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"Contigo puedo ser yo misma, lo haces mas fácil"


La mañana había llegado y con ello las memorias de la noche anterior aparecieron en la mente de una joven castaña la cual parecía más triste que de costumbre. Y no era de extrañarse, su mejor amigo estaba por casarse, no podría ir con él al baile como siempre lo soñó y no podría decirle luego de eso sus sentimientos esperando tener un felices por siempre.

No, porque ese día él estaría uniendo su vida a otra mujer, estaría dándole votos de fidelidad a alguien más, alguien que al final fue capaz de quitarle al chico de su lado y que se lo quitaría para siempre aun si no hacia intencionalmente.

Y era por ello que no podía odiar a Aria, porque ella no había hecho nada malo, no era su culpa estar enamorada del menor de los Hibari y tampoco era su culpa el que el capitán Hibari decidiese entregar a su hijo en bandeja de plata como si no valiese nada.

Con un suspiro la joven Sawada se levantó de su cama tratando de no pensar en nada de que tuviese que ver con la boda de su amigo, ya suficiente recordatorio de ello tenía con los susurros que había en su escuela como para que el fantasma de la boda también la persiguiera en su hogar.

Un toque a su puerta principal sacó del trance a la mafiosa puesto que era sábado y su tutor le había asegurado que al menos por esos días no planeaba molestarla, aunque ella sabía que se debía a que Reborn se iba a Italia para ver a su esposo y a la mujer que estaba a días de dar a luz a su bebé.

Saliendo de sus pensamientos se dispuso a bajar para abrir su puerta y saber quién decidía visitarla o atosigarla ese día, grande fue la sorpresa de la menor aun en su ropa de dormir cuando frente a ella se encontraba su muy adorado hermano mayor junto a su pareja.


-Giotto, Alaude - La adolescente les sonrió lo más sinceramente que pudo antes de dejarles pasar a su pequeño hogar - Buenos días para ambos

-Hola linda - El de mirada azulina se acercó a su hermana y le dio un beso en la mejilla antes de caminar hacia la sala de la casa como si esta fuese suya también

-Buenos días omnívora - El otro mayor saludo de manera formal antes de seguir a su prometido dentro del lugar

-Alaude, ya te he dicho que me digas Tsuna o cuñada, en cualquier caso - La de ojos miel se cruzó de brazos reprendiendo al mencionado como siempre

-Hm - Un asentimiento muy pequeño fue todo lo que la chica obtuvo, haciendo que hiciera un pequeño puchero porque su petición había sido ignorada nuevamente

-Déjalo Tsu, sabes que él no te hará caso - El medio italiano movió su mano haciendo alusión a que dejará el tema zanjado de una vez por todas

-¿Lo dices tú? - El de cabellos platinados alzó una de sus cejas mientras miraba con diversión a su pareja - Tú sigues menos las ordenes que yo, sobre todo en nuestra habitación

-Saben lo poco que me interesa saber sobre su intimidad ¿Cierto? - La castaña se cruzó de brazos mientras sonreía - Además no es por despreciarles, pero ¿Qué hacen aquí?

-¡Que cruel Tsu-chan! ¿Qué tu hermano mayor no puede venir a verte sin algún tipo de interés de por medio? - Mientras el rubio mayor continuaba con su drama la castaña se fijó en la pareja de este pidiéndole a él la explicación

-El carnívoro que tienes de tutor nos pidió que viniéramos para ayudarte con la ropa que utilizarás para la boda de Kyoya - El de mirada cielo nublado se encogió de hombros mientras le quitaba la importancia a lo recién mencionado

-¡Alaude! - El de cabellos en punta posó sus ojos molestos en el contrario y luego vio de reojo a su hermana como si no la quisiera ahí en ese momento - Tsuna ve a cambiarte, iremos a escoger tu ropa

-De acuerdo - La chica alzó las manos sabiendo que no le ganaría a su hermano en una discusión sobre por qué no quería ir a ningún sitio en ese momento y se encaminó a su habitación


Mientras los futuros esposos peleaban la mente de la menor se distancio rápidamente de la situación para centrarse en lo que le habían comentado, oficialmente era el día de los suspiros de Tsuna porque como siguiera así la poca felicidad que aún le quedaba se iba a ir volando más rápido de lo esperado.

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Cuando la más joven bajó totalmente lista para ir a escoger su ropa se llevó la gran sorpresa de que ahora ya no había solamente dos personas en su sala, sino que ahora eran tres, su hermano sonrió con una mezcla de calma y malicia mientras la veía.


-Tsu-chan adivina - El mayor cambio su sonrisa a una totalmente inocente mientras empujaba un par de pasos al menor de los varones presentes acercándole a su hermana - No solo iremos por tu vestido, también iremos por el traje de Kyoya

-El herbívoro molesto llamó para decir que vaya a escoger el estúpido traje con ustedes - El azabache se cruzó de brazos tratando de no golpear al otro por haberle empujado, sabía que eso crearía una pelea con la dueña del lugar

-Porque de otra forma no lo escogerás - La chica sonrió comprensiva mientras se acercaba al que solo era su amigo y posó su mano en su hombro - Es molesto, pero no podemos negar el que tu padre te conoce bien

-Hm - El mayor de los hermanos menores que estaban presentes asintió sin mencionar más pues le molestaba el hecho de que aquello fuese cierto, sobre todo porque él y su padre apenas pasaban tiempo juntos

-Bueno, entonces lo mejor será irnos ya - El de cabellos dorados tomó a su pareja del brazo jalando hacia la puerta para salir de ahí y darle un poco de privacidad a los menores - Los trajes no se comprarán solos


Cuando ambos adultos salieron de la casa fue que a los más jóvenes se les dio por suspirar debido al cansancio mental que aquello iba a provocarles, después de todo Giotto era alguien demasiado apasionado al momento de comprar ropa.


-Es mejor irnos - La castaña se alejó del chico y tomó las llaves de su hogar tratando de no suspirar nuevamente - Alaude seguro matará a mi hermano si no nos vamos pronto

-De cierta manera es preferible - El de mirada plateada no pudo, o no quiso, evitar el ligero golpe en el brazo que le dio su amiga debido a las palabras que acababa de decir

-No olvides que aun si es una diva molesta Giotto es mi hermano Kyo-kun - Sin más palabras ambos salieron de la casa para subirse al auto del mayor de los Sawada

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El camino hasta el centro comercial había sido silencioso y tranquilo, aun cuando al mayor de los Sawada le hubiese encantado hablar con los presentes para sacarlos de su burbuja, pero no lo hizo principalmente por su hermanita, después de todo él sabía de sus sentimientos por el de cabellos oscuros incluso desde antes de que ella se diese cuenta de estos, así que entendía cuánto estaba sufriendo en esos momentos.

Con aquel silencio bajaron del auto y comenzaron a ver las tiendas para comprar la ropa, Giotto trataba de mantener su actitud contenta sin sobrepasarse para no molestar o entristecer a la menor, pero en cuanto notó como los más jóvenes se encerraron en su propia burbuja fue que decidió que podía ser un poco más llamativo en sus comentarios.

Después de todo, aquellos momentos juntos eran los que reparaban el roto corazón de su pequeña y él no los iba a detener, por lo que esperó un poco antes de jalar a su pareja para encaminarse hacia una muy conocida tienda de ropa para comprar el vestido de su hermana.


-Tsu, estoy seguro de que amarás esta tienda - El joven de cabellos rubios sonrió emocionado antes de abrir la puerta del lugar y entrar mientras su prometido se llevaba a su hermano a otro sitio, dándoles por fin un poco de espacio a los hermanos

-Permíteme dudarlo hermano - La única fémina del grupo solo negó con su cabeza antes de seguir con pesar a su hermano mientras le deseaba suerte a los contrarios - Tu ideal de lo que me gusta es muy diferente a la realidad


Cuando entraron al pequeño local se dieron cuenta de que el Sawada no estaba del todo equivocado con sus palabras, pues la tienda estaba llena de una gran cantidad de vestidos que además de hermosos eran bastante sencillos por lo que sería fácil encontrar uno que le gustara a la más joven.


-Bien señorita - El líder del CEDEF dio un par de aplausos para que su acompañante le prestara atención - Es hora de encontrar el vestido correcto para mi hermanita


Ante la sonrisa traviesa que el anterior candidato Vongola tenía en su rostro el cuerpo de la joven de cabellos castaños tembló, estaba comenzando a preguntarse si dejar en manos de su hermano el vestido que usaría en la boda era una buena idea.

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Cuando los cuatro volvieron a reunirse la joven Vongola y su hermano llevaban unas sonrisas realmente lindas en sus rostros, lo cual no pasó desapercibido para ninguno de los otros dos chicos, los cuales veían a su persona amada con ojos que ocultaban y al mismo tiempo demostraban muy bien sus sentimientos.


-¿Todo bien Kyo-kun? - La castaña se acercó a su amigo manteniendo la sonrisa que su hermano había logrado hacer que obtuviese en aquel tiempo de compras, sin duda él sabía como hacerla feliz aunque fuese por unos minutos

-Pudo ser peor - El demonio de Namimori mantuvo su mirada en la contraria por unos segundos antes de decidir seguir con la conversación - ¿Qué tal tu momento de hermanos con el herbívoro diva?

-Bueno, fue un martirio y casi me dan ganas de romperle la cabeza - Los ojos caramelo de la adolescente mostraron un destello de molestia por un segundo antes de que este desapareciera rápidamente - Pero al final llegamos a un acuerdo que nos hiciera felices a ambos

-Eso es bueno - Los ojos gris metálico se desviaron prontamente a donde estaban los adultos observando como uno de ellos actuaba demasiado infantil para su edad - Sobre todo si tomas en cuenta lo problemático que eso es

-Lo sé - La chica asintió repetidamente antes de ver también como el otro Sawada estaba montando un nuevo drama y su pareja solo le ignoraba - Pero aun así no cambiaría a mi hermano en lo más mínimo


En aquel pequeño momento Kyoya fue capaz de apreciar nuevamente a la pequeña que conoció en el hospital, aquella que le retó para que dejara en paz a su hermano mayor, aquella que no tenía miedo de tomar las decisiones difíciles si con ello protegía a sus seres queridos.

Era en esos pequeños instantes que Tsuna dejaba su máscara de futura líder mafiosa sin sentimientos y se permitía ser la joven que jamás le daría la espalda a los que ama, la que se volvería un escudo para que su familia estuviese a salvo.

Justo en ese momento, al lado del menor de los Hibari, es que podía ser ella misma, la misma joven que se ofreció sin dudar un segundo a ser la Décima Vongola solo para mantener fuera del ojo de la mafia a su tan amada madre y a su muy adorado hermano mayor.

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Luego de un intercambio de palabras entre los mayores fue que decidieron que era hora de ir a comer algo antes de regresar a los menores a sus casas para que así descansaran lo más posible, pues los próximos días serían todo menos tranquilos.

Sin embargo, no todo sale como se planea.


-Vaya, esta es una verdadera sorpresa - Una mujer un poco mayor a los presentes apareció frente a los cuatro jóvenes que no hicieron más que verle fijamente por varios segundos antes de fingir que no se habían sorprendido ante su presencia

-Hola Aria - El joven mitad italiano saludó de manera cortés a la dama notando rápidamente que ninguno de los dos Hibari lo haría y que su hermana no estaba en condiciones de hacerlo - ¿Qué haces por aquí?

-Bueno, estaba dando una vuelta por el centro pensando en que tal vez era hora de escoger mi vestido - Los ojos azules prontamente brillaron de una manera poco usual al momento de comentar aquello

-Genial - El mayor de los dos pares de hermanos desvió su mirada una fracción de segundo notando como aquellas palabras habían hecho temblar a la futura líder de los Vongola - ¿Quieres que te ayude con eso? Tengo un buen ojo para la moda

-Sería muy amable de tu parte Giotto, pero debo declinar - La azabache sonrió dulcemente agradecida por el actuar del contrario, pero pronto siguió hablando - Esperaba que si no era molestia fuese Tsuna quien me acompañara


Ante aquello la menor recordó un pequeño detalle y mordió su lengua mientras pensaba en el hecho de que su memoria le había fallado y traicionado de una manera realmente cruel, pues le había hecho olvidar uno de los puntos más importantes de la boda del menor de los Hibari.

Ella era la dama de honor principal y la madrina del ramo en la boda.

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Desaparezco y aparezco como si fuese una ilusión.

Mis disculpas por tardar tanto, pero entre todas las cosas que han pasado en mi vida el escribir se vuelve una odisea :'v

Como sea, gracias por leer y espero les haya gustado el capítulo.

Datos extra:

1. La Dama De Honor Principal: Esta dama de honor es uno de los apoyos más importantes de la novia desde el primer momento, es la dama de mayor confianza de la novia y es su mayor confidente ante cualquier cosa que le agobie sobre la boda. Entre todas sus tareas está el de acompañar a la novia a la prueba y elección de su vestido.

2. La Madrina Del Ramo: Se elige a una dama muy cercana a la novia, durante toda la misa, ella cargará el ramo de flores que los novios darán como ofrenda a la Virgen. En el momento que el sacerdote lo indique, ella se acercará a la novia y le cambiará el ramo, este ramo la novia se lo ofrece a la Virgen como agradecimiento y también para pedirle la bendición para su nuevo matrimonio.

Si, usé el rito matrimonial católico para esto, pero de hecho según investigué más o menos el 70% de los japoneses se casan de esta manera pues es mucho más económica que la boda tradicional.

Eso es todo, nos leemos pronto (Espero...)

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