Capítulo 4
La noche transcurrió tranquila, una noche muy buena para Ink, que descansó sin problema alguno, soñando con miles de cosas, durmiendo en una habitación que era para su gusto una hermosura, en una casa perfecta, con las personas perfectas, y decoración perfecta. Era un ambiente perfecto para una vida perfecta.
Así, después de una pacífica noche, un despertador incorporado en esa habitación dónde reposaba el pintor empezó a sonar descaradamente, haciendo despertar al antes mencionado, que después de un rato de mirar la habitación recordó todo y esbozó una alegre sonrisa, mientras se tallaba los ojos y se incorporaba. Sus ojos tenían un brillo especial después de lo sucedido aquella noche. Estaba mas alegre de lo normal, mientras iba a la habitación negra para tomar un conjunto. Un traje color caramelo con una camisa blanca que se colocó en el baño.
Pensaba que sería un mejor día, un día en el que hacer mas actividades, hacer mas amistades en esa casa, y poder aumentar su relación con Error, la persona que estaba siendo su tutor en informática, y su héroe, que lo había rescatado de la miseria, de vivir en la calle y poder morir en cualquier momento. Pero eso había acabado, ahora su vida había cambiado por completo, ahora era feliz, pero no del todo.
Siempre había pensado que debía ver el lado positivo de las cosas, intentar sonreír a todo, pero esos consejos mentales no siempre ayudan, la depresión gana en todos los conceptos. Esa depresión lo había consumido durante años, pero podía descargar su furia en el lienzo, pintando cada cosa que le hacía sufrir. Ahora podía hacerlo, pero pensaba de que ahora no tendría que hacerlo, podría disfrutar mas de su vida sin ningún problema que lo hundiese en la depresión.
Después de colocarse ese traje, Ink estaba dispuesto a ir a desayunar, para poder saciar su hambre, la hambre que no paraba de aumentar lentamente. El no haber comido de por días no ayudaba en ese sitio, pues saber que podría comer hasta saciarse cada día lo alentaba a moverse mas rápido por la habitación, para poder llegar a la puerta y ir corriendo hacia el salón dónde ya empezaban a montar la mesa con todos los cubiertos y bebidas. Allí, Ink se percató de otro esqueleto que aún no había visto: un esqueleto de rostro serio, con un ojo lleno de cuadrados blancos, que también estaban esparcidos por otras partes del cuerpo. De su boca caía un rastro de sangre. El esqueleto llevaba un traje bastante elegante, de color negro con una camisa roja que complementaba con una cicatriz sangrante que había en su barriga. El esqueleto miraba a la nada, cómo si no tuviera nada que hacer.
Ink lo miró con interés, tal vez fuera otro hermano de Error, ¿ya que quien si no podría ser? Intentó dirigir la palabra, pero no podía, estaba mudo, temía no ser de su agrado, pues tenía cara de ser un esqueleto de altos criterios, y con eso me refiero a criterios para ser su amigo o algo por el estilo. Error también estaba allí, aunque Fresh no. Fresh seguramente se encontraba dormido, o eso pensó Ink por la actitud tan radical de ese esqueleto multicolor.
Error al ver a Ink sonrió bastante feliz de ver que éste se encontraba más animado que de costumbre, cosa que lo alegró. Entonces se giró a ver al esqueleto herido, mientras esperaba a que Ink se sentara en su lugar. Al fin, una vez se sentaron todos, Error empezó a hablar.
—Buenos días, sirvientes, sirvientas, hermanos e Ink, hoy quería presentaros a mi hermano, que regresó de un largo viaje en Inglaterra, llamadlo Geno. No habla mucho, si no os contesta no se preocupen —explicó Error, mientras señalaba al esqueleto herido, que asintió con la cabeza. Todos corrieron a presentarse, menos Ink, que quería ser el último en hacerlo. Y así fue, Ink se presentó de una manera formal, llevándose las únicas palabras de Geno.
—Un gusto, joven Ink. —Esas fueron las únicas palabras que dijo Geno en todo el desayuno, consistiendo en unas tostadas bastante deliciosas cubiertas con mermelada, huevos fritos, unas lonchas de cerdo fritas y cereales, un desayuno que Ink no había disfrutado desde hace mucho tiempo.
El tiempo transcurrió muy rápido, mientras todos charlaban. todos menos el herido, todos reían, todos convivían en armonía, como en una gran familia, una grandiosa familia. Una que hacía feliz a Ink, que pensaba como sería ese ambiente rodeado de sus verdaderos familiares. Recuerdos volvieron a la mente del pintor, que empezó a sentir nostalgia que casi lo hace llorar delante de toda esa gente. En ese desayuno, Fresh había estado lanzando indirectas al pobre Ink, que intentaba evitarlas a toda costa, intentando comprender el motivo de estas.
—¿Y qué tal has dormido, Ink? —preguntó bastante interesado Error, que no paraba de escuchar las indirectas que su hermano lanzaba a ese chico que había rescatado de la calle, mientras Ink respondía con unas simples palabras: 'Muy bien, ¿y tú?' Fue lo que dijo, haciendo pensar a Error por qué tenía tanta curiosidad en su invitado.
Los recuerdos de Error se mezclaban, pensando que ese chico le sonaba demasiado familiar, mientras recordaba a ese amigo tan creativo que tuvo en su infancia, que vivió siempre con él, yendo juntos a la escuela, compartiendo grandes momentos. No sabía por qué Ink le recordaba tanto a ese amigo del que lastimosamente no recordaba el nombre, aunque se esforzase en ello. Ink también sentía lo mismo, sentía como sí Error y él se conocieran desde el pasado, pero tampoco sabía la razón de esos recuerdos tan fugaces.
Esos recuerdos mantuvieron a Error e Ink ocupados toda la comida, mientras ignoraban todas las preguntas, principalmente generadas por su trabajo o por saber mas acerca de él. No contestaban, estaban sumidos en sus pensamientos, mientras recordaban todo lo vivido en sus infancias, deseando poder volver, saber quien era ese amigo del recuerdo, poder ir en su búsqueda, poder revivir esos momentos tan únicos. Pero no podían, sentían que ese amigo tan especial estaba a la par que lejos estaba cerca. Y con esos pensamientos, la comida fue terminando, dando por finalizado el desayuno.
Lo primero que hizo Ink después de desayunar fue despedirse e ir corriendo hacia su habitación, atrayendo muchas de las miradas, entre la que estaba la de Error. Sabía donde iba, sabía que iba a practicar con el ordenador, así que aprovecharía el tiempo en el que el pintor estuviera en su cuarto para irle a comprar el teléfono que le prometió la noche anterior. Se sentía bien haciéndolo feliz, mas feliz que estando con sus sirvientas o incluso hermanos, que podían alegrarlo, sobretodo Fresh, bastante rápido. Así, una vez cambiadas sus prendas, salió de la casa para encaminarse hacia una tienda de electrónica dónde comprar el celular para Ink.
Por otra parte, Ink había entrado con pasos apresurados a su habitación, exasperado por continuar averiguando cosas sobre el mundo de la informática. Allí, encerrado sólo en ese cuarto, empezó a chatear, chatear con las personas que apreciaron su arte. Conoció bastante gente, alguna bastante floja, cómo uno llamado Sans, otra bastante animada e inocente, cómo Blueberry, y otros que sentían mas pasión por... las matemáticas, cómo uno llamado Science, que estaba enamorado de otro chico llamado Red. Y entre todos ellos también pudo encontrar a un acosador, que se llamaba Reaper y quería una pintura digital del chico al que acosaba, que cuya descripción coincidía con Geno, el hermano de Error. Entonces pudo afirmar que sí, el acosador amaba al hermano de Error, ese chico que casi no expresaba sentimientos con nadie.
El tiempo pasó bastante rápido para ambos esqueletos, Error e Ink, que hacían cada uno sus actividades, trabajar y pintar, cada uno con una complicación distinta que los ocupaba bastante. Pero después de un arduo trabajo siempre hay una recompensa, una recompensa que todos reciben, ya sea por escribir un capítulo muy deseado por las lectoras, hacer un vídeo de mucha calidad o cualquier otra cosa, sea lo que sea, ganarás algo a cambio, aunque sea una simple sonrisa.
Y esa recompensa sería dada dentro de poco para ellos, unos esqueletos demasiado opuestos, unos esqueletos opuestos que les parecerían pareja a un montón de personas, e incluso a todo el mundo, pero no les gustaba a todo el mundo, no todos opinaban bien en el mundo, muchos criticaban a los que tenían distintos gustos, cualquier gusto diferente podría ser criticado, era una cosa que hacían la gente.
Una vez Error acabó de trabajar, se dirigió de nuevo al barrio por dónde lo esperaría su limusina, mientras contemplaba el lugar dónde se encontró a Ink, desmayado mientras la lluvia caía por sus hombros, siendo totalmente indefenso ante cualquier cosa o persona. Sintió un sentimiento bastante extraño al recordar eso, intentando olvidar subió a la limusina, que lo esperaba unas calles mas abajo de esa en la que se encontraba.
Una vez llegó a su mansión, sacó un paquete de su bolsillo, un paquete ni grande ni bajo, que contenía el celular para el artista, que solo había tomado un teléfono en su vida, y fue uno de los antiguos, así que tampoco sabía nada de celulares.
Así después de cambiar su ropa a una mas práctica y cómoda, se dirigió con unos grandes pasos a la habitación de Ink, que seguía chateando con todos sus amigos de internet, mientras esperaba a que llegase la noche y así poder pasar una noche con Error, poder aprender mas sobre la informática y poder pasar el tiempo que tanto deseaba con la persona que le gustaba.
Así, absorbido por la magia del ordenador, Ink notó que alguien tocaba de forma frenética la puerta, sin parar, como si estuviera bastante ansioso de hacer algo, ese era Error, que había empaquetado la caja, para hacer de ésta un todavía mas bonito regalo para su invitado, que corrió a abrir la puerta, dejando el ordenador encendido.
—Ey, Ink —saludó Error mientras notaba como Ink esbozaba una sonrisa. Pensaba que su presencia le hacía feliz, y eso le alegraba bastante de cierto modo, así que una vez estuvo dentro sacó de una cartera el paquete, que le ofreció a Ink, que lo miró confundido.—Es para ti, bobo.—Genial, el pintor se quedó sorprendido por el lenguaje de Error, y no fue porque lo ha insultado, sino por el insulto, que parecía de niño pequeño. Entonces con delicadeza tomó el regalo de las manos de Error, que se sentó en uno de los sofás que había en la sala.
Con lentitud y delicadeza, empezó a desempaquetar el regalo, encontrándose con una caja de celular, un celular bastante grande de color negro. Lágrimas empezaron a salir de sus cuencas, y eran lágrimas de felicidad, que conmovieron al mayor.
—G-Gracias... —Lloró Ink mientras abrazaba la caja del teléfono. Nunca nadie se había preocupado por él, nadie aparte de su antiguo amigo que había perdido hace mucho tiempo. Error sonrió orgulloso de haber hecho feliz una vez mas a Ink, pero se sentía mal por verlo llorar, así que se acercó al mas bajo de estatura y lo abrazó. Lo abrazó por instinto, pero al hacerlo se sintió cómo en el cielo, cómo si Ink fuera un pequeño ángel indefenso al que tener que proteger de todos los diablos. El sonrojo del pintor no podía ser mas notable: estaba siendo abrazado por el chico que le gusta. ¿Quien lo diría?—. Muchísimas... Gracias, Error... —Y ésta vez, un poco tímido, Ink correspondió el abrazo, posando su cara en el pecho de Error, que acarició su cabeza en símbolo de calma.
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Después de esa emotiva escena, Error había decidido dedicar su tiempo a Ink, a enseñarle las funciones básicas del celular y otras funciones mas avanzadas del ordenador, mientras de vez en cuando miraba de reojo al pintor, que observaba sorprendido por eso tecnología la pantalla del ordenador o del celular, depende que estaba explicando.
De vez en cuando, ellos contaban chistes malos, contaban anécdotas y reían, cómo amigos de toda la vida, cómo personas de plena confianza que se conocen desde que nacieron. Y eso les recordaba todavía mas a ese amigo anónimo, pero a la vez que tristeza también les llenaba de alegría, deseando que ese amigo fuera la persona con la que se encontraban ahora mismo.
Ink había decidido presentar a Error todos los amigos que había hecho en internet, que admiraban su arte o simplemente habían decidido ser sus amigos. Error escuchaba a Ink, que parecía un niño pequeño al que le habían comprado un juguete nuevo.
Deseaba que esos momentos de felicidad durasen para siempre, que fueran eternos y nunca se esfumasen, que siempre esté con ese pintor que parecía quererlo tal y como es, y no de forma interesada como muchas personas con las que se había cruzado en su vida, siendo traicionado por todas esas.
Pero Ink no parecía ser peligroso, parecía el tipo de persona rechazada, que no tenía tantas amistades, pero quien era su amigo lo era por siempre. Y se preguntaba si de verdad era eso, pero no podía preguntar, sentía que necesitaba tener aún mucha mas confianza.
Por otra parte, el pintor se sentía querido, acogido, alguien feliz y entusiasmado, alguien que estaba compartiendo sus momentos y recuerdos con su mejor amigo, pero en ese caso ese mejor amigo era el chico que le gustaba, su amor platónico, una persona que tal vez podría conquistar dando los primeros pasos, pero era demasiado tímido para intentar hacer algo por cuenta propia. Pero eso agradaba a Error, que en vez de sentirse un viejo empresario se sentía como un adolescente de nuevo, cómo si volviese a su adolescencia, en la cual tuvo muchos problemas, pero la mayoría de recuerdos eran de verdaderos amigos, de verdadera felicidad, que fue arrebatada por el deseo de sus padres, el deseo que él siguiera el trabajo frustrado de ellos, ya que siempre quisieron ser grandes empresarios, y por ello Error fue obligado a trabajar de lo que ellos querían, cuando en realidad quería ser alguien normal, con cualquier trabajo que lo hiciera feliz. Pero olvidó todo eso cuando se encontró con Ink, que aunque lo tratase con respeto, lo trataba cómo un amigo, y eso le hacía sentir cómo otra persona normal, que viviese en una casa normal, que tuviera una gran familia que lo amase.
Pero sus padres frustraron todos sus sueños, no aceptaron tampoco el hecho de que su hijo fuera bisexual, le arrebataron a todos sus amigos, diciendo que eran de mala influencia y siempre lo habían registrado en los mejores internados del país, diciendo que era por su bien. Pero si eso era por su bien, prefería tener una vida triste pero sencilla a vivir así. Odiaba a sus padres, los odiaba con toda su alma, odiaba que hayan manipulado su vida por puros caprichos, sólo porque así ganaría dinero.
Y también por culpa de sus padres sus sueños, costumbres, alegrías, fueron desapareciendo poco a poco a lo largo de su carrera: se acabó salir de fiesta, se acabó salir con amigos, ir a bailes, celebrar cumpleaños... Todo eso dolía, todo eso dolía mucho.
Por otra parte, Ink había tenido una hermosa infancia, llena de amigos y una familia amorosa. Pero siempre que algo te va bien te lo quitan, como hicieron con Ink: un accidente mató a sus padres, que iban con sus hermanos en un viaje por culpa de un coche que iba a toda velocidad. Encima, el conductor de ese coche no había recibido ningún daño, ninguna multa, nada, porque era un actor muy famoso, y por eso los comisarios lo dejaron i, sin tener que pagar nada.
Ink odiaba las leyes, eran horribles y no eran justas. Eso se demostraba en el caso del accidente de sus padres y tíos. Pero siguió adelante en un ambiente callejero por el resto de su vida, sin nadie que lo quisiera, y ahora había encontrado la persona que le gustaba.
Ahora Error e Ink habían olvidado sus pasados, mientras hablaban el uno con el otro, cómo si siempre hubiesen sido felices, felices, una palabra que en una época de sus vidas nunca existió. Una época que todos han tenido o tendrán, una época que puede llegar a ser horrible, para adultos, adolescentes o niños. Nadie se salva de tener alguna época así, ni siquiera los que ahora son muy felices, ni siquiera yo, que ahora puedo parecer bastante feliz mientras escribo ésto.
Pero la verdad, en este mundo todo es tan injusto, y eso lo han podido comprobar Error e Ink, que han tenido cada uno un horrible pasado que podría seguir o no, según las acciones que escojan, según lo que pase por sus vidas, y la gente, la gente influencia mucho nuestras vidas, cómo pudimos comprobar con Error, que fue manipulado como un títere por sus padres.
Pero también en cada vida hay una época de plena felicidad, una bonita época que todos recordaremos o estamos viviendo.
CONTINUARÁ
No se si os habéis dado cuenta, pero esta historia también es una crítica a la sociedad :/
Espero que os haya gustado el capítulo ^^ Hoy fui muy ajetreada y tenía poco tiempo para escribir esto, lo siento si el capítulo ha quedado un poco mal :(
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