mientras se iba a la cocina junto a su marido, dejando solos a los dos pequeños.
—Oh, no quiero ir a la fiesta, nos aburriremos mucho...—Murmuró Ink, a lo que Error asintió. Además allí no irían sus amigos, así que lo mejor sería quedarse en casa.
—¿Y si nos quedamos en tu casa y hacemos una pijamada? Puedo llamar a mis padres y así no habrá problema.
—¡Claro! ¡Vamos a llamarlos!—Gritó emocionado Ink. Hacer una pijamada con Error era bastante divertido, ya que siempre se quedaban jugando a videojuegos o contando chistes, y aquella noche podrían contar historias de terror y chistes de Halloween. ¡Sería perfecto!
Gracias a Dios, los padres de Error no tuvieron ningún problema, así que los dos infantes pudieron ir al salón con rapidez, donde allí se encontraban los padres de Ink con dos boles de palomitas y con una cámara.
—Vengan, chicos, hagamos una foto, aprovechemos que tenemos papel para imprimir la foto en cualquier momento y aprovechemos que estáis disfrazados.—Dijo divertido el padre mientras tomaba del brazo con delicadeza a su esposa y los niños iban hacia él. Allí, colocó la cámara para que en diez segundos tomara la fotografía y se colocó junto a su mujer. Todos sonrieron y la foto se tomó, dejando imprimir dos ejemplares que tomaron los dos niños. Guardarían esas fotografías como si fueran tesoros demasiado valiosos, y lo prometían.
Todos se sentaron en el sofá, mientras veían un montón de anuncios, pero no les importó, ya que empezaron a contar bastantes chistes de Halloween, bastante malos, la verdad.
—¿Sabes que le dijo el esqueleto a otro esqueleto? '¿Seguro que comes bien? Porque estás en los huesos.'—Todos rieron ante ese mal chiste que contó Error, así que dieron turno a Ink, quien estaba pensativo, buscando el chiste perfecto.
—Una semilla de calabaza recién plantada le dice a una calabaza madura: 'Ayer quedé con el granjero y me dejó plantada'.—El chiste era malo de narices y recién inventado por él, pero a todos les causó gracia.
Y así, entre risas, gritos y mucho miedo, la noche de Halloween transcurrió tranquila, con un Error la mar de feliz, ya que se sentía como en una verdadera familia, por lo que conservaría esa foto por siempre para conservar la alegría. Se había decidido a crecer junto a Ink y ser mejores amigos para siempre, pues la felicidad que sentía junto a él era infinita.
—
Qué lástima que esos recuerdos fueron olvidados hace mucho por Ink y Error, quienes se hallaban en el desván buscando disfraces para Halloween, aunque no fue ningún disfraz lo que encontró Ink, sino una foto en un pequeño mueble.
La miró curioso, y un montón de recuerdos se agolparon en su mente, haciendo que sus ojos escocieran. Habían olvidado muchas cosas, pero quizás las podrían recordar con ayuda de un pequeño objeto, y eso era lo que estaba pasando en esos momentos. Con las lágrimas en sus ojos, intentó recordar.
—Error.—Murmuró con un sollozo audible. Éste le miró, sorprendido porque estaba llorando, cosa que activó su lado protector.—Una semilla de calabaza recién plantada a otra: 'Ayer quedé con el granjero y me dejó plantada'.—Error le miró sorprendido, y le bastó unos cuantos segundos para procesar esa información.
—No me digas que esa foto es la de...—Error se acercó con rapidez hacia donde se encontraba Ink y tomó la foto, sonriendo mientras su cerebro comenzaba a recordar todo.
—Habrán muchos otros recuerdos que no tendremos, pero que quizás conservemos en estado material.—Murmuró Ink, mientras se sentaba en el suelo, recordando cada cosa que hicieron ese día de Halloween.
—¿Y si cuando recordemos revivimos lo que hicimos?—Propuso mientras sonreía.
—Buena idea, el próximo Halloween habrá que revivir cada momento. Y pensar que en ese momento solo nos veíamos como amigos...
—Cierto. Pero sabes de que eso ha cambiado bastante, ¿no? Sabes que yo te amo.—Error se acercó a Ink mientras lo tomaba del mentón y se acercaba a él, dándole un tierno beso.
—Lo sé, y tú sabes de que también te amo, y haré todo lo posible para recordar otras cosas que vivimos juntos.
Y entre besos, los dos sellaron la promesa de intentar recordar antiguos recuerdos y vivencias que fueron importantes para su amistad, para poder presumir de la buena amistad que en un pasado tuvieron.
Extra 2: 'Recuerdos de un Halloween olvidado'
Al fin pude escribir ;-; Mi inspiración se fue a la puta. No, de verdad, no sé cómo puedo actualizar esto y cómo pude escribir, ya que tengo un gran bloqueo, pero buah, lo importante es que actualicé y me divertí escribiendo este extra :')
¿Os esperabais que el extra iba a ser así? ¿Os sorprendí :P?
Bueno, pasen un genial Halloween, consigan muchos dulces con el truco o trato y diviértanse mucho :D Un saludo para todos y feliz día :)
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