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Capítulo 26

Fuera del iluminado cementerio, Ink continuaba caminando bajo la intensa lluvia, con intención de regresar a la tienda de antes para poder comprar el alimento suficiente, ya había acabado con su misión de aquel día así que solo le quedaba poder conseguir los alimentos suficientes para poder sobrevivir dos semanas sin preocuparse y poder repetir comida todo lo que quisiera.

Era algo magnífico para él el hecho de haber afrontado su trauma de la muerte de sus padres, e ir a visitarlos en sus tumbas era algo que nunca pensó que haría, pero míralo ahora mismo, saliendo del cementerio donde reposaban sus padres. Nunca se imaginó que enfrentaría sus miedos, pero bueno, esa era la primera de las tres fases para volver a ser feliz como cuando era un niño pequeño.

Las calles cada vez más se veían más oscuras, se estaba haciendo muy tarde pero por suerte el supermercado abría las veinticuatro horas del día, así que no tenía que preocuparse para cuando llegara para comprar comida. Se sentía muy aliviado al comenzar con su plan de conseguir aliviar sus errores del pasado y poder vivir sin esa depresión que lo acompañaba cada noche, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo.

Todo el tiempo en el que estuvo caminando para poder llegar al supermercado que tenía en mente estuvo pensando en como conseguiría el número de todos sus antiguos compañeros. Les debía una explicación del por qué de su desaparición tan instantánea en el colegio, no quería vivir con la culpa de que ellos se separaron por falta del jefe de ellos, Ink. 

Recordaba el liderazgo que tenía de pequeño con sus amigos, como organizaba distintas excursiones, todas diferentes, para poder pasarla bien con ellos y disfrutar las tardes en las que los deberes ya se habían acabado. Con Ink nadie se podía aburrir, aunque no hicieran ninguna pequeña excursión él encontraba distintas formas de poder divertirse.

También era un buen estudiante, sobretodo en artes, por eso ahora tenía un gran talento para pintar y para cosas por el estilo. También era bueno en matemáticas, algo que le servía bastante ahora en el trabajo que había conseguido, pues tendría que hacer bastantes cálculos para el dinero que necesitaban pagar los clientes y cuanto debería dar a cambio.

No estaba muy seguro de intentar llamar a todos sus antiguos compañeros de escuela, pero era la segunda fase de las tres que habían en su plan, y por ello debería hacerlo sí o sí, no se podía rendir sin siquiera haberlo intentado. Tampoco podía tener miedo de algo tan sencillo, ya había completado la primera fase, que era una de las más complicadas junto a la tercera. La segunda era la más simple en toda regla.

Continuó caminando como podía por la calle llena de agua, algunos pequeños agujeros en el suelo estaban inundados y algunas casas también comenzaban a llenarse del agua. Tenía que luchar contra el viento que empezaba a soplar cada vez más fuerte y su paraguas se cerraba solo por culpa de la corriente junto a la lluvia, así que sabía que llegaría empapado a la tienda.

Por suerte no tardó mucho en llegar a la tienda, pero lo complicado sería llevar las bolsas hasta su motel. Pero igual, él tenía esperanza en poder llegar sano y a salvo con todo lo que haya comprado. La esperanza, la alegría, eso era lo que movía a Ink por el mundo. Sin esas dos cosas no podría haber llegado tan lejos. Pero ahora estaba consiguiendo los objetivos que quería, reparar los errores que alguna vez cometió u olvidar cosas que pasaron. 

Básicamente quería reconciliarse con su pasado y poder vivir el presente sin tener que preocuparse por el futuro. Eso es lo peor que puedes hacer, preocuparte por tu futuro significa no disfrutar lo que tienes ahora mismo. 

Vivir libre es algo que puede ser muy interesante, pero Ink quería vivir con alguien más, no quería ser un monstruo solitario con todos los monstruos que existían en el planeta, era algo muy raro, al menos todos tenemos a alguien de confianza con quien estar, pero en esos momentos Ink aún no lo había encontrado, a no ser que fuera Nicky el indicado, pero lo dudaba. Tenían personalidades muy opuestas en todos los sentidos.

Para poder llegar antes Ink decidió coger cualquier atajo o incluso algún autobús, aunque a esas horas de la noche no le era muy bueno hacer eso, así que simplemente continuó caminando para poder llegar a la tienda. 

El reloj sonó, indicando que ya mismo serían las doce y media de la noche, así que aún tenía tiempo. Deseaba no encontrarse con Reaper, pero bueno, si se lo encontraba debería huir como si fuera un fugitivo. Y en parte era un fugitivo por decirlo así, aunque un fugitivo de su antiguo 'hogar', aunque eso no tenía mucha lógica.

Sabía que si iba con prisas tardaría más en llegar, aunque eso no le importaba tampoco, solo quería llegar y ya, no era importante el tiempo que le hiciera falta, pues igualmente se empaparía de una u otra forma, aunque llegase rápido. La verdad era que Ink quería quedarse bajo la lluvia y pensar, pensar en su presente y en las cosas que estaba a punto de hacer.

La lluvia poco a poco se iba intensificando, cosa que hizo que Ink dejara sus estúpidos pensamientos de quedarse bajo la lluvia e irse de esa zona corriendo, dirigiéndose a la calle del supermercado. Al menos allí no estaría sometido al agua y no se empaparía más, no hasta que saliera de nuevo de allí junto a sus compras.

Al fin, pudo visualizar el cartel del nombre de ese supermercado, mientras observaba como aún había gente que salía de allí junto a pequeñas bolsas que contenían refrescos o patatas fritas. Era raro que a tan altas horas de la noche, aunque en verdad aún era temprano para alguna gente, saliera tanta gente de un supermercado junto a un montón de comida.

Al entrar a la tienda, dejó su paraguas en el lugar designado para eso, mientras lo sacudía un poco para que después no tuviera tanta agua acumulada entre esa tela. Las luces iluminaban el local, mientras unas cuantas músicas de fondo sonaban. El pintor se sentía seguro en ese local, pues había aún mucha gente y parecía que nada sucedería.

En verdad, Ink nunca fue muy amante de salir por la noche, pero su situación lo requería. Pensó en qué podría comprar para poder sobrevivir dos semanas sin problemas, pero anda se le ocurría. Decidió seguir sus instintos y tomar botellas de soda, junto bastante comida como carne, pescado y un poco de verdura. Compró también ollas en mejor estado y un mantel para la mesa de su habitación.

Miró a todos los extremos, como si estuviera esperando a alguien, pero lo único que estaba haciendo era mirar que no hubiera ningún conocido allí, pues eso de haberse encontrado antes a Reaper le ponía nervioso, no quería ser descubierto por nadie y tener que regresar en contra de su voluntad a la mansión de Error.

Al fin, pagó todo lo que había comprado, y por fortuna tenía dinero de sobra para pagarlo. Agradecía haber encontrado ese trabajo, pues si no tendría que haber comido durante toda la semana bolsas de patatas fritas y agua en mal estado, algo que no le alegraba nada.

Salió del local con el paraguas y una bolsa llena de todo lo que había comprado, intentando caminar bien sujetando el paraguas e intentando no perder el equilibrio y tirar todo a los charcos de agua que se formaban en el suelo poco a poco. Su torpeza no ayudaría mucho en este caso, pero haría todo lo posible para llegar a su casa de una pieza. 

Al fin las campanas volvieron a tocar, e Ink se sorprendió por su rapidez para comprar, pues era un poco más tarde de las doce y media, cuando había llegado a la tienda un poco antes. Pero bueno, si estaba desesperado podría hacer de todo con una gran rapidez, pero es normal en los monstruos esas reacciones. Si tienen algo en la mente no paran hasta conseguir ese algo, e Ink no era ninguna excepción.

En la mente de Ink tan solo habían planes futuros, y eso era lo que no quería. No quería tener planes para el futuro, prefería improvisar como en antiguos tiempos en los que tenía que dirigir a su pandilla de amigos, porque eso es lo que hacía si es que no tenía planes, improvisar para pasar las tardes sin que se aburriesen.

Las calles se volvían cada vez más oscuras, pues ya se estaba metiendo en los barrios oscuros, en los barrios donde carteles de en busca estaban colgados por todas las paredes, esperando a que alguien lo encontrara y lo llevara a la mansión de Error, pero eso era imposible para él, sabía de que era suficientemente inteligente como para evitar que lo llevaran allí.

El motel pronto apareció delante de Ink, mientras él intentaba buscar la puerta para entrar. La lluvia ya empezaba a cesar, pero al pintor casi no le importaba, pues ya había llegado a su destino. Tomó las llaves de su bolsillo y abrió la puerta principal, viendo que no había nadie en la recepción. Seguramente estaría durmiendo en alguna de las habitaciones del motel, así que no tenía que dar explicaciones a nadie. Perfecto, la suerte le estaba acompañando en esos momentos, una gran suerte que podría cambiar en cualquier momento, y cambiar para mal.

Subió lentamente por las escaleras mientras apretaba las llaves como podía, pues llevar un paraguas, una bolsa llena de comida y una llave para poder abrir la puerta de su habitación, pues en cualquier momento se le podría caer una de las tres cosas, y si intentaba tomar esa cosa se le caerían las otras dos, formando un ciclo eterno.

Frente a su puerto, Ink empezó a girar la llave dentro de la cerradura, abriéndola mientras jadeaba cansado. Nunca más saldría a comprar a tan altas horas de la noche, y menos si sus planes cambiarían y después tendría que ir a un cementerio, aunque en realidad no daban miedo si estaban iluminados y bien decorados en todos los aspectos, incluso las criptas más oscuras parecían tener una decoración clásica pero a la vez muy agradable. 

Al entrar en la habitación, Ink tiró el paraguas al suelo, con una expresión cansada por haber caminado tanto tiempo por todo París, pues el cementerio estaba bastante lejos si se va a pie, aunque Ink no tenía ninguna manera de ir a los sitios si no era a pie, pues no podía molestar a Nicky para algo tan estúpido como eso, sobretodo siendo tan tarde como las doce y media de la noche.

Un poco de agua se había colado en la habitación, empapando el suelo junto a la ventana. Ink suspiró de nuevo mientras continuaba caminando, mientras colocaba la bolsa en la encimera y se tiraba a la cama, ya cansado y con muchas ganas de dormir para el día siguiente poder madrugar sin estar cansado y no despertarse a la hora.

Al tumbarse notó que su barriga comenzaba a doler, pero eso era por culpa del hambre. Por culpa de lo que había hecho esa noche no se acordaba si había cenado o no, así que decidió de que tomar algo de cenar sería lo más ideal para ahora, necesitaba dormir, pero comer también era esencial para estar sano.

Se levantó mientras se enredaba con la mugrienta sábana, y pensó que tendría que haber comprado una manta nueva. También debería haber comprado un reloj, pero bueno, ya compraría todas esas cosas un poco más adelante, pues ya no le quedaba suficiente dinero y no se iría de la casa de nuevo a comprar solamente dos cosas. 

Se dirigió a la encimera en la que había dejado la bolsa, mientras sacaba cada paquete de comida y la iba guardando junto a la otra que compró hace tiempo. Quería preparar algo que no necesitara mucha sal, pues había comprado un paquete pequeño al pensar que vivía solo y necesitaba comida para una sola persona. Pero si sus cálculos eran buenos esa sal y el azúcar le durarían tanto como la comida en sí.

Tomó una de las planchas, un paquete de carne y una botella de aceite para comenzar a cocinar. Debería también haber comprado un libro de cocina, pues era pésimo en eso, y seguramente cocinaría chuletas chamuscadas con salsa de aceite. Sí, así de mal cocinaba. Pero bueno, podría improvisar, que se intoxicara sería otra cosa nada relacionada con la otra.

Al fin, empezó a freír las chuletas, intentando que nada se quemara, pero era bastante imposible que pudiera cocinarlas bien sin que se quemaran o salieran demasiado crudas. Y sobre la sal quizás le faltaría sal o quedarían demasiado saladas. Hay tantos fallos en la cocina que no se pueden ni contar.

De alguna manera, esa manera de cocinar que conservaba desde pequeño le recordó de nuevo a Error. Eso le empezaba a hartar, odiaba tener que recordara alguien que no quería recordar, pero en esos momentos era imposible no recordarlo cuando le había causado tantos sentimientos, todos opuestos entre si.

Al final, logró hacer las chuletas, aunque se chamuscaron un poco por los extremos en principio eran comestibles. Solo rogaba por no intoxicarse con ellas, y que no haya confundido el azúcar con la sal y haya hecho chuletas dulces. Eso sería muy asqueroso, aunque esos fallos eran los que hacía cuando era pequeño y cocinaba junto a Error, haciendo comida inservible.

Dejó libre un sollozo mientras con un tenedor puso las chuletas en un pequeño plato que tuvo que limpiar con unas servilletas para poder comer. No podía comer con polvo entre sus chuletas, eso sería muy asqueroso. Lágrimas comenzaron a quemar en sus ojos mientras intentaba evitarlas, no quería volver a ser débil cuando comenzaba a ser fuerte en sentido emocional.

No podía permitirse eso, debía continuar con sus planes y no llorar por alguien que no merecía su atención, debía comprender que pensar en él era malo y lo debilitaba.  Debía saber que esa debilidad podría ser utilizada por otras personas en su contra, y eso no se lo permitiría, debía acabar de una vez por todas esa sensibilidad que le acompañaba durante toda la vid ay le seguiría por mucho más tiempo.

Empezó a comer esas chuletas en la mesa cuadrada que había en la habitación, que había sido cubierta por el mantel que había comprado junto la comida. También estaba tomando una soda para complementar esa 'deliciosa' cena que había preparado con problemas. Raro que no haya incendiado la cocina.

El plato y el vaso poco a poco se iban vaciando, hasta al fin concluir la cena que tanto había anhelado la noche anterior, pues nada se comparaba a un plato de chuletas con una deliciosa soda fresca. Pues sí, la soda estaba fría ya que se encontraba en un frigorífico de esos típicos de los supermercados, y no tenía que tomarla caliente.

Era la una de la madrugada, y el sueño lo empezaba a consumir lentamente, quería ir a dormir. Pero primero tendría que lavar el plato y el vaso que utilizó, no quería acabar con una pila de platos sucios como en las películas, eso sería muy asqueroso a su parecer, era alguien bastante pulcro y detestaba la suciedad, por eso necesitaba comprar cosas para limpiar la habitación antes de coger alguna alergia al polvo y tener que buscar otro lugar al que ir.

Decidió tomar un respiro antes de empezar a enjabonar el plato, intentando cerrar los ojos y poder descansar después de ese largo día. No se creía que tantas cosas le hubieran pasado en tan poco tiempo, era algo casi irreal, parecía que tenía una maldición o algo por el estilo, pues no tenía ni idea de por qué tenía tanta mala suerte, una mala suerte que no paraba de aumentar lentamente.

El plato, el vaso y los cubiertos pronto fueron lavados por el somnoliento Ink, que una vez guardó todo se tiró de golpe en la cama, escuchando como la lluvia aún caía, aunque no caía con tanta intensidad como antes, así que no se tenía que preocupar por el día siguiente a la hora de ir al trabajo y sufrir de nuevo la lluvia sobre su cuerpo.

Tenía sueño, pero parecía que el destino no quería que durmiera, pues le costaba conciliar el sueño y todo lo que podría haber pensado por la mañana lo estaba pensando ahora mismo, tenía la imaginación al cien y no sabía como vaciar su mente para poder dormir de una vez por todas. Se movía incómodo, cansado pero con una capacidad nula de dormir. ¿A quién no le ha pasado esto? Porque si no te ha pasado no eres humano, humano, ni animal ni monstruo. Ni siquiera existirías.

Sus cuencas se cerraban con fuerza, mientras sentía un poco de la lluvia caer sobre su cuerpo por no haber cerrado la ventana al abrirla antes, pero no tenía intención de levantarse a cerrarla, quería dormirse y pensar en todo lo que pasaba alrededor suyo. Por ello debía dejar la mente en blanco, y si no lo lograba tendría que conseguir algo con lo que tapar sus oídos y poder dormir más tranquilo.

Sus muecas cambiaban mientras el tiempo continuaba pasando, sin conseguir ningún resultado en su misión de dormir. Quizás todas las emociones que había tenido durante todo el día se estaban reuniendo en ese mismo momento, haciendo que dormir fuera algo imposible sin poder evitarlo.

Lo único que podría hacer en esos momentos sería hacer la fase dos de su plan que contaba con tres fases, así que si hacía la segunda solo le faltaría la tercera, que era una de las más difíciles, por no decir que era el más complicado en todos los sentidos, pues sería algo que necesitaba mucho valor, y el efecto mariposa se haría visible con cada decisión que tomara.

Ya cansado de sus vanos intentos de intentar dormir, abrió los ojos con intención de tomar el teléfono, no sin antes empezar a recordar. Quería recordar a cualquiera de sus amigos, pero no podía recordarlo. Lo único que podía recordar era la mitad del antiguo Underbook de uno de ellos, pero no sabía si era ese.

Con una pereza increíble, se levantó, tallando sus ojos, aunque no era necesario ya que no se había ni medio dormido cuando había estado deseándolo todo el día por el cansancio de haber estado todo el día haciendo distintas actividades, y entre ellas la más agotadora fue la de caminar por media ciudad para poder llegar al cementerio donde sus padres reposaban junto a otros familiares.

Su cabeza dolía por la falta de descanso y por estar bastante empapado. No entendía por qué continuaba con eso, no entendía como podía seguir teniendo esa esperanza de hacer las cosas bien, pero seguía vivo, y eso era lo que importaba.

Su mano derecha se dirigió hacia la mesa de noche polvorienta que había cerca de la cama, mientras tomaba el celular. No quería gastar mucha batería por la falta de enchufe para poder cargarlo, pero recordó que en su trabajo sí que habían enchufes por doquier y podría cargar en sus horas de empleo para poder cargar el celular y no tener que vivir siempre intentando que no se agotara la batería y que nunca más pudiera utilizarlo.

Sus pupilas se posaron por toda la pantalla mientras desbloqueaba el celular y abría el navegador para poder entrar al Underbook. No sabía exactamente el nombre completo, incluso podría haber sido cambiado en este tiempo, o la cuenta podría seguir en pie pero sido reemplazada por otra cuenta. Pero no le importaba, dejar un mensaje era suficiente para sentirse bien con él mismo y poder pasar a la última fase, la fase que definiría el resto de su vida. Depende de como afrontara la tercera fase del plan el efecto mariposa sería distinto, cambiando el destino de los dos, de Ink y Error.

Ya en la página de Underbook, Ink empezó a escribir distintas letras para poder intentar recordar el nombre completo de la cuenta, y rogaba porque lograra recordar todo. Y no equivocarse de persona y que tal persona lo tomara como un loco, pero bueno, si no arriesgas no ganas, y eso es lo que le estaba pasando a Ink.

Pronto, las letras empezaron a ser escritas en la pantalla con increíble velocidad, mientras combinaba las palabras hasta empezar a recordar con nitidez el nombre de su antiguo compañero, y pronto se metió en la página de perfil. Con sus atentos ojos empezó a mirar la ultima actividad del perfil, viendo de que la última vez que se había conectado fue el día anterior.

Soltando un suspiro, empezó a pulsar la pantalla para llegar a los mensajes. Quería transmitir todo lo que necesitaba, pero tampoco sabía por dónde empezar. De todas formas, ya había completado el primer paso de la segunda fase, así que no podía rendirse, debía escribir antes de que se retractara y abandonase sus planes.

Cerró los ojos, suspirando e imaginando distintas cosas para poder escribir. Su calma comenzaba a agotarse, llegando a la impaciencia, no quería estar todo el rato pegado a la pantalla, pues eso significaba que podría despertar demasiado tarde y no podría  ir  atrabajar, perdiendo el dinero diario.

Empezó a pulsar las letras, escribiendo el mensaje que necesitaba mandar desde hace tanto tiempo, pero en vez de hacer uno demasiado completo lo resumió para que fuera mucho más simple. Quería que se captara su mensaje de forma simple, pero no era un buen escritor, así que las palabras se le daban bastante mal, en todos los sentidos, pero al menos su ortografía era legible. 

El mensaje tardó bastante tiempo en ser escrito, y con bastantes complicaciones empezó a intentar buscar la débil señal de internet que había seguramente pirateada, para después poner en enviar. No iba a ver ninguna respuesta si es que se la daban, tan solo esperaba que su antiguo compañero quisiera perdonarlo, que comprendiera su situación.

Y así, con el mensaje enviado y el celular apagado, Ink de nuevo se tumbó en la cama para poder dormir, algo que logró al instante. Quizás lo único que necesitaba hacer era quitarse de la consciencia la fase dos.

La fase dos que ya había sido completada, quitando un poco de remordimiento del cuerpo de Ink, y así pasaría a la última fase, la fase última que era la más complicada de todas.

CONTINUARÁ

Pregunta preguntita, ¿qué es lo que os ha llamado más la atención de mi historia :3?

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