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"No conocen tu historia como yo lo hago"
Hibari Kyoya nunca fue una persona que le importaran los otros, o al menos jamás lo mostró en una expresión en su rostro, pero él no era de piedra y aunque su corazón fuera de hielo también sentía y se preocupaba.
Si le preguntaran sobre quienes le importaban, primero los mordería hasta la muerte por meterse en temas que no les interesan, pero si no fuese el caso, la respuesta a aquella pregunta serían un simple par de palabras.
"Los carnívoros"
Y eso era cierto, la mente del menor de los Hibari solo pensaba en encontrar personas aptas para pelear y que hicieran su vida más interesante, o al menos ese fue su pensamiento cuando era un niño.
Pero todo cambio cuando la conoció a ella.
En aquel momento había llegado al hospital luego de ganar una pelea con unos adultos, estaba herido de manera algo grave pero aun así había logrado ganarles a aquellos ladrones y abusadores que trataban de dañar a una chica.
Fue en ese lugar que vio a una mujer de una edad similar a la de su madre, estaba sentada en la sala de espera abrazándose a sí misma mientras mencionaba algunas palabras en pequeños murmullos y se limpiaba las lágrimas que caían de sus avellanos ojos, pocos segundos después ambos escucharon una voz suave y tranquila que no hizo más que hacer llorar a mares a aquella mujer que se lanzó sobre el pequeño ser.
La pequeña castaña de ojos chocolate estaba abrazando a la mujer con mucho cariño, mientras hacía aquello le daba palmadas en su cabeza y le murmuraba en su oído como si tratara de calmarla, sin embargo, su mirada se encontraba en la puerta a su izquierda que no era otra más que la de operaciones en el área de emergencias.
El doctor que normalmente trataba al azabache toco su hombro para llamar su atención y se lo llevo para curarle las heridas, mientras se alejaban el chico no pudo evitar recordar la mirada vacía que la joven había lanzado en su dirección un segundo antes de que el doctor apareciera.
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Cuando su madre y el salieron de la habitación del hospital donde lo habían estado tratando volvieron a pasar por aquella sala de espera donde ahora la mujer castaña estaba con un joven de rubia cabellera que estaba en una silla de ruedas y tenía algunos vendajes, el cual parecía estarse disculpando con la mayor, por otro lado, la castaña más joven estaba junto a un par de adultos con traje que tenían un aura de peligro muy alta, lo cual llamó su atención.
Normalmente se hubiera quedado con la duda y su madre y él se hubieran ido, sin embargo, no pudo hacer aquello cuando su progenitora se encaminó hacia la mujer que tiempo atrás había estado llorando.
-¿Nana? - La mayor de la familia Hibari se acercó con duda a la otra mujer que tenía sus manos entrelazadas con un joven rubio y con una pequeña castaña que acababa de llegar a su lado
-¿Ryo? - La mirada chocolate de aquella mujer algo mayor se posó en la de la otra con sorpresa, pues no esperaba encontrar a una de sus amigas en aquel lugar y menos en aquel momento
-Mujer ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás así? - Fue hasta aquel momento que el joven azabache notó que la mujer tenía varios moretones y golpes en todo lo visible de su cuerpo.
-Papá, mamá y yo tuvimos un incidente y él... - El joven en silla de ruedas apretó la mano de su madre tratando de darle fuerza mientras trataba de no llorar o mostrar debilidad alguna
-Papá murió - La dulce voz de la más joven de aquella familia dijo aquellas palabras de manera fría y cortante, y todos los adultos presentes lo sintieron como si fuese un cuchillo apuñalándoles en la conciencia
-¡Tuna! No lo digas de esta forma - El de ojos azules le dio un ligero golpe en su cabeza a la menor pues creía que estaba siendo muy poco sensible
-¿Hay otra forma de decir que papá está muerto? - La mayor de ojos chocolate fijó su mirada en su pequeña y luego en su hijo pues no quería que siguieran hablando del tema por el momento
-Bueno... - El joven posó su mirada en su madre y apretó el agarre de su mano antes de seguirle hablando a su hermana - Un poco más sutil hubiera estado bien
-¿Por qué? - La menor de los Sawada soltó la mano de su madre y miró molesta al varón de su familia - La sutilidad no lo traerá de vuelta
-Familia Sawada - Un hombre bastante mayor apareció frente a los presentes, este traía una mirada melancólica y la pena se reflejaba en su rostro
-Timoteo/Abuelo - Los dos Sawada mayores saludaron con cariño al hombre que vestía aquel traje costoso, sin embargo, el de cabellos azabaches notó la mirada molesta que le dirigía la niña
-Lo lamento mucho - El noveno Vongola comenzó a disculparse sin parar mientras desviaba la mirada para no enfrentarse a la familia - Debimos tener más cuidado, así esto jamás hubiese pasado
-Tsk - La actitud de aquel hombre solo hizo que la pequeña de cabellos castaños frunciera el ceño con molestia pues sus palabras le sonaban demasiado falsas, además ya no podía arreglar nada con esa disculpa, eso no le traería de vuelta a su padre
-¿Tsu-chan? - Nana volteó a ver a su hija que se había alejado demasiado de ella y de su hermano en cuanto el jefe y padre adoptivo de su difunta pareja había aparecido, como sí estar cerca de él le quemara
-¿Por qué pide disculpas? - La menor se acercó al adulto y lo vio con molestia contenida - ¿Por mandar a papá a la tumba? ¿Por qué casi matan a Gio-nii? ¿Por no dejar en paz a nuestra familia cuando aún podía? ¿¡Por arrastrarnos al maldito infierno con ustedes!?
-Atún ¡Basta! - El joven rubio se acercó a su hermana y cubrió su boca para que no siguiera diciendo aquellas cosas, aunque sabía que solo estaba diciendo lo que muy dentro de sí todos pensaban - Perdónele, esta algo shockeada por lo de papá
-Está bien Giotto, ella tiene razón - El hombre hizo una reverencia y observó con pena a la familia del que había sido su hijo antes de tomar rumbo hacia la salida - Jamás debimos meterlos en todo esto
-Nana ¿En qué diablos está metida tu familia? - Ryo fijó su mirada en su amiga tratando de entender a que se habían estado refiriendo sus hijos y aquel hombre con la conversación de minutos atrás.
-Mamá no está involucrada en nada - La que habló fue nada menos que la menor que estaba a varios metros de distancia, cosa que asustó y sorprendió a la mujer de cabellos rubios cenizos - Ni Gio-nii, ni nadie de esta rota familia, ya no
-Atún, no puedes decidir eso tu sola - Giotto vio de manera reprobatoria a la pequeña con la que compartía sangre, tratando de entender que le pasaba para actuar de aquella manera con el hombre que consideraban un abuelo y con la amiga de su madre
-¿Y qué quieres que haga? Quedarme en silencio y ver como uno a uno mis familiares se van a la tumba por algo en lo que no queríamos implicarnos - Tsuna solo sonrió al notar como el rubio desviaba la mirada - Gio-nii, entiendo que quieras ayudarles, pero esto está fuera de tus manos, solo déjales ir
Sin decir más palabra la joven de ojos almendra hizo una reverencia y se fue caminando lentamente hasta la salida mientras todos posaban su vista en ella, sobre todo el pequeño de cabellos azabaches que parecía muy interesado luego de ver aquella forma de ser.
La mayor de los Sawada solo siguió hablando con la madre del azabache mientras que este y el rubio mantenían sus miradas fijas en la puerta por donde momentos antes los adultos y la niña se habían ido, pasaron unos minutos antes de que la pequeña de cabellos castaños entrara de nuevo al lugar con una pequeña sonrisa en el rostro como la que siempre tenía, pero sus ojos no parecían compartir aquella dicha.
-¿Tuna? ¿Qué has hecho ahora? - El joven herido había sonreído al ver a su hermana entrar de nuevo a la sala de espera, pero pronto se preocupó, porque era ella y su hermana jamás se estaba tranquila
-El abuelo accedió a no meternos mas en las cosas de la familia - La castaña habló bajo para que solo su hermano pudiera entenderla y luego sonrió feliz, aunque se notaba lo falsa que era su sonrisa en ese momento.
-Pero él dijo que somos sus únicos herederos con vida - El único varón de los Sawada notó la mentira en los ojos y sonrisa de la más joven por lo que se preocupó aún más que antes - Tsuna ¿Qué me estás ocultando?
Aun cuando el joven quería respuestas la menor no dijo nada más, solo le sonrió para que entendiera el mensaje y se alejó de él para acercarse al niño de ojos como plata que desde momentos atrás no le había quitado la mirada de encima.
-Soy Sawada Tsuna ¿Y tú? - La de mirada almendrada extendió su mano y sonrió esperando que el otro niño la tomara - Me gustaría saber el nombre del niño que no ha parado de verme.
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-¡Hibari Kyoya! - La única fémina presente dio un ligero grito con el nombre de su amigo para tratar de llamarle la atención, pues llevaba mucho tiempo callado desde que su padre se había marchado
-¿Hm? Deja de gritar omnívora - El azabache posó su vista en su vecina con duda, pues ella jamás gritaba o similares a menos de que le sacaran de las casillas y terminaran con su paciencia
-Lo siento, es solo que te quedaste callado tanto tiempo que me preocupe - La joven mafiosa sonrió nerviosamente pues era muy raro que el chico se perdiera en sus pensamientos - ¿Pasó algo?
-No es nada - El mayor no tenía planeado el decirle a la chica que su mente pensaba en cuando se conocieron y que esto hacía que le enojara más el hecho de casarse con otra que no fuese ella - Mejor ve dentro debes de estar cansada
-Está bien - Sabiendo que no había más opciones pues el chico no diría nada más, a la joven no le quedo de otra más que despedirse con un movimiento de cabeza - Ten buenas noches Kyo-kun
-Hm - El de mirada plata esperó en donde estaba parado a que la menor entrara en su casa para poder irse a la suya a descansar y dejar de pensar en todas las cosas que estaban ocurriendo en su vida.
Hibari Kyoya nunca fue una persona que le importaran los otros, pero siempre iba a preocuparse por la castaña que desde pequeño le había enseñado el valor de tener a alguien a su lado. Sobre todo, si ese alguien puede notar que algo te pasa sin que debas decírselo, porque se conocen tan bien que es inevitable el saber cuándo el otro necesita compañía.
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Primero, si hay demasiados errores me disculpo, estoy desde el celular y el auto-corrector a veces funciona y a veces no.
Segundo, primera actualización de los capítulos de fin de año, realmente espero poder actualizar todas las historias que tengo publicadas y publicar un par más.
Tercero, gracias por leer.
Nos leemos pronto.
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