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"Recuerdo nuestros momentos en casa en medio de la noche"


Tsuna se había alejado de sus acompañantes y había estado acompañando a Aria por diferentes tiendas de vestidos con la esperanza de encontrar el que la chica pudiese ver como uno perfecto, sin embargo, la mayor no parecía demasiado interesada en los que veía.


-¿Todo bien Aria-san? - La castaña tocó ligeramente el hombro de la contraria al notarle perdida en sus pensamientos, no quería incomodarla, pero ella no estaba cómoda en aquel lugar si era sincera

-Claro ¿Por qué? - La azabache sonrió dulcemente, de una manera muy similar a la de siempre, lo cual descolocó un poco a la contraria al notar que esta sonrisa estaba vacía

-Porque parece que ninguno de los vestidos es de su gusto - Los ojos chocolate observaron con preocupación el actuar de su acompañante temiendo que algo no estuviese bien - ¿Tiene algo específico en mente?

-De hecho, Tsuna - Los ojos azules se concentraron en uno de los vestidos que estaba en las opciones y se quedó viéndole por un largo rato - Si, hay algo en mi mente

-Bien, podemos iniciar por eso entonces - La mitad japonesa sonrió tratando de aligerar el ambiente que sentía se había creado, sin embargo, pronto notó que parecía que ese ambiente no se había ido en lo más mínimo - ¿Aria-san?

-Tsuna - La voz melodiosa de la mayor sonó como un susurro prontamente atrayendo la atención de su dama de honor principal - Tengo que hablar contigo de un asunto muy importante

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La mafiosa llegó a su casa un par de horas después gracias a que la futura esposa de Kyoya le había pasado dejando luego de su muy repentina charla, sin embargo, no podía evitar sentir que esa conversación había debilitado todas sus barreras y su paciencia, convirtiéndola en una bomba de tiempo.

Cuando estuvo frente de la puerta de su casa notó que ésta se encontraba sin seguro, lo cual la hizo suspirar antes de ingresar pues solo dos personas a parte de ella eran capaces de entrar como si nada a su vivienda y uno de ellos seguía en Italia, así que por descarte sabía quién estaba adentro.


-¿Sucedió algo Kyo-kun? - Entró con la mayor de las tranquilidades a su hogar mientras saludaba al chico que sabía estaba esperándola 

-¿Qué sucedió entre Aria y tú? - El azabache observó seriamente como la dueña de la casa dejaba las llaves en la mesa de entrada que tenía una vez entraba a su hogar

-Es de mala educación contestar una pregunta con otra Kyo-kun - La chica trató de ignorar la pregunta del mayor mientras caminaba hacia el segundo piso de su hogar para cambiarse de ropa

-No me hagas sacarte la información por las malas omnívora - El mayor le siguió hasta la entrada de la habitación, pues una vez ahí se quedó recostado en la pared para no irrumpir en la intimidad contraria 

-¿Por qué no vamos afuera? - La chica salió poco después con una ropa más cómoda y prontamente comenzó a bajar sin esperar al contrario - Hace un buen clima para apreciar el cielo


Ante tantas desviaciones del tema al chico no le quedó más que aceptar la petición de la dueña de la casa y salir junto con ella a la parte trasera del lugar, ambos se sentaron en el césped y pronto la chica se recostó empujado consigo al varón para que ambos quedasen viendo hacia las estrellas.


-Me recuerda a cuando éramos niños - La castaña sonrió dulcemente mientras se concentraba en el cielo - Cada viernes ibas a quedarte en mi casa con permiso de tu madre y pasábamos toda la noche afuera hasta que mamá nos obligaba a entrar

-Hablabas demasiado - El de mirada plateada se mantuvo serio, aunque el estar es ese lugar realmente le relajaba

-Porque tu solo movías la cabeza para comunicarte conmigo - La Sawada hizo un pequeño puchero de falsa molestia - El silencio era aterrador

-¿Sigue dándote miedo? - El varón observó de reojo a su compañera, pues le parecía de lo más curioso que ese fuese uno de sus miedos, aunque si pensaba en la familia que ella tenía aquello cobraba sentido

-No me da miedo el silencio Kyoya - La mafiosa bufó sabiendo que el contrario no le había entendido para nada - Me da miedo lo que representa, vacío y soledad total

-También es calma y paz - El amante de la disciplina se hizo escuchar, pues si alguien sabía del silencio y lo que hacía sentir era él 

-Si, pero ¿Cuando mi vida ha tenido calma y paz? - Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la fémina antes de voltear su cabeza al chico a su lado - Solo siento eso cuando estoy contigo y aun así puedo escuchar tu respirar, así que sé que estás a mi lado


Su guardián más fuerte se negó a decir algo sobre aquella revelación, principalmente porque sabía que de hacerlo solo le haría más daño a la chica que le causaba tantos sentimientos herbívoros. Por su parte la castaña sabía porque no hablaba sobre el tema, sin embargo, se negaba a que todo cayera en un silencio desgarrador, por lo que pronto trajo recuerdos de su memoria.


-¿Recuerdas cuando jugábamos bajo las estrellas? ¿Cuándo me dijiste que serias el mejor policía y me protegerías de todo el mal? - La de mirada chocolate se giró prontamente y se acomodó en el pecho del mayor para escuchar el latir constante que existía en aquel lugar


Un asentamiento vino de parte del chico, el cual simplemente colocó su mano en el hombro de la joven apegándole más contra su pecho, como si temiese que ella se alejara para siempre de él, algo que a decir verdad si estaba pasando, pero no porque alguno de los dos quisiera.


-¿Recuerdas cuando te dije que temía volverme líder de una mafia? ¿Cómo temía arruinarlo todo? - La voz de la joven sonó alegre y nerviosa en partes iguales, demostrando que el tema era importante para ella - Y luego un par de meses después te dije que antes que mafiosos seríamos vigilantes y así podría ser tu aliada en la búsqueda de la justicia


De nuevo un asentamiento silencioso mientras el guardián al que la líder mafiosa más confianza le tenía finalmente se giraba manteniendo el silencio que los rodeaba y abrazaba finalmente a su líder para acurrucarla entre sus brazos.

Ninguno quería romper aquella posición, ambos sabían lo difícil que serían las cosas después de ese día y querían aprovechar ese momento para decirse todo lo que nunca se dijeron, todo lo que estaba oculto en sus corazones.

Una sola mirada compartida les dio el reflejo de ello rápidamente, de cuanto se amaban, de cuánto les dolía renunciar al otro y de cuánto se necesitaban, ambos sabían que las situaciones los alejaban, pero estaban dispuestos a esperar para seguir juntos, después de todo siempre había sido así y así seguiría siendo.

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La mañana llegó alumbrando con fuerza toda la región de Namimori, recordándole así a todas las personas que tenían que comenzar a levantarse y comenzar a realizar alguna actividad de provecho para su día.

En una casa bastante bonita de un sector muy bien protegido la mañana había llegado de manera poco deseada para la dueña de esta, pues estaba de lo más cómoda en su cama caliente mientras abrazaba a su persona favorita.

Sin embargo, ambos sabían que debían volver a sus rutinas a menos que quisieran tener problemas, por lo que ella se levantó en silencio para poder arreglarse y hacer todo el papeleo que no había hecho el día anterior por las visitas inesperadas que había recibido.

Con una última mirada a su cama se despidió de manera silenciosa del chico que milagrosamente seguía dormido, aunque era consciente que aquello no duraría por mucho más tiempo, pues en cuanto el mayor se sintiese solo en la cama se despertaría y se iría a casa para fingir que no pasó nada.

Aunque realmente no había pasado nada, se habían quedado viendo el cielo hasta tarde y al final se había negado a dejarle ir, por lo que a él no le había quedado de otra más que seguirla hasta la habitación y dormir abrazado de ella.

La castaña salió de su baño unos minutos después sabiendo lo que encontraría al llegar a su habitación, por ello no le sorprendió que el de mirada de plata no estuviese en su habitación o en algún lugar de la casa, era algo que ella ya veía venir sin dudar.

Sin embargo, lo que no vio venir fue un mensaje que llegó a su celular mientras hacía el desayuno, lo primero que pensó fue en su tutor y padre adoptivo hablándole sobre su hijo recién nacido, pero por supuesto esa no fue su realidad.


Kyoya
-Lamento irme tan deprisa

Kyoya
-Parece que la gente cree que por la boda no voy a seguir cuidando la ciudad y piensan que pueden hacer lo que quieran

Kyoya
-Prometo compensarte


Tsuna no pudo evitar sonreír ante los mensajes de su amigo, lo conocía lo suficiente como para saber que ese actuar no era algo normal en él, por lo que supuso que realmente se sentía mal por dejarla de lado justo después de la noche donde se había abierto tanto a él.


Tsuna 
-Estaré esperando esa compensación entonces


Luego de mandar el mensaje de respuesta su mirada se desvió hacia la computadora portátil que tenía cerca de ella, justo ahora que estaba sola era un buen momento para poner en marcha su plan, aunque era claro que iba a necesitar bastante ayuda para que funcionase. 

Se levantó a tomarla mientras su mirada se desviaba prontamente al cielo azul que le dejaba ver el día y sonrió dulcemente pensando de nuevo en el de cabello azabache, pues al igual que cuando eran niños la noche había sido el único testigo de ellos y de las promesas que se habían creado en sus almas en completo silencio.

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Hola ^^

¡Actualización doble! Un pequeño regalo por mi tiempo lejos de todas las historias, además que es una pequeña celebración propia por aprobar mis cursos universitarios.

Ya lo dije en el capítulo anterior, pero lo repito en este también, a esta historia corta le queda poco tiempo de vida, pero espero que puedan disfrutarlo tanto como yo lo hago escribiendo los capítulos.

Nos leeremos pronto.

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